El Criticón

Opinión de cine y música

Archivos mensuales: diciembre 2007

Depredador 2


Predator 2, 1990, EE.UU.
Género: Acción, Ciencia-ficción.
Duración: 108 min.
Director: Stephen Hopkins.
Escritor: Jim Thomas, John Thomas.
Actores: Danny Glover, Gary Busey, Rubén Blades, Maria Conchita Alonso, Bill Paxton, Kent McCord.
Música: Alan Silvestri.

Valoración:
Lo mejor: La atmósfera está bien conseguida, atrapa de principio a fin.
Lo peor: En comparación con McTiernan, la dirección de Stephen Hopkins no es muy destacable. Y no me explico cómo a lo largo de los años la película no ha obtenido el reconocimiento que merece.
Mejores momentos: La pelea en el metro, la trampa al Depredador, la posterior lucha entre éste y el protagonista por tejados y pisos.
La curiosidad: En la sala de trofeos del Depredador se puede ver una calavera del alienígena de Alien (Ridley Scott), puesta ahí como homenaje a dicha saga e indicando que ha cazado en muchos mundos. Desgraciadamente, años más tarde se hizo realidad el cruce entre las dos especies en el engrendo de Alien VS Predador.
La frase:
1) -Depredador: Es una cabronada.
2) -Depredador: ¿Quieres un caramelo?
3) -Depredador: ¡Hijo puta!

* * * * * * * * *

Aunque nunca ha tenido la consideración de clásico de la ciencia-ficción como Alien o Metrópolis, pues de hecho dista de ser una obra de tal calidad, Depredador, al menos para un servidor, se debe considerar como una cinta imprescindible dentro del género. Su sorprendente giro argumental, la fantástica criatura, la violencia y sangre infinita (hoy día ya no se atreven a hacer cosas así) y la estupenda dirección de un John McTiernan se tradujeron en una cinta de acción y suspense impactante, con grandes planos de la selva, escenas de acción inconmensurables y una banda sonora antológica (Alan Silvestri).

El éxito propició la llegada de la secuela, pero tanto McTiernan (quien se ha ido echando a perder con el paso de los años, tanto que incluso ha pasado por la cárcel) como el actor principal, el taquillero Arnold Schwarzenegger, se quedaron fuera del proyecto al decantarse por otras producciones (La caza del Octubre Rojo y Terminator II, respectivamente). Por ello Depredador 2 estuvo a punto de quedarse en la nevera, pero al final se siguió adelante contando con un director poco conocido, Stephen Hopkins, quien en su haber tiene escasas y muy dispares producciones, desde la terrible y espantosa Perdidos en el espacio a la muy recomendable Los demonios de la noche (The Ghost and the Darkness), y un actor de no demasiado gancho comercial, Danny Glover, conocido sobre todo por la saga Arma letal. Repitió en la banda sonora Alan Silvestri, pero su trabajo no fue muy gratificante y sí demasiado repetitivo.

La cinta resultó bastante interesante. Se perdió obviamente el factor sorpresa, y la crítica se cebó injustamente en ese aspecto, pero se supo añadir suficientes y atractivas novedades sin perder el estilo de la primera parte. Se sustituye la selva natural por la urbana y la guerra militar por el conflicto entre policías y delincuentes en una Los Ángeles desbordada de criminalidad en plena ola de calor. El Depredador campa a sus anchas sin saber que una organización secreta del gobierno va tras él, mientras que el grupo de policías protagonistas se ve envuelto en medio de todo el caos.

Stephen Hopkins no es tan virtuoso con la cámara como John McTiernan pero resuelve correctamente el trabajo. El clima de peligro y acecho constante está bien logrado, la cinta tiene buen ritmo, todos los trabajitos del monstruo son tan impactantes como en su predecesora y el enfrentamiento final entre él y los humanos es largo e impresionante, con muchos buenos recursos (la trampa que sale mal, el protagonista colgando por canalones de edificios…). El grupo de personajes no resulta tan carismático como el anterior pero da el tipo en todo momento, sobre todo Danny Glover encarnando a un policía honrado pero demasiado bruto a la hora de hacer su trabajo (con lo que es buen rival para el cazador) y un eficaz Gary Busey, clásico secundario del cine de acción, como agente del gobierno que va tras el alienígena.

