El Criticón

Opinión de cine y música

Crónica de Depeche Mode en Madrid, 16 y 17-11-09

Depeche Mode, Tour of the Universe.
Madrid, Palacio de los Deportes, 16 y 17 de noviembre de 2009.
Voz: Dave Gahan.
Guitarra, teclados, voz: Martin Gore.
Teclados, paripé: Andrew Fletcher.
Teclados: Peter Gordeno.
Batería: Christian Eigner.

* * * * * * * * *

Fue hace tan solo unos años cuando me aficioné a Depeche Mode, pero me pegó fuerte, pues en cuanto empecé a descubrir su obra esta me fascinó profundamente. La mejor prueba de ello es que a pesar del esfuerzo que supone este tipo de eventos no dudé en lanzarme a ver algún concierto de su gira. De hecho terminé yendo a los dos de Madrid, pues el primer intento en Sevilla salió mal y, bueno, ya que había dos espectáculos seguidos, ¿por qué no? Como digo, el esfuerzo, tanto físico (acabé molido) como monetario (entradas, desplazamientos, alojamientos, comida…), fue considerable, pero joder, sin duda repetiría todas las veces que estuvieran a mi alcance. Y es que Depeche Mode tiene un directo espectacular como pocos; la fuerza y emotividad de sus canciones cobra una intensidad abrumadora en vivo, y gracias a la profesionalidad y carisma de sus intérpretes la experiencia gana aún más enteros.

Como todo espectáculo en el que hay puestos tantos ojos las opiniones son dispares, pero quitando a los fanáticos más exaltados, los que ponen las expectativas a niveles imposibles o se quejan de chorradas (como que el setlist no es el que ellos sueñan o que Dave Gahan no les ha mirado desde el escenario), la valoración global es excelente, y más teniendo en cuenta la de años que lleva el grupo dando vueltas por el mundo: hay muchas giras con las que comparar, la edad empieza a hacer mella (Gahan sufrió varios problemas médicos importantes que supusieron la cancelación de numerosas fechas), e incluso hay que tener en cuenta que los tiempos cambian y mostrar un sonido demasiado cercano al de sus orígenes (synth pop ochentero) podría no funcionar (por eso optaron por una línea más rockera que por supuesto también tuvo sus detractores).

Mi valoración personal es la siguiente:

En los aspectos positivos está por supuesto el ambiente. Los españoles somos unos juerguistas y unos ruidosos, y el evento se convirtió en una gran fiesta. Bebida, griteríos, bailes… Y este ambiente desde luego lo notan los grupos. Se dice que nuestro público es de los preferidos por Depeche Mode, y la verdad es que no me cabe duda (comparando con otros conciertos -DVDs- y con los de la gira actual –en Youtube-) de que se vieron arropados de forma que llegó a impresionarles. Si no que se lo pregunten a Martin Gore en su espléndida Home, donde las ovaciones incluso impidieron durante unos momentos que Gahan empezara su siguiente tema, o los grandes instantes como Personal Jesus, donde el vocerío del público opacó incluso a la poderosa voz de Gahan, sobre todo en el segundo día. Además, debo decir que conseguí estar en tercera/cuarta fila en ambas ocasiones, así que pude ver el concierto en una posición prácticamente inmejorable.

Como indicaba, el directo fue prácticamente perfecto. El sonido fue abrumador y la música ofreció una espectacular línea rockera donde para mi sorpresa un elemento que no parecía importante en los discos aquí cobra un inesperado protagonismo: la batería sonó contundente y atronadora. Martin estuvo sensacional en sus partes, difíciles al ser interludios tranquilos en plena vorágine de canciones impactantes; de hecho él dio el que para mí fue el momento más grande e inolvidable del concierto: interpretó de forma maravillosa un tema que nunca me había llamado la atención, Home. Las ovaciones del público en ese instante me sobrecogieron. Mientras, su compatriota y voz principal Dave Gahan lo echó todo en el escenario a pesar de la edad y los recientes problemas físicos. Obviamente ya no tiene la vitalidad que tenía con veinte años, pero quien vea en ello algo de lo que quejarse en vez de algo lógico es que simplemente es imbécil, sobre todo cuando estuvo sensacional. Su voz sigue en plena forma y sus habituales numeritos (los míticos giros, meneitos y por supuesto las manos arriba) derrocharon el carisma habitual con el que contagia y emociona al público.

Aunque prácticamente todas las canciones resultaron brutales cabe destacar algunas en concreto. A parte de la citada Home hubo otra sorpresa agradable: la calidad de Miles Away, un tema del nuevo disco que no terminaba de convencerme pero que en vivo resulta estupendo. Y por supuesto muchos de sus temas antológicos fueron auténticas orgías: insuperables Never Let Me Down Again y Personal Jesus (en cambio Enjoy the Silence no me llegó tanto), espléndidas Behind The Wheel y A Question of Time, brutal I Feel You, emotiva Dressed in Black (otro genial momento de Martin Gore)…

Aspectos negativos también hubo, aunque como a estas alturas es obvio desde mi punto de vista no ensombrecieron una cita memorable. El único fallo que podría considerarse importante fue que, aunque la batería sonó perfecta, la envoltura de teclados no estuvo tan afinada: se echó de menos una mayor presencia de la electrónica, que quedó en un segundo plano tras la guitarra, la voz y las percusiones. Ni mucho menos el equilibrio sonoro fue defectuoso (ya he dicho me pareció exquisito y espectacular), pero con esos matices potenciados podría haber sido incluso más épico.

