El Criticón

Opinión de cine y música

Los Oscar, poco cine y muchos intereses

Los famosos premios Oscar que se otorgan cada año en Hollywood son gestionados por la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de Estados Unidos, que está formada por miles de trabajadores del gremio (casi seis mil). Es decir, cabría esperar que fueran los premios más objetivos, coherentes y realistas, los más centrados en buscar el cine de mayor calidad y en darle un reconocimiento merecido, pero cualquiera con dos dedos de frente sabe que la Academia se mueve por demasiados intereses y que por lo tanto año tras año los resultados de las ceremonias son harto discutibles. Sin embargo su popularidad y su impacto mediático no se resienten a pesar de su escasa visión del séptimo arte, seguramente por la excesiva autocomplacencia del mundillo del cine (se dan los premios entre ellos, cómo no van a gustarles) y por el juego que da a los medios, donde prácticamente todos pueden sacar artículos de un aspecto u otro de la ceremonia.

A lo largo de los años, aunque tengo el convencimiento de que ocurre en mayor medida desde la última década, los premios han sido otorgados en muchísimas ocasiones de formas muy discutibles a producciones que no los merecían tanto como otras. Otras temporadas, por supuesto, han estado más acertados y queda dentro de la opinión de cada uno estar de acuerdo o no, pero es que cuando se equivocan (o fallan siguiendo estos intereses que menciono) lo hacen de forma tan estrepitosa que ceremonia tras ceremonia me pregunto por qué se les da tanta maldita importancia si no valen un pimiento, si de apoyo al cine como arte tienen poco y todo es industria, moda y egos. Así pues, cada año les tengo más manía, porque no se acercan lo más mínimo al sentido común, porque a pesar de todo siguen siendo un referente, porque los no entendidos de cine todavía piensan que si una película tiene los premios principales (o muchos premios) es realmente buena, porque son un modelo de autopromoción descarado y no reflejan en absoluto verdaderas cualidades artísticas. En resumen, me jode bastante que la gente les siga dando coba cuando no valen para nada.

Y ojo, que prácticamente a todos los premios de todas las artes se les ve el plumero, pues siguen patrones semejantes. Globos de Oro o Emmies, por citar otros muy conocidos, son también muy obtusos y falsos, pero o no son tan descarados o no tienen la importancia de los Oscar, así que centro mi lloriqueo en la estatuilla dorada, donde esta temporada otra vez han hecho el ridículo de forma escandalosa, tanto que por fin me he decidido a ponerlos a caldo como es debido. Expongo cuáles son para mí las razones principales porque las que el sesgo de los Oscar es tan descarado que deberían hacer algo para arreglarlo, o por lo menos la gente podría tener el sentido común no tenerlos tan en cuenta a la hora de hablar de cine.

