El Criticón

Opinión de cine y música

Archivos mensuales: agosto 2006

John Ottman – Superman Returns

John Ottman – Superman Returns
Género: Banda sonora original
Año: 2006
Valoración:

En un primer vistazo esta composición de John Ottman no me llamó mucho la atención; parecía otra creación de acción tipo X-men: The Last Stand: bastante ruido y unos pocos momentos bien logrados. Pero una vez vista la película se aprecia una notable grandiosidad en muchos temas, así que me puse a escuchar el disco con mayor atención. Y además, la crítica en general ha sido bastante favorable, incluso John Williams ha alabado el trabajo de este autor.

Así pues, descubrí que mucho esconde Ottman en esta compleja partitura. Esconde errores, sí, como algunos instantes claramente inspirados en otras producciones basadas en cómics (hay un momento sacado del Hulk de Elfman: el comienzo de Not Like the Train Set), así como una pequeña falta de temas estables (la música está siempre cambiando, lo que dificulta la atención en su escucha), pero también esconde partes de una belleza grandiosa e inaudita, como Power of the Sun, un tema tan antológico como breve, y en general demuestra ser un compositor muy solvente, con gran habilidad para moverse entre registros y crear temas más ricos de lo que parecen en una audición superficial.

La composición tiene todo lo que se le puede pedir a este tipo de películas: un tema inolvidable, legado intacto de Williams pero interpretado con majestuosidad por la orquesta, carisma y fuerza narrativa desbordante, heroísmo latente en muchas ocasiones y fastuoso cuando es exprimido al máximo, belleza introspectiva en los temas más dramáticos… En definitiva, un trabajo excelente.

Como dije antes, Ottman ha mantenido intacto el tema principal creado por John Williams (Main Titles), al que se recurre varias a lo largo de la película y el disco que analizo, y lo ha interpretado con absoluta profesionalidad. Pero tenemos otros acercamientos que aportan nuevos matices a las famosísimas notas de Williams, como en Saving the World, donde el tema se inicia de forma oscura, dramática, adquiere su tono original durante unos instantes y enseguida vuelve a decantarse por el estilo sombrío.

En cuanto al resto de la composición, gran cantidad de música se pierde en el disco con respecto a la película; no sabría decir cuánto sin haberla visto más de una vez y, lo más importante, tampoco sé si se pierden grandes temas. Pero lo que tengo entre manos para comentar es un gran trabajo, a pesar de lo condensados que aparecen muchos momentos. Ottman interacciona perfectamente la orquesta con los coros, crea temas de acción llenos de complejas melodías que evolucionan constantemente, sin caer en ningún momento en estrépito y caos, llegando en algunos instantes a partes impresionantes (el final de Rough Flight y el de Power of the Sun), tan exquisitas y breves que nos deja con la miel en los labios.

Parece que Ottman poco a poco se está haciendo un hueco en las superproducciones, así que puede que pronto se gane igualmente un hueco entre los grandes autores del género… aunque viendo cómo caen casi todos en una tediosa repetitividad, casi mejor que se quede realizando composiciones menos conocidas pero muy atractivas, como Verano de corrupción (Apt Pupil) o Incognito.

 

1. Main Titles – 3:47
2. Memories – 3:00
3. Rough Flight – 5:19
4. Little Secrets – Power of the Sun – 2:49
5. Bank Job – 2:21
6. How Could You Leave Us – 5:46
7. Tell My Everything – 3:13
8. You Are Not One of Them – 2:21
9. Not Like the Train Set – 5:12
10. So Long Superman – 5:31
11. The People Care of You – 3:27
12. I Wanted You Know – 2:56
13. Saving the World – 3:12
Total: 49:02
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Gabriel Yared – Troy (rechazada)

Gabriel Yared – Troy (rechazada)
Género: Banda sonora original
Año: 2004, no editada de forma oficial
Valoración:

Investigación, experimentación, dedicación plena… Gabriel Yared se centró en la composición de la BSO de Troya durante un año, algo que se ve muy raramente hoy día. El resultado es una obra magna que se ha convertido rápidamente en obra de culto, maldita por su carácter de edición fantasma (no hay disco oficial, sólo el que mostró Yared), sobre la cual todos los medios especializados que han tenido acceso a ella están de acuerdo en que es una obra maestra de la historia de la música de cine.

