El Criticón

Opinión de cine y música

Archivos mensuales: octubre 2008

El increíble Hulk

The Incredible Hulk, 2008, EE.UU.
Género: Acción.
Duración: 114 min.
Director: Louis Leterrier.
Escritor: Zak Penn.
Actores: Edward Norton, Liv Tyler, William Hurt, Tim Roth.
Música: Craig Armstrong.

Valoración:
Lo mejor: No verla. Hacer como que no existe. Ver otra película. Cualquiera vale, seguro que es bastante mejor que ésta.
Lo peor: No existe guión, los efectos especiales son de risa, los actores están completamente perdidos…
La pregunta: ¿Por qué todos los actores susurran en vez de hablar de forma normal? ¿Tan pocas ganas de estar ahí tenían?

La productora (Marvel) no quedó contenta con el Hulk de Ang Lee: era una película inteligente y de calidad y pensaron que no había hecho todo el dinero posible por culpa de ello… Y se montaron este engendro de El increíble Hulk, una de las cintas de superhéroes estúpidas y ruidosas, que no hizo más dinero, porque el boca a boca la hundió.

Sabía que no iba a ver una gran película, sin embargo esperaba disfrutar de un entretenimiento con algo de dignidad, pues las críticas no fueron nada malas. Pero no, la función es un despropósito de enormes proporciones. ¿Guión? Prescindieron de él; supongo que suponían que (¡toma ya!) no era necesario para hacer una película de acción intensa. Sin embargo acción no hay demasiada, es burda y nada sorprendente. Supongo que supusieron que (¡ahí va otra!) esas pocas escenas repletas de efectos especiales, ruido y música machacona serían suficientes para salvar la función, pero los efectos especiales, sobre todo los digitales, parecen sacados de una serie de televisión de presupuesto modesto (¿cómo es posible que el Hulk de Lee, con varios años a cuestas ya, cuente con unos efectos tan buenos y tan bien empleados que la hacen parecer mucho más actual y sobre todo más creíble y espectacular?), los efectos sonoros no impresionan y la música es reiterativa y nada interesante. ¿Cómo se pueden gastar tantísimo dinero en algo que luce tan poco, no sólo en cuanto a calidad, sino sobre todo en el aspecto visual?

Al final lo que queda es un esperpento de un nivel sorprendente donde se suceden escenas que recuerdan demasiado a otras películas (empezando por la saga Bourne, que para bien o para mal –este caso- ha marcado la forma de hacer el cine de acción actual) cuyas razones de ser ni se explican ni importan, donde personajes completamente vacíos y aburridos susurran sin ganas penosas frasecillas que cuando no producen carcajadas directamente incitan al suicidio. Ante caracteres tan estúpidos y caricaturescos actores experimentados como Edward Norton, Tim Roth o William Hurt no saben qué hacer y se muestran muy perdidos e incómodos, mientras que la inexpresiva y atontada Liv Tyler sigue sin darse cuenta de que no es actriz. Que se dedique a otra cosa, por favor.

El resultado en taquilla ha sido más o menos el mismo en ambas versiones: el presupuesto abultadísimo y la recaudación nada lustrosa (unos 250 millones en todo el mundo). Se habla de secuela, aunque a saber si se hace, pero por lo pronto se ha relacionado la película con Iron Man (con esa aparición de Tony Stark al final, que por cierto no aporta nada) de cara a los futuros proyectos interrelacionados que hay en proceso, como The Avengers. Una lástima que estén montando la franquicia con la película equivocada. Si es que se le puede llamar película.

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El Caballero Oscuro


The Dark Knight, 2008, EE.UU.
Género: Acción, suspense, superhéroes.
Duración: 152 min.
Dirección: Christopher Nolan.
Guion: Christopher Nolan, Jonathan Nolan.
Actores: Christian Bale, Heath Ledger, Aaron Eckhart, Maggie Gyllenhaal, Michael Caine, Morgan Freeman, Gary Oldman, Monique Curnen, Chin Han, Eric Roberts.
Música: Hans Zimmer y James Newton Howard.