– Controlados por las grandes productoras. Los Oscar forman parte de su modelo de negocio. Que una cinta tenga nominaciones y no digamos ya premios le da un prestigio y un tirón comercial de primer nivel tanto a la película como a sus autores y por ende al estudio o productora. Así pues, las grandes compañías hacen cine para ganar Oscars, y eso implica que siguen todos los puntos de esta lista a rajatabla, pero además cuentan con el que probablemente sea el factor principal: su presión. Una productora decide qué películas (obviamente de su empresa) serán elegidas para encabezar la campaña por las nominaciones y cuáles no indistintamente de su calidad (porque suelen hacerlo incluso sin verlas). Estas corporaciones manipuladoras seleccionan pues cuáles serán las candidatas, y una vez en el proceso de votaciones envían a los académicos DVDs para que puedan visionarlas. Y por el contrario, si no quieren que una cinta opte a estar nominada no la promocionan y por lo tanto los miembros no saben que existe ni pueden verla, o son tan pocos quienes las conocen que su voto apenas influye. Y esto vale obviamente para cualquier apartado: presentan a quien quieren como candidato a mejor actor, director de fotografía o lo que sea y presionan para salirse con la suya, incluso aunque sea con elecciones absurdas (¿cuántas veces un actor principal ha optado a secundario para no hacer la competencia a un compañero?). Por ejemplo, este año las que sin duda son las mejores producciones se han quedado sin ninguna opción de participar en este elaborado engaño porque los mandamases de turno decidieron darle el apoyo a otras: The Lovely Bones de Peter Jackson (parece que todavía hay quien se cree que es un buen autor) obtuvo el favor de Paramount en vez de Shutter Island de Martin Scorsesse, a la que no se le permitió optar a nada, decisión que en cuanto se han podido comparar ambas obras se ve como totalmente fallida (la primera es sistemáticamente denostada por la prensa, y la segunda es cine de calidad y ha sido bastante bien recibida); y La carretera y Moon, dos cintas de bastante más calidad que prácticamente todas las demás nominadas, no fueron apoyadas, sino todo lo contrario, ninguneadas por razones que no alcanzo a entender (¿porque son ciencia-ficción y pensaban que no serían bien recibidas?), no dándoles promoción alguna, cambiando sus fechas de estreno, relegándolas a festivales menores, etc., cuando ambas deberían haber optado a muchos premios (película, guión, dirección, actores -¡papelón de Sam Rockwell!- y unos cuantos de los denominados técnicos, como fotografía, música, dirección artística, etc.).

– Negocio. En relación con el anterior punto, en los Oscar solo tienen cabida los títulos más conocidos del año, aquellos que de una forma u otra salen en los medios y están en boca de todo el mundo. La influencia de otros premios y de la constante publicidad es uno de los factores clave a la hora de votar, pues parece que los académicos no tienen personalidad propia y se pliegan a la moda y a lo fácil. Igualmente, la taquilla influye en este aspecto de que cuanto más conocida sea la cinta, más posibilidades tiene.

– Amiguismo. Son premios de y para el gremio, así que el renombre que tenga el individuo es un factor muy de peso. Un nombre importante prácticamente tiene garantizada la nominación, haga lo que haga, mientras que alguien despreciado por Hollywood lo tendrá dificilísimo. Clint Eastwood y Ron Howard no tienen ni que esforzarse, mientras que la obra de George Lucas no puede optar a nada porque es rechazado por sus compatriotas desde hace años, y no me hagan indagar en la época del terror comunista (famoso el caso de Elia Kazan, que coleó hasta finales de los noventa con su polémico Oscar honorífico) o en cómo incomprensiblemente grandes genios (Alfred Hitchcock, Sydney Lumet, Ennio Morricone) fueron ninguneados. En este punto entra también otro aspecto polémico: la aparente necesidad de compensar y contentar. Es decir, que muchas veces resulta obvio que algunos premios se dan como compensación por haberse decidido por una gran favorita en vez de por otra, e incluso esto se nota en distintas ceremonias (vamos, que se guardan la compensación para otros años).

– Manías y fobias. En general los miembros de la Academia, al menos los que más poder e influencia tienen, son muy conservadores, tanto en el sentido social como en el artístico. No aguantan bien el cine crítico con su adorado país o las cintas que tocan temas sociales peliagudos (homosexualidad, racismo) y tampoco ven con buenos ojos la evolución lógica del arte, así que es descarado que prefieren un tipo de cine sobre otros: las obras de superación personal que ensalzan valores familiares, los arquetipos de héroes clásicos y las historias lacrimógenas facilonas son puestas muy por encima del cine arriesgado (la ciencia-ficción, prácticamente vetada, el cine independiente –que generalmente trata temas sociales peliagudos- solo se acepta si cumple algunos puntos de esta lista) o crítico (una obra que critique el capitalismo, la religión o el belicismo de su país probablemente tenga dificultades incluso para para estrenarse).

– Otros intereses. Influyen también algunos elementos vigentes en cada época, como aspectos sociales: el “este año toca dárselo a un negro/hispano/mujer” cuando en otras ocasiones se les negaba por el peso de la fobia racial o social correspondiente es descarado.

