El Criticón

Opinión de cine y música

Mystic River

Mystic River, 2004, EE.UU.
Género: Drama, thriller.
Duración: 137 min.
Director: Clint Eastwood.
Escritores: Brian Helgeland, Dennis Lehane (novela).
Actores: Sean Penn, Kevin Bacon, Tim Robbins, Marcia Gray Harden, Laurence Fishburne, Laura Linney.
Música: Clint Eastwood.

Valoración:
Lo mejor: Guión, dirección, actores, fotografía, montaje… Todo es de un nivel sublime, incluso la música, un elemento que Clint Eastwood no suele manejar nada bien.
Lo peor: La resolución del crimen es algo endeble.
La pregunta: ¿Cómo Eastwood puede pasar de una obra tan redonda como ésta a bodrios como el díptico sobre la batalla de Iwo Jima?

Cuando Clint Eastwood está inspirado nos brinda algunas de las más maravillosas producciones del séptimo arte, como este excepcional thriller donde la mano firme del afamado realizador esculpe una película colosal, una de las mejores labores tras las cámaras en muchos, muchísimos años. Su manejo del tempo narrativo, pausado pero subyugante, la milimétrica escenificación, el férreo control sobre los actores, la estimable colaboración de Tom Stern en la fotografía… Mystic River es un estupendo ejemplo de lo que se puede considerar perfección en forma. El contenido sin embargo tiene un par de deslices, no muy graves pero sí suficientes para interrumpir levemente la mágica conexión con el espectador. Uno lo describo más adelante, ese personaje, el policía, que no es del todo redondo; el otro es la resolución del caso, donde la motivación de los autores no es muy creíble y los personajes no habían sido debidamente presentados.

El reparto es antológico, de los que quitan la respiración. Los tres actores principales están inconmensurables: Sean Penn borda todos los matices de su personaje, tanto la aflicción por su pérdida como los vestigios de su oscuro pasado en el crimen (y atención ese mismo año a su otro papelón, el de 21 gramos); Tim Robbins confecciona con una facilidad pasmosa una mente torturada desde la infancia e incapaz desde entonces de regir con plenitud en el campo de los sentimientos humanos; Kevin Bacon, el menos conocido y alabado, no se queda atrás, pues el intérprete es capaz de darle vida a una escena sólo con una mirada. Los secundarios están a la altura de las circunstancias, y si alguno queda algo rezagado del resto (el caso de Laurence Fishburne, por ejemplo) no es porque su labor no sea la adecuada, sino porque no todos los personajes pueden ser trampolín para interpretaciones inolvidables. Por ejemplo, tanto Laura Linney como Marcia Gray Harden dan lo mejor de sí mismas, pero la segunda tiene un papel que le ha permitido lucirse mucho más.

El eje de la historia son esos tres caracteres tan bien construidos, aunque el policía queda algo desligado de los otros dos y se recurre a la subtrama de su matrimonio de forma intermitente para intentar dotarle de mayor entidad, algo que se logra más por la exquisita y comedida interpretación de Kevin Bacon que por ese apaño un poco apartado del resto de la cinta. Desde estos hilos conductores se elabora una trama sobre cómo la violencia afecta a la vida cotidiana de las personas. Vivimos en un mundo repleto de una crueldad sin sentido que nos ataca desde la infancia hasta la madurez y destruye o fortalece nuestra personalidad constantemente. Mystic River refleja distintos modelos de respuestas a esas agresiones: la personalidad fuerte que está dispuesta a todo por su supervivencia y la de su familia, imponiendo su propia moral al mundo donde vive, la personalidad herida que trata de seguir adelante como puede, y la que se inclina por el bando de la ley para intentar arreglar el mundo pero se ve inmersa en un pozo de inmoralidad sin final. Mystic River es pues una cinta sobre el dolor humano, sobre cómo nos condiciona la personalidad.

Como ocurre en demasiadas ocasiones, no se hizo justicia en los Oscar. Es más, fue uno de los peores años que recuerdo en lo que respecta a desaciertos, pues la flojísima El retorno del Rey se llevó los grandes premios (los técnicos los merecía) por encima de películas de gran calibre, como la que trato en este comentario y otras maravillas como Master and Commander, Buscando a Nemo o En América. ¿Cómo un director y guionista tan poco dotado como Peter Jackson puede quedar por encima de la genialidad que aquí nos ha regalado Clint Eastwood en la dirección y Brian Helgeland en el guión? Los actores Sean Penn y Tim Robbins al menos tuvieron el reconocimiento merecido, pero como la credibilidad, el sentido común y la objetividad de estos premios cada vez es menor, no es que signifique mucho.

Una respuesta a “Mystic River

  1. Pingback:Los Oscar, poco cine y muchos intereses « El Criticón

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