El disco que circula por Internet, que fue el que Yared envió a algunos medios con el fin de dar a conocer un trabajo del que estaba muy orgulloso, es una versión preliminar, de acabado incompleto. Probablemente la elección de temas para una versión oficial no sería muy distinta, quizá tan sólo tendría alguno más o los incluidos no serían exactamente iguales. Donde más se nota es en el acabado sonoro, que no está pulido en su totalidad: la mezcla no es perfecta, el sonido no está grabado con total precisión, puede sonar levemente hueco, anticuado… cosa que por otro lado le otorga un matiz extraño, como si la música fuera realmente antigua y Yared la hubiera recuperado de alguna forma. Pese a todo, la calidad de la grabación no es mediocre en ningún momento, de hecho es más que aceptable (equiparable a una grabación de los ochenta), y se puede apreciar perfectamente la exquisitez de la enorme y apoteósica orquestación de Gabriel Yared. No quiero ni pensar en cómo sonaría esta joya con una orquesta a pleno rendimiento y grabada con una producción de alto nivel.

La música creada por Yared para Troya es una espectacular composición llena de momentos heroicos y triunfales, con abundancia de coros, metal y viento, sin escatimar en unas percusiones empleadas con maestría. Es muy rica y compleja, la orquestación es sencillamente perfecta, tiene grandísimos cortes creados para las batallas, deliciosos momentos dedicados a las relaciones entre personajes… Es una obra de arte, una pieza única, extraordinaria, de una fuerza expresiva estremecedora y un acabado perfecto nota a nota. Uno de los discos más imprescindibles para los amantes del género.

Cabe decir que todos los temas son grandiosos, sublimes. Sólo con escucharlos en el disco se puede intuir que la relación entre música e imágenes de la película sería seguramente fantástica. No seré el primero ni el último en decir que pagaría por ver un montaje de la película que incluyera esta partitura, un sueño que no es tan difícil hoy día con la de tecnologías que hay: podría ponerse algún fan con conocimientos a ello y colgarlo en las redes de intercambio de archivos…

Se puede apreciar, sin embargo, y sin que sea un punto en contra, una clara inspiración estilística muy común en muchos autores de bandas sonoras originales: el Marte de Holst está presente con claridad en The Opening y algún otro breve momento de gran acción, y hay un instante que parece sacado de El Señor de los Anillos de Howard Shore, con la voz de un infante que resulta igual a la del empleado por Shore, Ben del Maestro.

No hay muchos temas claramente definidos, al contrario que en otras grandes e inolvidables composiciones para el cine. Eliminar la creación de temas completamente distintos para cada personaje y situación en teoría iría en detrimento de la variedad musical, pero aunque en parte así sea, no resulta un aspecto negativo pues la composición es perfecta. El tema central sirve como eje para toda la película y también para Aquiles, pues es una historia casi totalmente centrada en dicho héroe, pero a lo largo de los temas en que se recurre a él se presenta con sutiles variaciones, de forma que nunca produce agotamiento.

Un coro de fondo observa una incipiente fanfarria en The Opening. El corte sigue entre una música expectante, perfecta para presentar los retazos de la historia en que se enmarca esta aventura, y a continuación de nuevo la orquesta va creciendo hasta desembocar en el tema central del disco, abordado esta vez de forma más pausada, contemplativa e inquieta.

Achilles & Boagrius comienza con intensidad y hacia la mitad se vuelve más sosegado, pero sólo es un descanso, pues muestra enseguida las espectaculares fanfarrias con el enorme tema central de la película. En el tramo final tiene un portentoso crescendo de percusiones.

Sparta es uno de los cortes más breves, un inciso en las orquestaciones heroicas para mostrar una visión fugaz de las fiestas. La tonalidad elegida es de corte arábico, siendo así el que más se sale de la tónica del disco, sin que eso desmerezca su innata belleza y eficacia.

Achilles Destiny es un tema inicialmente calmado, que muestra los sueños de Aquiles con un leve matiz de desasosiego. Poco a poco va ganando fuerza hasta desembocar en el tema de central (y como dije, el de Aquiles), una perfecta sincronización de vientos duros, coros impresionantes, percusiones… Finalmente adquiere un cariz alegre: es la presentación del héroe, desde sus metas e inquietudes a su grandiosidad.

