El Criticón

Opinión de cine y música

Babel

 

Babel, 2006, EE.UU.
Género: Drama.
Duración: 142 min.
Director: Alejandro González Iñárritu.
Escritor: Guillermo Arriaga.
Actores: Brad Pitt, Cate Blanchett, Gael García Bernal, Kôji Yakusho, Adriana Bazarra, Rinko Kikuchi.
Música: Gustavo Santaolalla.

Valoración:
Lo mejor: La interpretación de Rinko Kikuchi.
Lo peor: Es un viaje aburridísimo a ninguna parte.
Mejores momentos: La comunidad musulmana ayudando a la herida mientras los exigentes y egocéntricos turistas (sobre todo los estadounidenses) quieren largarse. Y la adolescente japonesa quitándose las bragas para intentar ligar.

No sé qué me sorprende más, si la decepción que me ha supuesto esta nueva película tras la estupenda y conmovedora 21 gramos o la recepción tan entusiasta de la crítica (hasta el punto de ser una de las producciones que más premios de gran importancia puede llevarse), porque Babel es un despropósito en todos los aspectos que el tándem Iñárritu y Arriaga tan bien dominaron en la producción protagonizada por Sean Penn y Naomi Watts (pendiente de ver Amores perros estoy al escribir esta crítica) y que tan desgastados se muestran aquí.

Al igual que en las otras entregas que realizaron juntos y que algunos se empeñan en denominar como la trilogía del dolor, Babel narra la caída en desgracia de un grupo de personas que tienen algún nexo en común entre ellas a parte de vivir algunos de los momentos más difíciles y dolorosos de su vida. Director y escritor hacen frente a las historias de estos personajes mediante un relato en apariencia desestructurado pero cuyas intenciones están dirigidas hacia la elaboración de un puzzle dramático donde los acontecimientos mostrados en teoría siguen un orden concreto con el fin de crear la atmósfera idónea para la expresión de los sentimientos que quieren transmitir, para conseguir una evolución de los personajes expuesta con precisos detalles inconexos en el tiempo pero con sentido progresivo en la maraña de sucesos dramáticos, y para magnificar la tragedia y llegar con mayor profundidad al espectador con una elegancia visual que se supone es poética y capaz de hipnotizar… Pero este estilo elaborado que tan buenos resultados dio en 21 gramos aquí no logra ninguna de las intenciones buscadas, pues ha caído hasta la frontera de lo anodino y lo soporífero por culpa del peso de unas historias vacías, un número elevado de personajes poco interesantes y sobre todo una falta de emoción y ritmo y, peor aún, una inverosimilitud constante y molesta.

Uno de los principales problemas que veo en Babel son las razones de ser del propio relato. De nuevo he de remitirme a la comparación con 21 gramos, donde las tramas de los personajes estaban íntimamente relacionadas y seguían un único objetivo narrativo, y podría citar también otra producción reciente de estructura no lineal pero con lógica narrativa, la sublime Crash, para poder hacer la pregunta obvia: ¿de qué va Babel? Presenta tres historias que al final resultan no tener absolutamente nada en común excepto la pertenencia pasada o presente de un arma de fuego, un rifle que desencadena los eventos de dos de las historias pero cuya presencia como nexo es ridícula e insostenible, sirviendo con torpeza como justificación de la unión de las tres líneas argumentales. Podría olvidar dicho nexo y afirmar que Babel está formada por tres relatos sobre distintos personajes, pero estamos en las mismas: ¿de qué van esos relatos? Porque son historias que no llevan a ninguna parte, sin principio ni final, simples capítulos rebuscados de unas vidas imaginarias que ni siquiera logran mostrar mensajes o intenciones claras más allá de qué mal va todo y qué mal lo pasan en este cruel mundo. El efecto resultante es que Babel es un viaje insustancial a ninguna parte. Y encima muy aburrido.

