El Criticón

Opinión de cine y música

Archivos mensuales: abril 2008

John Williams – The Temple of Doom

John Williams – Indiana Jones and the Temple of Doom
Género: Banda sonora original
Año: 1984 (1984, Polydor)
Valoración:

John Williams – Indiana Jones and the Temple of Doom (expanded bootleg)
Género: Banda sonora original
Año: 1984 (199?, edición no oficial)
Valoración:

El éxito de En busca del arca perdida empujó a Steven Spielberg y George Lucas a continuar con las aventuras del archifamoso arqueólogo, y como era de esperar se contó de nuevo con el maestro John Williams para la creación de la banda sonora original. Para desgracia de los incontables amantes de la música de Williams o simplemente de los aficionados a la saga, la edición en álbum que hay en el mercado no es nada representativa de lo que realmente es la banda sonora, pues reúne unos escasos cuarenta minutos cuando la composición supera con creces la hora, y por si fuera poco los cortes no siguen el orden correcto. Es pues prácticamente imprescindible recurrir a ediciones no oficiales (conocidas como bootleg) para disfrutar plenamente de la labor del músico. Además, esta corta edición oficial me pone en un dilema: ¿qué nota le doy a un disco que ofrece la mitad (y mal presentada) de una banda sonora que roza la perfección? He decidido incluir en el comentario una de las varias versiones no oficiales que existen, pues considero que ejemplifica muy bien cómo debería haber sido el álbum de la banda sonora.

Manteniendo la línea iniciada en su predecesora, John Williams apuesta por sonoridades de corte aventurero donde tienen cabida registros dispares: humor, acción, intriga e incluso instantes de terror. Con sabiduría exime al tema central de la trilogía, la archifamosa fanfarria de Indiana Jones, de ser eje constante de la música (se limita a parecer en casos puntuales), eliminando así la sensación de abuso o fatiga, y para esta nueva historia Williams no escatima en recursos y realiza otro despliegue impresionante de temas o motivos que representan a los personajes, los lugares e incluso a secuencias especiales (como el magnífico tema de la ceremonia). Como en En busca del arca perdida, la música es muy dinámica, los temas se entrecruzan y evolucionan a toda velocidad adaptándose a las imágenes con la sabiduría que siempre ha caracterizado a este músico. Casi no hace falta remarcar otro aspecto evidente: que la orquesta suena perfecta y la gama de sonidos con la que Williams experimenta es riquísima y acertada en todo momento.

Tras la canción dedicada al espectáculo musical del prólogo (Anything Goes) nos adentramos en las calles de Shangai (Fast Streets of Shangai) de la mano de sonoridades de acción perladas de intriga, mientras que los pasos que dirigen a Indiana Jones hacia el templo siguen en la misma línea pero con rasgos más aventureros (Slalom on Mt. Humol & The Village) o claramente inclinados hacia el misterio (Fortune and Glory). Welcome to Pankot Palace es un corte oscuro con instantes corales y fuertes percusiones, y mantiene un deje de misterio contenido muy eficaz. Nocturnal Activities nos trae, con notas que recuerdan mucho a Prokofiev, el tema de amor unido a momentos de gran comicidad. Es más ligero y animado que el motivo empleado para la fémina en la primera entrega.

En la segunda mitad de la cinta, cuando ya hemos entrado de lleno en la acción, Williams nos deleita con los mejores momentos de esta espléndida partitura. Bug Tunnel & Death Trap ofrece rítmicas melodías de vientos que consiguen transmitir de forma increíble sensaciones de agobio hasta que el héroe se libra del peligro que le acecha. The Thuk Ceremony nos trae a un Williams por aquella época no muy común, el que emplea grandes coros. La situación era propicia y el resultado es asombroso, uno de los mejores momentos del disco. El corte representa la ceremonia con coros oscuros e inquietantes y poderosas percusiones, con una intensidad que va creciendo y enloqueciendo hasta resultar perturbador. Como muchos tramos de la banda sonora, en la versión oficial (en la que se denomina The Temple of Doom) aparece considerablemente recortado, en apenas una breve exposición, y pierde bastante de su impresionante fuerza.

Tras unos minutos de transición (Stealing the Stones) aparece otro tema bastante interesante: The Blood of Khali. Percusiones inhumanas, cuerdas casi terroríficas y coros en sánscrito dan pie a otro de los instantes más oscuros de la cinta. A continuación tres temas de acción sublimes aparece uno detrás de otro. En Short Round’s Escape los últimos coletazos de los encantamientos de la ceremonia Thuk dan pie a la huida de nuestros protagonistas entre un conglomerado de las fanfarrias heroicas. Marchas triunfales y sonoridades de acción intensa conforman Underground Chaos, apoteósica suite llena de instantes admirables. En último lugar The Mine Car Chase ofrece otro tema de gran originalidad y personalidad, con melodías veloces que señalan la cercanía de peligros.