1000 Ships deambula entre algunos crescendos y un hilo general tranquilo, una música que contempla la majestuosidad de la flota invasora. Finaliza de la forma habitual: una espectacular fanfarria.

Brevísimo pero bello es Helen & Paris; intimista, dulce, rodea a la pareja de unas notas llenas de amor. Sólo grandes compositores logran en tan poco tiempo tanto contenido, tanta emoción.

D-Day Battle, correspondiente al desembarco y primera batalla, una escaramuza rápida pero eficaz donde los griegos asientan una buena plaza en la costa, alterna melodías rápidas, de gran fuerza orquestal, mientras las confrontaciones se suceden. Yared consigue un eficaz tema de acción, variado, completo, y lleno de ritmos melódicos, nada de sonidos ruidosos. En esta línea, pero no por eso repetitivo o menos interesante, de hecho es uno de los temas más grandes del disco, se mantiene Battle of the Arrows.

Approach of the Greeks se sostiene sobre todo en los coros, masculinos y arrebatadores, acompañados de las rudas percusiones mientras los vientos rasgan de vez en cuando la melodía. Es el otro corte donde se puede intuir una inspiración en Holst.

Greek Funeral Pyres está iniciado por una angelical voz infantil, que pronto es absorbida por coros masculinos y la aparición de metales.

Achilles & Briseis es un corte grisáceo, triste. Durante cinco minutos y medio Yared expone la parte más intimista e introspectiva del disco, perteneciente a la nueva y difícil relación entre Aquiles y Briseida, que deambula entre el temor, el odio y la atracción carnal.

Hector! Hector! sigue en la línea del anterior pero de forma más oscura, con unos coros sutilmente deprimentes, como augurando el negro futuro de Héctor. Seguidamente se torna más dulce, mostrando la faceta más humana y familiar del personaje, pero incluso entonces no se libra de una tonalidad melancólica.

Como comenté en el artículo dedicado a la versión de James Horner, dicho autor se inspiró claramente en el Achilles & Hector Fight de Yared, que es todas luces inmensamente superior, como el resto de la partitura. Al compás del magnífico duelo a espadas Yared orquesta una pieza de fuertes percusiones y metales que, llegado el momento de la derrota de Héctor, gira hacia un tono de profunda tristeza.

Una desgarradora y por momentos desquiciante voz femenina abre Hector´s Funeral, un lamento por el héroe troyano abatido. Otras voces se suman al llanto mientras suena brevemente un arpa, y unos sutiles coros masculinos y las percusiones hacen acto de presencia intermitentemente mientras el lamento prosigue.

The Sacking of Troy y Achilles Death son dos cortes de amplia duración, dedicados al largo desenlace de la confrontación. Varían entre momentos de acción y otros más tristes, mostrando la situación de derrota y pérdida que rodea a la caída de Troya, pero también entre momentos heroicos referentes a la victoria de los griegos.

Dos canciones estupendas cierran esta maravilla. Su calidad es algo poco común teniendo en cuenta que generalmente las canciones se incluyen en las películas para optar a más nominaciones a premios, por lo que se recurre a temas simples y fáciles de recordar (o sea, pop barato). Pero aquí estamos ante una belleza tristona como End Title Song, que funciona en perfecta armonía con el tono del resto del disco y resulta una gran canción, y Mourning Women, un corte extraño, un histriónico y eficaz juego de voces de brevísima duración, pero que tampoco resulta fuera de lugar (aunque sí me pregunto en qué parte de la película hubiera sido utilizada).

1. The Opening – 3:57
2. Achilles & Boagrius – 3:46
3. Sparta – 1:59
4. Achilles Destiny – 5:42
5. 1000 Ships – 3:36
6. Helen & Paris – 1:44
7. D-Day Battle – 4:53
8. Approach of the Greeks – 2:30
9. Battle of the Arrows – 7:11
10. Greek Funeral Pyres – 2:19
11. Achilles & Briseis – 5:31
12. Hector! Hector! – 3:38
13. Achilles & Hector Fight – 4:38
14. Hector´s Funeral – 2:24
15. The Sacking of Troy – 7:46
16. Achilles Death – 8:48
17. End Title Song – 4:38
18. Mourning Women – 1:25
Total: 76:23

