El Criticón

Opinión de cine y música

Archivos mensuales: diciembre 2006

Firewall

 

Firewall, 2006, EE.UU.
Género: Acción.
Duración: 104 min.
Director: Richard Loncraine.
Escritor: Joe Forte
Actores: Harrisond Ford, Paul Bettany, Virginia Madsen, Robert Patrick, Robert Forster.
Música: Alexandre Desplat.

Valoración:
Lo mejor: Sigue buscando.
Lo peor: Por encima de todo, los personajes.
Mejores momentos: La pelea final entre Bettany y Ford, con dos tortas sorprendentes: el salto de uno sobre la espalda de otro, y posteriormente el golpe con el pico en la espalda del primero.
La pregunta: ¿De dónde sale el título? Porque jamás se menciona un cortafuegos.

Cuando uno ve películas de este calibre siempre sale con preguntas, y no porque sea cine inteligente: ¿quién aprueba un guión tan irrisorio?, ¿cómo actores de prestigio acaban en proyectos así?, ¿por qué no perdí el tiempo haciendo cualquier otra cosa?

Este bodrio llamado Firewall es otra muestra de cómo no se debe hacer cine, ni tan siquiera el cine descerebrado de entretenimiento, el cual también necesita algunas cotas de decencia para resultar un visionado mínimamente agradable y ameno. Firewall proporciona dos horas de tedio con una gran cantidad de suspiros y risas por partes iguales debido a sus ridículos personajes y su trama tan fatalmente llevada. La función va empeorando según avanza, hasta llegar a límites altamente sorprendentes, como el clímax donde se incluye de forma forzadísima la habitual explosión con bola de fuego, o las escenas rodadas desde el interior de coches con una pantalla detrás demasiado evidente (un momento increíblemente cutre), o cuando se descubre la presencia del amigo traidor.

La historia está muy vista y no aporta ningún momento de originalidad. Guarda semejanzas demasiado, demasiado, demasiado notables con producciones recientes de mucha mayor calidad, como la muy recomendable Ni una palabra o la entretenida Hostage.

Lo peor de la película no son las escenas inverosímiles o los diálogos acartonados, ni ese desarrollo tan previsible y soporífero de los acontecimientos, sino los personajes, unos caracteres sencillamente antológicos. Especialmente malparado sale el de Paul Bettany, un malo que no hay por dónde coger: sin definición, sin personalidad, cambia de forma de ser cada dos por tres y tiene secuencias dignas de pasar a la historia del cine por su imposible falta de lógica y consistencia narrativa (cuando se carga a uno de los suyos para demostrar lo malo que es, o cuando se derrumba ante el bueno con una frase… escenas en las que casi lloro de la risa).

Hay películas peores en el mundo, sin duda muchas (mi lista negra está encabezada por cosas como Beowulf –con Christophert Lambert-, Misión imposible II, Los Ángeles de Charlie…), pero Firewall es también de las de olvidar lo antes posible, aunque tiene ese nivel especial que permite al menos reírse de ella.

Lisa Gerrard – The Silver Tree

Lisa Gerrard – The Silver Tree
Género: Minimalismo, electrónica…
Año: 2006, 4AD
Valoración:

Conocía la gestación de este álbum desde un año atrás o más, y mis expectativas eran altísimas: por fin otro trabajo en solitario de esta genial cantante y compositora. En el horizonte veía otra sinfonía magistral y de estilo único e inimitable como The Mirror Pool… Pero la decepción ha sido notable, primero, porque el disco que tengo entre manos es prácticamente opuesto a aquél, sólo guarda semejanza en el tono oscuro y los juegos vocales de Lisa Gerrard; segundo, porque, aunque sea una obra no exenta de cierta calidad y muy singular en estilo, no alcanza el nivel al que nos tiene acostumbrados. Sin ir más lejos, el disco con el que más semejanzas guarda, Immortal Memory, es superior.

En The Silver Tree Gerrard realiza una composición bastante minimalista y fiel a su constante sonido tétrico, deprimente, lánguido. La mayoría de los temas apenas van más allá de un susurro apagado y desalentador de sintetizador y de su extraordinaria y perturbadora voz, lo que no ofrece un álbum demasiado atractivo y sí particularmente monótono. La originalidad de la obra radica en el estilo musical inclasificable propio de su autora, pero carece de innovación con respecto a sus otros trabajos, algo sorprendente viniendo de una artista que, con o sin colaboración de otros músicos, ha apostado siempre por una constante búsqueda de nuevos horizontes. Además hay otra sorpresa que llega a ser incluso desagradable, ni más ni menos que la inclusión de un tema de otro disco: Abwoon, de Immortal Memory, cuya presencia se debe a razones que desconozco.

