El Criticón

Opinión de cine y música

Archivos mensuales: septiembre 2010

Enemigos públicos

Public Enemies, 2009, EE.UU.
Género:Drama.
Duración: 140 min.
Director: Michael Mann.
Escritores: Michael Mann, Ronan Bennett, Ann Biderman, Bryan Burrough (novela).
Actores: Johnny Depp, Christian Bale, Marion Cotillard, Billy Crudup, Stephen Dorff, Stephen Lang, Giovanni Ribisi.
Música: Elliot Goldenthal.

Valoración:
Lo mejor: Dirección, fotografía, montaje.
Lo peor: Resulta algo fría y puede llegar a aburrir.
Mejores momentos: El tiroteo tras un asalto a un banco. El asalto policial al hotel en medio del bosque. La huida de Dillinger de la cárcel paseándose tranquilamente en coche delante de los policías.

* * * * * * * * *

Michael Mann es uno de mis directores favoritos y también uno de los mejores de las últimas dos décadas, pero en los últimos años lleva un ritmo ligeramente decepcionante donde realiza películas de factura impecable pero incapaces de levantar pasiones como las memorables El último Mohicano, Heat o El dilema. Sus Collateral, Ali (qué coñazo) y Corrupción en Miami son deleites visuales pero historias de escasa trascendencia y menor capacidad para impactar en el espectador. No voy a hablar de decadencia, porque sigue siendo un realizador dotadísimo, pero parece que le cuesta conseguir que las historias que narra (porque también las escribe en parte o en su totalidad) sean no ya imperecederas, sino simplemente capaces de dejarte plenamente satisfecho durante unos días.

Enemigos públicos ejemplifica muy bien su actual estado errático. Es un ejercicio deslumbrante de realización, un experimento arriesgado y asombroso de cámaras, fotografía, iluminación y montaje. Es una obra rodada con un arte que pocos autores son capaces de alcanzar. Y aun así, es fría, ligeramente aburrida y se olvida rápido.

Como todas las películas citadas en su última etapa (en especial Corrupción en Miami), Enemigos públicos gana bastante en posteriores visionados. Así se puede comprobar mejor que Mann sabe construir densas y equilibradas tramas que incluyen numerosos personajes y facciones y donde hay que estar muy atentos a nombres, jugadas y movimientos para no perderse, que sus caracteres son complejos y hay que esforzarse por entender sus motivaciones, pues no te las da mascaditas. Diría que esto contribuye a que en un primer vistazo sus obras más recientes resulten un tanto distantes, pero no es una justificación totalmente válida si incluso después de haber saboreado a fondo la película esta sigue sin resultar apasionante. En este caso los personajes están muy bien interpretados por actores de probada eficiencia, pero el duelo entre Johnny Depp (Dillinger) y Christian Bale (Purvis) ni se acerca a la fascinante confrontación entre Robert De Niro y Al Pacino en Heat, y las relaciones entre sicarios, policías y amantes (qué desaprovechada está Marion Cotillard) pecan de querer abarcar demasiado en número y tiempo y quedan excesivamente resumidas, y por ende pierden definición e interés.

Enemigos públicos tiene unos cuantos grandes momentos (los atracos y huidas citados en el resumen, entre otros), un aspecto visual hipnotizador y un reparto de figuras muy profesionales tanto en personajes principales como en secundarios, pero le falta la fuerza, garra o empaque que se necesita para ser no solo una cinta bien construida, sino también una digna de recordar.

Hans Zimmer – Inception

Hans Zimmer – Inception
Género: Banda sonora original
Año: 2010, Water Music
Valoración:

Christopher Nolan parece haber encontrado en Hans Zimmer su compositor fetiche, con quien trabajar codo con codo cinta tras cinta. Sin embargo es una combinación que no me termina de convencer. Nolan es uno de esos pocos directores de gran nivel que no consiguen cogerle el puntillo a la utilización de la música en sus películas, empleándola generalmente como un irrelevante trasfondo y un burdo apoyo al ritmo (de ahí que sus BatmanI y II– o esta Origen tengan música sonando constantemente) y no como parte y complemento de la narración, mientras que la última etapa de la carrera de Hans Zimmer se inclina hacia caminos demasiado comerciales, y aunque salvo Piratas del Caribe no cae demasiado bajo, sí da la sensación de que en general se esfuerza poco.