¿Cuántas películas menores o directamente mediocres han arrasado por cumplir con estas convenciones de los poco o nada objetivos críticos que forman parte de este sistema podrido? Si no han tenido la suerte de obtener éxito de rebote, las obras de alta calidad que no se ajusten a estos intereses suelen ser desplazadas, olvidadas. ¿Cuántas joyas han sido ninguneadas a favor de cintas menores porque resultaron demasiado arriesgadas o alejadas de los grupos de autores confabulados con la industria? ¿Cuántas obras de indudable calidad y que han calado incluso entre los medios especializados no se han tenido en cuenta por ser animación, acción o ciencia-ficción, géneros descaradamente denigrados y rechazados por los académicos?

Hago pues una lista de los fiascos más destacados de esta década, la más fácil de analizar por ser más reciente y también donde desde mi punto año tras año no aciertan ni una cuando anteriormente eran bastante más coherentes. Aviso: es algo larga y obviamente es mi visión personal del asunto. Y nota: incluyo el año de las películas nominadas, que la ceremonia siempre es al año siguiente (los Oscar 2010 son a películas del 2009):

– 2009. Como indicaba, los estudios pasaron de algunas de las mejores producciones de la temporada (Moon, La carretera, Shutter Island) para centrarse en otras no tan notables pero más fáciles de vender, más ajustadas a sus normas no escritas. Y finalmente se decidió que la mejor película es En tierra hostil, una cinta de buena factura pero a todas luces una obra menor y de escasa trascendencia cinematográfica. La favorita era Avatar, pero se ve que es demasiado antibelicista y anticapitalista y está construida con esas tecnologías digitales que los de Hollywood piensan que les harán perder su trabajo. Que una película de tan escaso calibre obtenga tantas nominaciones como genialidades tipo El paciente inglés y que encima se lleve casi todas no hay forma de justificarlo, y más cuando se han dejado fuera títulos tan notorios como los citados.

– 2008. La nada destacable Slumdog Millionaire se pone por encima de peliculones como Wall-E, El Caballero Oscuro, Escondidos en Brujas y Resistencia (Defiance) (ninguna con nominaciones especialmente destacables) incluso en apartados tan fáciles como la banda sonora (El curioso caso de Benjamin Button o Resistencia (Defiance) eran infinitamente superiores).

– 2007. De las nominadas, solo No es país para viejos (la ganadora) me pareció una película realmente buena. Expiación, Juno, Pozos de ambición y Michael Clayton, como vulgarmente se dice, fueron bodrios del quince, y estuvieron a costa de dejar fuera propuestas de mucha mayor calidad como Gone Baby Gone, Promesas del Este o Zodiac.

– 2006. Repitiendo y ampliando el sinsentido del 2005 le otorgan el Oscar a mejor banda sonora a Gustavo Santaolalla, un compositor de segunda, por Babel, una partitura floja y de escasa trascendencia, por encima de unas cuantas casi obras maestras que salieron en ese año que, quitando el despropósito de los Oscar, fue tan redondo: El laberinto del Fauno (Navarrete), El buen alemán (Newman), La reina (Desplat). Al menos Infiltrados, la única película notable de las nominadas, ganó muy merecidamente a película, director y guión adaptado. El resto eran bobadas sobrevaloradas: Babel, Cartas desde Iwo Jima, Little Miss Sunshine nominadas por encima de una maravilla irrepetible como Hijos de los hombres (Alfonso Cuarón) y otras muy buenas como La fuente (Darren Aronofsky), El prestigio (Christopher Nolan) e incluso Plan oculto (Spike Lee) ya puestos.