Disfrutable en su totalidad únicamente en las ediciones no reglamentarias, una larga suite (The Bridge, Finale & End Credits) reúne los últimos pasos de la odisea de nuestro héroe y se une a las fanfarrias de los créditos finales. Es un corte de grandes contrastes y con reutilización de numerosos motivos empleados a lo largo de la partitura, pero no por ello es menos interesante y eficaz.

 

1984 (1984, Polydor)
1. Anything Goes – 2:49
2. Fast Streets of Shanghai – 3:38
3. Nocturnal Activities – 5:53
4. Shortround’s Theme – 2:27
5. Children in Chains – 2:42
6. Slalom on Mt. Humol – 2:22
7. The Temple of Doom – 2:57
8. Bug Tunnel and Death Trap – 3:29
9. Slave
Children’s Crusade – 3:22
10. The Mine Car Chase – 3:38
11. Finale and End Credits – 6:16
Total: 40:21
1984 (199?, edición no oficial)
1. Anything Goes – 2:50
2. Anything Goes Fanfare – 0:12
3. Nuhaji Diamond Deal &
Fast Streets of Shanghai – 9:33
4. Slalom on Mt. Humol &
The Village – 3:24
5. Fortune and Glory – 4:59
6. The Trek – 2.28
7. Welcome to Pankot Palace – 3:45
8. Mara Raja & the Dinner – 0:48
9. Nocturnal Activities – 5.51
10. Bug Tunnel & Death Trap – 3.29
11. The Thuk Ceremony – 4:50
12. Stealing the Stones – 4:34
13. The Blood of Khali – 3:52
14. Short Round’s Escape – 2:25
15. Underground Chaos – 8:36
16. The Mine Car Chase – 3:40
17. The Bridge,
Finale & End Credits – 14:11
Total: 77.57

Mike Oldfield – Guitars


Mike Oldfield – Guitars
Género: Rock
Año: 1999, WEA
Valoración:

De forma inesperada, entre los engendros Tubular Bells III y Millenium Bell (apenas había transcurrido más de medio año desde la aparición del primero), Mike Oldfield sacó al mercado Guitars, un disco construido únicamente con guitarras. La propuesta es sumamente llamativa, pues lo mejor y lo más apreciado del músico siempre ha sido su asombrosa habilidad con estos instrumentos. Sin embargo, a la hora de la verdad es un álbum en el que se pueden resaltar más pegas que buenas cualidades.

El principal lastre es su falta de garra, de alma. Compuesto por temas muy sencillos, de melodías fáciles sin grandes desarrollos, para quien esto escribe peca de ser un trabajo poco ambicioso y sin grandes pretensiones, una especie de proyecto realizado en momentos de aburrimiento. Además deja la sensación de que algunos temas están inflados para que el disco alcance los cuarenta minutos de rigor. En un aspecto más personal, tampoco me convence el estilo, para mi gusto de una naturaleza demasiado electrónica y computerizada.

Diez temas dan forma a Guitars. Predominan guitarras suaves y envolventes, melodías apacibles y en bastantes ocasiones de cierta belleza, pero también hay tramos más intensos donde aparecen espectaculares sonidos roqueros. Destacan cortes como Muse, de aires castellanos, Cochise, un tema vivaz, y Out of Mind, con instantes rudos impresionantes, pero hay otros tan interesantes como Four Winds, con tramos muy bonitos, Summit Day, otro tema de buenas melodías con guitarra española, Enigmatism, de fuerza contenida…

No es un álbum muy destacable en la carrera de Oldfield, pero al menos le sacó temporalmente del tedio que inundaba sus obras en esos años. Aunque no cale en la memoria, es una escucha placentera.

1. Muse – 2:12
2. Cochise – 5:15
3. Embers – 3:51
4. Summit Day – 3:46
5. Out of Sight – 3:48
6. B. Blues – 4:30
7. Four Winds – 9:32
8. Enigmatism – 3:32
9. Out of Mind – 3:46
10. From the Ashes – 2:28
Total: 42:46

Serenity

Serenity, 2005, EE.UU.
Género: Acción, Ciencia-ficción.
Duración: 119 min.
Director: Joss Whedon.
Escritor: Joss Whedon.
Actores: Nathan Fillion, Gina Torres, Alan Tudyk, Morena Baccarin, Adam Baldwin, Jewel Staite, Sean Maher, Summer Glau, Ron Glass, Chiwetel Ejiofor.
Música: David Newman.

Valoración:
Lo mejor: Buenas dosis de acción y humor, personajes carismáticos, buenos efectos especiales.
Lo peor: Guión y dirección irregular. Potencial desaprovechado. No hace justicia a la serie, que es muy, muy, muy superior.
Mejores momentos: Los prólogos, la larga secuencia donde se presentan los personajes, Mal disparando al Operativo cuando este afirma estar desarmado…
La frase:
1) – Mal: Escribir la historia implica ocultar la verdad.
2) – Mal: Yo no asesino niños.
– Operativo: Yo sí. Si hace falta.

