El Criticón

Opinión de cine y música

Archivos mensuales: marzo 2006

John Williams – Memoirs of a Geisha

John Williams – Memoirs of a Geisha
Género: Banda sonora original
Año: 2005
Valoración:

Williams demuestra en cada nuevo trabajo por qué es el mejor. En Memorias de una Geisha se adentra en una música con muchos rasgos de la cultura japonesa pero sin olvidar sus excelentes orquestaciones. Es un disco que prácticamente llegó a la vez que Munich y se ha prestado a muchas comparaciones entre los fans de las bandas sonoras originales. Para el que esto escribe, en una primera escucha este trabajo resultó más interesante, pero con la atención que les he dedicado a la hora de hacer los artículos he cambiado completamente de opinión: Munich es bastante mejor, más pulido, más completo, mucho más profundo. Memorias de Geisha está más limitado y es más comercial por sus bellas y menos complejas melodías. Pero eso tampoco importa mucho, porque ninguno de los dos discos se aleja de la calidad a la que nos tiene acostumbrados el Maestro.

Igual que en Munich, ciertos elementos en la composición y los músicos que colaboran con bellísimos solos propician que recordemos de vez en cuando La Lista de Schindler. Itzhak Perlman se encargó de los solos de violín en aquella maravilla y lo hace de nuevo aquí. Una de las mejores muestras es The Chairman’s Watlz. También le acompaña otro artista de gran renombre: Yo-Yo-Ma al cello.

Aunque funciona bastante bien con la cinta de Rob Marshall, hay tramos donde la música es meramente incidental, un sonido de acompañamiento con poca fuerza y personalidad. No es muy habitual en Williams, pero ha tenido algunos momentos estos años en los que ha rellenado partes de manera poco melódica, como si tuviera prisas (en las de Harry Potter y en menor medida en Munich, por ejemplo). Esto se traduce también en que la escucha de ciertas partes de esta edición resultan poco atractivas, poco desarrolladas, y terminan aburriendo en momentos puntuales y limitando el interés del trabajo.

Pero en general la composición es de notable calidad. Como es habitual con Williams estamos ante un trabajo con gran entidad propia y una calidad de grabación soberbia, pero no llega a ser un proyecto en el que la música dé mucho de sí. Muy bueno, pero podría haber sido mejor. Muy recomendable, pero da la sensación de que se ha puesto todo el énfasis en un par de temas, que ciertamente resultaron magistrales, mientras que el resto tuvieron mucha menos dedicación. Esto no ha sido barrera sin embargo para que la crítica se haya volcado con la obra, y para que como ha ocurrido en varias ocasiones, John Williams compita consigo mismo en los premios más importantes del año, con lo que los puntos se reparten y acaba siempre sin llevarse unos galardones que se merece año sí y año también.

Entre los temas más destacables cabe mencionar algunos como The Fire Scene and the Coming of War, cargado de tristeza con un canto remarcado por unas rudas percusiones. Es un tema que va cobrando una fuerza orquestal muy bien medida y acompañada de una atmósfera tétrica. Otros pueden ser el ya mencionado The Chairman’s Waltz, At the Water, una pieza sencilla y dulce, o The Journey To The Hanamachi y Going to School, que podrían definirse como el tema central del disco.

 

1. Sayuri’s Theme – 1:31
2. The Journey to the Hanamachi – 4:03
3. Going to School – 2:42
4. Brush on Silk – 2:28
5. Chiyo’s Prayer – 3:34
6. Becoming a Geisha – 4:50
7. Finding Satsu – 3:43
8. The Chairman’s Waltz – 2:37
9. The Rooftops of the Hanamachi – 3:45
10. The Garden Meeting – 2:44
11. Dr. Crab’s Prize – 2:16
12. Destiny’s Path – 3:20
13. A New Name… A New Life – 3:30
14. The Fire Scene and the Coming of War – 6:45
15. As the Water – 2:00
16. Confluence – 3:43
17. A Dream Discarded – 1:59
18. Sayuri’s Theme and End Credits – 5:07
Total: 60:43
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Dead Can Dance

Dead Can Dance es uno de los grupos más extraños, atípicos, enriquecedores y completos que existen. Musicalmente hablando es imposible anclarlos en algún estilo, aunque el gótico los define bastante bien. Comenzaron como una prometedora banda de lo que se conoce comúnmente como rock gótico (es decir, rock oscuro, tenebroso), pero evolucionaron dejando atrás los elementos roqueros, conservando los oscuros y adquiriendo cada vez más gótico auténtico (es decir, música antigua, de los siglos XII a XVI). La música que hacen es muy oscura, evocadora de paisajes siniestros y muerte, y su principal característica es la portentosa voz de sus dos miembros, así como una utilización de instrumentos poco comunes y antiguos.

El grupo está formado principalmente por Lisa Gerrard y Brendan Perry, cuya presencia eclipsa a los colaboradores que hayan podido tener. Perry nació en Londres en 1959, hijo de madre irlandesa y padre inglés. En 1973 emigraron a Nueva Zelanda. Gerrard nació en Australia en 1961. El nacimiento del grupo se produjo en 1981 en Melbourne, Australia.

