El Criticón

Opinión de cine y música

Apocalypto

 

Apocalypto, 2006.
Género: Drama, acción.
Duración: 139 min.
Director: Mel Gibson.
Escritores: Mel Gibson, Farhad Safinia.
Actores: Rudy Youngblood, Dalia Hernández, Jonathan Brewer, Morris Birdyellowhead, Carlos Emilio Baez.
Música: James Horner.

Valoración:
Lo mejor: Los actores, la cantidad de sentimientos que transmite casi sin diálogos.
Lo peor: ¡Subtítulos blancos que se confunden con el fondo! Y la sensación de que es una película muy simple en contenido y forma.
Mejores momentos: Toda la estancia en las pirámides. La tensión palpable cuando empieza a llover y se inunda el agujero.

Fui a ver Apocalypto esperando un gran relato sobre la cultura Maya, y fui empujado por el gran número de críticas entusiastas que la alaban como una película imprescindible. Lo que me encontré fue una producción de aventuras simpática, sencilla, sin alardes técnicos y artísticos, entretenida pero muy lejos de ser una película que vaya a retener en mi memoria más de unos días. En mi humilde opinión, estamos ante uno de esos casos en el que la fama de su autor y la campaña publicitaria rodean a la cinta de una importancia y expectación desmedida que en cualquier otra situación no tendría y seguramente pasaría bastante desapercibida. Ni es una obra maestra de un supuesto genio egocéntrico y excéntrico, ni es una cosa extraña y mediocre de un loco millonario. Con sus pros y sus contras más o menos importantes, es una superproducción de entretenimiento que no toma por tonto al espectador adulto, y con eso me basta para recomendarla.

Como es habitual en su filmografía y en su carácter de ultra católico, Mel Gibson otorga suma importancia a la unión familiar y a la amistad, centrando los conflictos internos de los personajes y el devenir del relato en las rupturas de estas relaciones. Precisamente ése es el único argumento de Apocalypto, donde lleva al extremo tal idea limpiando la trama de casi toda interferencia ajena, simplificando el guión hasta el punto de que sobre los Mayas en concreto apenas hay algunas referencias relegadas a segundo plano, eso sí, bien introducidas. Esta simplificación tiene su lado bueno, pero también el malo.

Ofrece un relato universal en el que no importa que sean desaparecidos Mayas o Norteamericanos del siglo veintiuno, porque la trama sería prácticamente la misma en cualquier lugar y época. Aunque el exotismo de la selva y los aborígenes le otorga mayor atractivo y espectacularidad, da la sensación de que la historia no trata nada nuevo, haciéndola tan simple que a veces le resta interés (la sucesión de chistes tontos sobre sexo, el excesivo alargamiento del viaje a las pirámides). Pero al evitar adornos y complejidades también gana en pureza, consiguiendo muchos momentos de gran emotividad, con algunas secuencias muy logradas que calan muy hondo, como ver a los amigos en principio enfrentados luego unidos ante la adversidad, juntos en el viaje al infierno, o la lucha incansable del protagonista en busca de su familia.

Respecto a la recreación del pueblo Maya, en la impresionante estancia en las pirámides, el momento visualmente más impactante de la proyección, Gibson deja entrever algunas de las teorías sobre su desaparición que más peso tienen entre los historiadores: largas sequías y conflictos entre aldeas; y ya en el final incluye, en segundo plano, la llegada de los conquistadores españoles. Por lo demás, se centra en una pequeña aldea que vive como cualquier pueblo aborigen, cazando y cuidando de la familia, eludiendo así profundas descripciones sobre dicha cultura.

Lo más destacable de la cinta es la magnífica interpretación de todos y cada uno de los miembros del reparto, una labor extraordinaria si tenemos en cuenta la dificultad de realizar un casting exclusivamente de indios y que la mayoría de ellos no eran actores profesionales. Cabría destacar a los que más minutos tienen precisamente por tener mayor papel, pero es ineludible decir que hasta el más insignificante secundario demuestra una naturalidad y expresividad tan inesperada como eficaz.

Rodar en la selva tampoco sería tarea fácil, y Mel Gibson sale bien parado con una realización correcta que se adecua según las necesidades de la película, pero que sin embargo no ofrece nada destacable. La zona donde se enmarca el relato presentaba muchas posibilidades, y Gibson se ha limitado a una dirección algo convencional que, si bien denota gran profesionalidad, no impresiona como podría haberlo hecho. Quizá esta limitación formaba parte de la idea del autor de expresarse con naturalidad y sencillez, pero eso mismo, al igual que en el guión, juega en parte en contra: sí, hay algunos planos bonitos de la jungla y algunas secuencias con cierta espectacularidad, pero nada notable que haga de Apocalypto una película digna de ser recordada más allá de un disfrute temporal bien realizado.

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Una respuesta a “Apocalypto

  1. natalia 12/10/2009 en 23:46

    es una de las peliculas que al verlas me impacto es muy linda historia por que en ella ves cosas que jamas hemos sabido, se las recomiendo que las vean

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