* * * * * * * * *

La cadena FOX, por razones que nadie logra comprender, se empeñó en desaprovechar e incluso hundir Firefly, serie de ciencia-ficción con toques de western que estaba desarrollando Joss Whedon, famoso artífice las exitosas Buffy y Angel. La prematura cancelación no fue suficiente para privar al público de las virtudes de Firefly, reconocida por cualquiera con dos dedos de frente como una de las diez mejores series de la historia (y eso a pesar de estar incompleta), pues pronto el boca a boca logró que la edición en DVD fuera un inesperado éxito de ventas. Se formó alrededor de la obra un culto casi a la altura de los que hay sobre Star Trek, Babylon 5 o Expediente X, y llamó tanto la atención que finalmente se puso en marcha la recuperación de la saga en forma de una película poco ambiciosa pero muy esperada: Serenity.

El visionado de Serenity (no confundir con el episodio piloto de la serie, de mismo título -y de mucha mayor calidad-) en su estreno me supo a decepción. Tras una larga espera y unas expectativas altísimas, la película no fue más que un postre ligero después de un jugoso banquete, y encima con algunos detalles no muy de mi gusto como la muerte repentina e insípida de algunos personajes. Sin embargo el público joven la recibió con entusiasmo y, aunque no haya sido un taquillazo (a duras penas llegó a recuperar el presupuesto -40 millones de dólares-), se habla muchísimo de ella por Internet y seguramente las ventas en DVD ofrecerán buenos resultados económicos. No satisfizo las esperanzas de los seguidores más exigentes pero al menos sirvió para incrementar aún más el éxito de ventas de la serie y para contribuir a la fama de esta creación irrepetible.

Joss Whedon, el gran cerebro tras Firefly, se enfrentó a la dificultad de tener que contentar a dos tipos de espectadores, el que conoce la serie de televisión y el que no. Tuvo que condensar en dos horas una buena presentación del universo y de los personajes así como resumir todo lo que tuviera planeado como resoluciones de su historia, que en televisión duraría varias temporadas y aquí tenía que mostrar de golpe. El resultado es una cinta de ciencia-ficción y aventuras bastante entretenida, con unos personajes principales muy carismáticos (aunque apenas una sombra de lo que son en la serie) y buenas dosis de acción y humor. Sin embargo le faltó el empaque y la solidez que la saga ofrecía en la pequeña pantalla, tanto en la forma como en el contenido, resultando una producción algo irregular. Whedon deslumbra en un plano con un movimiento de cámara virtuoso y en el siguiente parece un director de segunda fila. Es capaz de dejarte pasmado con una sucesión de prólogos muy bien unidos que te introducen en el universo de forma fantástica, deslumbra con una secuencia única que nos lleva a través de toda la nave de personaje en personaje, mantiene algunos aciertos de la serie, como mostrar muchas acciones y sentimientos de forma sutil (a través de un gesto o una mirada entre personajes), sabe introducir muy bien el humor… pero a la vez también resulta extrañamente inmaduro, como en el enfrentamiento final entre Mal y el Operativo, más propio de un videojuego (por no mencionar que el malo de la función va con una espada no se sabe por qué y tiene un golpe mágico que paraliza a sus contrincantes), o directamente parece un realizador sin recursos, como en esa escena de los Reavers persiguiendo a los protagonistas al principio, que parece resuelta por un aficionado. Fue su primer trabajo en pantalla grande y obviamente se nota la falta de experiencia, pero también se ve que apunta maneras y, conociendo su currículo en TV, tengo claro que es alguien a quien seguir la pista.

Por cuestiones de tiempo y de importancia para la trama el protagonismo se centra prácticamente en Mal, River y el Operativo (un personaje muy bien confeccionado, perturbador y fascinante a partes iguales), quedando el resto de tripulantes muy rezagados y algunos incluso introducidos forzosamente, como Inara o el Pastor. Whedon además fulmina sin miramientos un par de caracteres, resultando muertes repentinas y frías, como un fallido intento de meter un momento profundamente dramático. En la serie habría funcionado de maravilla tras convivir con ellos durante años, pero en la película, con una presencia muy limitada, sabe a polvo e incluso a traición: ¿los dejas de lado y ahora los matas? Esto indica además que no volveremos a ver nada de Firefly, dejando Serenity las sensaciones de ser un final apresurado. Hubiera sido muchísimo más adecuado y menos ambicioso realizar una miniserie de dos o tres horas, como hicieron con Farscape. Así no tendríamos el problema de contentar al público ajeno y se contaría con más tiempo para desarrollar mejor la historia y cerrar todas las tramas de los personajes. Nos quedamos sin conocer el pasado del Pastor Book (aunque se intuye que trabajó para la Alianza o que incluso fue un Operativo) e Inara, que dejó una carrera fulgurante sin que sepamos por qué.

