El Criticón

Opinión de cine y música

United 93

 

United 93, 2006, EE.UU.
Género: Drama, acción, documental.
Duración: 111 min.
Director: Paul Greengrass.
Escritor: Paul Greengrass.
Actores: Christian Clemenson, Thris Gates, David Alan Basche, Cheyenne Jackson, Opall Alladin, Gary Commock, Nancy McDoniel.
Música: John Powell.

Valoración:
Lo mejor: La realización de Paul Greengrass, el estilo documental.
Lo peor: La frialdad del relato y la descentralización del argumento producida por tanta ida y venida a centros de control.
Mejores momentos: El tramo final, cuando los pasajeros tratan de acabar con los terroristas.

Primera superproducción centrada en los eventos ocurridos el fatídico 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos, aunque fue precedida de su versión televisiva (cuyo nombre, Vuelo 93, ha llevado a la confusión a más de uno). Contrariamente a la próxima película de esta índole (Word Trade Center, de Oliver Stone con un reparto encabezado por Nicolas Cage), que se anuncia como el típico melodrama hipertrofiado estadounidense, con historia lacrimógeno-televisiva de alto presupuesto, United 93 se presentó, y su visionado así lo confirma, como un docudrama directo, sin concesiones políticas ni morales, sin mensaje de algún tipo. Simple y llanamente es la reproducción de los hechos que llevaron a la aeronave a estrellarse.

El filme resultante es un tanto atípico, una historia de acción y drama sin personajes al uso, con una narración saltando constantemente de una localización a otra, siguiendo los vuelos secuestrados desde distintos centros de control y desde el avión protagonista (que acabó estrellándose por Pennsylvania, cerca de su objetivo, Washington). Con la cámara en mano y un montaje muy ágil, algo habitual en él, Paul Greengrass, que también ha escrito la historia, va narrando en tiempo aproximadamente real el despegue del vuelo 93 de aerolíneas United, controlado desde el centro de mando de la zona, los primeros secuestros, vistos desde un centro de mando común, y poco a poco incluye centros de las otras zonas afectas, así como el mando militar. Precisamente estas idas y venidas son el punto flaco de la función, pues están formadas por conversaciones estériles de datos de aviación y griterío entre las estaciones de control, que restan interés al relato y desvían la atención de la parte más importante e interesante de la trama, el drama en el secuestro protagonista. Con tanta localización, el inicio de la película se alarga por indefinición de argumento y porque no hay personajes en los que centrarse, pero poco a poco la intensidad va creciendo conforme avanzan los atentados. Así, en el tramo final, cuando los pasajeros aceptan su destino y deciden intervenir, se torna frenético y tenso, y está narrado sin concesiones de ningún tipo, es cruel, realista: las llamadas telefónicas de despedida, el terror que viven tanto pasajeros como terroristas, el histerismo de los centros de mando…

La elección de actores desconocidos (y según se comenta, de algún familiar de los fallecidos) es un gran acierto, ya que, al tener una narración de corte documental y sin personajes, había que huir de rostros familiares con los que el espectador conectase de manera inapropiada (que los viese como actores, en vez de como personas reales). El elenco elegido funciona a la perfección, tanto en el retrato físico de personas normales como en la interpretación. Por lo demás, la fotografía se maneja muy bien en un espacio tan reducido, y según el centro de control el uso de la iluminación varía para facilitar la ubicación al espectador; y la música está empleada con sumo cuidado, sin buscar efectismo innecesario, solamente como complemento donde hace falta.

Aunque como dije, no tiene mensajes políticos, si se puede observar la clara incompetencia del Gobierno y los militares ante el ataque sufrido por el país. El Presidente estuvo ausente (escondido sin saber qué hacer, dejando pasar el tiempo en un colegio) y luego se dio a la fuga en el Air Force One. Así, los militares cayeron presa del descontrol, sin órdenes claras, sin objetivos. Claro que también es cierto que nadie estaba preparado para responder a un ataque de esta índole en tan poco tiempo.

Me atrevo a decir que, sin que sea una gran película (aunque tiene el visto bueno de la crítica en general, que la alaba bastante), probablemente será una de las pocas inspiradas directamente en el 11-S que merezca la pena, ya que no es una producción con intenciones comerciales o políticas, ni busca dramatismo y efectismo fácil (lo que la haría muy típica seguramente), y además cuenta con una buena factura.

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