Los inicios no fueron muy rápidos. Entre hallar discográfica y conseguir editar su primer disco tardaron bastante. Por ello hay una gran cantidad de temas suyos y colaboraciones de su primera época que resultan muy difíciles de encontrar, y más con calidad de sonido (aunque con el auge de los programas de intercambio de archivos en Internet los fans han tenido suerte). En 1982 se trasladaron a Londres en busca de mejores resultados. El primer tema que consiguieron editar fue The Fatal Impact en una cassette de una revista. En 1983 encontraron una discográfica con la que han hecho el resto de su carrera: 4AD. Editaron en 1984 su primer disco, llamado Dead Can Dance a secas, que reunía algunas de las canciones que habían compuesto en los años que el grupo llevaba existiendo. Le siguió un pequeño disco (llamado maxi-single por los expertillos) que recogía otras canciones, llamado Garden of the Arcane Delights. Éste se editó junto al primero más tarde. Al año siguiente salió su segundo disco, Spleen and Ideal, y ya empezaban a convertirse en un grupo de culto y cierta fama. Por ahora su estilo se centraba en una especie de rock gótico.

En 1987, tras unos años dedicados a giras, salió otra edición difícil de encontrar, un recopilatorio de 4AD de temas y videos llamado Lonely is an Eyesore que incluía dos temas de la banda. Le siguió un disco que se alejó completamente de lo que tenían de rock, pues eligieron huir de guitarras, baterías y bajos que tanto limitaban la creación artística: Within the Realm of a Diying Sun, que como cuyo sombrío título indica, es su trabajo más oscuro. En 1988 editaron su cuarto disco, The Serpernt’s Egg, que junto a su sexto trabajo es lo mejor que han realizado y, aunque Dead Can Dance está siempre en constante renovación, marca el estilo más definitorio del grupo. El tema que abría el disco, The Host of Seraphim, probablemente el mejor tema de la banda, el más impresionante y cautivador, se empleó más tarde en la película documental Baraka (1993). Por esta época colaboraron con algunos temas en una película llamada El niño de la Luna, de Agustín Villaronga, e incluso Lisa Gerrard apareció brevemente como actriz.

En 1990 llegó Aion, el disco con un estilo más antiguo, que incluye un tema tradicional catalán del sigo XVI entre otros. 1993 fue el año de Into the Labyrinth, el disco con mayor recepción, tanto comercial como artísticamente hablando.

Pero pronto salieron a la luz unas diferencias creativas, en principio irreconciliables, que separaron a Lisa y Brendan: Lisa Gerrard pretendía seguir una línea más sinfónica y antigua, mientras Brendan Perry quería experimentar con estilos más modernos. Ambos se fueron a vivir a miles de kilómetros de distancia (Perry se fue a la Iglesia Quivvy, en Irlanda, que compró en 1992 y tenía habilitada como estudio de grabación). Mientras, de una de sus giras se editó el disco y video Toward the Within (1994).

El último trabajo hasta la fecha, Spiritchaser, no llegó hasta 1998, compuesto por separado y grabado en breves encuentros. El disco se acerca más a un estilo tribal, árabe, y sus canciones prácticamente son maravillosos cuentos. Desgraciadamente, el grupo finalmente se separó tras este trabajo y una gira del mismo.

La carrera en solitario de Brendan Perry no es muy completa, tan sólo un de disco de poca calidad (Eye of the Hunter, 1999) y alguna colaboración (Elijah’s Mantle, Angels of Perversity en 1993). En cambio la de Lisa Gerrard ha sido muy variada y rica, llena de discos con otros artistas y otras colaboraciones y con predominio de trabajos para el cine. Con los temas descartados de Dead Can Dance creó un disco sinfónico, una obra maestra llamada The Mirror Pool (1995). Algunos de sus temas fueron utilizados por un gran fan, el director Michael Mann, en su película Heat. Este director luego contó con ella para realizar la Banda Sonora Original de El dilema (le valió una nominación a los Globos de Oro). Luego colaboró con Hans Zimmer (se dice que éste tuvo que suplicar para conseguirlo) en una BSO que ha conseguido muchísima fama y reconocimiento: Gladiator (2000), que tuvo nominaciones a los Globos de Oro y a los Oscar. Antes de El dilema, ella y Pieter Bourke compusieron Duality, un disco lleno de percusiones tribales y cantos propios de Lisa. En el 2004 llegó Immortal Memory con Patrick Cassidy, que de nuevo la acercaba al estilo oscuro y deprimente de los inicios de Dead Can Dance. Recientemente ha trabajado en otras bandas sonoras originales, ya fueran composiciones exclusivas suyas (Whale Rider en 2003) o pequeñas aportaciones (Ali, de nuevo de Michael Mann, la televisiva Salem’s Lot…).

clic para ampliarY finalmente, rondando el 2004 una gran noticia salió a la luz: Dead Can Dance volvía a unirse, prometiendo una gira mundial de enormes proporciones (muchísimas ciudades y gran despliegue técnico), que realizaron en 2005 (¡y conocí su existencia tres días después de que estuvieran en Madrid!), y nuevos trabajos de los que no se conoce nada aún. Por su parte, Lisa Gerrard tiene anunciado desde hace mucho tiempo u
n disco que editará por su cuenta y que espero sea en la línea de The Mirror Pool: Mantras of a Lost Archetype.