Valoración:
Lo mejor: Un guion sublime, un reparto extraordinario y una puesta en escena capaz vibrante.
Lo peor: Algunos excesos y agujeros empañan un poco un conjunto tan serio y sólido.
Mejores momentos: Cualquier escena con Dent/Dos Caras o Joker, en especial las que tratan grandes dilemas morales. La alucinante explosión del hospital. Los clímax con Joker y Dos Caras.
Mejores planos: Joker volando el hospital. Joker sacando la cabeza por la ventanilla de un coche.
El gazapo: El plano de la montaña de billetes ardiendo se alarga demasiado y se ve la estructura donde están apilados.
La frase: O mueres como un héroe o vives lo suficiente para convertirte en un villano.

* * * * * * * * *

A través de un guion ambicioso y denso, lleno de capas y capas (quizá demasiadas para su comprensión en un primer vistazo, pero las justas para obligarte a pensar, a realizar más visionados que permitan exprimir la experiencia), se desarrolla un thriller monumental, al nivel de grandes del género, sean clásico de la época como Chinatown, El halcón maltés, El sueño eterno… o excepciones modernas, como L.A. Confidential.

Christopher Nolan nos sumerge de lleno en la inmundicia que vive Gotham: las mafias tienen sumida a la ciudad en un estado de control y terror, la policía está comprada o extorsionada, los políticos desbordados, los ciudadanos pierden la fe. Pero también estamos ante una de superhéroes. Batman y Joker sirven para explotar los dilemas morales latentes, y a la vez para aumentar el espectáculo de acción. Tenemos suspense, acción y drama con gran carga ética hasta convertir la obra en un festín fascinante, sobrecogedor a ratos… pero también incluso excesivo en algunos momentos, y con algunos detalles malogrados dignos de citar.

La acción es variada e impresionante. Vuelve a deslumbrar el amor de Nolan por el trabajo manual, no por dejar todo al ordenador. Los tiroteos, peleas, persecuciones y explosiones resultan desde intensos a alucinantes, sobre todo el hospital explotando y la larga persecución al furgón policial. Incluso hay que agradecer mejoras en el montaje y en la ejecución de las peleas cuerpo a cuerpo, más nítidas y efectivas que las de Batman Begins. Ahora bien, en cambio se le va la mano con la fantasía. En el primer capítulo Nolan puso mucho cuidado en que fuera una de superhéroes realista, explicando las tecnologías de Batman de forma que parecieran bastante plausibles. Pero aquí se le va la pinza con lo del sónar de los móviles, que le permiten ver toda la ciudad en 3D y escuchar a todos en directo, y con la dichosa escena del ladrillo, que no tiene ni pies ni cabeza: ¿cómo demonios saca una huella dactilar de una bala destrozada dentro de un ladrido usando otro ladrillo y otra bala?

La trama es enrevesada pero engancha con fuerza, aunque cuesta seguir da sus frutos: las intrigas de facciones y personajes danzando uno alrededor del otro, respondiendo cada uno a su manera según las circunstancias cambian, son tan ricas y atractivas que no puedes apartar la mirada de la pantalla. Y el Joker llega para darle a todo una vuelta inesperada. Resulta un villano extraordinario, no se limita a ser el enemigo a derrotar y que como mucho sirve como empuje para la maduración del héroe, sino que afecta a toda Gotham, a todos los personajes, y la victoria no se puede alcanzar únicamente derrotándolo, sino superando la debacle moral y emocional a la que los ha arrastrado.

Pero también hay excesos. El viaje a China para capturar a Lau (el contable de la mafia) es redundante y aparatoso, pareciéndome más innecesario cuantas más veces veo la película. Son minutos que se podían haber ahorrado, para mostrar que Batman es un grano en el culo para los mafiosos bastaba capturarlo en el aeropuerto o algo igual de breve y conciso. La falsa muerte de un personaje resulta bastante tramposa para al final no tener mucha justificación: ¿se hace pasar por muerto para conducir un camión? Si fuera para investigar y actuar desde la sombra con un plan más tangible podría adquirir algo más de sentido, pero queda como un giro bastante forzado. También me pregunto cómo, en el final, sabe Gordon a cuántos ha matado Dos Caras en su locura. Por suerte, en general tenemos infinidad de momentos y sorpresas bastante imprevisibles que encajan muy bien a pesar de la infinidad de ramificaciones de la historia.

Como en la primera entrega, tenemos unas cuantas frases con gancho y un sentido del humor bien medido, capaz de no desentonar en un relato bastante trágico. Pero la carga ética ha dado un paso más allá. Nunca antes una de superhéroes había sido tan atrevida, tan adulta, nunca habían abordado dilemas morales tan ambiguos, oscuros y dramáticos. Con los numerosos protagonistas principales y secundarios vemos diversos espectros morales y enfrentamos traiciones, cobardías, sacrificios y heroicidades de todo tipo. Muchas situaciones son propias del género (épicas luchas del bien contra el mal), pero otras se sumergen en un berenjenal de reflexiones profundas y de respuesta nada fácil, donde Nolan sale airoso a pesar del riesgo. Todo el largo clímax final, aunque tiene bastante ritmo y acción, se apoya principalmente en algunas de las reflexiones más inteligentes duras vistas en el cine respecto a las limitaciones del ser humano y las razones de su alineamiento moral: ciudadano pasivo y ciudadano comprometido, héroe y criminal, y la débil línea que los separa si las circunstancias son propicias.

La representación de personajes tan complejos y atormentados termina de resultar memorable gracias al excelso reparto que ha vuelto a reunir Nolan. El Batman que interpreta Christian Bale es lo suficientemente turbio (carismático pero rudo, justo pero temible, violento pero con principios claros) como para resultar un rol central antológico, una versión del héroe probablemente insuperable. Los asistentes, colaboradores y amigos están en manos de más que reconocidos profesionales (Morgan Freeman, Michael Caine y Gary Oldman, todos excelentes como es habitual en ellos), mientras que los que afrontan la interpretación de los dos grandes villanos están soberbios en papeles de dificultad extrema. Aunque pocos hablan de él, Aaron Eckhart borda su rol de héroe que cae al lado oscuro. Y Heath Ledger está dando que hablar más por méritos propios que por su trágico fallecimiento. La transformación en Joker es completa, la voz, los gestos, cada movimiento y cada tic, cada sílaba y mirada forma parte del personaje, de su antológica transformación. La cinta, enorme de por sí, gana enteros gracias a esta abrumadora presencia. La única pega en este reparto es que el carácter femenino sigue estando en un nivel inferior al resto, tanto porque el personaje no consigue despuntar (al menos aquí es necesario, mientras que en la primera parte si se quitase ni se notaría) como porque la actriz, aunque en esta ocasión cumple (se ha sustituido a la guapa pero sosa Katie Holmes por la poco atractiva pero profesional Maggie Gyllenhaal), carece de la fuerza y carisma necesarios para jugar en la misma liga que sus compatriotas masculinos.

Nolan dirige este coloso como si fuera fácil. Imprime un ritmo magnífico, toda escena parece relevante (aunque alguna realmente no lo sea tanto) gracias a su fuerza visual, su intensidad, y sobre todo debido a lo bien que va hilando la trama. Aunque busca un tono ominoso nunca peca de grandilocuencia; aunque ocurren muchas cosas a toda velocidad no da sensación de apresurado; la acción nunca se pone por encima de la historia, es parte de ella. En otras palabras, es capaz de mantener un equilibrio perfecto entre el thriller serio y trascendental y la acción de película taquillera. Destaca la labor de fotografía de Wally Pfister, con unos planos aéreos magníficos y una estupenda iluminación, así como el citado esfuerzo en los efectos especiales. Sin embargo, algunos criticaron el diseño artístico, argumentando que Gotham no tiene personalidad; pero yo no lo veo así, me da la impresión de que todo el mundo esperaba algo del estilo de Tim Burton, pero esto es estilo Nolan: más realista, tangible, una versión hiperbólica de la realidad. En ese sentido, los vehículos del hombre murciélago no me gustaron inicialmente, pero al final me di cuenta de que era por la misma razón, tenía ideas preconcebidas y el cambio fue muy brusco, pues se aleja del estilismo gótico y busca una rudeza cuasi militarista. En cuanto a la banda sonora de Hans Zimmer y James Newton Howard, estos aportan un buen tema para Joker, y me parece más contenida (hay menos insistencia en machacar con la música), pero igualmente parece un efecto sonoro más que una partitura con personalidad cuando debe destacar y sutil cuando debe ser un complemento narrativo.