Al ser el último disco una creación menor (para algunos una gran decepción, para mí simplemente una obra sencilla pero con altibajos notables) la presencia de sus canciones entre interpretaciones de los grandes temas del grupo no me dejó (como es bastante lógico) muy buenas sensaciones. Unas sosas In Chains (que en disco es de las destacables pero en vivo no entusiasma) y Hole to Feed fueron puestas al principio del concierto y rápidamente despachadas, mientras que la posterior Jezebel me relajó momentáneamente, casi apartándome de mi hipnosis, y Wrong, bastante intensa, tuvo mejor suerte, pero aún así no sonó al nivel del resto. Y de dicho álbum muchos echamos de menos la presencia de varios de sus mejores momentos: In Sympathy, Fragile Tensión y Perfect (que ni siquiera ha aparecido en la gira).

Siguiendo con la lista de temas, aunque comprendo que ésta no pueda variar considerablemente de una cita a otra (es técnicamente inviable para un grupo de este tipo), sí habría sido muy de agradecer que al repetir fecha en una misma ciudad (y más en una tan apreciada por la banda) hubieran cambiado más canciones. Con Dressed in Black por One Caress salimos ganando, pero Jezebel (por Sister of Night) pasó sin pena ni gloria. Y bueno, por supuesto está la dificultad de contentar a todo el mundo. Que si los grandes éxitos están muy sobados (no me jodáis: no pago por un concierto donde no estén los grandes momentos de una banda) o que si se dejan otros en el tintero (con tantísimas canciones excelentes como tiene Depeche Mode la lista de candidatas es inmensa; yo eché de menos Freelove, Dream On, Suffer Well, A Pain That I’m Used To, Photographic, Just Can’t Get Enough… por citar sólo algunas).

A parte de esto, sólo cabe nombrar algunas anécdotas menores. Como muchos seguidores me pregunto qué demonios pinta Andrew Fletcher como miembro del grupo mientras Christian Eigner (batería) y Peter Gordeno (teclados principales) son músicos a sueldo a pesar de que el paria aquél no hace nada más que estar de pie con cara de bobo mientras los otros se comen todo el trabajo. Él dio los dos momentos más divertidos de los eventos: la despedida con la barriga colgando al aire y la bronca de Gordeno por estar comiendo en vez de haciendo como si tocara.

Y personalmente diría que esto de los macroconciertos no es lo mío. Acabé totalmente destrozado, aunque eso sí, si hubiera habido una tercera y una cuarta fecha me habría metido a gatas en el Palacio de los Deportes. Fui a pista con la intención de estar en primeras filas, así que tocó hacer cola durante casi todo el día. Eso después de una viajes en autobús que supuso las cuatro horas y media más largas y desesperantes de mi vida. Y una vez dentro tocó sufrir de pie otra hora hasta que salieron los teloneros, y después más espera y por fin el concierto… que fueron dos horas más de pie y saltando. Y al día siguiente otra vez a la cola y repetir el resto de la jugada. En este segundo día estuve con unos dolores de pies, piernas y espalda que me hacían doblarme. Más de una vez pensé que saldría arrastrándome antes de tiempo. No creo que vaya a muchas más citas así, soy de los que prefieren estar en conciertos menos multitudinarios. Por suerte no soy aficionado a muchas bandas que muevan tantas masas como Depeche Mode.

Como nota final indicar que se esperaba que el DVD de la gira se grabase en esta ocasión, pero finalmente fue en Barcelona, donde por los comentarios que he leído tuvo que ser igual de grandioso.

Y por último tengo que admitir que sí, que hubo instantes (sobre todo en el segundo día) donde grite y canté como una fanática humedecida.

* * * * * * * * *

Los teloneros: Soulsavers

Aunque muchos desconocían a quienes iban a servir de teloneros, yo ya me había puesto al día. Por una parte el cantante Mark Lanegan me es conocido (una figura de gran calidad en el rock actual, con una voz y estilo semejantes a Nick Cave), y por otra, al darse el nombre de la banda me busqué rapidamente sus discos.

Ser telonero es difícil. Por un lado sirve para promocionarse, pero lo normal es encontrarse ante un público reacio a soportar una banda a la que no lleva esperando meses o años. Así pues es entendible que el graderío esté frío y distante. Lo que no está bien es que se generen conversaciones a alto volumen, pues hay gente que sí quiere disfrutar de la música. Pero bueno, en mi caso no puedo quejarme demasiado de esto último y por suerte no hubo abucheos ni otras muestras de rechazo generalizado.

En cuando a la música de Soulsavers, debo decir que en principio no me convencía, pero con posteriores escuchas me ganaron por completo (igual que Lanegan en solitario o con Isobel Campbell). Ofrecen un sonido rock tranquilo con vetas de soul, gospel y electrónica que resultaría mucho más atractivo en un local pequeño acompañado de unas copas. Los saboreé mucho más en el segundo día, quizá porque ya tenía una idea de cómo sonaban y pude disfrutarlos más a fondo. De los temas que tocaron destacaría el primero (Ask the Dust) y el último, que fue un espectacular Revival (ambos de su anterior disco, It’s Not How Far You Fall, It’s The Way You Land).

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