La gira tuvo que ser apoteósica. Se habla de una calidad de sonido excelente y prueba de ello son las ediciones limitadas que se venden de cada concierto, preciados y caros tesoros de los que he tenido la oportunidad de escuchar el de Madrid y un recopilatorio, aunque desgraciadamente no poseo ningún original. Además, esta gira lejos de centrarse únicamente en los temas más conocidos recuperó temas de aquellos que no había grabaciones oficiales o de calidad y aportó material nuevo.

Cabría mencionar también otros proyectos de Lisa Gerrard que no llegaron a buen puerto. El más destacado es la Banda Sonora Original de The 13th Warrior (El guerrero nº 13) de Graeme Revell, donde Lisa aportaba su voz. Cuando Michael Chrichton metió mano al trabajo del director John McTiernan decidió también prescindir de la música compuesta por Revell. Sería interesantísimo ver algún día el montaje del director, con o sin la BSO de Revell. El disco se puede encontrar ya fácilmente por Internet y merece la pena escucharlo: se llama Eaters of the Dead. Otros proyectos que fueron anunciados por Lisa Gerrard pero no vieron la luz fueron: una gira de Duality, cancelada porque al parecer prefirió reservar el dinero para la gira de DCD del 2005. Un proyecto con Michael Stearns (el de la BSO de Baraka y el disco The Lost World, entre otros) que no se llevó a cabo porque no encontraron tiempo libre. Una colaboración de Lisa y Patrick Cassidy para la BSO de The Passion of the Christ de Mel Gibson; desgraciadamente el plazo de tiempo no fue cumplido y su música no se incluyó. De Lisa iba a ser la BSO de Constantine, incluso ya tenía algunos temas creados; ¿qué fue de ellos?

Mientras esperamos lo que pueda ofrecernos Dead Can Dance, Lisa Gerrard sigue trabajando para el cine y se prevén varios discos próximamente.

 

DISCOGRAFÍA
Si las colaboraciones no son temas pre-existentes se menciona si es composición propia o colaboración. Se indica si el disco es banda sonora original: (BSO). Los discos los iré enlazando a medida que realice los artículos.
clic para ampliar -> Dead Dan Dance:
Dead Can Dance, 1984.
Spleen and Ideal, 1986.
Within the Realm of a Dying Sun, 1987.
The Serpent’s Egg, 1988.
Aion, 1990.
– Into the Labyrinth, 1993
– Toward the Within, 1994.
– Spiritchaser, 1996.

-> Recopilaciones de Dead Can Dance:
– A Passage in Time, 1990, dos temas nuevos: Bird y Spirit.
– Dead Can Dance 1981-1998, 2001. Tres CDs y un DVD. Incluye algunos temas raros, como Sambatiki (single que se entregaba en la gira de Spiritchaser, una auténtica pieza de coleccionistas que tenemos original), The Lotus Eaters, Sloth, Bylar, Spirit y The Protagonist y versiones demos y radio de otros. Los temas están remasterizados. Incluye un DVD con videos (The Carnival is Over, The Host of Seraphim, Yulunga, Frontier, The Protagonist) y el concierto de Toward the Within. Eso sí, es caro.
– Wake, 2003.
– Memento, 2005.

-> Colaboraciones de Dead Can Dance:
– Lonely as Eyesore, 1984. Recopilación de varios artistas de la discográfica 4AD, con temas y videos: The Protagonist y Frontier.
– El niño de la Luna, 1989 (BSO).
– Baraka, 1993 (BSO). The Host of Seraphym de The Serpent’s Egg. Al parecer la colaboración de Lisa Gerrard es mayor, pero no está reflejada en el álbum.
-Sahara Blue, 1994. Con Hector Zazou colaboraron en, creo, los temas Young y Black Stream.
Y otras breves apariciones de temas del grupo en películas como:
– Unfaithful, 2002. Dedicace Outo y Devorzhum de Spiritchaser.

-> Lisa Gerrard:
– The Mirror Pool, 1995.
Duality, 1998. Con Pieter Bourke.
– Nadro, 1998 (BSO). Con Pieter Bourke.
– The Insider, 1999 (BSO). Con Pieter Bourke.
Gladiator, 2000 (BSO). Con Hans Zimmer:
Lisa Gerrard: The Wheat, The Emperor is Dead.
Lisa Gerrard y Klaus Badelt: Sorrow, Reunion, Elysium.
Lisa Gerrard, Hans Zimmer y Klaus Badelt: Now We Are Free.
Hay una segunda edición: More Music From Gladiator, que incluye unos pocos temas nuevos y remixes invadidos por diálogos de la película.
– Ali, 2001 (BSO). Con Pieter Bourke. Dos ediciones del disco, una de “Varios artistas” (o sea, recopilación de canciones de la película y otras que no tendrán nada que ver), donde se incluye el tema See the Sun, y el “score”, donde se encuentra su trabajo junto al de otros artistas.
– Whale Rider, 2003 (BSO).
Immortal Memory, 2004. Con Patrick Cassidy.
– A Thousand Roads, 2005 (BSO). Con Jeff Rona.
The Silver Tree, 2006

-> Brendan Perry:
– Eye of the Hunter, 1999.