El Caballero Oscuro es una de las obras más arriesgadas de los últimos años. Aun contando con el éxito de la primera entrega, que le dieran a Nolan tanto dinero (185 millones de presupuesto) y carta blanca total sorprende viendo lo inmovilistas y cobardes que son en los grandes estudios. Y Nolan, habiendo demostrado de sobras ser un visionario capaz, esto es, sin miedo a innovar pero también sabiendo que ha de vender, no ha fallado en esta gran oportunidad. Ha conseguido una película única, rompedora, una película adulta, oscura e inteligente como pocas. Quizá incluso es demasiado de todo ello, pero eso no ha sido impedimento para que el público la haya recibido con entusiasmo, incluso demasiado, pues a tenor de las notas en la IMDb muchísimos la tienen como una de las diez mejores películas de la historia. Para mí está claro que le falta bastante para considerarla una obra maestra, pero eso no impide que, sin ser redonda, sí consiga resultar extraordinaria, un hito que se recordará eternamente.

Y además permite algunas reflexiones sobre el cine, tanto de superhéroes como en general. El género parecía estar condenado a albergar títulos comerciales con poco empeño en el guion y más en el espectáculo directo. Excepciones como el personal Batman de Tim Burton no parecían, a pesar de calar rápidamente en la memoria del espectador, haber dejado huella en las tendencias artísticas de Hollywood. Más recientemente recuperamos un poco las esperanzas en que se lo tomaran en serio con la gran Spider-Man 2, que mostraba sin complejos personajes sufriendo bastante y drama de alto nivel. Y en menor medida teníamos otros títulos bien acabados, como Hulk o Iron Man, que corrieron una suerte muy dispar en taquilla. Pero todavía no parecía que estuviéramos cerca de romper la absurda barrera que considera que hay cine de primera fila (dramas de corte clásico) y cine de segunda (ciencia-ficción, fantasía, acción y animación), esa que mantienen en Hollywood los muy conservadores estudios, los medios afines y los premios principales (los Globos de Oro y los Oscar). La excepción de El retorno del rey no la contemplo, porque ni la entiendo: fue un bodrio y no cumplía los cánones de la Academia, y aun así arrasó, mientras verdaderas obras maestras, como Matrix o Hijos de los hombres, siguen siendo ninguneadas a lo grande.

Entonces llega Christopher Nolan con su visión adulta y sombría y con un tratamiento de thriller clásico. Batman Begins ya apuntaba alto, pero El Caballero Oscuro ha subido el listón y además ha causado gran impacto. De cara al público, sin duda ha servido para terminar de asentar el género. En la taquilla es un éxito sin paragón, y la valoración es incluso excesiva, pues como señalaba se pone muy por encima de su calidad real. Pero, ¿habrá sido suficiente para quitar la venda de los ojos en los tradicionalistas gremios de Hollywood? Sólo grandes hitos que marcan época, como Alien y Aliens, Terminator y Terminator 2, Matrix, La jungla de cristal y un injustamente corto etcétera, consiguen ser admitidas por estos supuestos expertos y críticos, y en la mayoría de los casos lo hacen tras unos cuantos años, tras haber pasado sin gloria alguna por los malditos premios que supuestamente se otorgan a las mejores del año, cuando los prejuicios han sido derribados por el peso de la razón y el paso del tiempo. Este año tenemos dos filmes magistrales que piden a gritos derribar esa injusta y arcaica barrera, Wall-E y El Caballero Oscuro. Ya veremos qué ocurre en los próximos meses, si El Caballero Oscuro entrará de golpe por la puerta delantera en la historia del cine o lo hará poco a poco por la trasera, como suele ocurrir. Lo que es indudable es que entrará, que no será recordada solamente por romper récords de taquilla o por ser la que ofreció una gran última interpretación de una joven estrella.

Actualización 04/08/17. Con el estreno de Dunkerque me he puesto a repasar la filmografía de Nolan, y le he dado un pequeño repaso a la crítica. El tiempo no afecta a estas dos primeras entregas… pero la tercera sigue siendo fallida, me temo. Pero lo importante es que, al final, tanto la Academia de los Oscar como los Globos de Oro se rindieron a su cerrazón y obsesiones y no nominaron a El Caballero Oscuro a mejor película, guion ni dirección; Wall-E apenas arañó una a mejor guion. Y para variar, las seleccionadas fueron melodramas sensacionalistas de cuidado. Un cinta menor como Slumdog Millionaire fue elegida la mejor del año por ambos premios en otro ridículo inclasificable. La única sorpresa es que la AFI (American Film Institute) sí la incluyó en su lista de lo mejor del año, junto a Wall-E e incluso Iron Man.

Ver también:
Batman Begins (2005).
-> El Caballero Oscuro (2008)
El Caballero Oscuro: La leyenda renace (2012).