Es pues una cinta de acción con buena presencia y un toque especial, el Depredador, fascinante. Es muy superior a la media de lo que se nos ofrece en el género hoy día y desde luego es una secuela más que digna, pero misteriosamente ha sido olvidada y maltratada por la crítica a lo largo de los años.

American Gangster

 

American Gangster, 2007, EE.UU.
Género: Drama, crimen.
Duración: 157 min.
Director: Ridley Scott.
Escritor: Steven Zaillian.
Actores: Denzel Washington, Russell Crowe, Chiwetel Ejiofor, Josh Brolin, Lymari Nadal, Ted Levine.
Música: Marc Streitenfeld.

Valoración:
Lo mejor: Buena factura, buenos actores, buena historia, buena música, buen montaje…
Lo peor: … pero todo sabe a muy visto y no hay nada que brille o impresione.
Mejores momentos: El cara a cara entre Frank Lucas y Richie Roberts.
La frase: -Frank: ¡Amigo mío!

Fui a verla esperando la mejor película del año, pero no ha sido así, de hecho no me parece ni siquiera digna de ser recordada como una de las producciones emblemáticas de la temporada. American Gangster es la clásica epopeya de policías y mafias, una historia repleta de glamour y violencia y con numerosos personajes enfrentándose a la vida familiar y a los negocios. Todo sabe a que ya se ha contado muchas veces, y muy a mi pesar en este caso no se aporta nada nuevo que haga de la cinta algo para retener en la memoria con pasión. Ridley Scott se maneja bien, pero por ejemplo está muy por debajo del Scorsese de Infiltrados o de la afamada trilogía de El Padrino de Coppola. El montaje es excelente, la fotografía y la música funcionan justo como deben hacerlo, la ambientación es magnífica… pero Ridley Scott no ha alcanzado a ofrecer una labor encomiable.

En conjunto la historia es bastante buena y se entiende bien aunque se nos escape a veces el quién es quién, pero durante el abultado metraje he tenido la constante sensación de que es muy superficial y está inflada con subtramas sin garra (el divorcio del protagonista, típico y aburrido) y personajes que no aportan nada porque no se sabe qué hacen ahí (el carácter de Cuba Gooding) o porque no se nos habla de ellos lo suficiente como para darles importancia (la mitad de los hermanos del gángster son personajes insustanciales). También cabe citar el error de que en el tramo final se intenta abarcar demasiado y todo se nos muestra en forma de resumen. No me entusiasma leer que en DVD tendrá veinte minutos extras, porque a la cinta le hace falta ir al grano mucho más que alargar historias.

El esperado duelo Russell Crowe/Denzel Washington me ha sabido a poco. El cara a cara no sucede hasta el final, con alguna escena fantástica eso sí, pero los actores no han bordado sus papeles como suelen hacerlo. Su labor es la que se espera de grandes profesionales, mientras que los secundarios dan el tipo, pero no puedo alabar a ningún miembro del reparto. Diré sin embargo que el doblaje de los secundarios deja mucho que desear, en algunos casos las voces no parecen salir de quien está hablando.

Buena factura, buenos actores y una historia bastante correcta a pesar de sus defectos hacen de American Gangster una cinta de calidad pero nada remarcable y quizá demasiado pesada como entretenimiento. Pero como decía al principio, es una obra muy clásica dentro de los cánones de Hollywood, y apuesto a que la veremos en los Oscar por encima de cintas de mayor calidad pero que son más personales y arriesgadas y por tanto poco apreciadas por los retrógrados miembros de la Academia, como La fuente de la vida o Zodiac.

Ah, y no puedo evitar recomendarles la maravillosa serie The Wire (Bajo escucha) si desean ver la obra más realista jamás filmada sobre policías y criminales, o Los Soprano si lo que les gusta son las historias de mafiosos. Porque hoy día hay mejor televisión que cine, sobre todo en lo que respecta a la originalidad de las historias.

Soy Leyenda

 

I Am Legend, 2007, EE.UU.
Género: Drama, Ciencia-ficción.
Duración: 101 min.
Director: Francis Lawrence.
Escritores: Mark Protosevich, Akiva Goldsman, Richard Matheson (novela).
Actores: Will Smith, Alice Braga, Charlie Tahan.
Música: James Newton Howard.

