El Criticón

Opinión de cine y música

Archivos mensuales: octubre 2007

Patrick Doyle – The Last Legion

Patrick Doyle – The Last Legion
Género: Banda sonora original
Año: 2007, Varese Sarabande
Valoración:

Sigue sorprendiendo que un autor del nivel de Patrick Doyle no consiga despuntar comercial y artísticamente tras su presencia en la popular Harry Potter. Su siguiente proyecto con posibilidad de hacer que ganara popularidad, Eragon, fue una banda sonora bastante decepcionante que se olvidará tan rápido como la película, pero me temo que ha vuelto a caer en otra producción de calidad menor, The Last Legion, y tampoco ha supuesto la vuelta al nivel que puede ofrecer el inglés. Sin embargo, a pesar de que este trabajo no ha salido bien parado en la crítica considero que está mejor resuelto que la cansina Eragon.

Con su innata habilidad para unir la belleza a la grandilocuencia y la espectacularidad Doyle elabora un tema central modélico que enamora desde los primeros compases. Si la partitura al completo fuera digna de ser recordada estaríamos hablando ya de un tema mítico, pero como es un disco menor pasará bastante desapercibido. El motivo se utiliza quizá en exceso a lo largo de la banda sonora, pero no es eje de todos y cada uno de los cortes como en Eragon, con lo que a parte de restar originalidad y movimiento a la música no termina saturando pesadamente.

Cuando se sale del hilo principal Doyle pierde fuerza. La composición carece de entidad en algunos tramos, no ya porque pueda ser música más o menos incidental, sino porque no se atisba por ninguna parte el alma que suele imprimir a sus obras. Estos pasajes algo insípidos van desde cortes de ligeros tonos aventureros a tramos de estilo bélico, pero sin olvidar los momentos intimistas. La parte más atractiva del álbum está en algunas de las poderosas fanfarrias (Coronation, Goths Seize Rome) y un curioso tema que recuerda mucho al John Powell de Bourne pero aún así se alza como uno de los instantes más interesantes: Escape From Capri.

En cuanto a la ejecución no hay queja alguna. Doyle es un maestro en darle vida a la música, en sacar todo el partido de la orquesta, y en el sonido final eso se nota muchísimo. La fluidez, la nitidez y el equilibrio de la instrumentación es casi sobresaliente, y engrandece una partitura que salvo momentos puntuales no alcanza buenas dosis de calidad.

The Last Legion es pues una banda sonora sencilla y ciertamente efectiva, con un tema central apoteósico y una orquestación espléndida, pero también presenta notables limitaciones en la creatividad fuera de ese tema e incide más de lo deseado en el mismo. Ligera decepción para los que como yo esperan mucho más de este músico, pero siendo justos es un trabajo con mayor personalidad y mejor acabado sonoro que los auto plagios de conocidos compositores y las muchas bandas sonoras que hoy día se construyen mediante piezas de otras.

 

1. Sacred Pentangle – 2:57
2. Coronation – 2:16
3. Goths Seize Rome – 4:14
4. Wrong Answer – 2:07
5. Secret Sword – 5:53
6. Escape From Capri – 3:23
7. Nestor’s Betrayal – 3:15
8. Journey to Britannia – 2:30
9. Hadrian’s Wall – 2:15
10. Excalibur – 1:51
11. Sword Play Romance – 1:12
12. Who Killed Them? – 3:14
13. The Battle of Hadrian’s Wall – 6:17
14. Death of Vortgyn – 4:18
15. No More War – 5:41
Total: 51:23

Hedningarna – Karelia Visa

Hedningarna – Karelia Visa
Género: Folk nórdico
Año: 1999, Silence (Resistencia)
Valoración:

Björn Tollin: percusiones, pandereta, mandora, hummel, lagbordun.
Anders Norudde: violines, arpas, gaita sueca, flautas.
Hållbus Totte Mattsson: mandora, laúd, ud, hummel, zanfona, acordeón.
Sanna Kurki-Suonio: voz.
Anita Lehtola: voz.
Colaboran: Ulf Ivarsson (mandoras…) y Johan Liljemark (didjeridú).
Web oficial: Silence/Hedningarna.