-> Colaboraciones de Lisa Gerrard:
– This Mortal Coil, It’ll End in Tears, 1984. Waves Become Wings, Barramundi, Dream Made Flesh.
– Heat, 1995 (BSO). Gloradin y La Bas, de The Mirror Pool.
– Eaters of the Dead, 1998 (BSO). De Graeme Revell. Banda Sonora Original rechazada de The 13th Warrior (El guerrero número 13, que finalmente fue encargada a Jerry Goldsmith).
– Irvi, 2000. De Denez Prigent. Juntos crearon el tema Gortoz a Ran y una remezcla del mismo.
– Mission Impossible II, 2001 (BSO). De Hans Zimmer. Pone su voz en varios temas.
– The Wings of a Film, 2001 (BSO). Un directo orquestal en el que participó Lisa en el que se tocaron temas de varias películas de Hans Zimmer.
– In America, 2002 (BSO). Un tema de Duality (Tempest), de Lisa Gerrard y Pieter Bourke.
– Black Hawk Down, 2002 (BSO). Gorzot a Ran – J’Attends, de Irvi de Lisa Gerrard y Denez Prigent.
Tears of the Sun, 2003 (BSO). De Hans Zimmer.
– Salem’s Lot, 2005 (BSO), de Christopher Gordon. Lisa colabora en la composición de algunos temas y aporta uno por su cuenta:
Patrick Cassidy y Lisa Gerrard: Salem’s Lot Aria,
Christopher Gordon y Lisa Gerrard: Bloody Pirates, Converting the Priest, Salem’s Lot Theme.
Lisa Gerrard: Free in Spirit.
Y otras colaboraciones o selecciones de temas suyos en películas como:
– Layer Cake, 2004.
– Collateral, 2004. Un tema de The Insider (El dilema).
– Man on Fire, 2004. (El fuego de la venganza).
– The West Wing, 2003, episodio 7A WF 83429. El Ala Oeste de la Casa Blanca (serie de TV), Sanvean, de The Mirror Pool.
– King Arthur, 2004. Amergin’s Invocation de Immortal Memory, de Lisa Gerrard y Patrick Cassidy.

-> Colaboraciones de Brendan Perry:
-Angels of Perversity, de Elijah’s Mantle, 1993. Perry colabora con Mark Ellis en la composición de Paradis Iac y Quem Di Dilicunt (Part One), además grabó y produjo el disco en la Iglesia de Quivvy.
– The 13th Year Itch, 1993. Recopilación de 4AD.
– Rare on Air, 1994. The Captive Heart.
– Sing a Song for You, 2000. Tributo a Tim Bukcley.

John Williams – Munich

John Williams – Munich
Género: Banda sonora original
Año: 2005
Valoración:

A Steven Spielberg le costó, pero al final convenció a John Williams para que pusiera música a su película. Williams, que ha completado el año con cuatro bandas sonoras de gran nivel (La guerra de los mundos, La venganza de los Sith, Memorias de una Geisha y ésta) justo cuando empezaba a decirse que estaba perdiendo inspiración, tuvo que dejar de lado un proyecto en el que su nombre era ya algo que se suponía no iba a cambiar: la cuarta entrega de Harry Potter. La cuestión estaría en saber si se decantó por Munich por su amigo Spielberg, por dinero, o por variar un poco de aires artísticamente hablando. Aunque lo cierto es que Harry Potter es una saga que permite jugar mucho con la música, así que la última opción no la veo probable.

Este disco se centra alrededor de dos temas musicales, y como es habitual en el Maestro (y ha vuelto a demostrar este completo año) casi nunca se repite, siempre consigue sonidos nuevos, brillantes: el dramático (que podemos oír en A Prayer for Peace, por ejemplo) y el tenso (Encounter In London – Bomb Malfunctions). Los pocos cortes que no se centran completamente en la línea elegida apenas van más allá de una música puramente atmosférica. Estamos ante un grandísimo trabajo de Williams, pero no llega a ser un sobresaliente perfecto: la variedad musical es un poquito limitada en algunos momentos. La película de Spielberg se centra en gran parte en momentos tensos, momentos preparatorios. Se divide en una serie de atentados que casi conforman capítulos, y la música necesaria se inclina más hacia temas lentos, inquietantes y poco activos, es decir, sin muchas variaciones (Letter Bombs y Bearing the Burden son buenos ejemplos). Pero cuando debe introducirse una música más activa, Williams se lanza. Remembering Munich, con una fuerza instrumental digna de su autor y un cántico bellísimo y a la vez deprimente, es uno de los cortes más inmensos del disco, un tema de esos inolvidables que nos ofrece en todos sus grandes trabajos.

El tema musical tenso produce un ritmo inquietante muy apto para las múltiples secuencias que rodean a los atentados. Letter Bombs se refugia muy brevemente en algunos sonidos ya empleados por el Maestro; Bearing the Burden son ocho minutos de sonidos arrítmicos, de altibajos sonoros, pero también tiene unas pocas melodías que lo acercan al eje del disco. La parte más arrebatadora de este tema se puede oír desde el primer corte (Munich, 1972) acompañado de un piano disonante, pero donde mejor queda presentado es en Encounter in London – Bomb Malfunctions, un momentazo que pone los pelos de punta con ese repique tenebroso y lleno de desasosiego que vuelve a usarse en menor medida en The Raid in Tarifa. Entre los cortes menos interesantes en esta línea está Stalking Carl, que prácticamente se limita a sonido de fondo.

