El Criticón

Opinión de cine y música

Alien vs. Predator

Alien vs. Predator, 2004, EE.UU.
Género: Acción, ciencia-ficción.
Duración: 101 min.
Director: Paul W. S. Anderson.
Escritores: Paul W. S. Anderson y otros.
Actores: Sanaa Lathan, Raoul Bova, Lance Henriksen, Ewen Bremner.
Música: Harald Kloser.

Valoración:
Lo mejor: Las criaturas son espectaculares y la cinta goza de un ritmo activo y entretenido.
Lo peor: El guión es una recopilación de tópicos, los personajes carnaza para los monstruos. Es una vergüenza que el cine caiga tan bajo mancillando dos sagas clásicas con una cinta en la que es evidente que no se ha puesto esfuerzo alguno en buscar calidad.
Mejores momentos: Un depredador destrozando alienígenas con el arma de su hombro.

* * * * * * * * *

En su momento renegué completamente de esta producción. El propio hecho de realizarla dejó claro que el interés era puramente comercial, y los tráileres indicaron aún con mayor claridad que su objetivo era la taquilla fácil, el público joven al que se ha acostumbrado a esperar la espectacularidad vacua por encima del arte, de la calidad. Pero la razón de mayor peso a favor de renegar completamente de la obra es la traición que supone contra dos sagas excelentes y bastante revolucionarias en la historia del cine. El hecho de que Alien ya fuera alargada innecesariamente con dos secuelas de dudosa calidad no supuso ningún freno a los productores.

Conseguí ignorar su existencia durante un tiempo, pero poco a poco, acrecentándose con la llegada de su secuela (no es broma, pronto habrá una segunda parte), fue picándome el gusanillo: ¿qué clase de bodrio han realizado?, ¿tendrá algo salvable?, ¿funcionará como entretenimiento? Finalmente, la curiosidad alimentó tanto mi vena fanática que me dispuse a ver de nuevo a los dos terroríficos e inimitables monstruos, eso sí, con pleno conocimiento de que me enfrentaba a otro monstruo muy conocido: el Hollywood más comercial.

El resultado ha sido ni más ni menos que el esperado, una obra más cercana a un videojuego que a una película, con un guión construido sobre lo más fácil y seguro posible, o sea, todos los tópicos que se pudieron reunir. Los personajes son jóvenes atractivos, pero inadecuados casi todos a sus roles de expertos en distintas materias. Los diálogos, cortos, directos y en teoría cómicos (generalmente dan risa por lo ridículos que son). Se suceden y amontonan paridas (¿las paredes son de yeso o qué?), y cosas poco lógicas (no resulta creíble que la expedición lleve tanto armamento), las patadas a la Historia son bestiales (una pirámide mezcla culturas maya, egipcia y camboyana, qué descojone) y muchas partes evitan explicaciones porque no hay manera de colarlas (esos alienígenas que se reproducen y alcanzan su tamaño letal en diez minutos)… Sin embargo, a pesar de que todo queda supeditado al espectáculo, es de agradecer que, a pesar de que éste tarda en llegar, la cinta nunca decae hasta el aburrimiento. Pero claro, si no se arriesgan en la parte inteligente, ¿por qué van a esforzarse en que las escenas de acción tengan personalidad, sean algo más que tiros, hostias, destroces y ruido? Parece que solo Michael Bay merece la pena en este tipo de cine de acción sin contenido, porque los realizadores de Alien vs. Predator no sacan mucho jugo de esas criaturas tan bien caracterizadas. Hay acción, bastante, pero no llega a impresionar en ningún instante. Vamos, que la cinta se ve con tanta facilidad como se olvida. Eso sí, podría haber sido mucho peor. Al menos no me la han vendido como algo que no es, como me ha pasado hace unos días con Sunshine, película que sigue el mismo esquema que Alien vs. Predator paso por paso, con los mismos malos hábitos.

Nunca comprenderé por qué hay tantos productores empeñados en que si metes unas cuantas escenas de acción chulas y algún personaje guapo y simple que suponen caerá bien al espectador, tienes la película perfecta para funcionar bien en taquilla. Pero es lo que hay. Lo mejor que se puede hacer con Alien vs. Predator es fingir que no existe, y más importante aún, fingir que no forma parte de ninguna de las dos inolvidables sagas. No pierdan el tiempo preguntándose cómo es posible que llegue a realizarse algo así y encima tenga secuelas, los caminos de Hollywood son inescru… absurdos.

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