Crónica: Kíla en el Festival Folk de Plasencia 2006

El sábado 26 de agosto, tras dos horas de viaje, un amigo, uno de mis hermanos y yo llegamos a Plasencia dispuestos a ver al veterano y mítico grupo irlandés Kíla. Este tercer y último día del Festival Folk Internacional de Plasencia 2006 incluía tres grupos en su cartel:

Renacer folk, una banda de música tradicional extremeña formada por unos veinte miembros: tres chicas al coro, varios instrumentistas y un amplio número de bailarines, todos ellos ataviados con vestidos del lugar y realizando números de baile de la región. Lo más destacable, a parte del exquisito vestuario, fue la asombrosa calidad de las cantantes y la elección de algunos temas que me resultan especialmente atractivos (Purificás de Monroy, por ejemplo).

Hexacorde, una formación madrileña de folk castellano-leonés, mostró su repertorio de folk fusionado con estilos modernos y creaciones propias y presentaron a la nueva cantante del grupo. El líder de la banda intentó animar la función con algunos comentarios un poco tontorrones, pero se agradece la intención. Demostraron frescura, pasión por la música, y un buen uso de las fusiones étnicas. Me gustó bastante, aunque no tanto como para interesarme por su carrera musical.

Pero fue Kíla el principal atractivo del Festival, y el grupo que más se ganó el favor del público. Esta inmensa banda fue deleitando al personal con sus largos e intensos temas, cada cual más impresionante. Me descubrí a mí mismo con la boca abierta de par en par varias veces, y mi amigo, que no conocía el grupo, no podía estar más alucinado.

Hubo algún percance técnico, solventado con diligencia por los miembros, que siguieron cada uno a lo suyo con profesionalidad, y los técnicos, que acudían lo más rápido posible. Nada más iniciar el primer tema, el guitarrista vio cómo una de sus cuerdas saltaba. A toda prisa trataba de arreglar la situación, y estuvo listo para el siguiente corte. Además hubo un par de errores con el sonido, en los que no se oía un instrumento en cada ocasión durante un breve periodo de tiempo.

Por lo demás, fue un concierto perfecto, donde el público fue encendiéndose cada vez más, hasta el punto de tener a media plaza saltando y gritando apasionadamente hacia el final. De hecho, cuando el grupo se estaba retirando, nadie se movió y el griterío era tal que volvieron a interpretar dos temas más. El líder (Rónán Ó Snodaigh) estaba exhausto de tanto cantar y bailar (no paraba quieto excepto para tocar algún instrumento distinto a su habitual bodhran) y agotado por el calor (se tuvo que cambiar la camiseta, pegada al cuerpo por el sudor, e incluso hizo comentarios sobre la temperatura), pero se mostró muy amable al volver. Entonces ya debía de estar toda la plaza bailando al son de la música, y cuando dieron por terminado el concierto… ¡tuvieron que volver de nuevo! Rónán Ó Snodaigh volvió al escenario con un dedo levantado, como diciendo “una más, os la merecéis, pero estoy rendido”. No pudieron portarse mejor, y el público lo agradeció con eternos aplausos y ovaciones.

Kíla no decepcionó, demostró que su fama de ser uno de los mejores grupos celtas en directo es bien merecida. Inolvidable.

Realizamos unos cuantos videos, no muy buenos por la calidad de la cámara, pero suficientes para echar un vistazo al grupo, y varias fotos. Quien desee las puede tomar para su web/blog:

Grupo
Imágenes
Renacer Folk
Hexacorde
Kíla

Videos Kíla de pocos segundos cada uno:
Kíla 1
Kíla 2
Kíla 3
Kíla 4

Y si queréis ver un directo de otro concierto de hace unos años, pongo el elink de un video que han compartido los compañeros de Guebon. Dura 25 minutos, lo que da para pocos temas, pero menos es nada: Live Vicar Street, Dublin

La joven del agua

Lady in the Water, 2006, EE.UU.
Género: Fantasía, misterio.
Duración: 110 min.
Dirección: M. Night Shyamalan.
Guion: M. Night Shyamalan.
Actores: Paul Giamatti, Bryce Dallas Howard, Jeffrey Wright, Bob Balaban, Sarita Choudhury, Cindy Cheung, M. Night Shyamalan.
Música: James Newton Howard.