En la línea dramática Williams ha llegado al cielo y nos ha traído unas composiciones de una belleza perturbadora, una fuerza que invade nuestros oídos como una marea arrebatadora, desbordando notas perfectas en cada segundo, en cada minuto. Ya he mencionado el impecable Remembering Munich, interpretado por Lisbeth Scott (maravillosa voz que también he encontrado en Las crónicas de Narnia), pero otros temas como Hatikvah (The Hope), y sobre todo A Prayer for Peace, también llegan a ser sublimes.

Avner and Daphna, comienza con un solo de oboe (John Ellis) y confluye en una orquestación plena. Es el primero de los cortes centrados en el protagonista de la película y otro de los grandes momentos del disco; un corte exquisito. Otra aproximación muy interesante es Avner’s Theme, que contiene un solo de guitarra de Adam del Monte que va mostrando poco a poco las notas del tema dramático.

Cierra esta estupenda composición una pista que aborda el hilo dramático jugando con solos de piano y añadiendo de vez en cuando la instrumentación completa: End Credits.

Estamos ante un disco que gana enteros con cada escucha y muestra a un Williams en plena forma pese a haberse exprimido al máximo con la magistral La venganza de los Sith. Sublime, imprescindible.

 

1. Munich, 1972 – 2:37
2. The Attack at the Olympic Village – 3:00
3. Hatikvah (The Hope) – 2:02
4. Remembering Munich – 4:38
5. Letter Bombs – 2:48
6. A Prayer for Peace – 3:51
7. Bearing the Burden – 8:11
8. Avner and Daphna – 4:02
9. The Tarmac at Munich – 3:59
10. Avner’s Theme – 3:07
11. Stalking Carl – 4:24
12. Bonding – 1:57
13. Encounter in London – Bomb Malfunctions – 3:37
14. Discovering Hans – 2:47
15. The Raid in Tarifa – 2:03
16. Thoughts Of Home – 4:03
17. Hiding the Family – 1:25
18. End Credits – 4:06
Total: 62:45

Harry Gregson-Williams – The Chronicles of Narnia

Harry Gregson-Williams – The Chronicles of Narnia
Género: Banda sonora original
Año: 2005
Valoración:

Este año este polifacético y desconocido autor (al menos para mí, aunque ya me sonaba su nombre por Shrek y Chicken Run) ha dado muchísimo de sí con dos trabajos muy completos, llenos de matices, sonidos ricos y muy bien grabados: Las crónicas de Narnia y El Reino de los Cielos.

El disco que nos ocupa ahora, Las crónicas de Narnia en castellano (y la coletilla El León, la Bruja y el Armario si se tiene muchas ganas de escribir) es un trabajo que en una primera escucha no me llamó mucho la atención, pero tras ver la película descubrí que estaba ante algo más bello y complejo de lo que en principio creía.

La música compuesta para Narnia es de esos extraños casos donde la conjunción imágenes-música resulta una mezcla muy buena, a veces exquisita. Aunque ninguna de las dos por separado destaque especialmente aparte de su simpatía y belleza, en algunos momentos película y música adquieren un nivel de relación muy preciso, consiguiendo que el resultado mejore asombrosamente. Narnia sin su banda sonora original perdería mucho, y escuchar la música en el disco no es lo mismo que hacerlo con las imágenes.

El trabajo de Harry Gregson-Williams es muy adaptable, recurriendo sin que repercuta en el producto final a instrumentaciones de muy distintos tipos. Aunque no es un trabajo tan rico como El Reino de los Cielos, juega con arpas y otras cuerdas en unos temas, con vientos en otros y percusiones en los pocos momentos oscuros (el bombardeo del comienzo y The Stone Table), todo sin salirse de un estilo de gran belleza (para muestra el tema más corto y maravilloso del disco: A Narnia Lullaby). Instrumentos exóticos y otros poco usados habitualmente (violín eléctrico) alejan este disco de cualquier convencionalismo. El que la película sea de corte fantástico así lo requiere.

La utilización de angelicales coros es notable. Hay un tema cantado (el magnífico Evacuating London, con la voz de Lisbeth Scott), que se suma a las canciones elegidas aparte del trabajo del autor e incluidas en este CD.

The Stone Table, de ocho minutos de duración, es el momento más trágico del filme y uno de los más intensos del disco. Percusiones y coros llenos de tristeza van in crescendo hasta que se produce una tensa pausa, llena de melancolía, que se extiende hasta el final, donde vuelve a cobrar algo ritmo.

The Battle es el tema con más acción, recurriendo a los coros, vientos y percusiones en todo su esplendor. Aunque aquí Gregson-Williams recurre a sonidos que ya ha empleado (El Reino de los Cielos), dejando un sabor amargo: el único desliz en todo el disco.

De la parte correspondiente a las canciones, Gregson-Williams ha colaborado en dos de ellas, Can’t Take it In y Where. Can’t Take it In, de Imogen Heap, es una canción muy bonita. La cadencia de la voz, los coros que realiza, los sonidos alegres, mágicos (platillos, piano…). Muy en consonancia con el resto de la banda sonora y la película. Wunderkind, con la característica, casi country, voz de Alanis Morissette, es algo más comercial y simple, limitándose a la percusión repetitiva, la letra y el estribillo, pero se deja escuchar. Escrita para la película, también pretende dar un toque fantástico con el piano y los teclados para acercarla más al estilo correspondiente. Winter Light, de Tim Finn, es una balada casi limitada al piano y la voz, muy simple y aburrida; no debería haber sido incluida, pues quita tiempo para la verdadera música de la película. Where, con Lisbeth Scott cantando de nuevo, tampoco aporta nada interesante, pero al menos es muy corta y se olvida rápido.