La partitura funciona muy bien en algunos momentos intensos, como el excepcional clímax en los sueños, pero en el resto de metraje la implicación con las imágenes y la variedad temática es bastante limitada. O dicho de otra forma, se obsesiona en un tema central algo simple y fuera de él se ofrece poca evolución y un escaso ajuste a los distintos momentos y personajes. Pero también es una composición de acción poderosa y a ratos espectacular que llena completamente los oídos del espectador… de hecho en ocasiones lo hace más de la cuenta, por dos razones que suponen el otro aspecto negativo de la obra: uno es que Nolan se empeña en llenar cada minuto de metraje con ella, sobrecargando el filme demasiado con un fondo sonoro de pocos contrastes, y el otro es que me da la sensación de que Zimmer, de tanto jugar con samplers y sintetizadores, a veces se olvida de centrarse en realizar composiciones más complejas, pues utiliza demasiado el volumen del sonido como creador de momentos álgidos en vez de partir del pentagrama.

El tema central se construye utilizando la base rítmica de la canción que emplean los protagonistas como señal de final del sueño, Non je ne regrette rien de Edith Piaf (que aparece citado brevemente en Waiting for a Train). Es un corte poderoso, de ritmo muy marcado, grandilocuente pero épico. Se emplea en las ocasiones de más acción y los puntos críticos de los sueños, siendo Dream Is Collapsing y Dream Within a Dream sus máximos exponentes en la presente edición. Fuera de este hilo central el tono se inclina más hacia el acompañamiento incidental, con algunos instantes bastante insustanciales como We Built Our Own World, Radical Notion y Old Souls. Solo se aparta de la tónica un aislado momento de acción que aunque correcto parece sacado de los restos de The Dark Knight: Mombasa.

Inception me ha resultado un choque de sentimientos. Por un lado es espectacular, eficaz en las escenas de acción y muy agradable de escuchar en disco, por el otro es algo simple y se utiliza con desigual acierto en la película. Es decir, como disco está francamente bien, pero como música compuesta para una película arrastra algunas deficiencias notables. Y para rematar mi leve resquemor también lo tiene todo (una película exitosa que la lance al estrellato y un tema pegadizo con el que venderse fácilmente) para ser una banda sonora de éxito por encima de obras de muchísimo más valor, cuando en realidad es una obra más bien convencional a la par que comercial y un producto poco arriesgado de un autor que puede y debería dar mucho más de sí. Y todo sea dicho, una película tan original y bien construida habría ganado enteros con una banda sonora de mayor calidad.

1. Half Remembered Dream – 1:12
2. We Built Our Own World – 1:55
3. Dream Is Collapsing – 2:28
4. Radical Notion – 3:43
5. Old Souls – 7:44
6. 528491 – 2:23
7. Mombasa – 4:54
8. One Simple Idea – 2:28
9. Dream Within a Dream – 5:04
10. Waiting for a Train – 9:30
11. Paradox – 3:25
12. Time – 4:35
Total: 49:13

Chloe

 

Chloe, 2009, EE.UU.
Género: Drama.
Duración: 96 min.
Director: Atom Egoyan.
Escritores: Erin Cressida Wilson, Anne Fontaine.
Actores: Julianne Moore, Liam Neeson, Amanda Seyfried, Max Thieriot.
Música: Mychael Danna.

Valoración:
Lo mejor: Los actores.
Lo peor: Ritmo lento y aburrido, historia simplona que da poco de sí.
Mejores momentos: Pues cada plano sobre Amanda Seyfried, claro está.

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Chloe narra un bache notable de un matrimonio estándar, donde la chispa ha ido apagándose y afloran sentimientos difíciles de enfrentar: ¿ha dejado de amarme por mi edad, ya no tenemos cosas en común, ha desaparecido la pasión? En un momento de debilidad la esposa decide contratar a una prostituta joven para que finja ser estudiante y comprobar si el esposo se le tira al cuello nada más verla.

Lo que se ofrece es un drama sencillo y poco original, con un ritmo apático y unos diálogos sin fuerza y bastante previsibles. Los tres personajes principales salen bien parados, resultando muy humanos y cercanos, y ayudados por los excelentes actores son lo único que sustenta la cinta. Sin embargo la presencia del hijo del matrimonio resulta bastante forzada. Da la impresión de que está puesto ahí para ser utilizado en la escena final, pues el resto de sus esporádicas apariciones no aportan nada.

Se le otorga al relato un tono de thriller erótico, pero al igual que la endeble trama decepciona. No hay mucha carne, y aunque ver a Amanda Seyfried insinuante es un placer toda la historia carece de la tensión sexual que cabría esperar e incluso las escenas clave (como el polvo más importante… y el único) pasan como si nada, sin emocionar, sin dejar huella y con pocas probabilidades de hacerte pensar que repentinamente tus calzoncillos se quedan pequeños.

Hacia el tramo final parece centrarse, ganar densidad e interés, pero una vez se ve el desenlace y se medita sobre el conjunto resulta ser un espejismo. Se salva la gran conversación que supone la reconciliación, un apunte muy realista y hermoso sobre el desgaste del amor y el desinsterés y miedo que provoca el paso tiempo y los cambios en la relación (una lección que deben apuntar muchas parejas), pero a partir de ahí confluye en un clímax digno de telefilme barato, con acoso, enfrentamiento y muerte de lo más previsibles que dejan un sabor a decepción, a ideas desaprovechadas y tiempo que el espectador ha perdido.