El último álbum de la banda sueca Hedningarna llegó hace muchos años, y aunque en teoría tras la salida del recopilatorio (2003) y algunas giras se pusieron a trabajar en un nuevo disco, ya se les va echando bastante de menos. Para la confección de este Karelia Visa se trasladaron a una remota región conocida como Carelia (o Karelia), cuyo territorio abarca zonas tanto de Finlandia como de Rusia, y allí se empaparon de la tradición musical propia de lugar, conocida como cantos rúnicos.

Los chicos vuelven a contar con voces femeninas: Tellu Paulasto es sustituida por Anita Lehtola, pero la veterana Sanna Kurki-Suonio se mantiene. Por cierto, las tres cantantes son finlandesas y pertenecieron al grupo Loituma hace unos diez años, y una de sus canciones se puso misteriosamente de moda este verano gracias a un remix denominado también Loituma, y he tenido que soportar durante meses el constante sufrimiento que supone ver tan bonito tema distorsionado con sonidos tecno patéticos y convertido además en tono para móviles. Increíble falta de respeto por la música de verdad… En Youtube pueden ver la preciosa canción original.

Volviendo a Hedningarna, su forma de interpretar la música tradicional sigue siendo única y magnífica, con un estilo poderoso y vivaz ejecutado con maestría. Continúan evolucionando entre disco y disco, sin estancarse pero también sin dejar atrás su estilo propio. Karelia Visa resulta menos intenso que sus dos grandes obras (Trä y Hippjokk), con una instrumentación más ligera en la que destacan las rítmicas y sonoras percusiones y por supuesto las voces. Los elementos de cuerdas vuelven a ser los más abundantes y dada la naturaleza de los mismos (antiguos o lejanos a las culturas que nos resultan más conocidas) el sonido conferido es extraño, tan estimulante como perturbador. Incluso el violín, uno de los instrumentos más comunes, suena ajeno a este mundo en manos de estos músicos. Las voces femeninas de este folclore siempre son sorprendentemente chillonas, y la rudeza del idioma les da aún más fuerza. El sonido final es tan impropio de nuestra cultura, tan espectacular, rústico y violento que enamora irremediablemente o provoca completo rechazo. Para quien esto escribe, Hedningarna es uno de los mejores grupos del mundo, no solo dentro del folk, sino en general. A Karelia Visa le falta sin embargo una pizca de genialidad para ser otro trabajo excelente. La inspiración no ha sido constante y, al contrario que en sus anterior discos, no todos los temas se mantienen en la misma línea de excelencia. Por si fuera poco, es bastante corto.

Entre los temas más destacables citaría Veli, eficaz apertura con grandes juegos de cuerdas y voces y un tramo de fortísimas percusiones; Neidon Laulu, una canción bastante tranquila para los cánones del grupo; Ukkonen, con su impresionante inicio, los rasgos repetitivos de intensidad creciente y el equilibrio casi increíble de tan extraños instrumentos y voces; Viima, cuya cadencia aletargada resulta inquietante y contiene unas excelentes gaitas suecas…

Para terminar quiero agradecer la siempre estupenda labor de Resistencia en las ediciones de sus discos, pues en el libreto todo está traducido al castellano.