Recorrer Narnia de la mano de sus pequeños (y magistralmente interpretados) personajes, de la fotografía y los bonitos paisajes, decorados, maquillaje y de la música, es un viaje muy placentero para los sentidos, sobre todo aquellos que cuando somos mayores casi perdemos: la sonrisa inocente, la emoción fácil. Aunque la película no tenga un gran guión ni el resultado sea grandioso, sí resulta muy entretenida y, sobre todo, hermosa. Y la equilibrada banda sonora compuesta por Harry Gregson-Williams, ajustándose en cada fotograma con una deliciosa armonía, ayuda mucho a ello.

 

1. The Blitz, 1940 – 2:32
2. Evacuating London – 3:38
3. The Wardrobe – 2:54
4. Lucy Meets Mr. Tumnus – 4:10
5. A Narnia Lullaby – 1:12
6. The White Witch – 5:30
7. From Western Woods to Beaversdam – 3:34
8. Father Christmas – 3:20
9. To Aslan’s Camp – 3:12
10. Knighting Peter – 3:48
11. The Stone Table – 8:06
12. The Battle – 7:08
13. Only the Beginning of the Adventure – 5:32
14. Can’t Take it In – Imogen Heap – 4:42
15. Wunderkind – Alanis Morrisette – 5:19
16. Winter Light – Tim Finn – 4:13
17. Where – Lisbeth Scott – 1:54
Total: 70:54

Los Oscar y las bandas sonoras originales del 2005

No es nada raro que las nominaciones de los Oscar a las bandas sonoras originales (recalcar esto último: originales, es decir, escritas para la película) sean elegidas de formas que parecen aleatorias. En realidad, prácticamente es una de las nominaciones más de relleno que hay. Muchas veces se otorga el premio (o tan solo la nominación) como consolación a la película que no ha obtenido nada más pero prometía llevarse mucho, o el caso contrario, a la película que se va a llevar muchos premios para redondear. De ahí casos tan alarmantes como el de este año, donde una composición que apenas tiene más que un tema (y no es gran cosa) ha salido con la estatuilla. Ya era insultante para otros trabajos que estuviera nominada, pero así son los Oscar.

Otros años también ha ocurrido esto mismo: Full Monty y Frida fueron consoladas con el premio cuando sus banda sonoras, en un 95%, son una selección de temas existentes. No es raro que los Premios de la Academia se contradigan de un año a otro con excusas extrañas. No parecen tener sus propias normas claras: un año no nominan la BSO de Las dos Torres (y la película) porque era una segunda parte, en cambio El retorno del Rey se llevó casi todos los premios (muchos ni los merecía, el de BSO sin duda sí); aunque más conocido el es caso de quién es actor secundario y quién no: en El paciente inglés y en Training Day las nominaciones/premios fueron al revés.

Este año más que nunca la cosa ha sido rara, conflictiva y equivocada en el apartado que concierne a este blog. Las grandes composiciones del año ni siquiera estaban entre las nominadas, Williams como siempre partía con sobrada ventaja pero no ganó, se coló la habitual nominación de consolación… Un desastre bastante habitual, pero agravado por dejar de lado trabajos magistrales, de los mejores en muchos años, como Star Wars Revenge of the Sith o Harry Potter and the Goblet of Fire. Sin duda uno de estos dos debería haberse alzado con el premio si los Oscar fueran justos. En el apartado de Mejor canción ya no entro, pues aquí la cosa es mucho más subjetiva (un solo tema, que puede gustar más o menos independientemente de su calidad) y más que ninguno es un premio que sobra. Pero decir que grandes temas han sido olvidados, como las canciones de The Chronicles of Narnia o la maravillosa Wonka’s Welcome Song de Charlie and the Chocolate Factory de Danny Elfman (y el resto de canciones del disco tampoco tienen desperdicio).

Pero no me olvido de otros trabajos destacables por su calidad o importancia, como Kingdom of Heaven de Harry Gregson-Williams o King Kong de James Newton Howard, que podrían haber optado al pequeño señor dorado. Voy a dedicar este monográfico a las mejores bandas sonoras originales del año, creando un artículo para cada nominada y para las otras que me parecen destacables.

Lo mejor del 2005. Iré mostrando los artículos de opinión a medida que los vaya haciendo (sin orden concreto) y actualizaré los enlaces de esta lista cuando estén publicados.

Brokeback Mountain, de Gustavo Santaolalla (ganadora del Oscar) En un principio no voy a incluir en los artículos a Brokeback Mountain, puesto que es un disco que sólo tiene un tema original que apenas varía, y por bonito que sea no merece la pena perder el tiempo con dicho trabajo. Podéis ver la opinión de Soundtrack.net
Mi opinión: mediocre, nominada de rebote por la película. Casi ni la considero banda sonora original.

The Constant Gardener, de Alberto Iglesias (El jardinero fiel, nominada).
Este español ha hecho historia al estar nominado por la música de esta película protagonizada por Rachel Weisz y Ralph Fiennes.