Valoración:
Lo mejor: La dirección de Francis Lawrence, eficaz en todo momento, la sobria interpretación de Will Smith.
Lo peor: El forzado tono católico en la parte final. Y sobre todo, la equivocada elección de crear los zombis/vampiros con efectos digitales (de resultados muy mediocres) en vez de con personas maquilladas.
Mejores momentos: El protagonista en pos de su perra en un edificio a oscuras.
La pregunta: ¿Por qué los perros se pueden contagiar y el resto de los animales no parece hacerlo?

En Soy Leyenda asistimos a las difíciles aventuras del último superviviente de una plaga que ha acabado con toda la humanidad exceptuando a una pequeña parte que ha sido convertida en algo parecido a animales que no soportan la luz de Sol. De forma parecia al Náufrago de Robert Zemeckis el eje de la narración es este único personaje cuya integridad psíquica se ve cada vez más afectada por la situación extrema de soledad y peligro en que se encuentra. No trato de comparar a Will Smith con Tom Hanks, pero lo cierto es que su papel en esta cinta es exquisito. Los miedos del protagonista, la tensión constante sobre sus hombros y la desesperación y locura en las que va cayendo son mostrados a través de una interpretación digna de ser recordada, sobre todo teniendo en cuenta durante casi toda su carrera Will Smith ha estado anclado en insulsos personajes de comerciales cintas de acción (hay pocas excepciones, como Seis grados de separación) hasta que nos sorprendió con el reciente giro hacia del drama de En busca de la felicidad.

El otro gran hallazgo de la función es la correcta labor de Francis Lawrence, quien dirigió anteriormente la simplona pero entretenida Constantine. El guión es sencillo, nada sorprendente y quizá con algún desliz (¿los perros se pueden contagiar pero el resto de animales no?, y no queda claro cómo llega la superviviente si se supone que Manhattan ha sido aislada derribando los puentes), pero Lawrence lo exprime al máximo y consigue que la cinta mantenga expectación y tensión a pesar de su ritmo pausado y de su único personaje. Los escasos cien minutos que dura (algo nada común hoy día) están aprovechados con sabiduría y se hacen cortísimos, y hay varios clímax fantásticos, ya sean en el drama, la intriga o la acción: los impresionantes planos de la ciudad desierta, que son numerosos y muy realistas; el protagonista buscando a su perra en un edificio a oscuras en el que en cualquier esquina puede encontrarse un grupo de los sanguinarios monstruos, escena donde el uso del sonido y la iluminación es muy acertado; la trampa en la que cae y de la que tiene que librarse antes del anochecer; y sobre todo, alguna tragedia y sorpresa que prefiero no destripar.

El gran error de la cinta es una elección que me resulta incomprensible (y veo que en Internet está siendo muy comentada por los espectadores), la de crear a los humanos mutados de forma digital en vez de con actores maquillados cuando claramente no era necesario recurrir a la informática. Tendrían que haber sido efectos especiales muy buenos para resultar creíbles, y no es el caso, pues son prácticamente ridículos. El enfrentamiento entre el protagonista y un líder vampiro que muestra algunos vestigios de inteligencia queda desvirtuado por culpa de lo cutre que resulta visualmente dicho enemigo.

Otro aspecto que me molestó ligeramente es su descarado tono católico. Empieza de forma disimulada, dándole importancia a la familia tradicional a través de los relamidos pero eficaces recuerdos del protagonista, pero en el último tramo adquiere un tono mesiánico excesivo y bastante forzado con el tema de la cura y los demás supervivientes. El impactante final (semejante al de la versión con Charlton Heston) y el bonito epílogo (nada que ver con la novela, por lo que algunos lo critican dura e injustamente) se bastaban solos para hablar del sacrificio y la esperanza, todo el rollo místico de visiones y revelaciones sobraba por completo. Es una pena que todos los dilemas éticos y los grandes discursos que podrían haberse incluido se limiten a ser una burda oda por la Fe en el Dios cristiano.

Quitando este mensaje algo tontorrón Soy Leyenda funciona muy bien como un entretenimiento intrascendente, que es lo mínimo que espero de una película, pero tiene una factura muy buena y una interpretación estupenda, con lo que gana varios puntos extras. Está suponiendo una gran decepción porque mucha gente va con la idea de ver un clásico de la Ciencia-ficción literaria adaptado al cine sin perder una gota de calidad, cuando no es más que una versión muy, muy libre de la obra de Richard Matheson. Otros van esperando una cinta de acción (los tráileres engañan bastante, como suele ser demasiado habitual) y les ocurre más o menos lo mismo. En cambio, quien vaya con la mente abierta dispuesto a disfrutar de un entretenimiento pasajero y sin intenciones de fulminarlo por no ser lo que esperaba quizá se lleve una sorpresa tan grata como la que ha obtenido un servidor.