 

1. Veli – 5:03
2. Mitä Minä – 3:44
3. Alkusanat – 3:01
4. Neidon Laulu – 4:48
5. Ukkonen – 5:31
6. Metsän Tyttö – 3:13
7. Ståpäls – 3:47
8. Viima – 5:02
9. Heila – 5:13
10. Vispolska – 1:29
Total: 40:56

Crónica del concierto de Acetre en Villanueva de la Serena

El viernes 19 de octubre tuve el placer de ver en directo por segunda vez al exquisito grupo Acetre. Fue un concierto perteneciente a la gira de presentación de su último álbum, Dehesario, llevado a cabo en el Teatro Las Vegas de mi ciudad, ese tan nuevo y bien preparado pero al que se da tan poco uso (se supone que es cine también, pero han puestos dos películas y luego han pasado del tema). El aforo, que ronda los seiscientos asientos si no me equivoco, se llenó rápidamente de gente dispuesta a disfrutar del grupo folk por excelencia de Extremadura. Y vaya si disfrutó. Los aplausos eran interminables entre canción y canción, pero en el tramo final del concierto se convirtió en algo apoteósico. No queríamos que se fueran, tenían que seguir tocando esa gloriosa música que sale de sus prodigiosas manos, así que los últimos temas fueron acompañados constantemente de palmas y grandes ovaciones al finalizar estos.

La música, quien conozca al grupo sabrá que es de primer nivel, comparable a las grandes bandas folk de España y del mundo. Y por supuesto, en directo la experiencia es muchísimo más intensa. Si encima te encuentras con que los músicos y técnicos estuvieron perfectos, el sonido final fue sublime. Sumándole a la calidad del grupo y su habilidad en directo el que el público respondió con entusiasmo y gratitud, los músicos se fueron emocionando a la par que el espectador y el resultado fue sencillamente inolvidable.

Música de verdad en una de las zonas culturalmente más muertas de España, y encima de gran calidad. ¿Se puede pedir algo más? Pues sí, que los políticos y organizadores se den cuenta de que funciona y se muevan más y ofrezcan más conciertos y otros eventos, que para algo tenemos un teatro en perfecto estado.

Visiten la web del grupo para estar al tanto de próximos conciertos: www.acetre.com.

Nota: la imagen no es de este concierto.

Zodiac

Zodiac, 2007, EE.UU.
Género: Thriller, drama.
Duración: 158 min.
Director: David Fincher.
Escritores: James Vanderbilt, Robert Graysmith (novela).
Actores: Jake Gyllenhaal, Robert Downey Jr., Mark Ruffalo, Anthony Edwards, Brian Cox, Chloë Sevigny, John Carrol Lynch.
Música: David Shire.

Valoración:
Lo mejor: La gran labor de Fincher en la dirección, el buen provecho que saca de un guión muy cuidado y con grandes personajes, y lo eficaces que son los actores.
Lo peor: Algún bajón no muy grave en el ritmo.
Mejores momentos: Zodiac secuestrando en su coche a una madre con su bebé. Robert mirando a los ojos a Arthur, el principal sospechoso.
La frase: Voy a tirar a tu bebé por la ventanilla y luego voy a matarte.

* * * * * * * * *

Drama de personajes y thriller con dosis de documental histórico nos ofrece David Fincher en este intenso e inquietante relato sobre uno de los asesinos en serie más perturbadores y extraños que se recuerdan. En dos horas y media somos testigos de una persecución que durante décadas trajo de cabeza a la sociedad estadounidense, años y años de investigación policial y periodística que no dieron frutos tangibles, pues el famoso Zodiac nunca fue apresado.

Aunque las desviaciones hacia otras persectivas son habituales, la historia nos es mostrada principalmente desde dos frentes, el diario donde trabajaron dos de los periodistas que dieron más dedicación al caso y los principales agentes de la ley encargados del mismo. La diversidad de líneas narrativas, la cantidad de cambios de lugar y fecha, los considerables datos que van surgiendo en la trama y la longitud de la cinta no son impedimento para que funcione como entretenimiento además de como producto sesudo y denso. El guión de James Vanderbilt sobre la novela de Robert Graysmith (el protagonista, interpretado por Jake Gyllenhaal) es metódico y detallista, profundiza en los entresijos de la investigación y reconstruye los sucesos a través de numerosos personajes y diálogos que no parecen acabar nunca, pero no cae en excesos, todas las piezas están muy bien articuladas y gracias a las historias personales consigue ser un relato humano y cercano. Si a esto último sumamos la buena labor de los actores y la acertada elección de que sean rostros no demasiado conocidos, resulta fácil identificarse con los protagonistas e interesarse por sus andanzas a través de una aventura que prácticamente recorre toda su vida.