Me han hecho falta tres o cuatro visionados para saborear mejor las virtudes de Serenity, para que los fallos no me impidan ver sus buenas cualidades tanto como episodio de la serie como hablando de una película independiente. Sin embargo no me libro por completo de la sensación de que podría haber dado mucho más de sí y de que el formato cinematográfico no era la mejor opción. De todas formas, mejor tener un final imperfecto pero muy interesante que no tener ninguno.

Podéis ver una completa guía de episodios de Firefly en mi blog de series.

El tren de las 3:10

3:10 to Yuma, 2007, EE.UU.
Género: Drama, acción, western.
Duración: 122 min.
Director: James Mangold.
Escritores: Halsted Welles, Michael Brandt, Derek Haas.
Actores: Russell Crowe, Christian Bale, Ben Foster, Logan Lerman, Dallas Roberts, Peter Fonda, Alan Tudyk, Gretchen Mol.
Música: Marco Beltrami.

Valoración:
Lo mejor: Un reparto de primer nivel, sólida dirección y banda sonora espectacular.
Lo peor: ¡Que no se sabe cuándo va a llegar a España!

* * * * * * * * *

Como viene siendo demasiado habitual en el Hollywood de los últimos años, las ideas nuevas son pocas y se toman cada vez menos riesgos, abundando más de la cuenta las secuelas, adaptaciones y revisitaciones o remakes. Rara es la vez en que estos remakes son realizados con mimo en vez de con la simple intención de sacar tajada de un título famoso, y en esta ocasión por suerte estamos en uno de esos casos. El tren de las 3:10 es una cinta de 1957 dirigida por Delmer Daves y protagonizada por Glenn Ford, y la nueva versión llega de la mano de James Mangold y según se dice no cambia casi ninguna coma del original.

Estamos ante un atractivo regreso al western que reúne con acierto los elementos más clásicos del género: los individuos que forjan su vida fuera de la ley, los sheriffs que apenas pueden poner orden en una época anárquica, los ciudadanos que luchan contra la naturaleza y el hombre para llevar adelante sus familias… El entramado está tejido de forma un poco tosca, con algunos instantes que resultan levemente inverosímiles (la situación en el desfiladero y el ataque nocturno) y algunas transiciones un tanto bruscas (el lío en el túnel de ferrocarril en construcción no parece nada relevante), pero se perdona un poco porque la historia queda casi en una excusa para desgranar el conflicto entre personajes.

Christian Bale encarna a Dan Evans, padre de familia abnegado y ciudadano honrado, y Russell Crowe a Ben Wade, el líder de una temible banda que no siente respeto por nada ni por nadie. Pero no nos quedamos en el cliché, porque el dibujo de ambos es complejo y evolucionan a ojos vista. Se analizan mutuamente, intentando comprenderse y prever qué hará su contrincante, y luchan constantemente contra lo que les va cayendo encima. Y con Wade además se aporta una perspectiva tampoco sorprendente pero muy efectiva: está asqueado de todo y busca nuevos retos, lo que pone en apuros a los demás miembros de su grupo. El mayor representante de la cuadrilla es Ben Foster (Hostage, la serie A dos metros bajo tierra…), un actor espléndido que merecía más reconocimiento. Obviamente lo que más destaca es el duelo interpretativo entre dos pesos pesados como Christian Bale y Russell Crowe, que sin ser antológico resulta muy gratificante, pero Foster consigue deslumbrar entre ellos de forma impresionante. Otros tantos secundarios (el médico, el sheriff, el hijo) acompañan en el viaje, y si bien los realizadores se esfuerzan por darle una personalidad concreta, no logran dejar atrás la sensación de que parten de los estereotipos de rigor: no importa mucho quién vive y quién muere, y la trayectoria del hijo se ve venir muy de lejos.

La dirección de James Mangold (autor de la interesantísima Cop Land) proporciona un tono enérgico, absorbente, con un correcto equilibrio entre las escenas sosegadas y las de acción (nunca pierde el foco principal: los protagonistas), aunque no consigue limitar del todo la sensación de que la trama es predecible y los capítulos llegan escalonadamente sin la naturalidad necesaria. Volviendo a las escenas de acción, estas son sorprendentes por su contención y sobriedad en una época dada al histrionismo, lo cual suma puntos a la seriedad de la cinta. La fotografía de Phedon Papamichael, con un uso fantástico de la iluminación, aprovecha muy bien los paisajes, y la música de Marco Beltrami está cerca de resultar memorable gracias a su enorme personalidad: el tema central es digno de ser recordado junto a clásicos de genios como Morricone o Bernstein, de hecho causó bastante impacto, porque acabó nominada a los Óscar.

El tren de las 3:10, sin ser extraordinaria, destacó en un año de títulos menores que esos premios de cine se empeñaron en resaltar más de la cuenta (merece mucho más que las sobrevaloradas Juno, Expiación, Pozos de ambición…). Pero es que temo que la distribuidora, o más bien algún directivo mentecato, se empeñó en no darle publicidad y nula presencia fuera de EE.UU. a pesar de su calidad y del tirón de los actores principales. Su estreno en España se ha ido retrasando indefinidamente y hoy día sigue sin haber fecha concreta. Espero que no le ocurra como a otras llamativas donde participó Christian Bale, como Equilibrium y Rescue Dawn, que ni si quiera nos han llegado en dvd.

