El Criticón

Opinión de cine y música

Danny Elfman – Serenada Schizophrana

Danny Elfman – Serenada Schizophrana
Género: Sinfónica
Año: 2006
Valoración:

Danny Elfman realizó un receso en la composición de bandas sonoras de películas para llevar a cabo una sinfonía solicitada por la American Composers Orchesta para un concierto que se efectuó en el Carnegie Hall (Nueva York) en Febrero de 2005. Lo curioso es que gustó a alguna persona clave y se aprovechó para utilizarla en la banda sonora de un documental en 3-D, así que lo incluyo en las categoría de música y bandas sonoras originales a la vez.

El compositor deja ver claramente sus orígenes en el jazz y su larga experiencia en la música de películas y reconoce abiertamente qué grandes compositores han influenciado en su obra: a las evidentes reminiscencias de Philip Glass y Bernard Herrman se suman otras no tan reconocibles por gran parte del público, como Nino Rota, Max Steiner, Sergei Prokofiev y muchos más.

Libre de las restricciones propias de la composición para las imágenes de un filme, Elfman desarrolla varios movimientos de duración variada muy fieles a su estilo de sonidos delirantes, caóticos y rápidos. El título del disco es muy acertado, pues es un autor que siempre ofrece sonoridades esquizofrénicas.

El primer movimiento, Pianos, es una espectacular fanfarria de orquestación completa pero en la que, como cuyo nombre indica, los pianos juegan un papel fundamental. Rápidas melodías, ritmos cambiantes y espectaculares, algunos tramos de piano o saxo muy bellos y otros de intrumentación plena grandiosos ofrecen un corte tan completo como exquisito.

El tema más largo lo tenemos en Blue Strings, el momento más oscuro del álbum, en el que Elfman contiene bastante su habitual inclusión de varias líneas instrumentales que se entrecruzan. La sección de cuerda desglosa melodías tenuemente sombrías; el registro se endurece durante unos instantes con algunos vientos duros, pero de nuevo adquiere un tono de cadencia sosegada y entristecida, con predominio de un lloroso violín que cada vez se va encontrando más solo y más afligido.

Los vientos son los protagonistas casi exclusivos de A Brass Thing. Suaves o violentos, todos ofrecen sonoridades animalescas que rondan entre lo cómico y lo absurdo, pero en las que Elfman no pierde nunca el control.

En tan solo tres minutos The Quadruped Patrol ofrece el momento más inmenso: una especie de marcha animal (cuadrúpedos indica el título) de melodías veloces e imponentes, con ostentosas inclusiones de vientos y un alucinante segmento de cuerdas y coros en el tramo final.

En ”I Forget” estamos ante un tema con letra cuyo elemento más llamativo es el uso del castellano. Lamentablemente, tanto el autor de la letra como el coro no dominan el idioma y se observan fallos de ortografía, gramática y dicción. Pero no supone un lastre, pues la canción es preciosa y divertidísima, y las voces cautivadoras.

Bells and Whistles es un corte bastante relajado en sus inicios, aunque a partir de su ecuador vuelve a enloquecer. La primera mitad desarrolla unas sonoridades de cadencias delicadas llenas de campanilleos. La tensión va creciendo con lentitud hasta que cuerdas y percusiones irradian toda su delirante parafernalia. Más adelante se incorporan pianos y coros y la música va adquiriendo cada vez mayor intensidad hasta alcanzar cotas espectaculares en su largo climax, en el cual se pueden observar ciertas reminiscencias de Sleepy Hollow, la banda sonora con más momentos de acción de este autor.

De sonoridades semejantes a las de The Quadruped Patrol, el brevísimo End Tag expone rutilantes y reiterativos golpes de cuerdas para cerrar la función. Incluido como tema extra hallamos Improv for Alto Sax, un vivo y maravilloso solo de saxo secundado por saltarinas y sensibles cuerdas y de vez en cuando prominentes contrabajos. Un tema corto pero de melodías muy bellas.

Serenada Schizophrana es un trabajo extraordinario de uno de los compositores más atípicos e innovadores que se pueden encontrar. La frescura de su estilo, la magnífica orquestación y la asombrosa inspiración que ha tenido en este álbum hacen que sea una de sus obras más logradas e imprescindibles, un disco que enamora desde una primera escucha. La única pega, que es extremadamente corto y su audición resulta fugaz. Una delicia que sabe a poco.

 

1. Pianos – 7:00
2. Blue Strings – 10:08
3. A Brass Thing – 7:55
4. The Quadruped Patrol – 2:55
5. "I Forget" – 6:23
6. Bells and Whistles – 8:07
7. End Tag – 0:51
8. Improv for Alto Sax – 2:46
Total: 46:08
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