Todos los temas repiten el mismo modelo con apenas variaciones. Un constante y oscuro sintetizador que evoca paisajes nocturnos llenos de misterios secunda a la voz de Gerrard, que como es habitual realiza cantos sin letra basándose en sus excepcionales modulaciones, y a los juegos de coros que emplea esta vez en muy pocas ocasiones.

Tan sólo un par de cortes se alejan en algunos leves aspectos de esta línea aportando algo extra: Shadow Hunter recupera las percusiones de Duality de forma casi terrorífica, con mucho eco y acompañadas por sonidos que sugieren criaturas acechando desde la penumbra; y Toward the Tower, que recurre levemente a curiosos juegos de percusiones y donde el sintetizador desarrolla melodías más atractivas.

De los demás temas cabe destacar dos ya conocidos. El primero es Abwoon, el corte sacado de Immortal Memory, que se presta ineludiblemente a la comparación con el disco aquí analizado, mostrando así el nulo salto artístico entre una composición y otra. El otro es Devotion, conocido antes del lanzamiento del álbum porque Gerrard lo presentó en la gira de Dead Can Dance en 2005 y que, aun en la sencilla línea elegida para esta obra, resulta algo más interesante que la mayoría de los demás temas gracias a que ofrece una interpretación llena de pasión.

La técnica es muy buena, la música ofrecida es ligeramente especial y tiene algunos temas interesantes, la voz de Gerrard es como siempre alucinante… pero es aburrido e insustancial y no aporta nada nuevo, lo peor que se puede decir de un disco.

 

1. In Exile – 6:04
2. Shawod Hunter – 2:04
3. Come Tendermess – 3:29
4. The Sea Whisperer – 4:26
5. Mirror Medusa – 4:51
6. Space Weaver – 7:22
7. Abwoon – 3:57
8. Serenity – 3:31
9. Towards the Tower – 10:22
10. Wandering Star – 2:33
11. Sword of the Samurai – 1:35
12. Devotion – 8:02
13. The Valley of the Moon – 3:25
Total: 61:45

Danny Elfman – Serenada Schizophrana

Danny Elfman – Serenada Schizophrana
Género: Sinfónica
Año: 2006
Valoración:

Danny Elfman realizó un receso en la composición de bandas sonoras de películas para llevar a cabo una sinfonía solicitada por la American Composers Orchesta para un concierto que se efectuó en el Carnegie Hall (Nueva York) en Febrero de 2005. Lo curioso es que gustó a alguna persona clave y se aprovechó para utilizarla en la banda sonora de un documental en 3-D, así que lo incluyo en las categoría de música y bandas sonoras originales a la vez.

El compositor deja ver claramente sus orígenes en el jazz y su larga experiencia en la música de películas y reconoce abiertamente qué grandes compositores han influenciado en su obra: a las evidentes reminiscencias de Philip Glass y Bernard Herrman se suman otras no tan reconocibles por gran parte del público, como Nino Rota, Max Steiner, Sergei Prokofiev y muchos más.

Libre de las restricciones propias de la composición para las imágenes de un filme, Elfman desarrolla varios movimientos de duración variada muy fieles a su estilo de sonidos delirantes, caóticos y rápidos. El título del disco es muy acertado, pues es un autor que siempre ofrece sonoridades esquizofrénicas.

El primer movimiento, Pianos, es una espectacular fanfarria de orquestación completa pero en la que, como cuyo nombre indica, los pianos juegan un papel fundamental. Rápidas melodías, ritmos cambiantes y espectaculares, algunos tramos de piano o saxo muy bellos y otros de intrumentación plena grandiosos ofrecen un corte tan completo como exquisito.

El tema más largo lo tenemos en Blue Strings, el momento más oscuro del álbum, en el que Elfman contiene bastante su habitual inclusión de varias líneas instrumentales que se entrecruzan. La sección de cuerda desglosa melodías tenuemente sombrías; el registro se endurece durante unos instantes con algunos vientos duros, pero de nuevo adquiere un tono de cadencia sosegada y entristecida, con predominio de un lloroso violín que cada vez se va encontrando más solo y más afligido.

