El Criticón

Opinión de cine y música

Avatar

Avatar, 2009, EE.UU.
Género: Aventuras, ciencia-ficción.
Duración: 162 min.
Director: James Cameron.
Escritor: James Cameron.
Actores: Sam Worthington, Zoe Saldana, Sigourney Weaver, Stephen Lang, Michelle Rodríguez, Giovanni Ribisi, Joel Moore, CCH Pounder, Wes Studi.
Música: James Horner.

Valoración:
Lo mejor: La belleza de sus imágenes. Los efectos digitales, totalmente realistas. El 3D, que ofrece una nueva forma de ver el cine. La dirección de James Cameron, como siempre exquisita.
Lo peor: El guión, demasiado sencillo, típico y predecible, impide que sea una película sobresaliente. Y como siempre, el doblaje empobrece las interpretaciones.
Mejores momentos: El ataque contra el árbol, que aúna brutalidad, dolor, espectáculo y abrumadora belleza como nunca se ha visto. Las escenas en el bosque por la noche, hermosísimas.

* * * * * * * * *

Avatar está diseñada para conmocionar, para epatar, para hipnotizar y dejar al público boquiabierto. No es solo el avance del 3D, que ayuda a sumergirse aún más en las imágenes, sino principalmente el nivel de los efectos especiales digitales, donde definitivamente se ha superado la barrera de la magia para pasar al realismo: ya no vemos criaturas más o menos bien hechas y las aceptamos porque es cine, porque es fantasía, sino que se ha alcanzado el realismo absoluto, la interacción total de lo digital con lo real. Sinceramente, pensaba que estábamos todavía como poco a un lustro de este paso, no esperaba que esta producción llegara a tanto. Sí, se han conseguido efectos digitales increíbles en el pasado, y no sólo en obras recientes: Gollum (El Señor de los Anillos) fue un gran aporte a la calidad de las texturas pero sobre todo a la interacción con el entorno real y más aún a la credibilidad de las expresiones (vamos, que fue un personaje totalmente creíble; y luego le siguió King Kong, también impresionante), pero aún así se notaba claramente que era un efecto visual, que su origen era el ordenador (de hecho en las versiones extendidas está mucho menos logrado que en las de cine, se ve que iban con prisas); pero bastante antes tuvimos Parque Jurásico y Dragonheart, que a pesar de su antigüedad ofrecieron efectos inmensamente superiores a muchísimas películas posteriores. Y con Avatar ocurrirá lo mismo que con esas obras que he citado, lo mismo que con las producciones más vistosas de James Cameron (Terminator 2, Aliens y Titanic): pasarán muchos años hasta que alguien sea capaz de igualar esta hazaña, porque el esfuerzo monetario, personal y artístico que requiere pocos son capaces solamente de atreverse a igualar. En otras palabras, Cameron es un genio y Avatar es la hostia.

Volviendo a la película, decía que su aspecto visual está hecho para dejar al espectador completamente maravillado, para que se enamore de las imágenes. Y lo consigue con creces. La complejidad y calidad de los efectos digitales, las siempre sublimes labores Cameron en la dirección (es un brillante hacedor de espectáculos) y sobre todo el cuidadísimo diseño del mundo Pandora ofrecen unas imágenes de insólita y cautivadora belleza. Los bosques, sus criaturas, las hermosas plantas, las escenas nocturnas con la flora fluorescente, los grandes paisajes, el inmenso y sobrecogedor árbol (la escena del ataque al mismo… sin palabras)… Todo es precioso e impresionante hasta dejar al espectador sin aliento. Y aunque no lo parezca todo es digital, todo menos los actores humanos y unos pocos decorados de los interiores de la base. Sólo una queja menor se me ocurre, y es que me da la sensación de que los ojos de los Na’vi son demasiado grandes para sus cuencas oculares, y por lo tanto resulta un poco raro. Pero aún así son personajes visualmente perfectos: si no conociera su origen digital apostaría sin duda a que son actores bien maquillados.

Avatar es visualmente colosal, hermosa, cautivadora y todos los adjetivos que se te ocurran añadir, y sin embargo es un relato demasiado convencional, típico, predecible. Es la enésima versión de Pocahontas, otro Bailando con lobosEl último samurai y La misión, un acercamiento muy simplón a la muy sobada historia de la destrucción de la naturaleza y las razas nativas por parte de los conquistadores y la industrialización. La narración se desarrolla por capítulos tan lógicos que resultan fríos, con personajes tan arquetipos que no llegan a calar completamente y que si se salvan es por la solvencia de sus actores. Pero también es cierto que momentos realmente negativos da muy pocos, prácticamente sólo la pelea final entre el héroe y el militar, donde la simpleza y previsibilidad sí alcanza cotas molestas y decepcionantes: la cinta se merecía un final de mayor empaque, no algo tan trillado. Por lo tanto, a pesar de su indescriptible poderío visual es una película que sabe a vista, en la que la épica y el amor no alcanzan niveles realmente impactantes. Además cabe citar que para una trama tan convencional no hacía falta tanto metraje: un visionado puede aguantarlo sin muchos problemas (aunque depende mucho del espectador), pero estoy seguro de que en posteriores se hará larga.