Valoración:
Lo mejor: Los actores (en especial Giamatti), los personajes, la banda sonora de James Newton Howard.
Lo peor: Carencias en el ritmo y la constante sensación de que la historia se inventa sobre la marcha.
Mejores momentos: Las apariciones de la criatura enemiga, las escenas en la ducha, la revelación sobre el pasado de Cleveland. Y sobre todo, la revelación sobre el futuro del escritor, Vick.

* * * * * * * * *

Shyamalan ha tomado un cuento que se inventó para relatar a sus hijos y le ha dado una envoltura más adulta y trascendental, llenando el relato de ideas y sentmientos como la desesperación de la humanidad, la soledad, la fe y la esperanza, la aceptación de la muerte, la importancia de la familia (presente o desaparecida)… El resultado es un conglomerado de ideas que van desgranando una imaginativa fábula con bastante mitología detrás, donde el público debe ir con la mente muy abierta y aceptar todo lo que la imaginación de Shyamalan quiere mostrar. El filme más cercano por temática y estilo que se me ocurre es Big Fish, de otro director atípico, Tim Burton.

Shyalaman mantiene el suficiente dominio narrativo como para realizar una presentación exquisita del lugar y los personajes, expandiendo su aparición por el metraje de forma impecable. Igualmente, en algunos tramos muestra un temple notable, tanto en el drama como en el misterio, pero sobre todo en lo emocional. Pero hay que admitir que este genio del misterio ha fallado en el equilibrio global. Le ha faltado mucha garra en secuencias importantes, como la resolución, que resulta bastante insípida, y otros clímaxes. Igualmente se ha excedido con los jueguecitos de desenfoques y movimientos de cámara que esquivan personajes. Es como si hubiera intentado experimentar con algo de cámara en mano, pero se ha tropezado bastante. En sus demás trabajos, y en gran parte de este, maneja la cámara con mucho cuidado, buscando una sensación muy concreta, una atmósfera perfecta, pero aquí ha estado bastante torpe en muchas ocasiones.

La estructura interna, la trama, es otro gran problema: discurre sin fluidez, parece reinventada según avanza la función. La idea de mostrar la mitología poco a poco para no saturar de información es lógica, pero está muy mal empleada. Según van pasando las secuencias parece como si cada nuevo elemento del relato se empalmara a la fuerza, repercutiendo así en el ritmo, que avanza como por capítulos, y la credibilidad, que se ve socavada porque cada dos por tres mete un giro que resuelve las cosas de forma bastante simplona. En este último aspecto cabe destacar que se pasa bastante intentando confundir con los personajes clave para la salvación de la ninfa. Y es una pena, porque la descripción de personajes, combinada con la certera labor de los actores, nos regalan unos protagonistas muy atractivos, cada cual más original y extraño: simpáticos, misteriosos, entrañables (sobre todo el protagonista, con una excelente, como siempre, interpretación de Paul Giamatti). Aparte, también destaca en un aspecto que me sorprende viniendo de un autor tan serio: ha desarrollado un sentido del humor muy peculiar, con varias autoparodias y referencias picantes para con la crítica que tan poco favorable le ha sido en sus últimas producciones.

Así pues, La joven del agua es un experimento llamativo pero un tanto irregular. Como tal, es difícil catalogarlo. La originalidad del planteamiento choca con su a veces torpe ejecución, pero desde mi punto de vista la simpatía de los protagonistas y momentos puntuales bastante eficaces y a veces incluso muy hermosos bien valen la pena. Ahora bien, no sé por qué a Shyamalan le ha cogido manía todo el mundo, y claro, si a títulos extraordinarios como Señales y El bosque los ponen a parir, en nada que ha tenido un desliz real se lo han comido vivo.

David Lanz & Paul Speer – Natural States

David Lanz & Paul Speer – Natural States
Género: Nuevas músicas
Año: 1985, Narada
Valoración:

Como es el primer disco del sello Narada que comento, haré una breve introducción. Decir Narada equivale a decir Nuevas Músicas. Es un pequeño sello discográfico nacido en los ochenta dedicado a dar oportunidades a músicas que estuvieron bastante de moda en esa época pero aún así contaban con poca distribución, sobre todo en el caso de artistas noveles. Se ganó un público fiel y fue creciendo, cobrando cierta importancia. Entre sus artistas más destacados cabe citar a David Lanz (por calidad y por ser primer autor en editar bajo dicho sello), Peter Buffet o David Arkenstone, uno de los autores de música contemporánea, nuevas músicas y fusiones étnicas con mayor proyección comercial, aunque la lista de autores es amplia. Se caracteriza también por ser una discográfica que edita constantes recopilaciones basándose en algún tema (Navidad, naturaleza…), los cuales siempre son recomendables para iniciarse en estas músicas.