Los vientos son los protagonistas casi exclusivos de A Brass Thing. Suaves o violentos, todos ofrecen sonoridades animalescas que rondan entre lo cómico y lo absurdo, pero en las que Elfman no pierde nunca el control.

En tan solo tres minutos The Quadruped Patrol ofrece el momento más inmenso: una especie de marcha animal (cuadrúpedos indica el título) de melodías veloces e imponentes, con ostentosas inclusiones de vientos y un alucinante segmento de cuerdas y coros en el tramo final.

En ”I Forget” estamos ante un tema con letra cuyo elemento más llamativo es el uso del castellano. Lamentablemente, tanto el autor de la letra como el coro no dominan el idioma y se observan fallos de ortografía, gramática y dicción. Pero no supone un lastre, pues la canción es preciosa y divertidísima, y las voces cautivadoras.

Bells and Whistles es un corte bastante relajado en sus inicios, aunque a partir de su ecuador vuelve a enloquecer. La primera mitad desarrolla unas sonoridades de cadencias delicadas llenas de campanilleos. La tensión va creciendo con lentitud hasta que cuerdas y percusiones irradian toda su delirante parafernalia. Más adelante se incorporan pianos y coros y la música va adquiriendo cada vez mayor intensidad hasta alcanzar cotas espectaculares en su largo climax, en el cual se pueden observar ciertas reminiscencias de Sleepy Hollow, la banda sonora con más momentos de acción de este autor.

De sonoridades semejantes a las de The Quadruped Patrol, el brevísimo End Tag expone rutilantes y reiterativos golpes de cuerdas para cerrar la función. Incluido como tema extra hallamos Improv for Alto Sax, un vivo y maravilloso solo de saxo secundado por saltarinas y sensibles cuerdas y de vez en cuando prominentes contrabajos. Un tema corto pero de melodías muy bellas.

Serenada Schizophrana es un trabajo extraordinario de uno de los compositores más atípicos e innovadores que se pueden encontrar. La frescura de su estilo, la magnífica orquestación y la asombrosa inspiración que ha tenido en este álbum hacen que sea una de sus obras más logradas e imprescindibles, un disco que enamora desde una primera escucha. La única pega, que es extremadamente corto y su audición resulta fugaz. Una delicia que sabe a poco.

 

1. Pianos – 7:00
2. Blue Strings – 10:08
3. A Brass Thing – 7:55
4. The Quadruped Patrol – 2:55
5. "I Forget" – 6:23
6. Bells and Whistles – 8:07
7. End Tag – 0:51
8. Improv for Alto Sax – 2:46
Total: 46:08

Yann Tiersen – On Tour

Yann Tiersen – On Tour
Género: Rock indie
Año: 2006, EMI
Valoración:

Yann Tiersen es un dotado músico francés, genial multiinstrumentista y brillante compositor, un artista inquieto que siempre juega y experimenta con la música. Su estilo me es imposible definirlo: ronda entre las Nuevas músicas con toques sinfónicos y bebe muchísimo de la música tradicional francesa. Tras el éxito de la película Amelié (cuya preciosa banda sonora corrió a cargo suya) su carrera se relanzó en varios países europeos, y en España su número de seguidores creció asombrosamente en un instante. En los años 2005 y 2006 realizó una gira por Francia y España de su último disco, Les Retrouvailles, en la que el éxito fue tal se cambió el escenario de Madrid por uno más grande antes del concierto porque en dos días se vendieron todas las entradas, y además regresó al país de nuevo unos meses después.

Yo estuve en la sala La Riviera de Madrid en aquel concierto (febrero de 2006), y el recuerdo es grato pero no tanto como esperaba. Como estaba diciendo, es un músico que no se estanca en un estilo, pero aún así me sorprende la decisión de que la música de la gira estuviera muchísimo más cerca del rock puro que del delicado, estilizado y detallista estilo que emplea en casi todos sus discos de estudio. El resultado fue una mezcla entre lo que llaman rock progresivo e indie, un rock más rico en sonoridades que el estándar, pero a la vez una simplificación excesiva de la música de Tiersen y una versión curiosa y distinta de la misma. He de admitir que para un fan como yo no estuvo nada mal, pero hubiera preferido más fidelidad.