Taxi Driver

 

Taxi Driver, 1976, EE.UU.
Género: Drama.
Duración: 113 min.
Director: Martin Scorsese.
Escritor: Paul Schrader.
Actores: Robert De Niro, Cybill Shepherd, Peter Boyle, Harvey Keitel, Jodie Foster.
Música: Bernard Herrmann.

Valoración:
Lo mejor: La atmósfera que crean el guión y la dirección, el papel de Robert De Niro.
Lo peor: La trama no parece tener un rumbo fijo, los personajes secundarios no aportan mucho.
Mejores momentos: Travis ensayando ante el espejo, su conversación con un miembro de seguridad, el tiroteo y sus inesperadas repercusiones.
La frase: ¿Me estás hablando a mí?

Travis Bickle es un tipo solitario inadaptado a la sociedad hasta el punto de que afecta a su vida personal (es incapaz de mantener una relación amorosa) y cada día que pasa se encuentra más asqueado de la ciudad y sus gentes. Para luchar contra el insomnio se mete a taxista en turnos nocturnos, pero lo único que consigue es hundirse más en la miseria moral y la hipocresía de los habitantes de una Nueva York repleta de basura maloliente.

El guión de Paul Schrader (Toro salvaje, también de Scorsese, Mishima, La última tentación de Cristo…) describe con todo lujo de detalles la decadencia de las sociedades modernas y de las grandes urbes, y Martin Scorsese da forma a esta oscura historia de manera que introduce al espectador de lleno en una atmósfera agobiante, sórdida y deprimente. En este ambiente sumergen a un individuo desequilibrado que choca frontalmente con todo lo que ve y que gradualmente se encamina hacia un final trágico. La transformación del personaje es magnífica, y la labor encomiable del gran Robert De Niro no hace sino ensalzarlo hasta convertirlo en un icono del cine. Varios momentos míticos nos son regalados a través de su peculiar personalidad: el ensayo que practica ante el espejo, su delirante conversación con un miembro de seguridad, el tiroteo final, donde Scorsese da rienda suelta a una violencia hiperrealista y sobrecogedora, y las inesperadas e irónicas repercusiones que tiene el evento, que convierte al lastimero protagonista en héroe.

Sin embargo, a pesar de su buena factura, de la imponente presencia de De Niro y de algunos momentos brillantes, no veo la obra maestra que defienden algunos por ninguna parte. Algunos personajes secundarios (los taxistas) aportan más bien poco, y en varios tramos da la sensación de que no hay un rumbo muy definido, de que las historias que vive el protagonista están muy separadas entre sí en la narración y alejan su conclusión innecesariamente.

La verdad oculta (Proof)

 

Proof, 2005, EE.UU.
Género: Drama.
Duración: 99 min.
Director: John Madden.
Escritores: David Auburn, Rebecca Miller.
Actores: Gwyneth Paltrow, Jake Gyllenhaal, Anthony Hopkins, Hope Davis.
Música: Stephen Warbeck.

Valoración:
Lo mejor: Guión, diálogos, personajes y sobre todo los actores.
Lo peor: Alguna veces complican de forma innecesaria la narración.
Mejores momentos: El tema musical silencioso, tan divertido como emotivo.
El título: Tanto en castellano como en inglés me resulta sin garra y nada descriptivo sobre la película. Y sigo sin entender por qué traducen el mismo para luego poner el original entre paréntesis

John Madden saltó a la fama por la maravillosa Shakespeare enamorado, cinta que muy a mi pesar se ha olvidado rápidamente y se infravalora de forma sorprendente, pero desde entonces se mantiene en un segundo plano trabajando en producciones de poco éxito como La verdad oculta, donde el guionista David Auburn adapta su propia obra de teatro (según he leído, bastante famosa).