En conjunto es salvable por su correcta realización, su reparto con figuras muy profesionales (Liam Neeson, Julianne Moore –a la que la edad ya la está tocando bastante- y la hermosísima Amanda Seyfried) y alguna que otra escena subida de tono, pero es floja, insípida y, lo peor, bastante aburrida. Habría que ver si la versión original (es un remake de una cinta francesa) ofrece algo más sustancioso, pero las críticas que tiene la ponen más o menos igual, así que no tengo interés en comprobarlo.

Predators

Predators, 2010, EE.UU.
Género: Acción, ciencia-ficción.
Duración: 107 min.
Director: Nimród Antal.
Escritores: Alex Litvak, Michael Finn.
Actores: Adrien Brody, Alice Braga, Topher Grace, Walton Goggins, Oleg Taktarov, Lawrence Fishburne, Danny Trejo, Luois Ozawa Changchien, Mahershalalhashbaz Ali.
Música: John Debney.

Valoración:
Lo mejor: Pues… pues… pues que no es horrible, que no es poco.
Lo peor: No tiene nada para recordar.
La pregunta: ¿Por qué ahora no se traducen los títulos de las películas?

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Hoy día el agotamiento de ideas y la búsqueda de cintas de rentabilidad segura llevan a Hollywood a tirar muchísimo más de la cuenta de remakes, continuaciones de sagas y adaptaciones de todo lo que pillen. Y generalmente son cintas que arrastran un bochornoso tufo a producto prefabricado para reventar la taquilla sin ofrecer prácticamente nada de cine auténtico a cambio. Así que es de agradecer que con Predators intentaran volver a la forma clásica de la saga tras esos dos insultos de Alien Vs. Predator que jamás deberían haber existido, es de agradecer que intentaran hacer una película real y no un producto de consumo vacío y estúpido. Pero parece que a Hollywood, tan estancado en la mediocridad, se le ha olvidado cómo hacer cine de calidad. Predators es un quiero y no puedo alarmante a nivel de historia y a nivel visual, un filme torpe y simplón que muestra una gran falta de recursos artísticos y profesionalidad.

El guión apenas es capaz de ir más allá de la imitación y homenaje a la cinta original. Se disfraza la falta de originalidad trasladando la acción a otro planeta (enésimo planeta imposible: ese exagerado plano al cielo desbordante de gigantes gaseosos, lunas…) y metiendo algunas criaturas nuevas (sorpresas que además son reventadas negligentemente en los trailers, como es habitual hoy día), pero no es suficiente para eludir el halo de indiferencia que deja, de la sensación de que no se aporta nada nuevo. Si al menos contaran bien la historia, pero la narración es previsible, monocromática, sin chispa ni un solo momento puntual digno de recordar.

El grupo de personajes es a primera vista lo más prometedor, pero no se aprovecha lo más mínimo. Abundan los clichés, las relaciones son mediocres y ninguno tiene carisma ni tirón suficiente como para despertar interés. Los giros que hay sobre algunos de ellos son poco menos que lamentables a la par que sumamente previsibles: la ridícula aparición de un loco cansino interpretado por Lawrence Fishburne, la cutre forma de dar a conocer qué pinta el médico ahí, el protagonista que se va pero no se va, etc. Por cierto, el doblaje que se empeñan en poner a Adrien Brody es de esos que se cargan completamente la labor de actor.

Fui al cine esperando como mínimo una producción de acción decente, más o menos espectacular visualmente, pero la dirección de Nimród Antal está al mismo nivel que el guión: vulgar. La selva no se convierte en un lugar bello pero aterrador (si es que parece rodada en el parque de tu barrio), la presencia de los depredadores no inquieta, sus ataques aburren, las escenas de más acción son flojísimas, no existe un solo instante que impresione o que simplemente nos saque de la monotonía.

Un aspecto mítico de Depredador fue la memorable banda sonora de Alan Silvestri. Es una lástima que no estuviera disponible (no pudo hacer un hueco en su agenda… o vete a saber si no puso demasiado interés en conseguirlo), así que nos hemos perdido cómo se hubiera enfrentado a la misma saga tantos años después, cómo habría influido en su trabajo la maduración y experiencia. John Debney se encarga de la poco honrosa labor de versionar ese clásico, tarea que cumple muy bien.

La segunda entrega sí supo muy bien ir un paso más adelante sin olvidar la esencia original, contando una buena historia con buenos personajes y numerosos tramos espectaculares. Es una cinta infravaloradísima a recordar, una lección de cine de acción y ciencia-ficción comparada con esta insípida Predators.