David Fincher dota al filme de una personalidad arrebatadora y demuestra un dominio de la técnica impecable. La fotografía sombría pero llena de vida y la sorprendente realización de algunas escenas, con ese tono casi artificial (excelente inclusión de efectos especiales), proporcionan a las imágenes un aspecto provocativo y en muchos casos brillante que no deja impasible al espectador: seduce y atrapa en casi todo momento. Los recursos de los que el director hace gala son muchos y de gran calidad, y además de la peculiar escenificación y los episodios pasajeros donde se emociona haciendo florituras varias destacan algunos toques de humor colocado donde menos se espera (impagables conversaciones entre los periodistas Robert Graysmith y Paul Avery) o que presenta un tono macabro delicioso (la escena de Robert en el sótano de un testigo que repentinamente se convierte en sospechoso). Sin embargo, también se toma su tiempo en algunas secuencias, a veces demasiado, sobre todo en varios asesinatos, y si le sumamos que hay algún tramo en el que debido al cambio en el estado de la investigación la intensidad de los acontecimientos decae (falta de crímenes, caso en punto muerto, personajes reajustándose a esta situación), nos encontramos con que el ritmo de la narración zozobra ligeramente en el último tramo. El final abierto tampoco ayuda a eliminar la sensación de que la función empieza muy fuerte y luego pierde algo de fuelle, pero es necesario decir que no se desinfla lo suficiente como para hacer del conjunto algo menos que una obra impresionante, otra muestra del poderío visual y narrativo de un director con grandes dotes.

Entre lo espectacular del caso (casi increíble) y la exquisita y atrevida puesta en escena de Fincher, Zodiac se presenta como una producción singular rebosante de carácter, pero precisamente el estar tan alejada de los cánones habituales del cine puede jugar en su contra a la hora de luchar en las entregas de premios e incluso para seguir siendo conocida popularmente de aquí a unos años (no es una cinta simple de fácil visionado), sin embargo no me extrañaría nada que termine convirtiéndose en una obra de culto.

Paul Mounsey – City of Walls

Paul Mounsey – City of Walls
Género: Celta, fusión étnica, electrónica
Año: 2003, Iona Records (2005, Resistencia)
Valoración:

Paul Mounsey: teclados, voz, programación.
Lollo Andersson: guitarra.
Alexandre Mihanovich: guitarra, bajo.
Lula Alencar: guitarra.
Betina Stegmann: violín.
Marcelo Jaffé: violín, viola.
Teco Cardoso: flautas.
Moxé Ribiero: percusión.
Daniel Alcântara: trompeta.
Flora McNeil, Mary Jane Lamond, Anna Murray, Mairi McInnes, Oumaya El-Khalil: voces.

El escocés Paul Mounsey es uno de los máximos exponentes de las cada vez más populares líneas musicales de fusiones étnicas aderezadas con tecnologías y registros modernos. Aunque ha flirteado con distintos géneros, desde música para televisión y documentales hasta rock (el semi-folk Runrig), y colaborado con muchos músicos, algunos de la talla de Michael Nyman, no fue hasta el inicio de sus trabajos en solitario cuando empezó a hacerse notar con su peculiar visión de la música escocesa, a la que enriquece con trazos de electrónica y ligeras vetas de otras etnias. La trilogía Nahoo dio paso a este City of Walls (2003), y por ahora su labor termina en 2005 con Tha Na Laithean a’Dol Seachad (Los días pasan veloces).