El relato es una interesante reflexión sobre la inteligencia humana y sus límites, sobre la delgada línea que separa la locura de la genialidad, sobre la frustración de no poder estar a la altura de los demás intelectos que te rodean y el temor al fracaso temprano. Todos estos pensamientos son abordados desde un guión que construye unos personajes creíbles, llenos de matices y conflictos que son trasladados de forma exquisita por los actores. Encabeza el reparto una excelente Gwyneth Paltrow, quien lleva el peso de un personaje con una psicología compleja y ambigua. La actriz muestra con todo lujo de detalles la depresión y la confusión a la que se enfrenta la protagonista en un capítulo muy importante de su vida. La secundan un actor de gran reconocimiento, Anthony Hopkins, al mando de un genio matemático mentalmente desequilibrado, un cada día más interesante Jake Gyllenhaal como alumno aventajado deseoso de dejar algún logro remarcable en los anales de la historia de las matemáticas y una espléndida Hope Davis como la hermana sobre protectora.

Los diálogos son densos y están bien trabajados, mientras que la narración es pausada pero intensa, aunque ésta alberga tanto fallos como buenos logros. En el lado bueno, mantiene el interés constante, tanto por la inclusión del consabido MacGuffin, el cuaderno que podría ser revolucionario en el campo de las matemáticas pero no se sabe si lo escribió el padre demente o la hija en la que nadie cree, como por las idas y venidas en el tiempo que desglosan la información en la medida necesaria. Es en este punto sin embargo donde también se comete algún desliz, pues algunos flashbacks son innecesarios y complican la historia en exceso.

La verdad oculta resulta menos previsible en contenido y puesta en escena que otra cinta interesante sobre genios de las matemáticas, la conocida Una mente maravillosa (filme muy vendido a los cánones de Hollywood), y diré que, sin ser claramente superior, tiene más sustancia. Se la recomiendo a quien desee algo más que un entretenimiento de buena calidad, a quien busque algo que haga trabajar un poco más el cerebro.

Cliff Martinez – Solaris

Cliff Martinez – Solaris
Género: Banda sonora original
Año: 2002, Superb Records
Valoración:

Dirigida por Steven Soderbergh en el 2002 Solaris es la segunda adaptación de la famosa novela de Stanislaw Lem. La cinta narra el encuentro de un grupo de astronautas con una estrella que parece tener vida y que, de alguna forma, juega con los sentimientos y los recuerdos de los protagonistas. Nos sumergimos así en el campo de los sentimientos humanos, en el amor, en el temor a la separación y a la muerte, en el significado mismo de la vida. Poética, hermosa, con grandes interpretaciones y una buena dirección, es una apuesta de calidad garantizada, aunque su lentitud y complejidad echan para atrás a muchos espectadores.

El poco conocido compositor Cliff Martinez alterna trabajos de poca importancia para el cine (Traffic, The Limey y pocas más) con colaboraciones como percusionista en grupos como Red Hot Chili Peppers o The Dickies, entre otros. Tenga un estilo reconocible o no en sus obras en solitario lo cierto es que en este trabajo ha proporcionado una música de rasgos muy peculiares y originales. Con una gran base de percusiones metálicas, desde un repertorio de xilófonos y gongs hasta artilugios como ollas y bidones, más un envoltorio de vientos (y en rara ocasión cuerdas, con el violín), electrónica y algún aporte poco común (la celesta, una especie de piano con metales en vez de cuerdas, de sonidos dulces), Martinez desarrolla unas sonoridades ensoñadoras, de rasgos suaves, repetitivos y seductores que ayudan a realzar el aspecto sugestivo de las imágenes del filme.

Sin caer en un tono minimalista tenemos un disco sin grandes variaciones musicales, donde la mano acertada del compositor sabe navegar desde los inhóspitos pero hermosos paisajes del espacio a los misterios insondables pero irresistibles a los que se enfrentan los protagonistas, y lo logra mediante variaciones sutiles en el ritmo y fuerza de los sonidos. Belleza y elegancia se dan la mano con la originalidad y la buena conexión con las imágenes en esta banda sonora que, sin llegar a ser extraordinaria, sí resulta muy recomendable.

1. Is That What Everybody Wants – 2:48
2. First Sleep – 2:52
3. Can I Sit Next to You – 1:44
4. Will She Come Back – 5:00
5. Death Shall Have No Dominion – 2:09
6. Maybe You’re My Puppet – 3:50
7. Don’t Blow It – 3:34
8. Hi Energy Proton Accelerator – 10:51
9. Wear Your Seat Belt – 3:10
10. Wormhole – 4:33
11. We Don’t Have to Think Like That Anymore – 2:59
Total: 43:34

28 semanas después

 

28 Weeks Later, 2007, Reino Unido, España.
Género: Terror, acción.
Duración: 101 min.
Director: Juan Carlos Fresnadillo.
Escritores: Rowan Joffe, Juan Carlos Fresnadillo, Jesús Olmo.
Actores: Robert Carlyle, Catherine McCormack, Rose Byrne, Imogen Poots, Mackintosh Muggleton, Jeremy Renner, Harold Perrineau.
Música: John Murphy.