En cuanto a las historias en sí, hay muchas fantasmadas, vaguedades e incógnitas, y sobre todo inverosimilitudes y metraje innecesario. En la de los marroquíes sobran muchísimas escenas, especialmente esa masturbación que no sirve para nada y gran parte de las idas y venidas de policía y personajes entre una casa y otra que resultan paseos por el desierto que no siguen objetivo alguno. En cuanto a las escenas forzadas, resulta increíble la facilidad con que disparan los agentes a unos críos y a la vez lo torpes que son al no ponerse a cubierto en un tiroteo. En la de la japonesa el dúo de autores mejicanos también es incapaz de ir al grano, y eso que para acrecentar la exposición de los problemas de los adolescentes han recurrido a un extremo que ha sido bastante criticado por algunos (la discapacidad de la protagonista): consumen ingentes cantidad de metraje (y paciencia del espectador) en las secuencias de ligoteos en bares, parques y discotecas para hacer frente a situaciones que se podían haber contado en un par de escenas. En la parte mejicana me abordaba constantemente una pregunta: ¿cómo, siendo su país y su gente, los presentan tan inútiles, descuidados, inmaduros, borrachos…? Y además es ridículo el giro de esta historia, aquél que da lugar en la aduana. Y por supuesto también está repleta de secuencias que no sirven para nada, con tanta fiesta y tanto paseo por el desierto (más paseos, no era bastante con los de Marruecos).

Sólo dos aspectos destacables puedo citar. Uno es la buena factura del director, que imprime a cada historia una forma adecuada a las circunstancias que no se limita sólo al paisaje, sino también al uso del color y la fotografía, al ritmo, la música y el montaje. Pero esto no salva a la película de ser un conglomerado de nadas, claro está. El otro elemento digno de ser mencionado es el reparto, donde de los buenos actores que son todos destacan los que tienen mayor tiempo en pantalla y una flexibilidad de sus personajes algo mejor que la del resto: Adriana Barraza y sobre todo la japonesa Rinko Kikuchi, que ofrece uno de los papeles más interesantes del año y del que tengo que decir que si el mundo tuviera alguna lógica la película se habría hundido y su actuación se habría olvidado, pero el filme ha tenido suerte, así que ella también y quizá reciba justa recompensa en forma de premios y una carrera relanzada.

Respecto a la repercusión mediática, Babel es la enésima muestra del mal hacer de los críticos que forman parte de los Globos de Oro y los Oscar, quienes en años flojísimos como éste en cuanto a la calidad del cine se refiere recurren a dramas cuya calidad es muy discutible, hab
iendo varias obras muy superiores que deberían indiscutiblemente optar como mejores películas del año, como El Prestigio o Hijos de los hombres, que por desgracia tienen elementos de ciencia-ficción, un género prácticamente vetado por razones que desconozco. Queda por ver si The Queen o Little Miss Sunshine también merecen tantas nominaciones y si le otorgan a Infiltrados todos los premios que la producción de Scorsesse debería llevarse (película, director, guión, montaje…), pero sea como sea, este es otro año en el que el gran cine no ha brillado con intensidad y en el que ya desde las nominaciones considero que los Globos de Oro y los Oscar han vuelto a cagarla de forma estrepitosa.

Anuncios

Una respuesta a “Babel

  1. Xhania 07/03/2007 en 18:30

    En mi opinión… puedes criticarla mucho, pero la intención final de cualquier película, que es que el espectador pase un momento sumergido en un mundo diferente, atento a la historia que se cuenta, está bien lograda. A mí la película me pareció interesante, me entretuvo y me gustó bastante el cambio de historias en distintos lugares del mundo, que hacían que nos mantuviésemos despiertos todo el rato. Brad Pitt está muy viejo… y la actriz que hace de japonesa se hace un papelón. Buscar fallos, se pueden buscar, pero el resultado es una película entretenida y que te deja buen sabor de boca, me gusta salir del cine así, Babel lo consiguió. Lo mismo no puedo decir de María Antonieta, que hizo que me pasara toda la peli bufando por las idas de olla de la directora y prestando más atención a la laca del pelo de la protagonista que a la historia en sí, que era más aburrida que pescar salmones en el mar. Saludos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: