El Criticón

Opinión de cine y música

Las Crónicas de Narnia: el Príncipe Caspian

The Chronicles of Narnia: Prince Caspian , 2008, EE.UU.
Género: Aventura, fantasía.
Duración: 144 min.
Director: Andrew Adamson.
Escritores: Andrew Adamson, Christopher Markus, Stephen McFeely, C. S. Lewis (novela)
Actores: Ban Barnes, Georgie Henley, Skandar Heynes, Williams Moseley, Anna Popplewell, Sergio Castellitto, Peter Dinklage, Warwick Davis.
Música: Harry Gregson-Williams.

Valoración:
Lo mejor: Aspecto visual: efectos especiales, vestuario, decorados, entornos naturales, fotografía e incluso dirección.
Lo peor: El guión es una infumable sucesión de escenas absurdas y paridas ridículas sobre el destino con un tufo religioso que espanta.
Mejores momentos: Escenas de castillos y ejércitos que hay por aquí y por allá.
La frase: Zzzzzz. (Espectador anónimo).

Las Crónicas de Narnia: el León, la Bruja y el Armario me sorprendió por su belleza y sencillez, por ser una película de aventuras para toda la familia bien rodada y muy entretenida, una de las pocas obras dignas en el género tras la moda impuesta por El Señor de los Anillos. Su calidad, sin ser extraordinaria, superaba a varios capítulos de la saga de Peter Jackson (y tengo que decir que, a pesar de su sencillez, o quizás gracias a ella, Andrew Adamson ofrece una dirección superior a la de Jackson, sobre todo porque es regular, no inestable como la del neocelandés, que de una gran escena pasaba a un despropósito) y sobre todo a las aburridas dos primeras partes de Harry Potter. No esperaba que la segunda entrega la sobrepasara, pero menos aún preveía que el salto cualitativo iba a ser tan enorme y en sentido opuesto: Las Crónicas de Narnia: el Príncipe Caspian es un relato de aventuras tan malogrado que resulta ridículo, tanto que la pondría sin ruborizarme a la altura de engendros del calibre de Eragon.

No hay pegas en lo visual. De nuevo la empresa de efectos especiales, decorados y vestuario (WETA) se supera y ofrece una serie de imágenes tan realistas y hermosas que la sensación de decepción que deja la película se agrava, pues hace que me pregunte cómo pudo salir algo tan malo y aburrido con un envoltorio tan fascinante. Todo lo que llega a nuestras retinas es perfecto e impresionante hasta límites indescriptibles, pero estas imágenes sustentan un guión que parece no existir y cuando aparece tímidamente provoca vergüenza ajena.

No he leído las novelas, pero me voy a atrever a echarle parte de culpa del desastroso resultado al libro correspondiente y parte al guión adaptado por Christopher Markus, Stephen McFeely y por el también director Andrew Adamson. Entre lo previsible de la historia, los desdibujados y vacíos personajes, las acciones sin sentido y las gilipolleces religiosas la cinta resulta un conglomerado inestable de situaciones inconexas y a la postre cansinas. El aburrimiento hace mella desde los primeros minutos de proyección, y por si fuera poco la tortura se alarga hasta unas indefendibles dos horas y media. Cabe decir también que la obra es muchísimo más infantil que la primera parte, yéndose por las ramas con memeces insoportables un número elevadísimo de veces. Pero el principal lastre es su tono mesiánico, su obtuso mensaje religioso cristiano y la obcecación del autor con el destino: los personajes no piensan ni deciden por sí mismos, los pueblos no actúan, sino que se dejan llevar por las creencias y la fe en que todo saldrá bien porque sí; en consecuencia todo se resuelve esperando el golpe mágico que arreglará la situación, todas las escenas de tensión se solucionan con un toque del destino y todos los personajes (todos inaguantablemente estúpidos) se salvan sin mover un dedo por intervención divina. Una lástima que la adaptación no supiera pulir ese tono tan pasivo e infantil y ofreciera algo más lógico y creíble, una historia que se desarrollara con sentido y no por casualidades mágicas que no hay por dónde coger.

Para colmar mi desesperación ante tamaño despropósito está la inexplicable presencia de ese León/Dios caprichoso que permite guerras y aparece cuando le da la gana. Se lo pasa bomba viendo morir gente. Ah, y lo de resucitar a los protagonistas y sus coleguillas mientras hay gente muerta a mansalva… lecciones morales ridículas. Pero bueno, la religión es un sinsentido, una lacra moral, social e intelectual, así que no se puede esperar mucho de semejante panfleto.

Para terminar, indicar que la música de Harry Gregson-Williams, uno de los autores actuales más prometedores (si no acaba absorbido por la industria Zimmer), sabe a poco, pues repite mucho las líneas de la primera parte y aporta poco (por no decir nada), y que del reparto de niños protagonistas las chicas están bastante bien y los chicos dan lástima, mientras que los secundarios, todos prácticamente desconocidos (y muchos sin rostro), cumplen sobradamente en personajes que son clichés andantes.

3 Respuestas a “Las Crónicas de Narnia: el Príncipe Caspian

  1. Espilberg 20/11/2008 en 17:50

    Lo cierto es que a mí me decepcionó bastante, tanto como adaptación del libro original (me he leído toda la saga, y la adaptación al cine de El león, la bruja y el armario es perfecta), ya que en esta no era tan buena como debía ser (tampoco el libro era igual de bueno; sí que espero la siguiente, que estará ambientada en mundos aún más fantásticos en el Fin del Mundo), como en el plano cinematográfico. Asdí que la sumo al carro de las decepciones del 2008 (que este año no están siendo muchas…)

    Lo que si estoy en desacuerdo es con lo del tema religioso. Dejando de lado tu opinión sobre la religión (una opinión más que no viene a cuento a lo que voy a decir), lo cierto es que toda la saga está planeada como una narración de las Sagradas Escrituras en modo fantástico. Lewis, el autor, era fervorosamente católico y quiso describir la fe a través de Aslan (efectivamente, el Mesías) y el pueblo de Narnia (el pueblo elegido). Por eso, veo contraproducente que achaques ese errore a la película cuando es algo aplicable a toda la saga.

  2. Warren Keffer 21/11/2008 en 19:37

    Jolasss

    Espilberg, se había metido tu comentario en espera para ser moderado no sé por qué, lo siento. Veo que intentaste mandarlo varias veces. El blog podía avisar de que no saldría hasta que lo aceptase.

    Sea cual sea la intención del autor con el tono religioso, para mí inequívocamente es, al menos en la adaptación fílmica, un lastre de proporciones lamentables. Como dije, toda la película son escenas que se suceden mágicamente porque sí, no hay progresión narrativa, no hay participación de personajes y mucho menos evolución de los mismos. No sé cómo quedará en la novela, pero en la película ese fallo es bien palpable: a parte de resultar una historia absurda, infantil y estúpida de cojones, se hace pesadísima.
    No sé si te he entendido bien: ¿dices que mi crítica a la religión no viene a cuento? Bueno, es mi blog, digo lo que quiero xDD, pero creo que dado el tipo de obra que es está perfectamente justificada :)

    Saludetes.

  3. Espilberg 22/11/2008 en 14:32

    No, hombre… xD Decía que tu comentario sobre la religión no venía a cuento con MI opinión… Tú claro que puedes poner lo que quieras. xD

    A mí también me decepcionó. Lo que ocurre es que tengo siempre la misma duda al ver u na película adaptada de un libro: ¿me entero de lo que ocurre porque el guión está bien contado o porque me he leído el libro?

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