En cuanto a la ejecución del directo, Tiersen lastra con el mismo problema que he visto en los pocos videos que hay por Internet: no se rodea de buenos músicos, así que la interpretación no resulta muy eficaz salvo cuando él realiza sus solos (en cambio, cuando él canta, el aire se le va en el esfuerzo de tocar en los instrumentos y la voz se muestra ahogada). En esta gira contó con los artistas Marc Sens, Ludovic Morrillon, Stéphane Bouvier y Christine Ott, y el acabado de la gran mayoría de los temas no resultó notable, pero sí lo suficientemente aceptable como para no ser vergonzoso.

La plasmación de esta gira el disco On Tour se ofrece de dos formas. Una, un CD con nueve escasos temas, y la otra, un DVD con más de veinte cortes acompañados de imágenes de algunos de los conciertos, breves videos de los directos, montajes… o sea, una especie de película centrada en la gira, con predominio de material del concierto de Madrid. Recomendaría el DVD porque trae más música, pero quizá el precio no merezca la pena para un directo que no es muy llamativo. En manos de los fans dejo la elección, porque no recomiendo ninguna de las dos ediciones a quien no lo sea. Al lado de magistral directo plasmado en C’Etait Ici, On Tour resulta una composición que apenas llega a buena y una interpretación que roza lo mediocre.

La versión en disco de la gira agrava los problemas que he comentado por el simple hecho de que no es lo mismo verlo en directo, vibrar con el público, la presencia de Tiersen y el sonido de la música interpretada delante tuya, que escucharlo en casa. On Tour ofrece una serie de interpretaciones que van de lo original a lo tosco. Tiene temas interesantes (La valse d’Amélie, La terrase, La rade, Les bras de mer, La Boulange, Le Banquet), otros de relleno (1er réveil par temps de guerre, A ceux qui sont malades par la mer calme), alguno insoportable (Ma France à moi es un rap horroroso) y alguno que podría haber dado muchísimo más de sí si la ejecución hubiera tenido un buen nivel, como State of Shock, un tema magnífico hasta que la ridícula voz de uno de los miembros de la banda hace acto de presencia, o Le train, en el que apenas hay compaginación entre los músicos.

En resumen, que espero con expectación el próximo álbum de estudio que me muestre de nuevo al Yann Tiersen de Le Phare, L’ Absente o Les Retrouvailles. Y decirle que, si se va a enfrascar en alguna otra gira, que no engañe a su público.

 

DVD
01. La valse d’Amélie
02. A Secret Place
03. La crise
04. Monochrome
05. Bagatelle
06. Le quartier
07. Les bras de mer
08. 1er Réveil par temps de guerre
09. Sur le fil
10. La terrasse
11. La rade
12. La perceuse
13. Kala
14. La boulange
15. Western
16. Le banquet
17. State Of Shock
18. A ceux qui sont malades par la mer calme
19. Le train
20. Esther
21. La veillée
22. Ma France à moi
23. Les enfants
CD
01. La terrasse
02. La rade
03. Ma France à moi
04. Les bras de mer
05. 1er réveil par temps de guerre
06. Mary
07. La perceuse
08. State Of Shock
09. Le train

Eragon

Eragon, 2006, EE.UU.
Género: Fantasía.
Duración: 104 min.
Director: Stefen Fangmeier.
Escritores: Peter Buchman, Christopher Paolini (novela)
Actores: Edward Speleers, Jeremy Irons, Sienna Guillory, Robert Carlyle, John Malkovich, Djimon Hounsou, Rachel Weisz.
Música: Patrick Doyle.

Valoración:
Lo mejor: ¡Que dura poco! Y la magnífica interpretación de Jeremy Irons.
Lo peor: Todo lo demás.
Mejores momentos: Cuando sales del cine diciendo: ¡por fin se ha acabado!
La pregunta: ¿Cómo es posible que la dragona no pueda levantar tres personas pero sí una armadura completa de cabeza a cola que debe de pesar más de quinientos quilos?

