El Criticón

Opinión de cine y música

El tren de las 3:10

3:10 to Yuma, 2007, EE.UU.
Género: Drama, acción, western.
Duración: 122 min.
Director: James Mangold.
Escritores: Halsted Welles, Michael Brandt, Derek Haas.
Actores: Russell Crowe, Christian Bale, Ben Foster, Logan Lerman, Dallas Roberts, Peter Fonda, Alan Tudyk, Gretchen Mol.
Música: Marco Beltrami.

Valoración:
Lo mejor: Un reparto de primer nivel, sólida dirección y banda sonora espectacular.
Lo peor: ¡Que no se sabe cuándo va a llegar a España!

* * * * * * * * *

Como viene siendo demasiado habitual en el Hollywood de los últimos años, las ideas nuevas son pocas y se toman cada vez menos riesgos, abundando más de la cuenta las secuelas, adaptaciones y revisitaciones o remakes. Rara es la vez en que estos remakes son realizados con mimo en vez de con la simple intención de sacar tajada de un título famoso, y en esta ocasión por suerte estamos en uno de esos casos. El tren de las 3:10 es una cinta de 1957 dirigida por Delmer Daves y protagonizada por Glenn Ford, y la nueva versión llega de la mano de James Mangold y según se dice no cambia casi ninguna coma del original.

Estamos ante un atractivo regreso al western que reúne con acierto los elementos más clásicos del género: los individuos que forjan su vida fuera de la ley, los sheriffs que apenas pueden poner orden en una época anárquica, los ciudadanos que luchan contra la naturaleza y el hombre para llevar adelante sus familias… El entramado está tejido de forma un poco tosca, con algunos instantes que resultan levemente inverosímiles (la situación en el desfiladero y el ataque nocturno) y algunas transiciones un tanto bruscas (el lío en el túnel de ferrocarril en construcción no parece nada relevante), pero se perdona un poco porque la historia queda casi en una excusa para desgranar el conflicto entre personajes.

Christian Bale encarna a Dan Evans, padre de familia abnegado y ciudadano honrado, y Russell Crowe a Ben Wade, el líder de una temible banda que no siente respeto por nada ni por nadie. Pero no nos quedamos en el cliché, porque el dibujo de ambos es complejo y evolucionan a ojos vista. Se analizan mutuamente, intentando comprenderse y prever qué hará su contrincante, y luchan constantemente contra lo que les va cayendo encima. Y con Wade además se aporta una perspectiva tampoco sorprendente pero muy efectiva: está asqueado de todo y busca nuevos retos, lo que pone en apuros a los demás miembros de su grupo. El mayor representante de la cuadrilla es Ben Foster (Hostage, la serie A dos metros bajo tierra…), un actor espléndido que merecía más reconocimiento. Obviamente lo que más destaca es el duelo interpretativo entre dos pesos pesados como Christian Bale y Russell Crowe, que sin ser antológico resulta muy gratificante, pero Foster consigue deslumbrar entre ellos de forma impresionante. Otros tantos secundarios (el médico, el sheriff, el hijo) acompañan en el viaje, y si bien los realizadores se esfuerzan por darle una personalidad concreta, no logran dejar atrás la sensación de que parten de los estereotipos de rigor: no importa mucho quién vive y quién muere, y la trayectoria del hijo se ve venir muy de lejos.

La dirección de James Mangold (autor de la interesantísima Cop Land) proporciona un tono enérgico, absorbente, con un correcto equilibrio entre las escenas sosegadas y las de acción (nunca pierde el foco principal: los protagonistas), aunque no consigue limitar del todo la sensación de que la trama es predecible y los capítulos llegan escalonadamente sin la naturalidad necesaria. Volviendo a las escenas de acción, estas son sorprendentes por su contención y sobriedad en una época dada al histrionismo, lo cual suma puntos a la seriedad de la cinta. La fotografía de Phedon Papamichael, con un uso fantástico de la iluminación, aprovecha muy bien los paisajes, y la música de Marco Beltrami está cerca de resultar memorable gracias a su enorme personalidad: el tema central es digno de ser recordado junto a clásicos de genios como Morricone o Bernstein, de hecho causó bastante impacto, porque acabó nominada a los Óscar.

El tren de las 3:10, sin ser extraordinaria, destacó en un año de títulos menores que esos premios de cine se empeñaron en resaltar más de la cuenta (merece mucho más que las sobrevaloradas Juno, Expiación, Pozos de ambición…). Pero es que temo que la distribuidora, o más bien algún directivo mentecato, se empeñó en no darle publicidad y nula presencia fuera de EE.UU. a pesar de su calidad y del tirón de los actores principales. Su estreno en España se ha ido retrasando indefinidamente y hoy día sigue sin haber fecha concreta. Espero que no le ocurra como a otras llamativas donde participó Christian Bale, como Equilibrium y Rescue Dawn, que ni si quiera nos han llegado en dvd.

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2 Respuestas a “El tren de las 3:10

  1. Emilio Martín Luna 26/04/2008 en 0:52

    Estoy totalmente de acuerdo contigo, es una pelicula fantástica (yo le daría mas nota)Un Western a la antigua ausanza, de gran factura y un duelo actoral sobresaliente. Junto con Zodiac, Promesas del Este, American Gangster y Lars y una chica de verdad, las mejores del año pasado, y muy infravaloradas. Y por encima, de las nominadas, de hecho estas cuatro son más accesible al público de a pie que cualquiera de esas. Impresionante Bale y una pena que se estrene con tanto retraso, pero para eso esta internet, una pena.

  2. Pingback:Pandorum « El Criticón

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