El Criticón

Opinión de cine y música

Los Oscar y las bandas sonoras originales del 2006

La comunidad de fans de bandas sonoras originales se muestra tan sorprendida como indignada ante el nuevo y vergonzoso fiasco llevado a cabo en la entrega de los Oscar de la Academia. Como sucedió el año pasado, la estatuilla de mejor composición original fue entregada a una partitura que de ninguna manera merecía tan siquiera estar nominada. Mientras Gustavo Santaolalla se llevaba así su segundo premio de rebote, pues es evidente que fue entregado para darle algo a Babel, uno de los grandes de la historia, Ennio Morricone, recibía el premio honorífico como consolación a una carrera magistral e inolvidable pero totalmente ninguneada por la Academia a lo largo de los años. Con este anacronismo se pone de manifiesto de nuevo, y esta vez más claramente, que esta vilipendiada categoría es utilizada como premios de despojo o complemento, y casi nunca como algo merecido por la calidad de la composición.

El problema y la sorpresa van en aumento cuando se observa que otros premios de gran repercusión también se empeñan en reconocer la nada destacable labor de Santaolalla, como los BAFTA o los Globos de Oro. ¿Cómo se ha perdido tanto el sentido común a la hora de hablar de música de cine?

En cuanto a las películas, ha pasado como el año pasado. Parecía que no iba a haber objetividad, pero finalmente ha ganado la gran película del año, Infiltrados. Eso sí, tremenda la injusticia de dejar fuera de todo premio importante a la otra joya de la temporada, Hijos de los hombres de Alfonso Cuarón, a quien le habría entregado sin dudar la estatuilla de mejor director, por más que Scorsesse llevara años y años sin conseguirlo. Pero claro, la etiqueta de Ciencia-Ficción es satánica para el conservadurismo patético de los académicos.

Volviendo a la música, dejando a un lado este despropósito habitual que no merece más comentarios, estamos ante un año ligeramente flojo. Hay composiciones muy buenas, sí, pero ninguna extraordinaria o merecedora de un claro sobresaliente, y su número es más bien escaso cuando este género acostumbra a ofrecer varios discos sublimes al año (el año pasado fue prolífico en genialidades, por ejemplo). La ausencia de John Williams, quien en esta temporada se ha alejado del cine, ha dejado un vacío notable, y su retorno el próximo año con Indiana Jones, el proyecto de Lincoln y otras es muy esperado.

Entre las grandes obras que se deben citar despuntan dos de los autores más frescos y dinámicos del momento, el ya consolidado James Newton Howard, quien volvió a deleitarnos con una nueva partitura para el gran Shyamalan y mostró su solvencia en la completísima Blood Diamond (Diamante de sangre), y un eficaz Alexandre Desplat, quien destacaría como compositor revelación gracias a dos trabajos notables, The Painted Veil (El velo pintado) y The Queen (La reina), de las que cabe decir que ambas han estado entre las favoritas en muchas entregas de premios. Y no me olvido de citar a un sorprendente Thomas Newman, quien por fin ha salido de su estancamiento narrativo para crear una música que ha llenado de alegría los oídos de los amantes del cine clásico, pues The Good German (El buen alemán) es una partitura que toma todo lo bueno de viejas glorias como Bernard Herrman o Alfred Newman.

La mejor composición del año tendría que elegirla entre Lady in the Water (La joven del agua) y El Laberinto del Fauno, inclinándome casi sin dudas por la segunda por la excelente complejidad y desbordante belleza de la obra de Javier Navarrete.

Presento la lista de las composiciones más importantes del 2006, las que pienso que se recordarán o deben ser recordadas como las grandes de la temporada, tanto por su calidad como por su repercusión:

Babel, de Gustavo Santaolalla (ganadora del Oscar).
De nuevo Santaolalla se cuela en los Oscar por la importancia de la película. Su música funciona mejor que en Brockeback Mountain, pero son cuatro temas repetitivos de relleno, nada de música muy elaborada, entre una amplia selección de música de otros autores (o de sí mismo, como el tema Iguazú). Ha ganado el Oscar, por ridículo que sea.

The Good German, de Thomas Newman (El buen alemán, nominada).
De las nominadas, la menos llamativa a primera vista, pero un disco muy interesante por su fantástico clasicismo, expuesto con pulso firme por Newman.

El Laberinto del Fauno, de Javier Navarrete (nominada).
Javier Navarrete entra por la puerta grande en Hollywood gracias a su magnífica composición, para mí la mejor del año.

Notes on a Scandal, de Philip Glass (Diario de un escándalo, nominada).
Philip Glass sigue gustando a pesar de que no aporta nada nuevo desde sus primeras obras. Aunque aquí huye algo de su tediosa repetitividad, no es una obra destacable.

The Queen, de Alexandre Desplat (La reina, nominada).
Preciosa composición de Desplat, destaca sobre todo por su originalidad. Un autor que apunta muy alto.

The Painted Veil, de Alexandre Desplat (El velo pintado).
El segundo gran disco de Desplat, donde muestra solvencia para moverse entre registros y gran inspiración y delicadeza.

Lady in Water, de James Newton Howard (La joven del agua).
Otra colaboración entre Newton Howard y Shyamalan, esta vez con una película no del todo redonda pero con una BSO de nuevo magnífica.

The Nativity Story, de Mychael Danna (Natividad). Me h
a sorprendido ver este músico al que tanta estima tengo citado en foros y webs como autor de uno de los grandes discos del año.

The Da Vinci Code, de Hanz Zimmer (El código Da Vinci).
Con una partitura muy eficaz y bastante original, Zimmer se alza como lo único bueno de la comercial adaptación del comercial libro de Dan Brown.

Blood Diamond, de James Newton Howard (Diamante de sangre).
Impresionante mezcla de estilos y ritmos tribales africanos, otra muestra de las grandes habilidades de Newton Howard, compositor que va camino de ser el sustituto de John Williams como “el grande entre los grandes”.

All the King’s Men, de James Horner (Todos los hombres del rey).
El disco de Horner del año, que pese a no resultar ninguna maravilla, como siempre da mucho que hablar.

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2 Respuestas a “Los Oscar y las bandas sonoras originales del 2006

  1. Luis Campoy 05/03/2007 en 19:57

    Si en algo coincido contigo es en las excelencias de la Banda Sonora de Javier Navarrete para “Pan’s Labyrinth”. Además, es que el Santaolalla es una especie de entrometido con suerte, y sus ¿composiciones? para “Brokeback Mountain” o “Babel” son bastante indigestas, al menos para merecer un premio como lel Oscar. Un abrazo.

  2. Isa 11/03/2007 en 23:06

    Pues completamente de acuerdo con tu análisis. Musicalmente no ha sido un año destacable, aunque ya sabes que a mí me encantó la BSO de El Perfume. 2007 creo que nos va a dar más sorpresas agradables. De momento he escuchado la de 300 es bastante notable.

    Y respecto a Santaolalla, ¿qué más puedo decir? HAY TONGO! :P

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