* * * * * * * * *

No he llegado a leer la novela, no me atrevo con una descarada copia de El Señor de los Anillos escrita por un quinceañero (Christopher Paolini), publicada por su padres (si no, nos habríamos salvado de todo esto) y convertida en best-seller por la moda actual de la fantasía y una buena campaña publicitaria. Los que si lo han hecho me comentan que la película no es todo lo fiel que podría haber sido, pero tampoco me importa, porque una vez se traspasa un límite de calidad aceptable, la fidelidad casi es menos importante que la urgente necesidad de olvidar cuanto antes la adaptación y hacer como si no existiera. Porque Eragon es una de las peores muestras del cine reciente, una producción realizada con una dejadez pasmosa desde el guión a la realización, pasando por el casting. Cuando un género se pone de moda y se explota con prisas y ansias comerciales, esto es lo que ocurre. Espero que el boca a boca nos salve de las interminables ediciones en DVD y las secuelas pertinentes.

Eragon está construida con un guión (Peter Buchman) lamentable que no es capaz de hilvanar la historia del mundo creado con la aventura del héroe de forma concisa y dinámica, y sus diálogos parecen escritos por un alumno de preescolar. Además, el tufillo a El Señor de los Anillos y a La guerra de las galaxias (sigue a Una nueva esperanza paso a paso y personaje a personaje) es constante y no ayuda porque todo suena a visto. Las cosas van sucediendo porque sí en pequeños capítulos, haciendo que la trama avance a trompicones, de forma bacheada y a veces irrisoria (el personaje aprendiendo la magia sin más, y utilizándola como si hubiera sido entrenado para ello).

La tosca introducción al mundo imaginario en el prólogo ya augura una película de mínima calidad. El siguiente paso, hacer llegar al futuro héroe la revelación y la responsabilidad, con ese huevo-Silmaril que se teletransporta no se sabe cómo (¿por qué no emplea la chica ese truco antes de toda esa difícil huída?) hasta su granero, se hace simplón y aburrido. La aceptación del destino es ridícula, el chico lo hace sin conocimiento, sin motivación, apuntándose a todas las imposibles hazañas como si estuviera cazando un ciervo. El aprendizaje de la historia en la que se ve envuelto es tan torpe que no se llega a saber por qué lucha cada personaje y facción, y la presencia del interesante mentor, Brom (una gran interpretación de Jeremy Irons, lo único aceptable de este bodrio), apenas basta para cubrir tantos vacíos. La presencia de los enemigos es tan fugaz como soporífera: el mago no tiene carácter, y el Enemigo, Galbatorix (se ve que al autor le gustaba Astérix y Obélix además de Tolkien) es insípido, tan sólo tiene un par de planos. Hacia el final se produce una aceleración de los acontecimientos que desencadena una batalla en la que no se sabe apenas quién lucha y por qué (sabemos que hay una copia humana de los orcos y una especie de árabes, y poco más), tan confusa como monótona.

La dirección del desconocido Stefen Fangmeier, la primera labor tras las cámaras de este especialista en efectos especiales, es muy limitada para una superproducción, ofrece un aspecto visual de producción televisiva, con mediocres usos de la fotografía y del montaje en las conversaciones entre personajes; pero aún se torna más insufrible en el tramo final, cuando la acción de la batalla hace acto de presencia: uno de los peores trabajos de edición que he llegado a ver, sumado a que el director no sabe dónde situar la cámara ni mover a los personajes para confeccionar la narración, además del constante afán de imitar a otras sagas (la pelea en el aire a lo Neo contra Smith de la tan criticada Matrix Relodaded), se traducen en un conflicto que se olvida a medida que se va viendo. La sensación de que se está ante una producción tipo miniserie para las tardes de sábado de Antena 3 o Tele 5 es constante.

El presupuesto, estimado en cien millones, no luce en ningún momento. Hay muchos planos aéreos, lógico teniendo en cuenta que los protagonistas vuelan muchas veces; resultan bonitos por los paisajes, pero esquemáticos en forma, pues siguen siempre el mismo estilo de movimiento circular y acercamiento al personaje. En cambio los decorados son más que mínimos: la aldea Eragon son cuatro tablones sacados de Xena, la guarida de malo un pasillo y un mapa (resulta realmente ridícula, sin presencia alguna), el refugio de los buenos (imposible recordar esos nombres tan infantiles y cutres y tan mal presentados) se transforma de cuevas cuando el protagonista llega a una inmensa ciudad de piedra que no parece terminar nunca cuando la batalla se desarrolla. El vestuario no está mal, pero no tiene personalidad, y el aspecto de mezcolanza musulmana del ejército de Djimon Hounsou parece una fiesta de pijamas. La dragona digital está bien conseguida: la definición es muy buena y la relación con el entorno correcta; en cambio el diseño parece una mezcla entre muñequito Disney y gallina de corral con pintura azul, y su digievolución produce carcajadas.