Memoirs of a Geisha, de John Williams (Memorias de una Geisha, nominada).
Como muchos años, Williams por partida doble. En este excelente trabajo le acompañan Yo-Yo Ma e Itzhak Perlman (que ya colaboró en La lista de Schindler), dos artistas de enorme calidad y reconocimiento mundial.

Munich, de John Williams (nominada).
Su habitual trabajo para Spielberg como siempre nos ofrece mucha calidad.

Pride & Prejudice, de Dario Marianelli (Orgullo y prejuicio, nominada).
Desconocidos autor y banda sonora y película de la que apenas se ha hablado pese a ser de las favoritas.

Crash, de Mark Isham.
Una de las películas favoritas con menos posibilidades pese a ser probablemente la mejor del año. Sorpresa que ganara a Mejor película. No estaba nominada la banda sonora, pero como la película es tan importante y el disco no es nada malo, la incluyo.

Star Wars: Episode III – Revenge of the Sith, de John Williams (La Guerra de las Galaxias: La venganza de los Sith).
Olvidada pese a ser de lo mejor del año. Quizá su estreno fue muy lejano a la elección de las nominaciones. Sin duda, la mejor BSO de la nueva trilogía.

Harry Potter and the Goblet of Fire, de Patrick Doyle (Harry Potter y el Cáliz de Fuego).
Cambio de autor, cambio de estilo. Resultado, obra maestra.

Kingdom of Heaven, de Harry Gregson-Williams (El reino de los cielos).
Película olvidada en las nominaciones pese a que podía haber optado a muchos apartados técnicos. La BSO tiene una enorme calidad.

The Chronicles of Narnia, de Harry Gregson-Williams (Las Crónicas de Narnia).
BSO con buena recepción por la crítica y el público, pero también olvidada pese a ser mejor que alguna nominada.

King Kong, de James Newton Howard.
Tras El Retorno del Rey Peter Jackson partía como favorito, pero al final no se comió un rosco en las nominaciones/premios importantes. Newton Howard sustituye a última hora a Howard Shore. Un trabajo bastante importante pero no tan bueno como cabría esperar.

Charlie and the Chocolate Factory, de Danny Elfman (Charlie y la fábrica de chocolate).
El disco de Elfman del año, aunque destaca más que nada por las canciones.

James Newton Howard – King Kong

James Newton Howard – King Kong
Género: Banda sonora original
Año: 2005
Valoración:

Tras la trilogía de El Señor de los Anillos parecía que Peter Jackson y Howard Shore habían formado una buena pareja artística y que iban a seguir años juntos. Pero unos dos meses antes del estreno de King Kong sorprendentemente Shore se quedaba fuera del proyecto. Oficialmente, diferencias creativas con Jackson. El trabajo de Shore, que nadie fuera del proyecto ha escuchado, se une a las muchas bandas sonoras tan prometedoras que fueron rechazadas. Quizá algún día podamos oír algo.

James Newton Howard fue contratado para realizar en poco tiempo una banda sonora a primera vista difícil. Debía poner música a un proyecto ambicioso, largo, largo (demasiado largo, demasiado) que resulta una mezcla de géneros bastante amplia: aventura sobre todo, también algo de humor, drama, e incluso terror. Y lo consiguió.

Newton Howard ha creado, pese al cortísimo margen de tiempo, una banda sonora totalmente acorde con lo necesitado. El corte aventurero está presente constantemente con un tema muy bonito que también es el eje central de todo el compacto. Las variaciones dramáticas o más alegres están en consonancia con el tema elegido para acompañar al gran simio, pero a la larga se hacen algo repetitivas. Evidentemente estamos ante una película y una música muy comercial, y a la hora de orquestar las imágenes se ha buscado un toque sencillo e impactante, que aunque resulte redundante en muchas ocasiones en general es un acierto.

Este autor lleva unos años sorprendiendo con proyectos de una originalidad y calidad de gran nivel (todas sus colaboraciones con el director Shyamalan, cada cual mejor), y su buen hacer queda probado en cada nuevo trabajo. Sin duda es uno de los máximos exponentes de las nuevas generaciones (aunque también es mayorcito), ahora que las viejas van despareciendo (Bernstein, Goldsmith) o se quedan sin ideas (Horner). King Kong demuestra que incluso en el lado más comercial puede ofrecernos unos resultados bastantes interesantes y sobre todo más originales y agradables de escuchar que los trabajos repetitivos de autores oxidados que siguen siendo muy requeridos para componer la música de las películas importantes y comerciales.

Volviendo a King Kong, Newton Howard ha incluido elementos de la época en que transcurre la película, otorgándole a las melodías un aire jazzístico muy correcto. Otros momentos se inclinan más hacia el misterio y el terror, como Last Blank Space on the Map.

It’s in the subtext es uno de los pocos temas que deja entrever algunas notas ya utilizadas (recuerda a El Protegido), pero tiene suficiente entidad propia como para no resultar molesto.

Tooth and Claw, otro de esos momentos eternos de la película, lleno de ruidos y efx (menos mal que eran buenos), está acompañado por un tema de acción que podría haber resultado un galimatías sonoro lleno de acción inconsistente, pero alterna muy bien el tema principal, las percusiones necesarias para enfatizar la acción, los vientos y cuerdas… El resultado es caótico, algo necesario dada la situación, pero se escucha sin que levante dolor de cabeza.

Central Park, un tema centrado en el piano, destila emotividad en su justa medida para recalcar el amor que sienten la bella y la bestia antes de que se desencadene el infierno. La parte final, dividida en cinco temas titulados Beauty Killed the Beast (La bella mató a la bestia) orquesta la única parte del filme que realmente es buena, y lo hacen con el toque preciso de acción y drama. Algunos momentos, como las partes segunda y quinta, son de lo mejorcito del disco.

La orquestación es buena, ni estridente o agobiante cuando debe haber muchos instrumentos, suave y melódica cuando la situación requiere calma. Un disco que en una primera escucha me resultó algo frío, demasiado comercial, pero ha ganado puntos posteriormente. Incluso sabiendo que tiene mucho de comercial es un trabajo muy meritorio si tenemos en cuenta el tiempo empleado en realizarlo y el resultado tan completo y variado. Un disco agradable y fácil de escuchar. Lástima que la película a la que acompaña no fuera tan entretenida.

 

1. King Kong – 1:11
2. A Fateful Meeting – 4:16
3. Defeat is Always Momentary – 2:49
4. It’s in the Subtext – 3:20
5. Two Grand – 2:36
6. The Venture Departs – 4:04
7. Las Blank Space on the Map – 4:44
8. It’s Deserted – 7:08
9. Something Monstruous… Neither Beast Nor Man – 2:39
10. Hear Toward the Animals – 2:49
11. Beautiful – 4:09
12. Tooth and Claw – 6:18
13. That’s All There Is… – 3:27
14. Captured – 2:27
15. Central Park – 4:37
16. The Empire State Building – 2:37
17. Beauty Killed the Beast I – 2:01
18. Beauty Killed the Beast II – 2:24
19. Beauty Killed the Beast III – 2:16
20. Beauty Killed the Beast IV – 4:46
21. Beauty Killed the Beast V – 4:12
Total: 74:50

Nightnoise – The Parting Tide

Nightnoise – The Parting Tide
Género: Celta, Nuevas Músicas
Año: 1990, Windham Hills Records
Valoración:

Nightnoise es otro de los muchos grandes grupos irlandeses con raíces celtas pero un estilo único que fusiona otros estilos. Nightnoise tiene algo de jazz, y new age o nuevas músicas sobre una base celta. Una de sus características más conocidas es que prácticamente utilizan el piano como percusión. Su carrera se inició en 1983, y The Parting Tide es el primer disco que compramos en casa, aunque ya nos sonaba dada su importancia dentro del mundillo celta. Probablemente es su mejor disco, aunque en general no varían mucho entre si, y según a quién se pregunte mencionarán un disco u otro.

Este trabajo, como ya he dicho, está en la línea de los demás: elegantes melodías de flautas, piano, whistle (una flauta celta) y la voz de Tríona Ní Dhomhnaill (y su hermano a veces acompaña). Otros como el acordeón, la guitarra, violín y viola son menos utilizados. Como siempre en estos grupos, la experiencia musical se nota a la hora de tocar. Todos llevan haciéndolo desde críos y han pasado por varios grupos y dominan sin problemas sus instrumentos.

The Parting Tide alterna temas cantados con instrumentales, y aunque algunos sean bastante animados, predomina un tono musical suave, producto de utilizar instrumentos de sonidos delicados. No hay bajos ni baterías, y la guitarra solo es un leve acompañamiento. El uso de teclados y flautas poco chillonas da ese estilo de Nuevas Músicas tan característico, tan melódico, atmosférico. Pero dista mucho de ser lento o aburrido. La belleza de las composiciones es bastante notable, y en general estamos ante un grupo y un disco muy recomendable, con grandes canciones.

Abre el disco Bleu, instrumental, con una flauta que va repitiéndose y metiéndote gradualmente en el disco. An Irish Carol, el tema más largo y uno de los más destacables por su característico cambio a mitad, comienza como una canción y termina en varios minutos de piano precioso, acompañado por teclados y flauta.

Jig of Sorts es una de las piezas más animadas. Con una base de teclados, se van añadiendo la guitarra, las flautas y finalmente la gaita en el momento cumbre. Le siguen dos temas que, según indicación del disco, forman entre los tres una suite inspirada en la migración al Nuevo Mundo. Through the Castle Garden es otra de las preciosidades de piano y teclados con el que nos deleitan. Island of Hope and Tears es un tema cantado sobre piano. La voz, como en todos los grupos celtas que conozco, es angelical, maravillosa. De los temas con letra, de mis favoritos junto a Snow is Lightly Falling.

Billy Oskay, fundador del grupo junto a Mícheál Ó’Dómhnaill, lo dejó tras este disco, y fue sustituido por el famoso y fallecido Johnny Cunningham. El último disco que editaron fue el directo The Horse White Sessions en 1997, y creo que el grupo dejó de existir hace bastante tiempo aunque no he encontrado información al respecto.

 

1. Bleu – 4:55
2. An Irish Carol – 8:00
3. Jog of Sorts -3:29
4. Through the Castle Garden – 2:52
5. Island of Hope and Tears – 4:45
6. The Kid in the Cot – 6:05
7. The Tryst – 4:23
8. Snow is Lightly Falling – 3:55
9. The Abbot – 7:41