City of Walls es espejo de la maduración que ha alcanzado Mounsey. La composición está tejida con la sabiduría que le ofrece su experiencia y la originalidad a la que es empujado por sus inquietudes, mientras que la plasmación en disco denota gran dominio de la técnica. Sumando su sorprendente inspiración y la constante exploración de nuevas posibilidades musicales, obtenemos una obra de difícil descripción. La insólita, equilibrada y embriagadora gama de sonidos tiene como base las raíces celtas, pero las reminiscencias de otros géneros son varias. Toques jazz se adivinan entre fluidas aportaciones de electrónica, pasajes de violines y otras cuerdas de la familia proporcionan cierta envoltura sinfónica en algunos pasajes, percusiones con aires brasileños (deudoras de su larga estancia en aquel país) aportan fuerza y ritmo, las guitarras clásicas evocan sonidos mediterráneos… La oferta es más elegante y sobria que los delirios de Martyn Bennett o Afro Celt Sound System, pero juega en la misma liga de innovación sin igual.

El disco está formado por catorce temas en los que se encuentra de todo. Intensas y hermosas canciones con gran carácter céltico, con impresionantes juegos vocales femeninos marcados por eficaces ritmos de programación, numerosos instrumentales de diversa índole, algunos juguetones, otros trepidantes… Destacan piezas como Since…, Dunfirmline, Work Song, Taking Back the Land, mientras que los deslices se limitan al excesivamente comercial y típico Nothing to Lose, que desentona con la calidad de la que está rodeado.

Músicos y discos como éste son capaces de despertar la pasión de nuevo en oyentes que, como yo, se asquean del panorama musical moderno. Altamente recomendable para personas sin prejuicios y de mente abierta.

 

1. City of Walls – 5:18
2. Since… – 4:22
3. Dunfirmline – 3:00
4. Heaven’s Fall – 1:24
5. Work Song – 3:49
6. Billy’s Birl – 4:01
7. The Bridge – 1:02
8. Gad Ionndrainn (From E To F) – 6:07
9. A Ferri e Fogo – 5:06
10. Nothing To Lose – 5:05
11. A Child – 1:37
12. Taking Back The Land – 5:24
13. Nineteen Trees – 1:36
14. Annie – 3:00
Total: 50:59

Promesas del este

 

Eastern Promises, 2007, EE.UU., Canadá, Reino Unido.
Género: Drama.
Duración: 100 min.
Director: David Cronenberg.
Escritor: Steve Knight.
Actores: Naomi Watts, Viggo Mortensen, Armin Mueller-Stahl, Vincent Cassel, Sinéad Cusack, Jerzy Skolimowski.
Música: Howard Shore.

Valoración:
Lo mejor: Guión, dirección, actores, música.
Lo peor: El final es algo apresurado y sobra el beso.
Mejores momentos: La pelea en los baños, casi toda lectura del diario.
La frase: Las ventanas están cerradas, así que no puedo tirarme al vacío.

Tras el éxito cosechado ante la crítica mundial con Una historia de violencia, que no me pareció excelente pero sí buena aunque irregular y algo pretenciosa, David Cronenberg vuelve a obtener el beneplácito de los medios con esta Promesas del este, de temática muy similar a su anterior trabajo pero más redonda en forma y contenido. De nuevo la violencia es el eje de la narración, de nuevo Cronenberg se sirve de ella para retratar tanto a los que hacen de la misma un modo de vida como para mostrar la forma en que afecta a la vida cotidiana de personas normales. Más oscura y sórdida que su predecesora y con mayor presencia del lado criminal, en esencia sigue los mismos pasos: el evento que da pie al cambio en los quehaceres diarios de los protagonistas, la familia honrada siendo perturbada por situaciones que los superan, los delincuentes organizados enfrentando también un inesperado revés en sus planes… Pero no esperen por ello una película que transmita la sensación de que no es más que una repetición o secuela, pues tiene alma propia a pesar de las similitudes citadas. De hecho, es una obra de gran calidad y con mucha más personalidad que la mayor parte del cine actual, alzándose como el primer gran estreno tras la etapa veraniega. Cabe además la posibilidad de que esté presente en venideras entregas de premios importantes.