Valoración:
Lo mejor: Entretiene y tiene algunos buenos momentos.
Lo peor: La puesta en escena es espantosa y echa a perder todas las posibilidades de un relato que también tiene muchos agujeros.
Mejores momentos: El prólogo, estremecedor.

28 días después fue un éxito moderado pero lo suficientemente rentable como para que la secuela no tardara en aparecer. El encargado de aquella fue Danny Boyle, un director alrededor del que hay cierto culto que no deja de sorprenderme, pues comete en todas sus películas lo mismos errores (destrozar buenas ideas con mala puesta en escena y giros argumentales mal efectuados), pero en esta ocasión las riendas del proyecto, tanto en parte del guión como en la dirección, recaen en un autor novel y español llamado Juan Carlos Fresnadillo.

Han pasado veintiocho semanas y se intenta repoblar una zona de Londres. Los jóvenes protagonistas se reúnen con su padre en esta nueva esperanza que se ve pronto truncada cuando un nuevo brote asola el asentamiento. Premisa absurda donde las haya esta de mantener una especie de gueto de civiles en una isla devastada por una plaga que no ha sido controlada por completo, por más soldados estadounidenses (¡qué buenos son los estadounidenses que nos salvan!) que haya parapetados en los edificios como defensa. Pero no es el único gran bache del guión, porque hay otros notables como la clásica pareja de niños tontos que se meten en problemas, solo que esta vez resulta más increíble que nunca: con qué facilidad se escabullen de los controles militares y se adentran en la desolación, y qué poco les importa encontrarse con cadáveres y basura putrefacta, pues se comportan como si estuvieran jugando en el parque.

Es una pena que todo acabe fluyendo por derroteros tan trillados, porque el fantástico prólogo prometía algo más original y con un tratamiento más profundo de los caracteres. A partir de ahí hallamos la habitual huida de los protagonistas, que van cayendo poco a poco en la invasión zombi entre tiroteos, casquería, coletazos de la Bruja de Blair… Los otros apuntes interesantes que se pueden observar terminan también yendo por el camino equivocado: la posesión sorpresa del protagonista pierde fuerza rápidamente cuando se limita a aparecer de vez en cuando como pesado monstruito acosador, mientras que el tema de los personajes inmunes, que se ve venir desde la mención de los ojos de distinto color del crío, no sirve para nada excepto para justificar que a los niños se les una algún soldado en su periplo y así pueda haber más tiros.

Quizá he sido demasiado duro con el guión y sus fallos. En conjunto podría haber ofrecido una cinta más que digna dentro del género, con algunos momentos bastante logrados entre tópicos más o menos necesarios para construir un relato de personajes intentando sobrevivir a un holocausto, pero todas las posibilidades que pudieran abrirse ante nuestros ojos se echan a perder por la puesta en escena tan exagerada y caótica de Fresnadillo. Ya desde el prólogo se augura lo peor, fastidiando estrepitosamente lo bien escrito que está y las enormes sorpresas que guarda (el protagonista huyendo y dejando a su mujer a merced de los zombis) al darle forma de éxtasis discotequero con esa cámara agitada con frenesí descontrolado hasta que impide ver qué ocurre, con el montaje aleatorio a toda velocidad, con la iluminación llena de flashes… Mientras la narración en los momentos de acción y terror queda reducida a una aglomeración caótica de imágenes y ruido, en los tramos calmados no se imprime mucha personalidad, cosa que es de agradecer viendo el resto de la función. Por si fuera poco de vez en cuando aparece de manera muy forzada un numerito con música rock, supongo que para vender más entre el público joven.

Incapaz de manejar la tensión y mucho menos de producir terror a parte de algún susto por golpes repentinos o sangre a raudales, Fresnadillo impide (queda feo decirlo así, pero es lo que hay) que 28 semanas después sea algo más que un entretenimiento pasajero. El final deja la puerta abierta para que la saga se extienda mientras haya espectadores.