El Criticón

Opinión de cine y música

Archivos mensuales: julio 2008

La niebla

The Mist, 2007, EE.UU.
Género: Misterio, terror.
Duración: 126 min.
Director: Frank Darabont.
Escritor: Frank Darabont, Stephen King (relato).
Actores: Thomas Jane, Marcia Gay Harden, Laurie Holden, Andre Braugher, Toby Jones, William Sadler, Jeffrey DeMunn, Frances Sternhagen, Nathan Gamble, Alexa Davalos, Sam Witwer.
Música: Mark Isham.

Valoración:
Lo mejor: Cuanto más avanza la proyección más atrapa. Y el final es antológico.
Lo peor: Al principio puede aparentar ser una obra muy típica. Que no tenga el éxito y reconocimiento que merece.
Mejores momentos: El tramo final con la música de Dead Can Dance.
La frase: Mete a dos seres humanos en una habitación y pronto empezarán a pensar en razones para matarse el uno al otro ¿Por qué crees que se inventó la política y la religión?.
Color o blanco y negro: Al parecer en algunas ediciones en DVD se incluirán dos versiones, una en color y otra en blanco y negro. Parece ser que la idea de Darabont fue hacerla en blanco y negro y la productora se negó a estrenarla así porque eso mataría sus ya de por si limitadas posibilidades comerciales.

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Alerta de spoilers: No revelo directamente datos importantes, pero describo a fondo el desarrollo de la historia y hablo por encima del destino de algunos personajes.—

La niebla comienza aparentando ser poca cosa, una producción de serie B con los elementos habituales del género: grupo de personajes bastante amplio con una presentación clásica, monstruitos varios, muertes más o menos truculentas, etc. No promete ofrecer mucho más que espectáculo y entretenimiento, pero para mis sorpresa poco a poco empieza a crecer de forma impresionante. Los personajes han captado mi atención mucho más de lo que esperaba, y casi sin que me diera cuenta los monstruos han pasado a un segundo plano. Ahora hay otras criaturas peligrosas: el miedo, el fanatismo religioso y los instintos primitivos que surgen cuando los humanos son puestos a prueba en condiciones extremas. La loca religiosa, que en principio parecía una caricatura de personaje, se ha convertido en una parte sumamente importante del relato. Divide a los supervivientes y pone las cosas aún más feas, y confirma que la cinta es mucho más de lo que aparentaba. Ahora me doy cuenta de que estamos ante un maduro análisis del pueblo estadounidense y del ser humano en general, con una inteligente crítica a la sin razón de las religiones y a la ignorancia e irracionalidad del populacho.

Cuando ya estoy sumergido completamente en una historia más fascinante de lo que cabría esperar el tramo final supera de nuevo todas mis espectativas, dejándome pasmado, hipnotizado. Los últimos minutos de la historia adquieren un tono apocalíptico sobrecogedor, y el final, ese final insólito, tan lógico y doloroso en un principio como desgarrador cuando se descubre el error, es sin duda la mejor resolución que he visto en una película en toda mi vida.

Es también una cinta que puede tener varias lecturas según los ideales del espectador. Hay quien se pregunta si lo que pretende mostrar el autor es que el hombre recibe su castigo por desatender a la fe y Dios, que la mujer que se va al principio sobrevive por su pureza y los que mueren reciben su merecido por sus pecados y por perder la esperanza. Como decía, yo pienso que la presencia de la religión es tanto una forma de dotar de más realismo a la historia como de realizar un análisis crítico de la naturaleza del hombre, y que si los personajes sobreviven o mueren es simplemente porque en ese caos puede pasar de todo. Además, es más que evidente que los que abandonan el supermercado son los que más lejos llegan, indistintamente de si sobreviven o no, por su superior inteligencia y por su moral más humana y madura que la de los fanáticos irracionales que se agrupan en torno a la loca religiosa.

Con un presupuesto minúsculo (18 millones de dólares hoy en día es ridículo) y unos efectos especiales nada sorprendentes (pero bien usados), Frank Darabont levanta la película con una realización sencilla pero muy correcta, ofreciendo un ritmo muy estable (en muchas escenas se nota una excelente planificación), no abusando del gore ni del terror si no es necesario ni recurriendo a escenas y tópicos habituales del género para buscar la conexión fácil con el espectador. De hecho debo alabar algunos detalles inteligentes, como lo de que las muertes no obedezcan a los clichés habituales como dejar a los caracteres tontainas en mal lugar para ensalzar al héroe. De hecho no llegamos a conocer el destino de algunos personajes importantes, evitándose así información innecesaria y acrecentando el tono de misterio y de futuro incierto. Destaca también el uso de la música, limitada a poquísimas escenas y cobrando protagonismo sólo al final (sublime utilización del sublime The Host of Seraphim de Dead Can Dance), y el sólido reparto compuesto por rostros bastante habituales (sobre todo en televisión) pero nada famosos. Por cierto, el protagonista, Thomas Jane, parece un clon de Christopher Lambert, sólo que es infinitamente más expresivo y carismático.

La niebla emerge como un pequeño clásico del cine de suspense y terror, una cinta que aunque está pasando bastante desapercibida creo que se convertirá en una obra de culto, en una referencia del género.

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