Promesas del este es una cinta pausada, pero su ritmo moderado está lejos de resultar lento, pues atrapa con facilidad durante casi todo su metraje. La cámara de Cronenberg se pasea entre escenarios y personajes con la naturalidad justa para dejar que la historia hable por sí sola (en gran medida a través de la fuerza de sus personajes) sin interferir con virtuosismos y alardes innecesarios, y con la madurez suficiente para dotar a la misma de solidez y estabilidad de forma que el relato no se diluya en su propia sencillez hasta perder interés.

El guión no destaca por su complejidad, sino por su sinceridad, por saber ir al grano sin artificios. Con templanza teje las situaciones donde se moverán los caracteres, iniciando la narración en secuencias que parecen inconexas pero poco a poco van confluyendo hasta que todos los protagonistas terminan con sus destinos más o menos atados entre sí. Los diálogos son concisos pero intensos, creíbles y con una sorprendente carga irónica que produce algunos instantes de humor tan inesperado como eficaz; los personajes son sólidos y resultan muy humanos; el espectador se encontrará con sorpresas que proporcionan giros impresionantes (incluso aunque se vean venir, porque no se ocultan para resultar manipuladoramente impactantes). Hay grandes instantes, como la visita que hace el inquietante Semyon (que viene a ser como el Padrino de la mafia rusa) a la protagonista y al bebé en el hospital, llena de advertencias y amenazas sutiles; como la cruenta pelea en los baños, donde se muestra toda la violencia tal y como es: dolorosa, sangrienta, rápida y contundente; y algunas lecturas del diario de la fallecida son desgarradoras por su durísima descripción de la vida como prostituta esclava y por si fuera poco adolescente. Pero también se cometen algunos deslices, como ese tramo final un poco apresurado, incluido un poco de sopetón (¿cómo es tan fácil robar un bebé?) y con una resolución algo convencional y con menos garra que el resto de la cinta, o ese forzado beso entre dos personajes incompatibles, que apenas resulta creíble. El que la cinta se desinfle levemente en su resolución no es un desliz grave, pero no me cabe duda de que con un cierre al nivel del resto o incluso superior podría haber sido una película memorable.

Uno de los mejores aspectos de la cinta, la efectividad de esos inmensos personajes, se debe en gran parte a interpretaciones de gran nivel, a actores que se sumergen en sus papeles hasta resultar irreconocibles. La siempre competente Naomi Watts resulta creíble como mujer sencilla que lucha contra la adversidad tanto con miedo como con entereza; el interesante y bastante desaprovechado por el cine Vincent Cassel aporta lo justo a su personaje para que éste resulte un borrachín más creíble que típico; Armin Mueller-Stahl está inmenso como líder de la familia mafiosa, manteniendo en todo momento un equilibrio formidable entre la candidez de un padre, la amistad de un anfitrión y la perturbadora y amenazante sensación de que en cualquier momento ordenará a sus sicarios que te descuarticen. Pero la sorpresa más notoria de este agraciado reparto es precisamente el que menos esperaba que diera algo de sí a estas alturas de su carrera. El hasta ahora siempre torpe y limitadísimo Viggo Mortensen (mediocre hasta en sus papeles más conocidos, como El Señor de los Anillos o Una historia de violencia) se ha introducido hasta la médula en este fantástico retrato de un criminal en ascenso. Inquietante y terrorífico a ratos, amable y extrañamente delicado a veces, la interpretación de Mortensen, eficazmente apoyada por una excelente labor de maquillaje, sustenta y engrandece un personaje muy bien descrito y en el que hasta la estupenda sorpresa que guarda encaja a la perfección con lo mostrado hasta ese momento. Y no puedo dejar de citar la valentía de este actor a la hora de rodar esa impresionante pelea en los baños públicos, donde está completamente desnudo.