John Williams – Raiders of the Lost Ark

John Williams – Raiders of the Lost Ark
Género: Banda sonora original
Año: 1981 (1981, CBS)
Valoración:

John Williams – Raiders of the Lost Ark (Expanded Edition)
Género: Banda sonora original
Año: 1981 (1995 Expanded Edition, DCC)
Valoración:

John Williams ya llevaba quince años de carrera en la música de cine, incluso con varias aportaciones de gran calidad, cuando fascinó al mundo con Tiburón (Jaws, 1975), pero no fue hasta poco después, hasta la llegada de La guerra de las galaxias (Star Wars, 1977), cuando pasó de golpe a ser el compositor más renombrado y popular de la industria cinematográfica. No hace falta resaltar que dicha obra revolucionó completamente el género y le dio una vida comercial que antes apenas tenía. Los años finales de la década de los setenta y los primeros de la siguiente fueron probablemente la etapa más inspirada de Williams, la que reunió sus partituras más aclamadas y recordadas. La citada La guerra de las galaxias, Encuentros en la tercera fase (Close Encounters of the Third Kind), Superman (para mí muy sobrevalorada, pero la incluyo por su impacto), El Imperio contraataca (The Empire Strikes Back), E.T. , El retorno del Jedi (The Return of the Jedi)… y por supuesto la que da pie a este artículo, otra maravilla más, denominada En busca del arca perdida (Raiders of the Lost Ark), que pronto fue seguida por otras dos grandiosas entregas.

La música dedicada al mítico arqueólogo en un primer momento no caló tan hondo como las notas dedicadas al Imperio y los Rebeldes o al hombre de acero, sobre todo por culpa de una edicion que ofrecía una cantidad minúscula del material que se oye en la película. El tiempo y el empujón dado por las secuelas fue poniendo a esta banda sonora en el lugar que merece, pero lamentablemente en lo que respecta a las ediciones en disco no se ha le ha mostrado a la trilogía el respeto que obras tan importantes y populares merecen. En su momento En busca del arca perdida tuvo una edición paupérrima donde apenas se podían disfrutar cuarenta minutos de una banda sonora muy compleja y larga, y no fue hasta 1995 cuando salió a la luz una versión que, si bien no es cien por cien completa, incluye la mayor parte de la música de la película y se puede considerar más que correcta. Pero no se puede decir de lo mismo de las otras dos entregas, de las que todavía se espera una edición decente mientras los millones de seguidores se ven obligados a buscar versiones no oficiales (que las hay muy buenas, todo sea dicho). Y por si fuera poco los discos oficiales son bastante difíciles encontrar, probablemente estén descatalogados en todo el mundo. Esperemos que la llegada de la cuarta película mejore la situación y veamos ediciones del nivel que se ofrece por ejemplo en la saga de La guerra de las galaxias.

Steven Spielberg y George Lucas dieron forma a sus deseos de crear una cinta de aventuras como las de antaño, de poco presupuesto pero mucha imaginación, y la jugada les salió bien redonda, pues revivieron el género y a la larga formaron una de las trilogías más recordadas de la historia del cine. Para la creación de la música Spielberg tenía muy claro con quién iba a contar, pues trabajaba muy bien con John Williams y los resultados que éste ofrecía eran (y siguen siendo) asombrosos. Williams también tuvo muy claro algo: el tema principal debía ser sencillo, de pocas notas, pero con una melodía que impactara, que se anclara en la memoria del espectador y a la vez transmitiera todo el tono de aventura y heroismo de la historia. Mucho tiempo estuvo dándole vueltas a sus ideas hasta que el tema central de Indiana Jones, ya conocido por todo el mundo, vio la luz. Con unas notas de trompeta espectaculares y una base con forma de marcha triunfal se iniciaba esta antológica trilogía.

Al contrario que en La guerra de las galaxias Williams no utiliza tanto las descripciones temáticas, los motivos claramente reconocibles, sino que estamos ante una partitura por lo general poco melódica y centrada más en subrayar y ensalzar las imágenes que en formar largos temas épicos de gran personalidad. Sí, hay varios motivos claramente reconocibles, pero rara vez aparecen expuestos con plenitud. Es pues una composición llena de contrastes, con notas rápidas y transiciones constantes que se ajustan con total precisión a las aventuras del héroe.

