El Criticón

Opinión de cine y música

Eurovisión es cualquier cosa menos música

Todos los años se monta un tinglado demencial y se levanta una expectación que me resulta totalmente incomprensible alrededor del denominado Festival de Eurovisión. Este es por definición es un festival internacional de música donde cada país aporta su representante y por votaciones se valora la calidad de la canción y su puesta en escena, y se así determina quién ha gustado a la mayoría, es decir, el ganador. Pero la realidad es bien distinta.

Eurovisión no es un concurso musical. Los artistas que se envían, salvo no muy destacables excepciones, siguen los cánones de los productos musicales más comerciales. Son personajillos prefabricados, cantantes en la línea pop de moda en la época en que se disputa el concurso. Son figuras mediáticas, guaperas, famosetes, parias que lo único de músicos que tienen es una buena voz. Y las canciones son arquetípicas, previsibles, nada atrevidas; no hay innovación, ningún tipo de riesgo artístico. Vamos, que todo lo que se ve en el dichoso concurso carece totalmente de cualidades musicales dignas de mención.

Y por si fuera poco es un circo mediático donde la importancia del representante es nimia, pues las votaciones se hacen a dedo bajo condiciones y parámetros que no incluyen la objetividad y sí amiguismos y politiqueos varios. Cualquiera que lo haya seguido un par de años puede preveer sin problemas numerosos votos y acertar sin mucha dificultad la mayoría de las posiciones. Bueno, cualquiera mínimamente inteligente, y eso parece que excluye al espectador habitual del programa, que año tras año se empecina en verlo con una emoción infantil.

Todos los años se repiten las mismas tonterías, pero últimamente, al menos en España, estas rozan límites surrealistas. Se ven ridículos absurdos e incomprensibles como que se trate de analizar qué ha fallado en la patética canción de Soyara para que el país quedase tan mal, que obviamente no tuvo nada que ver con la misma, pues era tan mala como el resto de la basura presentada, sino que fue una respuesta a las malas prácticas de TVE con las emisiones relacionadas con el risorio este. Y el año pasado quedó claro que los procesos de selección son pura fachada y a la hora de la verdad se elige a dedo: lo del Chiqui Chiqui fue un desliz que nunca más permitirán; una pena, fue un buen intento de sabotaje, una atrevida crítica a lo penoso que resulta el festival. Otras clásicas muestras de patetismo giran alrededor de importantísimos aspectos como si tal cantante es transexual, homosexual o domador de lombrices, sobre cuántas lentejuelas cegadoras llevará la rubia neumática sobre el tanga de leopardo, etc.

¿Cómo puede ser tomado tanto en cuenta un producto tan poco serio, tan irrelevante, tan arcaico y además tan podrido? ¿Qué demonios tiene que resulta tan atractivo? No soy capaz de ofrecer ninguna razón que me resulte lógica. Por favor, dense cuenta ya de que no es más que un Operación Triunfo internacional, un cajón de sastre para tonterías comerciales de escasa o nula relevancia musical.

Un Eurovisión de verdad (o mi visión utópica del mismo) sería un festival donde se enviaran artistas de calidad que representaran la música de cada país, la música tradicional de cualquier zona del mismo aderezada con las fusiones que les vinieran en gana (modernas incluso). ¿Se imaginan que España seleccionara a Kepa Junkera, Acetre o Berrogüetto en vez de pseudo clones lobotomizados sacados de vergonzosos concursos de popularidad? ¿Se imaginan que compitieran con Eleftheria Arbanitaki (Grecia), Kroke (Polonia), Hedningarna (Suecia), Värttinä (Finlandia), Lúnasa (Irlanda), Capercaillie (Reino Unido)…? ¿Se imaginan tal cantidad de grandes genios? ¿Se imaginan que funcionara como promoción de nuevos grupos además de para dar a conocer las joyas musicales de cada región? Pero esto implicaría un cambio radical en cuanto al tipo de espectadores que se pretende agolpar frente al televisor. Ya no sería una masa ignorante, inculta y moldeable, sino una minoría que verdaderamente ama la música. Y no sería rentable. Así pues Eurovisión seguirá siendo un reclamo para mundanos de escasas neuronas, seguirá siendo un esperpento generador de prensa rosa, pero su base no será la música de verdad.

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2 Respuestas a “Eurovisión es cualquier cosa menos música

  1. Cubano 24/05/2009 en 23:27

    Hubo unos años en los que participaron (y ganaron) buenas canciones. Secret Garden, Eimear Quinn, Paul Harrington & Charlie McGettigan… En la segunda mitad de la década encontrabas pequeñas joyas en los países balcánicos y del este, que tiraban mucho del folclore propio. Del 93-94 al 98-99 hubo buenas canciones y buenos grupos que elevaron el nivel del concurso.
    Desde entonces, cada año que pasa, aunque sea increíble, consiguen que se hunda más en la miseria.

  2. Chungalin 25/05/2009 en 15:15

    Yo también considero que Secret Garden representa el último estertor de calidad de este festival, ¡y han pasado más de 13 años! Desde hace tiempo es un show de fuegos artificiales y despilfarro de kiloWatiosHora. Pocas canciones se salen del molde prefabricado (nada de color regional) y si lo hacen es para dar la nota.

    Una cosa que me chocó del último fue que las normas dejen votar a Andorra a favor de España. Ya van 2 años que los únicos 12 puntos vienen de ahi, lo cual es como hablar de autovoto.

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