Randy Edelman – Dragonheart

Randy Edelman – Dragonheart
Género: Banda sonora original
Año: 1996, MCA Records
Valoración:

Randy Edelman es uno de esos compositores que no han conseguido llegar a jugar en la división de los grandes pero han dejado algunos trabajos que el público, tanto el seguidor fiel de la música de cine como el que no, recordarán durante muchísimos años. Su colaboración en El último Mohicano (The Last of the Mohicans) y éste Dragonheart se convirtieron en dos esas bandas sonoras que de vez en cuando conectan plenamente con el público y se ponen de moda durante bastante tiempo. Prácticamente cualquier profano ha escuchado o incluso tiene alguno de estos álbumes, sobre todo el primero.

Dragonheart es, superando a su magnífica Gettysburg, con toda probabilidad su mejor trabajo. Un Edelman inspirado y brillante como no se le ha vuelto a ver elabora una de las partituras de aventuras más logradas que se han podido escuchar, casi rivalizando con obras maestras como Willow o Indiana Jones. Tiene casi todo lo que se le puede pedir: un tema principal memorable, unas variaciones exquisitas, unos temas secundarios que aunque escasos son de buen nivel y muy adecuados a las necesidades del filme, y un tono aventurero muy eficaz. Además, mantiene un equilibrio formidable entre la aventura sencilla y cómica y la épica con rasgos melancólicos.

El sublime motivo central se expone por primera vez en The World of the Heart – Main Title entre algunas variaciones del registro aventurero. Bellísimas melodías con una orquestación que recuerda mucho a John Barry ofrecen un instante de esos que conmueven y enamoran desde una primera escucha. La partitura recurre a este patrón en algunas ocasiones, pero el resto se mueve entre los demás temas afianzando una relación entre música e imágenes excelente en todo momento y consiguiendo que la ya de por sí interesante película gane varios enteros. Tenemos el toque dramático, otra melodía maravillosa y perlada de melancolía, cuyos mejores momentos suenan en To the Stars (segundo instante mítico del disco) y Draco; hay breves incisos hacia la épica, generalmente con un tono de añoranza, indicando con atino que nos hallamos ante el ocaso de una época, como el impresionante Einon o el más trágico Flight to Avalon; pero el motivo que más abunda es el de aventuras, al que Edelman otorga correctas variaciones que en muchas ocasiones muestran un registro sencillo y con notables inclinaciones hacia el humor, donde destacan momentos como The Last Dragon Slayer.

Dragonheart se presenta como una banda sonora que aúna la sencillez con la épica a través de melodías hermosas y embelesadoras donde la armonía entre inspiración y buen hacer se traduce en unas estupendas sonoridades en las que todos los motivos son excelentes en su concepción para complementar las imágenes; sin embargo, en un par de cortes Randy Edelman supera la excelencia para llegar al sobresaliente, con unas notas inconfundibles e inolvidables que parecen más propias de autores como John Williams: esos deslumbrantes Main Title y To the Stars. En la discografía del autor, un trabajo completamente imprescindible. En la música de cine, uno de esos hitos que surgen de vez en cuando de donde menos se espera y que merece un hueco en cualquier colección que aspire a tener algo más que clásicos y renombrados autores.

 

1. The World of the Heart – Main Title – 3:21
2. To the Stars – 3:15
3. Wonders of an Ancient Glory – 2:24
4. Einon – 3:54
5. The Last Dragon Slayer – 4:02
6. Bowen’s Ride – 2:37
7. Mexican Standoff – 2:23
8. Draco – 1:17
9. A Refresing Swim – 1:28
10. Re-Baptism – 2:50
11. Bowen’s Decoy – 3:25
12. Kyle, the Wheat Boy – 4:27
13. The Connection – 2:28
14. Flight to Avalon – 2:57
15. Finale – 5:30
Total: 46:24