El primer tramo de la banda sonora (Main Title: South America, 1936, In the Idol’s Temple) se inclina hacia el misterio, predominando éste sobre puntuales apariciones de terror y por supuesto aventura. Flight from Peru sirve de transición hacia la parte central, donde predominan los tonos más aventureros, en algunos casos atacados por la presencia de los enemigos, los nazis, donde la música adquiere tonos más grises, y en otros instantes cargados de cierto humor (el fantástico The Basket Game). Conforme vamos llegando al final de la cinta las sonoridades ofrecen mayor tensión y rasgos más oscuros. Los dificultades del camino (Desert Chase) y los conflictos y revelaciones finales mezclan instantes tenebrosos (The Well of the Souls), apoteósicos (The Miracle of the Ark) e intensos (Airplane Fight, The German Sub/To the Nazi Hideout).

Tres son los motivos o temas que podría citar como principales. El primero es por supuesto la omnipresente fanfarria de la saga, tan impactante y reconocible como otros muchos temas clásicos de este genio. Se puede escuchar plenamente en Raiders of the Lost Ark, pero está presente en todo momento de forma más o menos clara. El segundo es el tema de amor, el centrado en la figura femenina del relato, Marion. Con notas dulces Williams elabora un tema precioso, encantador, que se turna con el motivo de Indy para ir apareciendo aquí y all
á en el resto de la obra según lo estime necesario su batuta. Y en tercer lugar tenemos el motivo dedicado al Arca, donde el compositor haya un equilibrio magnífico entre la intriga y un misticismo latente que resulta irresistible. Este tema aparece por primera vez de forma tenue en Journey to Nepal y otros instantes, pero alcanza su máximo esplendor en el magnífico corte The Map Room: Dawn y sobre todo en el sobrecogedor The Miracle of the Ark, probablemente el momento más grandioso, espeluznante y a la vez bello del álbum.

En busca del arca perdida fue creada por un Williams como es habitual pletórico, un genio sin igual capaz de crear temas fascinantes y de introducirlos en complejas variaciones y modulaciones que sirven a la perfección a las imágenes, y por supuesto la orquestación no muestra fisura alguna y sí el virtuosismo propio del autor. Pero entre toda esta música que no merece otro apelativo que sublime hay algunos momentos increíbles, ya sean unos cuantos segundos capaces de cortar la respiración (como los clímax de The Map Room: Dawn o Reunion and The Dig Begins) o largos cortes como el citado The Miracle of the Ark. En busca del arca perdida no fue más que la primera prodigiosa entrega de una saga que continuó en plena forma en El templo maldito y alcanzó una cima de calidad indescriptible en La última cruzada.

 

1981 CBS
1. Raiders of the Lost Ark – 6:03
2. Flight from Peru – 2:23
3. The Map Room: Dawn – 3:55
4. The Basket Game – 4:47
5. The Well of the Souls – 4:57
6. Desert Chase – 7:41
7. Marion’s Theme – 3:10
8. The Miracle of the Ark – 6:11
9. The Raiders March – 2:29
Total: 41:36
1995 Expanded Edition, DCC
1. The Raiders March – 2:51
2. Main Title: South America, 1936 – 4:10
3. In the Idol’s Temple – 5:26
4. Flight from Peru – 2:20
5. Journey to Nepal – 2:11
6. The Medallion – 2:54
7. To Cairo – 1:30
8. The Basket Game – 5:03
9. The Map Room: Dawn – 3:52
10. Reunion and The Dig Begins – 4:11
11. The Well of the Souls – 5:28
12. Airplane Fight – 4:36
13. Desert Chase – 8:17
14. Marion’s Theme – 2:07
15. The German Sub/To the Nazi Hideout – 4:31
16. Ark Trek – 1:33
17. The Miracle of the Ark – 6:05
18. The Warehouse – 0:56
19. End Credits – 5:21
Total: 73:17

17 Hippies – Sirba

17 Hippies – Sirba
Género: Folk de europa central y oriental
Año: 2002, Buda Musique
Valoración:

Antje Henkel: clarinete, saxo.
Carsten Wegener: bajo, voz.
Christopher Blenkinsop: ukelele, bouzouki irlandés, voz.
Daniel Friedrichs: violín.
Dirk Trageser: guitarra, voz.
Elmar Gutmann: trompeta.
Henry Notroff: clarinete.
Kerstin Kaernbach: violín.
Kiki Sauer: acordeón, armónica, flauta, voz.
Kruisko: acordeón.
Lüül: banjo, guitarra.
Rike Lau: violonchelo, voz.
Uwe Langer: trombón, trompeta.
Web oficial

Nacida en Berlín, Alemania, en 1995, 17 Hippies es una de esas bandas cuya calidad queda bien patente en los primeros festivales y conciertos en los que aparece y pronto son conocidas por los amantes de las músicas del mundo de casi cualquier rincón del planeta. La vida de esta formación está prácticamente limitada a la realización de giras y conciertos, constantes e interminables en toda Europa y poco a poco exportados a otros lugares, y a algunas bandas sonoras para cine, de ahí que la mayoría de los discos que tienen sean directos y recopilatorios de directos y otras composiciones. El mismo Sirba que da pie a este artículo es una edición que reúne temas del álbum Wer ist das? (1999), un concierto grabado en su ciudad natal, con piezas que fueron creadas para la banda sonora de una película llamada Halbe Treppe (2002).

La música de 17 Hippies tiene un alma folclórica totalmente pura en la que todo proviene de la tradición de diversas regiones de Europa del este y se interpreta de forma natural, sin añadidos en estudio y postproducción. Su impresionante número de músicos es tan asombroso como la habilidad de estos a la hora de hacer sonar la música. No sería descabellado decir que son como La Bottine Souriante pero en versión europea y sin aires celtas.

Ritmos siempre intensos y vivaces proclives al baile, sonidos muy definidos (prueba y resultado de la calidad de los intérpretes) y sobre todo ninguna limitación artística y un gran ojo musical que les lleva a experimentar y unir trazas musicales de distintas etnias son el sello característico de este grupo, y con él se están ganando de forma más que merecida al público del viejo continente. En sus sonidos se aprecian desde claros rasgos del klezmer (música tradicional de los judíos) a tenues toques de jazz, pasando por vetas de chanson, rock y las clásicas polcas. Sus canciones las cantan en idiomas como el alemán, el inglés o el francés. La instrumentación es dispar pero se utiliza con sabiduría. 17 Hippies sabe seleccionar lo mejor de la Europa central y oriental y lo mezcla de forma que no pierde ni un adarme del aroma del folclore tradicional al mismo tiempo que le proporciona nueva vida, nuevas perspectivas que hacen de su música una excelente forma de acercarse a un panorama musical de gran riqueza y belleza.

He iniciado la presentación del grupo con Sirba, el primer álbum que escuché, pero cualquier otro es igual de válido para disfrutar de una de las bandas más interesantes que ha surgido en el folclore o músicas del mundo en los últimos años. 17 Hippies son dignos de tener un hueco en la estantería junto a grupos tan renombrados como Kroke o artistas de la talla de Goran Bregović, y sin duda es un espectáculo imprescindible del que disfrutar en vivo.

 

1. Die Oros – 3:04
2. Mad Bad Cat – 3:16
3. Isa Auf Der Brucke – 0:46
4. Ershter Tants – 3:21
5. Eine Sirba – 2:38
6. Marlene – 3:33
7. Elf-Achtel – 3:14
8. Gelb Zwo Drei – 2:30
9. Tanz Des Bauem – 2:11
10. Saragina Rumba – 2:03
11. Chassidic Song – 4:36
12. Sandgate – 2:36
13. Fahrstuhimusik – 0:45
14. Vallee De Sirba – 2:40
15. Freilachs – 1:34
16. Gator’s Grin – 2:28
17. Kilomeyke – 1:52
18. E Major – 9:29
Total: 52:46

Las mejores bandas sonoras originales del 2007

Aunque un poco tarde, aquí llega mi repaso a lo que ha dado de sí el año 2007 en el mundo de las bandas sonoras originales. Como en las ocasiones anteriores, expongo mis opiniones sobre las partituras que considero más relevantes de la temporada, sea por su calidad, importancia o incluso polémica, y por supuesto hablo no muy bien de las incomprensibles decisiones que se toman una y otra vez en los premios más importantes, los Oscar y los Globos de Oro.

A mi modo de ver, la ausencia de los compositores más populares en Hollywood se ha notado y los críticos de la Academia no han sabido muy bien qué hacer con las nominaciones. En esta temporada atípica había que indagar en películas menos conocidas para encontrar algunas pequeñas joyas, y como es de suponer no podían arriesgarse a nominar una obra completamente desconocida porque descolocarían a medios y público, y ya sabemos que son premios cuya objetividad está eclipsada casi por completo por la fuerza con que se agarran a la popularidad. Así pues, hemos tenido más o menos lo de siempre, desde bandas sonoras nominadas porque la película también lo está, como en el caso de la insulsa Michael Clayton de James Newton Howard (vergüenza debería darles poner ésta por encima de I Am Legend, muy bien tratada –quizá en exceso- por el resto de la crítica), a otras que llegan muy alto por su popularidad pero no merecen tanto revuelo (Rataotuille no es una gran composición, por más que la gente se empeñe en decirlo). Por cierto, nadie habla este año de Alberto Iglesias, porque ha pasado la moda (los críticos de los Oscar son así de lentos) y sobre todo porque ha quedado empequeñecido por el español del año, Javier Bardem. Su aportación, tan profesional como siempre, no es extraordinaria y bajo mi criterio su presencia en los Oscar es tan exagerada como la Newton Howard o Giacchino.

