El Criticón

Opinión de cine y música

Malditos Bastardos

 

Inglorious Basterds, 2009, EE.UU.
Género: Acción.
Duración: 153 min.
Director: Quentin Tarantino.
Escritor: Quentin Tarantino.
Actores: Diane Kruger, Brad Pitt, Christoph Waltz, Eli Roth, Mélanie Laurent, Michael Fassbender, Daniel Brühl, Til Schweiger, Gedeon Burkhand.
Música: Varios.

Valoración:
Lo mejor: Dirección (el manejo de la tensión es sublime), montaje, fotografía y sobre todo parte del reparto (Christoph Waltz y Diane Kruger principalmente).
Lo peor: Es demasiado larga, a veces la narración parece descentrada y tiene algunas lagunas de guión bastante grandes.
Mejores momentos: El primer episodio; King Kong; cuando Landa, conociendo el complot, se lo restriega en cara a los sospechosos (hablando italiano, soltando pistas descaradas…); la comida de Shosanna con Landa…

* * * * * * * * *

Quentin Tarantino es uno de esos directores a los que uno va a ver aunque sus últimas producciones no le gustaran, porque es sinónimo de valentía, riesgo e indiscutible calidad técnica. Con su peculiar forma de tratar las historias, sus constantes referencias al mundo del cine y su reconocible sentido del humor y de la violencia se ganó ya con su primer largo (Reservoir Dogs) un estatus de culto que mantiene y engorda con cada nueva producción y con el que es capaz de remover todo el fandom cinematográfico hasta cuando se tira un pedo. Incluso es bien recibido por los críticos a pesar de los excesos, paranoias y altibajos de sus obras.

Malditos Bastardos es cien por cien Tarantino. Narración por capítulos, relatos entremezclados, larguísimas conversaciones, personajes estrafalarios y carismáticos, situaciones casi surrealistas, violencia (esta vez demasiado explícita) y humor macabro. La escenificación es brillante, con una planificación exquisita del progreso de la conversación y una puesta en escena casi perfecta (tiene algunos tics, como la manía de centrarse en nimiedades como las cerillas o la comida), y con ella consigue introducirnos de lleno en un ambiente de gran inquietud y tensión donde esperamos el fatídico desenlace de cada escena con gran expectación. Unas excelentes labores de fotografía (Robert Richardson) y montaje (Sally Menke) son elementos cruciales para obtener tan buenos resultados, aunque la ambientación (vestuario, decorados) también es más que correcta.

Pero no todo es alucinante en los apartados técnicos, pues falla la banda sonora. Tarantino se empeñó en que sonara Ennio Morricone, y como no pudo obtener su presencia incluyó temas de distintas obras del mítico compositor. Pero la selección no es la adecuada y el uso de los temas falla, pues la música suena muy ajena a las imágenes en numerosas ocasiones y además hay veces en las que las secuencias parecen construidas adrede para meter un corte concreto, quedando estas como mini-videoclips que interrumpen la narración de forma algo tosca.

La parte actoral es espectacular. Salvo Brad Pitt, que no termina de convencerme, pues a pesar de sus enormes papeles recientes (Quemar después de leer por ejemplo) se me antoja aquí algo forzado, sobreactuado, el resto del reparto cumple sobradamente, aunque es ineludible citar algunos miembros concretos por sus impresionantes labores. La joven Mélanie Laurent se desenvuelve de maravilla, pero destacan aún más la sublime interpretación de la alemana Diane Kruger, de quien siempre había pensado que era únicamente otra anoréxica más, y la del austriaco Christoph Waltz, un artista con larga experiencia en su país natal pero hasta ahora desconocido en el cine hollywoodiense. En manos de Waltz está Landa, un personaje que debe pasar directamente a los anales de la historia del cine: oscuro, terrorífico y con unas técnicas de interrogatorios psicológicos desquiciantes que ofrecen algunas de las mejores escenas de la película (el prólogo o la comida con la chica, sobre todo).

Pero la cinta también tiene algunos aspectos negativos realmente notables. Su ritmo es irregular, con líneas narrativas que se alargan demasiado y no mantienen una buena conexión entre si (la línea que une a los bastados con la historia de Shosanna es casi invisible), y tiene algunos apuntes bastante innecesarios (algunos repentinos flashbacks que recalcan situaciones más que claras, apariciones fugaces de un narrador que descolocan más que aclarar la situación). Así pues el interés decae considerablemente en algunos tramos y por ende la longitud de la cinta (dos injustificables horas y media) se hace notar bastante.

Es muy llamativo la escasa presencia e importancia de los bastardos, de quienes se supone que habla de la película, y por extensión la sorprendentemente breve presencia del supuesto cabeza de reparto, Brad Pitt. En ocasiones se pierde tiempo presentado a algunos de los miembros del grupo para que después estos no tengan nada más que un par de apariciones anecdóticas. De dichos bastardos hay tres magníficas escenas para el recuerdo (la del bate, la del juego de cartas y la de los italianos), pero sus historias parecen mal ubicadas en gran parte del metraje. Otro fallo destacable es que el tramo final resulta bastante inverosímil: la guardia que lleva Hitler es prácticamente nula y la vigilancia del cine absurda, pues puede pasearse un negro con barras de metal por cualquier parte sin toparse con resistencia alguna y hay un montón enorme de cintas inflamables que no pasarían una inspección superficial. Por otro lado, criticar lo que ocurre en el final sólo porque no es como se conoce en la Historia me parece ridículo: estamos ante una obra de ficción, no ante un documental o una biografía, y el autor cuenta lo que le da la gana.

En conjunto es una cinta atípica, gamberra, divertida, con unos cuantos errores narrativos importantes pero con notable carisma y sobre todo con una puesta en escena ejemplar y algunas interpretaciones de quitarse el sombrero. Es un visionado difícil y que requiere una mente abierta y perdonar algunos deslices importantes, pero sin duda merece la pena.

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3 Respuestas a “Malditos Bastardos

  1. Jose López 09/10/2009 en 9:53

    Bueno, respecto al título, creo que viendo la película queda claro que los bastardos no son únicamente los judíos infiltrados, sino todos los personajes ;)

    Y en lo que respecta a la violencia, creo que también forma parte de la idea de la cinta, no me parece en ningún momento excesiva, porque consigue que nos identifiquemos con las víctimas de la misma, aunque sean teoricamente los “malos”. A la vez, nos acerca también a ese público aleman viendo “El orgullo de la nación”, sólo que nosotros vemos la versión de los aliados.

    Saludos

  2. Mario 25/10/2009 en 23:58

    Con respecto al nombre de la pelicula, que no vi. Me recuerda que ella por los 70, puede ser tipo 74 o 75, en un cine de barrio vi una pelicula denominada “Los gloriosos bastardo” pero no recuerdo mucho ya que apenas tenia 12 años, pero me llamaba la atencion eso de gloriosos y la vez llamarlos “bastardos”. Era una peli de guerra y los tipos se desplazaban en esas motos que tienen llevan al lado (no atras) un acompañante. No recuerdo como se dicen biplazas puede ser? Estara basada en la misma peli??

  3. Pepe 23/03/2010 en 13:28

    También reucerdo la pelicula Los Gloriosos Bastardos, vi una nota reportaje a Q. Tarantino y allí comenta que esta película fue una inspiración para reslizar la suya. Tampoco recuerdo mucho de aquella película. Si alguien tiene información sobre ella se lo agradeceré

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