En cuanto a los actores, cabe preguntarse cómo es posible que tras un exhaustivo casting no hallaran un chaval medianamente aceptable para el papel protagonista. Estamos ante un caso peor que el de Hayden Christensen en las dos últimas entregas de La guerra de las galaxias, con la elección de un joven (Edward Speleers) que no tiene experiencia alguna, algo que queda plasmado en cada línea de diálogo: su falta de expresividad es exasperante, sus vagos intentos de mostrar alegría o miedo se limitan a mirar fijamente, y encima muchas veces agacha o gira la cabeza como un crío que olvida sus frases y trata de recordarlas para luego escupirlas sin énfasis alguno. Verlo al lado de
un inmenso Jeremy Irons produce verdadera lástima. El resto de actores no tiene presencia como para comentar mucho: la muchachuela elfa (Sienna Guillory) no pasa de ser un rostro bello, Djimon Hounsou tiene tres frases y John Malkovich es el enemigo con menos segundos de metraje que se ha visto nunca. En cuanto a la voz de la dragona, en versión original encargada a Rachel Weisz, en castellano suena muy cursi y apagada, no llega a transmitir nada.

Una auténtica pérdida de tiempo, dinero y neuronas.

Plan oculto

Inside Man, 2006, EE.UU.
Género: Thriller.
Duración: 129 min.
Director: Spike Lee.
Escritor: Russell Gewirtz
Actores: Denzel Washington, Clive Owen, Jodie Foster, Christopher Plummer, Willem Dafoe, Chiwetel Ejiofor.
Música: Terecen Blanchard.

Valoración:
Lo mejor: La riqueza de los diálogos, los trabajados personajes, el humor casi surrealista. Y que mantiene la tensión constantemente pese a no contar nada nuevo.
Lo peor: La inclusión de escenas que muestran la posible intervención policial: muy confusas, tarda bastante en quedar claro que es una representación del diálogo y no una narración no lineal.
Mejores momentos: El lío que montan los policías para traducir la conversación que escuchan.

En esta peculiar película que a veces parece rozar el cine experimental se nota mucho la mano de un director que trata de huir de los tópicos y convencionalismos. Spike Lee construye un thriller de ritmo casi impecable, con una narración muy dinámica que ofrece un filme que no cansa pese a que hacia el final no parece encaminarse definitivamente hacia alguna conclusión. Lo consigue mediante un montaje ágil y una fotografía nada estática, con una cámara en constante movimiento, siempre sobre railes y grúas salvo en las conversaciones entre pocos personajes.

Un guión muy bien trabajado es el otro gran factor para lograr tan buenos resultados. A una historia tan aparentemente limitada y vista como es un atraco a un banco, el autor de libreto, Russell Gewirtz, le otorga una notable complejidad y sobre todo originalidad, enriqueciendo muchísimo las tramas con buenas ideas y misterios. El atraco no resulta inverosímil y sí sorprendente, el desarrollo de la película es fluido y ameno, con algunos flashbacks a los interrogatorios que agilizan el proceso de investigación y aportan más dosis de humor; el repertorio de diálogos es notable, ofreciendo ingeniosas secuencias que van de lo más absurdo (buscado intencionalmente y con gratos resultados) a lo más original. Gewirtz también muestra un plantel de personajes excéntricos y muy humanos a los que ubica con gran facilidad en la historia y con los que no se pasa de rosca en su intento de ser original, consiguiendo que hasta secundarios que aportan tan sólo algunas frases resulten caracteres muy bien tratados y cuya presencia no se olvida ni resulta típica. Si tuviese que destacar algo por encima de todo, probablemente serían estos personajes tan creíbles y dispares.

Teniendo un reparto lleno de profesionales y grandes nombres, cabría esperar grandes actuaciones, pero hay muchos personajes y la labor principal recae en Denzel Washington y Clive Owen. El primero realiza un papel magnífico del que no obtuvo apenas reconocimiento (tampoco es una película que haya causado mucho impacto), y el segundo tiene en contra que casi siempre aparece a oscuras y con máscara. Del resto, Washington está eficazmente secundado por Chiwetel Ejiofor y Willem Dafoe, y tenemos a otros que piden a gritos papeles realmente complejos para demostrar que son excepcionales, como Jodie Foster o Christopher Plummer.