La elección final, la que se alzaría con el Oscar, no podía estar más cantada, porque por muy buena que fuera 3:10 to Yuma (Marco Beltrami), Expiación era la película del año para todos los medios, y aunque sorprendieran dándole los premios de director y película a No es país para viejos, esta no tenía música y quedaban dos opciones: el oscar de apoyo o el Oscar más claro, y se dio el caso de que coincidían, porque al quedarse Expiación sin premios gordos era evidente que le iban a dar otros de consolación. Así pues, el ya imprescindible Dario Marianelli se alzó con un premio bastante meritorio (yo se lo hubiera dado a Beltrami, no claramente superior pero sí más interesante y original) pero algo (no tanto como otros años) injusto, porque, ¿dónde demonios se dejaron la maravillosa Eastern Promises (Howard Shore) y otras del calibre de Zodiac (David Shire) o la desconocida Angel de (Philippe Rombi)?

En lo que respecta a los Globos de Oro el tema ha estado más extraño de lo habitual. Sorprende la inclusión de Clint Eastwood, que momentáneamente ha dejado de realizar aburridas bandas sonoras para sí mismo y ha compuesto una obra bastante madura que merece una oportunidad, aunque incluirla en las nominaciones por encima de tantas obras de mayor calidad es excesivo. Otra elección asombrosa es la de Michael Brook, quien se encargó de la sección de canciones de Into the Wild. Su labor podrá ser buena o mala (sin haberla escuchado a fondo, tiene buena pinta), pero es una nominación que nadie esperaba, salida de la nada. Como era de esperar, a la hora de entregar el galardón también se volcaron con la película que más repercusión tuvo, Expiación, dejando a Howard Shore sin un más que merecido galardón, aunque al menos estuvo nominado.

Entrando ya en mi lista personal de lo más destacable del año, en un principio esta temporada no me pareció nada espectacular, pero dejando reposar las obras más llamativas e indagando con un poco de paciencia y buena vista he de decir que mi opinión se ha vuelto mucho más favorable. Tenemos mucha variedad en estilos, compositores de gran calidad pero de fama menor, otros que poco a poco van demostrando que valen mucho y alguna nueva promesa. El veterano Howard Shore, músico que no ha sido famoso hasta El Señor de los Anillos, nos deleita con Eastern Promises. Nos llega Medal of Honor: Airborne de la mano de Michael Giacchino, siendo otra espléndida aportación al mundo de los videojuegos. Marco Beltrami ofrece la espectacular 3:10 to Yuma, su primera obra con gran repercusión. Philippe Rombi, autor que parece seguir los pasos de Alexandre Desplat, se da a conocer con la clasicista Angel. El desconocido David Shire nos trae la tenebrosa Zodiac. En el mundo de la televisión encontramos Doctor Who: Series 3, excelente partitura de Murray Gold. Y el ya consagrado Dario Marianelli nos regala Atonement, si bien me parece que ha sido sobrevalorada en exceso, quiza por culpa de la popularidad de la película.

¿La mejor del año? Tendría que elegir entre Eastern Promises de Howard Shore y 3:10 to Yuma de Marco Beltrami, y me decantaría por la primera, aunque las dos son magníficas y se complementan muy bien. Una es una muestra perfecta de cómo hacer una banda sonora de acción que no cae en el ruido y los rellenos electrónicos, sino que es sumamente expresiva y rebosa de temas espléndidos, además de ser una fantástica aproximación a un género muy gastado, el western, y la otra es un ejemplo modélico de lo que debe ser una composición puesta a las órdenes de las imágenes, una partitura sublime tanto como apoyo en el retrato de los protagonistas como en la propia escenificación. En el tercer puesto, a modo de homenaje, incluyo Medal of Honor: Airborne, de Michael Giacchino. Es un videojuego sí, pero sigue siendo una banda sonora original, que es de lo que va esto. Y es exquisita.

En el lado malo, dos trabajos que han resultado sorprendentemente interesantes por estilo y calidad misteriosa y desgraciadamente no han sido editados aún en disco: Sunshine, de John Murphy, y la impresionante Spider-Man 3 de Christopher Young. Se esperan con impaciencia.

Por cierto, cabe destacar un campo que en los últimos tiempos se está volviendo más que interesante: las reediciones. En esta ocasión hay piezas que se pueden considerar más jugosas que muchas de las nuevas composiciones, como las grabaciones completas de The Return of the King (El retorno del Rey, Howard Shore, 2003), y las excelentes reediciones y ediciones ampliadas de Mysterious Island (Bernard Herrmann, 1984), The Wind and the Lion (El viento y el león, Jerry Goldsmith, 1975), Around the World in 80 Days (La vuelta al mundo en 80 días, Victor Young, 1956) y Alien (Jerry Goldsmith, 1979).

El 2008 no puede presentarse mejor: James Horner vuelve a lo grande con la magnífica The Spiderwick Chronicles, machacada injustamente por sus detractores (como es habitual) a pesar de estar al nivel de sus mejores obras, y pronto tendremos el regreso Indiana Jones con el excelentísimo John Williams. Y es sólo el comienzo, porque luego llegará Star Trek XI de Giacchino, Hellboy II de Elfman (lástima que no siga Beltrami, pero bueno), The Happening (la última de Shyamalan, de nuevo con Newton Howard)…

Y eso es todo hasta la recapitulación del próximo año, queridos lectores.