Muchas veces varios artistas que trabajan bajo dicho sello han colaborado, como en este caso. David Lanz, excelente pianista proveniente del jazz y autor de algunos de los discos más notables de Narada, como el mítico y maravilloso Cristofori’s Dream, se une a Paul Speer, productor habitual de Lanz, en este disco que hace la tercera colaboración entre ambos como compositores. Lanz a los teclados y Speer a los teclados y guitarras, con otros pocos artistas encargados de algunos otros aspectos (programación de los sintetizadores, grabación, percusiones…) crearon un disco que prácticamente sirve como uno de los mejores ejemplos de nuevas músicas o New Age: fresco, alegre, bastante electrónico, bello, fácil de escuchar, y sobre todo original.

Natural States fue compuesto para un video musical, que no he visto, que constaba de imágenes de la naturaleza. Supongo que se realizó en plena moda de las nuevas músicas, y por lo visto tuvo bastante éxito.

Los pocos instrumentos utilizados son más que suficiente si se tienen buenas ideas, y estos dos autores están sobrados de ellas. Inspiradas composiciones tranquilas pero nada aburridas, que juegan con el piano y la guitarra apoyados por los sintetizadores, de los que se obtiene una gama de sonidos amplia y bonita, forman uno de los discos más importantes que ha dado Narada.

Decir también que no he sido capaz de elegir algún tema para destacar, ya que, como el trabajo de calidad que es, mantiene un nivel semejante en todos los cortes.

 

1. Miranova – 2:02
2. Faces of the Forest Part 1 – 2:31
3. Faces of the Forest Part 2 – 6:38
4. Behind the Waterfall – 3:28
5. Mountain – 4:49
6. Allegro/985 – 7:16
7. Lento/984 – 6:49
8. Rain Forest – 4:13
9. First Light – 3:48
Total: 42:12

Dead Can Dance – The Serpent’s Egg

Dead Can Dance – The Serpent’s Egg
Género: Indefinido, gótico
Año: 1988, 4AD
Valoración:

Esto ya son palabras mayores. The Serpent’s Egg es, junto a Into the Labyrinth, la obra cumbre de Dead Can Dance. Que es sublime es decir poco, que es único en el mundo también. Son treinta minutos de una sucesión de temas magistrales, cada uno con entidad propia, con una calidad de sonido exquisita, una originalidad deslumbrante y un acabado tan rico en detalles y sonidos que se puede escuchar mil veces y siempre seguirá resultando una obra hipnótica, tal es su calidad. Su brevedad no es problema, pues es una obra de arte y dura lo que tiene que durar.

Sin olvidar el tono oscuro, ahora entramos definitivamente en la línea más gótica de Dead Can Dance, en una música que, aun siendo originaria de las mentes de sus dotados autores, bebe muchísimo de la música antigua. Temas que sólo incluyen la voz de Gerrard a modo de salmo, otros construidos sobre órgano de iglesia o instrumentos sacados de museos y libros de historia…

El disco no podía iniciarse mejor, pues el primer tema es, para quizá todos los seguidores del grupo, el de mayor impacto y calidad que han realizado: The Host of Seraphim. Es una composición que pone los pelos de punta durante seis minutos, tal es la fuerza que desprende. Un inmenso órgano de iglesia emerge de la nada y aborda nuestros oídos captando la atención de cada sentido. La voz de Lisa Gerrard, formando ella sola un coro con complejos juegos de voces (arduo trabajo de grabación, sin duda), no hace sino incrementar esta explosión de sonidos. La intensidad del corte se ve interrumpida de golpe en un receso fugaz, y reemprende de nuevo la marcha hasta finalizar esta deslumbrante creación.