– 2005. A pesar de contar con el clamor mediático y popular, como indicaba un empuje muy poderoso para las nominadas, Brokeback Mountain sufrió una encarnizada lucha de votantes: los que votaban teniendo en cuenta la película (fuera a favor o en contra) y los homófobos que la querían vetar por mancillar el cine con semejante ofensa. Finalmente ganó Crash, que sin duda lo merecía pero no partía como favorita. En el apartado de banda sonora fue el año más comentado por los aficionados al género, el ridículo más grande jamás visto: una chorrada tan grande como la partitura de Brockeback Mountain gana por encima de joyas como Munich o Memorias de una Geisha y una obra maestra que ni siquiera fue nominada: Joyeux Noël (Philippe Rombi).

– 2004. Otro año de grandes fiascos, de elecciones injustificables: Million Dollar Baby (película y director), una película que ni se acerca al notable, fue considerada mejor que otras bastante buenas como El asesinato de Richard Nixon, Spider-Man 2 (sí, sí), El aviador (sin duda mucho mejor dirigida, otro robo para Scorsesse), obras de notable o más como Un largo domingo de noviazgo, Antes del atardecer, Eternal Sunshine of the Spotless Mind (recodemos que en España se reinventó a Olvídate de mí), y sobre todo se supone que es mejor que cintas que rozan la obra maestra como las inolvidables El bosque, Descubriendo Nunca Jamás y Hotel Rwanda. Se me escapa, de veras, incluso entendiendo el torticero y maniqueo funcionamiento de los Oscar, se me escapa cómo pueden llegar a caer tan bajos sin morirse de vergüenza o incluso sin darse cuenta de los estropicios que cometen.

– 2003. ¿En qué absurdo mundo cabe entender que la infumable El retorno del Rey es una gran película comparada con obras exquisitas como Mystic River, Buscando a Nemo o Master and Commander y otras más que buenas como En América, El último Samurai, 21 gramos, Open Range…?

– 2002. Casi sin comprender sus normas, privaron a Las dos torres de numerosas nominaciones y premios por ser una secuela, o por ser la misma película (no quedó nada claro), y sin embargo en El retorno del Rey se vendieron al clamor popular y le dieron de todo. ¿Y quién se acuerda ahora de Chicago, que le robó mogollón de premios a El pianista? Al menos se reconoció a la animación japonesa de una vez por todas, aunque fuera con ese apartado que pone a la animación un peldaño por debajo del cine “de verdad”: mejor película animada para El viaje de Chihiro.

– 2001. El sobrevalorado telefilme Una mente maravillosa (que lo único que tenía era un buen reparto) se pone por encima de la única de la trilogía de Peter Jackson realmente destacable, La Comunidad del Anillo. Pero bastante mejores que aquella y que el resto de nominadas eran Memento (nominada a mejor guión a pesar de ser del 2000), Black Hawk derribado, Amelie, Monstros S. A., Donnie Darko… Otro ridículo fue estrenar el oscar de mejor película animada con una comedia tontorrona como Shrek teniendo un peso pesado como Monstros S. A. por ahí. Otro año que no hay forma de justificar.

Citando algunos casos anteriores, recordemos cómo Titanic robó a L.A. Confidential Forrest Gump a Cadena perpetua y a Pulp Fiction, etc., pero ocurría con menos asiduidad, pues como decía los académicos andaban en general bastante más centrados, o al menos no tan vendidos a los sumamente discutibles intereses que parecen seguir cada vez con mayor descaro. Como consecuencia, pienso que deberían ser unos premios devaluados, criticados y ninguneados, pero siguen siendo los más populares y esperados. Yo no lo entiendo.

Anexo: Aporto un par de enlaces sobre el sistema de votaciones, que es considerablemente complejo, opaco e ininteligible: http://mgar.net/cine/var/oscars.htm http://www.cinenganos.com/la-votacion-por-el-oscar/

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3 Respuestas a “Los Oscar, poco cine y muchos intereses

  1. Emilio Luna 19/03/2010 en 15:12

    Hola Warren, me gusta el enfoque que le has dado al artículo, y totalmente de acuerdo sobre el criterio y el tema económico en los ganadores.

    -Shutter Island, no fue inscrita por su estudio para los öscar de este año, competirá en el siguiente. Fue una estrategia, al creer que la película no tendría posibilidades en esta edición, y apostaran por otras, que posteriormente fueron un fiasco. Era imposible su nominación.