Un aspecto menor que he visto bastante comentado es que a mucha gente no le convence la conveniencia de que los Na’vi sean tan parecidos a los humanos en un planeta tan distinto (casi todas las criaturas son muy diferentes a las evolucionadas en nuestro mundo, de hecho muchas tienen seis miembros), pero me parece entendible y lógico, porque si fueran por ejemplo como los bichos de District 9 no habría forma de creer que los protagonistas sintieran no sólo empatía hacia ellos, sino también amor, y el mensaje de respetar a las distintas razas inteligentes y sus culturas no se vería tan claro. Sin embargo, esto sí aumenta la sensación de que es un relato demasiado simple y facilón, de que no hacía falta montarse este complejo universo ficticio para este tipo de aventura y mensaje.

También quería citar algo que comentábamos en uno de los foros de cine en que participo: me parece acertada la comparación con Una nueva esperanza (La Guerra de las Galaxias). En aquella se partía también de una premisa en principio bastante clásica (es una versión de la eterna lucha del Bien contra el Mal), pero el universo tenía vida propia, caracteres inolvidables, muchísimos buenos diálogos… En otras palabras, la capacidad de asombrar y maravillar no se limitaba solo a lo visual. Con Avatar no se alcanza ese equilibrio mágico, y por ello no llega a ser una película memorable.

En resumen, Avatar es una notable cinta de aventuras para toda la familia que gana muchísimos puntos por su fastuosa y bellísima puesta en escena. En cierta manera está al nivel de Titanic: sencilla y predecible, pero con un acabado insuperable y un espléndido sentido del espectáculo y del entretenimiento. Su argumento carece de la originalidad y calidad que tenían Aliens y las dos Terminator, del riesgo y del carácter innovador, y por ello solamente será recordada por sus avances tecnológicos y por ser un taquillazo comercial, no como un filme extraordinario.

Como anexo final indicar que por supuesto entiendo (y comparto) la pena que tienen muchos espectadores porque Cameron se arriesgara tan poco con el guión, porque con los medios que tenía a su disposición podría haber narrado cualquier cosa imaginable por la mente humana, porque podía habernos dejado boquiabiertos con alguna historia tan intensa, original y memorable como Abyss, Terminator (la segunda, sobre todo) o Aliens, pero como indiqué en Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal, no hagan caso a los fanáticos exaltados que la odian y atacan por no ser la obra maestra definitiva que esperaban. Los extremismos no son buenos, Avatar se debe disfrutar por lo que es, no por lo que se deseaba que hubiera sido.

6 Respuestas a “Avatar

  1. Milo Luna 02/01/2010 en 13:15

    Quizás más como película, Avatar merece la pena como revolución, como experiencia visual, ante todo, si la has visto en 3D. La historia tiene poco riesgo, y el guión es demasiado infantil, pero pese a ello, todo el colorido y efectos engulle a la historia y se disfruta como nunca.

  2. Reven / Espilberg 07/01/2010 en 14:46

    Coincido. Cameron no destaca, a mi juicio, por presentar hisorias novedosas, pero sí en su forma de narrar y, sobre todo, en cómo utiliza los efectos especiales como herramientas y no para rellenar los huecos del guión. Si aparece espectacularidad, está justificada y complementa al guión. Y eso es algo de lo que carece el cine de acción actual. Bravo por él.

    Será “Pocahontas en el espacio”, pero qué bien está hecha, qué bien me lo pasé; coño, cómo la disfruté. No me pareció un peliculón, pero sí muy digna.

  3. Tomás 07/01/2010 en 17:54

    Me ha encantado tu blog. Y he visto solo un par de críticas y la reseña a la muerte de Eric Woolfson… De paso te preguntó por la banda sonora de Avatar. ¿No te parece que James Horner ha compuesto una música “de Hans Zimmer”?

  4. Amadeus 16/01/2010 en 23:18

    El éxito de esta película a mi criterio es 70% lo visual y 30%, pero no quiero decir con esto que no la he disfrutado. La simpleza de la historia es perdonada por su magia digital, sales del cine anodadado

  5. Ana 29/04/2010 en 5:00

    La pelicula se me hizo fascinante, su colorido y el mensaje que da, simple, tal vez, pero realmente es la realidad de la vida, el ser humano se la vive complicando…por el juego de egos, cuando lo que realmente vale es la sencillez de la vida… la naturaleza, el respeto ….en resumen el amor…

  6. Pingback:Los Oscar, poco cine y muchos intereses « El Criticón

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