Es muy complicado e injusto para con el disco intentar describir con palabras tanta riqueza musical. Como en la mayoría de los trabajos de la banda, rara es la vez que un tema es cantado por ambos miembros, y además cada composición es bastante diferente aun dentro de la línea elegida para la obra. Tenemos temas de instrumentación amplia y esplendorosa, otros más íntimos, limitados a unos pocos, incluso uno solo, instrumentos. Un buen ejemplo de la variedad temática son los cortes Orbis de Ignis, un tema a cappella con la voz de Gerrard de nuevo jugando con varias tonalidades y registros, donde el único instrumento es una campana que tañe de vez en cuando la soledad de Gerrard con un críptico sonido, y el impresionante In the Kingdom of the Blind the One-Eye Are Kings, un corte de enorme intensidad, donde la voz de Perry dirige una explosión de metales, órganos, percusiones y otros instrumentos irreconocibles.

Algunos cortes están enlazados de manera curiosa, como si uno fuera prefacio del otro, pero sin que ninguno pierda la más mínima pizca de calidad si se disfrutan por separado. La parte final del disco está confeccionada prácticamente de esta manera, iniciándose en otro tema a cappella, Song of Sophia, que lanza a continuación otra canción breve pero intensa, Echolalia, donde ambos miembros encauzan sus fantásticas voces sobre unas intermitentes percusiones… y cuando se interrumpe de golpe, da comienzo Mother Tongue, un largo y espectacular juego de percusiones con cambios de ritmo y un cambio de estilo notable cerca de su ecuador, en el que el corte prácticamente se convierte en uno distinto: sobre los dos minutos adquiere un cariz más pausado, triste, incluyendo la voz femenina, y se va diluyendo poco a poco, terminando con unas pocas percusiones sobre el sonido de un riachuelo de agua.

Cierra la función otra canción magistral, Ullyses, llena de detalles y matices, grabada con muchísima dedicación y amor al arte… como todo el disco.

The Serpent’s Egg es una creación que roza la obra maestra, un disco completo pese a su brevedad, intenso, bellísimo, no apto para todos los oídos pero un viaje inolvidable. Una de las creaciones más interesantes, originales y exquisitas de la música contemporánea, aunque anacrónicamente emule música arcaica.

Como curiosidad, el tema The Host of Seraphim fue usado en el documental Baraka (ficha en IMDB).

Destaco los temas que más me resultan más atractivos, aunque es un trabajo que no decae en calidad en ningún instante:

 

1. The Host of Seraphim – 6:18
2. Orbis De Ignis – 1:35
3. Severance – 3:22
4. The Writing on my Father’s Hand – 3:50
5. In the Kingdom of the Blind the One-Eye Are Kings – 4:11
6. Chant of the Paladin – 3:48
7. Song of Sophia – 1:24
8. Echolalia – 1:17
9. Mother Tongue – 5:17
10. Ullyses – 5:08
Total: 36:14

Piratas del Caribe: El cofre del hombre muerto


Pirates of the Caribbean: Dead Man’s Chest , 2006, EE.UU.
Género: Aventuras, fantasía.
Duración: 150 min.
Dirección: Gore Verbinski.
Guion: Ted Elliot, Terry Rossio.
Actores: Johnny Depp, Orlando Bloom, Keira Knightley, Jack Davenport, Bill Nighy, Jonathan Pryce, Kevin McNally, Stellan Skarsgard.
Música: Hans Zimmer.

Valoración:
Lo mejor: El imaginativo diseño y recreación de los decorados (barcos principalmente) y las criaturas, el estupendo vestuario. El sentido del humor y aventura. Johnny Depp y el correcto reparto de secundarios.
Lo peor: Un guion con muchos tropiezos y, sobre todo, un metraje abultadísimo que hace que la película se pierda muchísimo en cosas que no sirven para nada. Y un siempre nefasto Orlando Bloom.
Mejores momentos: Sendos ataques del kraken y todas las apariciones del hombre-pulpo (Davy Jones).
La frase: ¡Echad el ron también!

* * * * * * * * *

El desorbitado éxito de la primera parte llevó a los productores rápidamente a realizar secuelas, y, siguiendo la estela de otras superproducciones recientes que se han rodado de un tirón para abaratar costes, han rodado segunda y tercera parte conjuntamente. El presupuesto no quiero ni imaginarlo, pero al final es casi lo único que salva esta, al menos viendo la segunda entrega, saga.