    -Moon un auténtico peliculón, con un Rockwell espectacular, fue ninguneada por su propia distribuidora, Sony, que no la publicitó ni envió cintas a los académicas, estaba inscrita pero sin ningún tipo de posibilidad de visionado. Los académicos para votar deben demostrar haberla visto.

    -La Carretera: una injusticia, como lo fue en su momento, El Truco Final, películas diferente que no obtuvieron el total beneplácito de la crítica.

    -Lo de las diez nominadas este año, es por El Caballero Oscuro, así lo han reconocido en la academia. Resulta sorprendente, que no fuera nominada. Deberia haber competido con Benjamin Button por ganar. Cinematográficamente hablando.

    -De las anteriores ganadores, no estoy de acuerdo, Brokeback Mountain, me parece una película genial, de un tema muy difícil, y resuelta con mucha calidad. Crash es una excelente película como las contendientes de este año: Truman Capote, Buenas Noches y Buena Suerte…Además la interpretación de Heath Ledger es fantástica, de las mejores que he presenciado.

    -Lo demás es muy relativo y va acorde a gustos personales. El tema de las bandas sonoras es otro cantar, la música de Defiance debería haber ganado y creo que Campanella se repetía mucho en Babel y Brokeback Mountain crea una bonita composición, aunque yo no soy un entendido en musicología como tú, sólo “oigo”. Por cierto las bso de Hans Zimmer por The Dark Knight y de Marco Beltrami por 3:10 to Yuma de las mejores de la época.

    Ps: todo se basa en la economía, y en interses ocultos. En España si de verdad quisieramos un öscar llevamos siempre a Almodovar que tiene mucho tirón allí y siempre tendriamos posibilidades. Cómo se entiende que Celda 211 no fuera la candidata??…intereses.

    Cómo se entiende que Déjame Entrar no fuera la representante sueca el año pasado? Y ya que no lo fue, y tuvo excelentés críticas americanas por qué no fue inscrita….

    Un saludo Warren!!

  2. Warren Keffer 19/03/2010 en 16:21

    ¿Las pelis extranjeras no las elije cada país? Ahí no sé muy bien cómo va la cosa.
    Déjame entrar bien podría haber optado a mejor película y dirección (y fotografía y probablemente más cosas), pero está claro que está demasiado alejada de los cánones de hollywood. Como mucho se cuela una película inglesa, pero de otro país raro raro.

    La BSO de Yuma tenía una justa contrincante con Atonement (Expiación) de Marianelli, a mi parecer.

    Efectivamente, al final todo va por la opinión personal. A mí Brokeback no me pareció un peliculón (los actores sí estaban tremendos), pero si no hubiera sido por el tema de la homofobia habría arrasado, era la clara favorita. Y Crash siempre me ha parecido demasiado infravalorada, a mí me parece perfectísima.

    No sirve de mucho ampliar a diez nominaciones si se sigue manteniendo el veto a la ciencia-ficción (Moon, The Road). De todas formas es todo un logro que Up optara a mejor película (que de las nominadas para mí es sin duda la mejor).

    Saludetes.

  3. Milo Luna 19/03/2010 en 16:52

    Las películas de habla no inglesa las elije cada país, España eligió el Baile de la Victoria, que gano a una terna en la que también estaba Gordos. Lo de los géneros no sólo es en américa, aquí en España es igual, Celda 211 y Tres Días son ejemplo de ellos.

    Atonement tenía una gran bso es cierto, y Crash me parece una gran película, ese 2006 fue de los mejores años que recuerdo en cuanto a cosecha.

    The Road desde el primer momento, lo tuvo complicado pq en todos los festivales que participó tuvo una acogida poco entusiasta, lo que determinó su carrera comercial. Además los primeros screeners no convencieron a los productores y sufrió varios retrasos en su estreno y postproducción…venía ya de atrás todo. aún así, una gran película.

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