Plan oculto es una producción de esas en las que al terminar uno da las gracias porque aún hay algo de frescura en el cine actual de entrenimiento, además de autores que no tratan al espectador como si fuera un idiota sin remedio. Diversión de primer nivel, con una gran factura técnica, buenos actores, muchas sorpresas, humor y tensión… ¿qué más se puede pedir?

Tom Tykwer, Reinhold Heil, Johnny Klimek – Perfume

Tom Tykwer, Reinhold Heil, Johnny Klimek – Perfume: The History of a Murderer
Género: Banda sonora original
Año: 2006
Valoración:

Es sorprendente el esfuerzo de Tom Tykwer para llevar a la gran pantalla la famosa obra de Süskind. Junto a Bernd Eichinger y Andrew Birkin trabajó en la realización de un guión cuyo material de partida era muy abstracto, basado en descripciones de elementos muy difíciles de representar en imágenes; además, fue el encargado de dirigir el proyecto, una superproducción costosa y compleja que además era muy esperada, por lo que el resultado se miraría con lupa. Por si fuera poco, eligió ser también el creador de la banda sonora original, tarea en la que contó también con ayuda: los músicos Reinhold Heil y Johnny Klimek, dos autores que han trabajado juntos en algunas producciones de misterio y terror (La tierra de los muertos vivientes, La caverna maldita) y algunas series (Deadwood, Sin rastro).

Siendo en gran parte una película de imágenes y narración, la música juega un papel fundamental. El resultado obtenido es irregular, aunque no tanto como el filme, con una partitura bastante buena pero cuya adaptación a las imágenes no es notable hasta el tramo final. Hasta esa parte, los compositores desarrollan una música muy sencilla y sosegada, puramente atmosférica, que carece de garra y se hace monótona: igual que ocurre con la película, la calidad remolonea, se muestra esquiva y tarda en aparecer.

A partir del ecuador del álbum nos encontramos con la parte más activa, que también es la más rica en sonoridades: desde Meeting Laura en adelante la composición adquiere un nuevo tono, mucho más complejo y con mayor efectividad a la hora de fundirse con las imágenes. Los cortes varían entre creaciones de intriga con melodías que se repiten de forma angustiosa (The Method Works!), otros más oscuros (Grasse in Panic), algunos apoteósicos (Richis’s Scape, Laura’s Murder y el brillante The Perfume) y otros de cierta tristeza (Perfume – Distilled).

En toda la banda sonora se emplean de forma muy correcta, a veces notable, los coros angelicales, las cuerdas de sonidos etéreos y los ligeros metales para evocar el elemento fantástico, el cual se conjuga a la vez muy bien con el toque adulto que ofrecen las partes de cuerdas más violentas. Si bien, no puedo dejar de comparar este álbum con otro muy reciente de temática similar y mayor calidad, El Laberinto del Fauno, una composición magnífica y cautivadora.

Quizá la irregularidad de este trabajo provenga de la inclusión de varios autores (como pasó en El último mohicano). Es una pena, pues cuando se lanza, alcanza cotas de gran calidad. El conjunto sin embargo sale mucho mejor parado que la película, siendo un disco muy recomendable, aunque personalmente me haya parecido algo decepcionante dado lo que podía haber dado de sí y viendo la calidad que ofrece en momentos puntuales.

 

1. Prologue – The Highest Point – 1:51
2. Streets Of Paris – 3:11
3. The Girl With The Plums – 5:27
4. Grenouille’s Childhood – 5:16
5. Distilling Roses – 1:52
6. The 13th Essence – 2:29
7. Lost Love – 1:45
8. Moorish Scents – 5:15
9. Meeting Laura – 4:14
10. The Method Works! – 3:32
11. Grasse In Panic – 5:33
12. Richis’s Escape – 4:30
13. Laura’s Murder – 3:06
14. Awaiting Execution – 3:06
15. The Perfume – 5:32
16. The Crowd Embrace – 3:04
17. Perfume – Distilled – 7:12
18. Epilogue – Leaving Grasse – 3:01
Total: 70:04