El cofre del hombre muerto da lo que se espera de ella, o sea, lo mismo que su predecesora pero multiplicado por mil. Como entretenimiento es bastante eficaz, y se pueden destacar más o menos las mismas virtudes y defectos que en La maldición de la Perla Negra. Goza de un buen sentido de la aventura y del humor, con constantes peleas y escenas de acción complicadas y divertidas repletas diálogos y situaciones cómicas, siendo siempre las mejores las protagonizadas por un de nuevo excelente Johnny Depp. El guion es una mera farsa para llevar la aventura, más maldiciones y tesoros por donde mover a los personajes; no se le puede pedir más porque no lo va a dar.

El problema principal con el que carga es un metraje abultadísimo. Pide a gritos un nuevo montaje que pula el ritmo, que elimine pasajes innecesarios y extremadamente largos (las aventuras entre la tribu de indios son graciosillas, pero… ¿qué pintan ahí?) que desvían la atención sobre un argumento ya de por sí no demasiado sólido y alargan en demasía muchas partes. Dos horas y media, digamos dos horas y veinte minutos quitando créditos, es excesivo para una producción destinada nada más que a pasar un buen rato, y más si no se administra bien el tiempo.

Volviendo a los actores, Depp está eficazmente secundado, de nuevo, por un plantel de secundarios de lujo. No hay ninguno sobre el que tenga quejas, y alguno destaca especialmente incluso con papeles muy breves (Jonathan Pryce) o tras maquillaje y efectos digitales (Bill Nighy). Otra mención especial para Kevin McNally (que interpreta al segundo de Sparrow, Gibbs), quien ha visto ampliado su papel hasta hacerme dudar de si tiene más minutos en pantalla que el propio Depp; desde luego, más que Keira Knightley seguro que sí. En cuanto a los otros dos supuestos principales del reparto, Orlando Bloom es tan penoso como siempre, con las mismas muecas torpes y su inexpresividad habitual, y Keira Nightley cumple por los pelos si somos generosos.

El plato fuerte de la función es sin duda la pasta que han echado en ella. La cuidadísima dirección artística nos deja un deleite de creaciones asombrosas, desde el El Holandés Errante, un barco de aspecto burtoniano donde se ha cuidado hasta el más mínimo detalle, hasta las pintorescas y variadas criaturas, ya sean el kraken o los medio hombres medio peces, creaciones bastante oscuras y asquerosas para ser una película Disney (¿cómo puede tener una calificación para mayores de siete años?). El dinero ha sido muy bien invertido, haciendo posible que estos diseños cobren vida de forma magistral: los decorados son grandes, variados y ricos en detalles, el vestuario es perfecto, y los efectos digitales consiguen que el kraken y el hombre pulpo (Davy Jones, el malvado de la función) resulten totalmente realistas al ojo humano.

Gore Verbinski ha realizado una buena labor, teniendo en cuenta la magnitud de la producción. Sabe manejar la cámara, sabe aprovechar los recursos y guiar a los actores. Mueve la cámara entre los decorados con solvencia y eficacia, monta la película dando vida a las peleas y ocultando su poca originalidad y consiguiendo que las escenas más exageradas no resulten ridículas sino impactantes y simpáticas.

Como fan del género, no puedo terminar sin mencionar la banda sonora original. Ya comenté la aberración musical que supuso la de la primera entrega, prepretada por Klaus Badelt. Aquí Hans Zimmer se ha dedicado él mismo a la creación de música (aunque supongo que contaría con su pandilla de colaboradores habituales) en vez de meter mano en el trabajo de otros, haciendo que el producto sea más redondo y menos sintético y ruidoso… Pero no deja de ser una versión mejor arreglada de la misma composición, con algunos buenos aportes (el tema del kraken con el órgano) y poco más ( aquí puedes ver mi análisis).

Tampoco me olvido de las referencias a otras películas. Si en la anterior entrega fue El temible burlón (película infinitamente superior) la plagiada descaradamente, ahora hay notables similitudes con El Señor de los Anillos: el primer ataque del kraken es igual al ataque de la misma criatura en la entrada de Moria, y Elizabeth mata monstruitos con dos espadas de la misma forma que Legolas elimina orcos; en ambas secuencias hay planos en los me costaría discernir qué película es cada una.