El Criticón

Opinión de cine y música

Alatriste

 

Alatiste, 2006, España.
Género: Aventuras.
Duración: 147 min.
Director: Agustín Díaz Yanes.
Escritor: Agustín Díaz Yanes, Arturo Pérez Reverte (novelas).
Actores: Viggo Mortensen, Unax Ugalde, Javier Cámara, Juan Echanove, Enrico lo Verso, Elena Anaya.
Música: Roque Baños.

Valoración:
Lo mejor: La exquisita recreación histórica, los actores, algunos planos brillantes, el vestuario.
Lo peor: Es demasiado irregular en forma (dirección, fotografía, ritmo) y contenido (un guión construido a base de historias inconexas).
Mejores momentos: El prólogo, la estupenda batalla final y la divertidísima negociación de la rendición.
La pregunta: ¿Quién tuvo la ridícula idea de meter a una actriz en el papel de un hombre? (Blanca Portillo como Bocanegra)

Con Alatriste se ha cometido un importante error de base que ha lastrado considerablemente el resultado final: la decisión de adaptar cinco novelas en poco más de dos horas. El resultado es una sucesión de secuencias, muchísimas de ellas inconexas, otras muy cogidas por los pelos, que nos dejan con una película formada a base de pequeños capítulos. El argumento que ha de llevar la narración brilla por su ausencia, con lo que el ritmo se ve bastante afectado: es larguísima y con partes muy aburridas. Apenas hay tramas que enlacen los episodios de la vida de Alatriste, y ni siquiera podemos considerar la película como un compendio de sus aventuras, pues la narración se desvía constantemente hacia otros personajes y los tejemanejes de la Corte. Dichos caracteres entran y salen casi aleatoriamente, algunos con más gracia que otros; y los capítulos son auténticas loterías, pudiendo ofrecernos uno magistral y a continuación otro innecesario, torpe y vulgarmente aburrido (el de las galeras ya es el colmo…). Destacar entre los buenos momentos el prólogo y el epílogo (éste es la mejor parte del filme), los duelos a espada, los primeros pasos en el amor de Íñigo (luego el tema de desmadra), algunas secuencias de Alatriste en la Corte…

En resumen, es una decepción notable para los fans de las novelas (como podemos comprobar por ejemplo en el foro de capitán-alatriste.com) y para los que esperaban que el cine español diera una superproducción de alto nivel. Y lo peor es la sensación de que se han desaprovechado buenos recursos e ideas.

El guión cojea por todas partes, pero lamentablemente las labores de dirección también. El director rara vez sale de unos planos cerradísimos que agobian y dan la sensación de producción de pocos recursos. Gran número de escenas tienen lugar con tan sólo un muro o un callejón a espaldas de los personajes, y aunque hay otras que aprovechan algún edificio histórico de grandes proporciones y alguna con mayor número de extras, no hay planos amplios que muestren un edificio desde fuera, y no digamos ya una calle o una ciudad. Aquí se demuestra que el cine español está técnica y artísticamente aún muy por detrás del de Hollywood, donde en cualquier producción de poca calidad el dinero luce más en pantalla y muestra mayor grandiosidad de decorados, localizaciones, paisajes…

La irregularidad de la que hace gala Agustín Díaz tras la cámara queda bien patente en dos de las pocas escenas de acción complejas. La del barco es mediocre, confusa, a años luz de la magistral Master and Commander (película de aventuras a todas luces mucho más recomendable), pero en cambio la confrontación final a campo abierto luce un gran realismo y crudeza, y está rodada con atino en la situación de la cámara y el uso del montaje. También están bien realizadas las luchas a espada, donde no se vacila de coreografías, sino que se desarrollan con fatal realismo: unas cuantas estocadas y ya mana la sangre, y en breves instantes alguien ha caído.

El uso que da Agustín Díaz Yanes la música es terrible, añadiéndola y quitándola sin orden ni concierto, molestando en escenas que no la requieren; lo más lamentable es que la partitura de Roque Baños parece buena.

El vestuario es de lo más destacable, un trabajo simplemente perfecto. El realismo que desprende marca claramente los diferentes estratos sociales, destacando especialmente en las siempre polvorientas y raídas vestimentas de Alatriste. Igualmente el atrezzo es bastante completo y digno, y la fotografía es notable en general, aprovechando bien los recursos cuando se presenta la ocasión. Cabe mencionar algunos planos impresionantes, imitaciones de cuadros de la época insertados sin ton ni son por el relato pero con resultados bellísimos, donde el uso del color es sublime. Si bien, son añadidos puntuales, lo que da la sensación de irregularidad que tanto menciono.

Otro aspecto destacado son los actores, que de desenvuelven con absoluta profesionalidad. Incluso en el caso de Viggo Mortensen, un actor con pocos recursos interpretativos, hay que agradecer una labor más notable que en sus últimos trabajos; y como siempre, físicamente se adapta muy bien al personaje. En cambio, su marcado acento, del que muchas veces se le nota esforzándose por evitarlo, ha creado más de una discusión.

Y para terminar, el mayor acierto de la función: la perfecta inclusión del relato en la época, ya sea con pequeñas dosis de información de la situación política, con referencias a escritores y pintores (vuelvo a mencionar las referencias visuales a cuadros de la época)…

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