El Criticón

Opinión de cine y música

Archivos mensuales: octubre 2010

¿Hacemos una porno?

Zack and Miri Make a Porno, 2008, EE.UU.
Género: Comedia romántica.
Duración: 101 min.
Director: Kevin Smith.
Escritor: Kevin Smith.
Actores: Elizabeth Banks, Seth Rogen, Craig Robinson, Gerry Bednob, Jason Mewes, Traci Lords, Brandon Routh, Rick Mabe.
Música: James L. Venable.

Valoración:
Lo mejor: La naturalidad y humanidad del relato. Sus deliciosos personajes. Los actores, en especial Elizabeth Banks.
Lo peor: Que pasara tan desapercibida.
Mejores momentos: La reunión con viejos compañeros de instituto. La escena de sexo entre los dos protagonistas. Cuando discuten sobre si él se acostó con otra.
El título: Se rodeó de polémica y censuras en EEUU por incluir la palabra porno en el título. Podría ser el caso más absurdo de la sinrazón fanática en el cine moderno.

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Es una pena que el cine de Kevin Smith se olvide entre las etiquetas “de autor” y “friki”, porque la chispa, naturalidad y gracia que tienen sus películas no se hallan en prácticamente ninguna otra. Su visión tan realista de la vida, narrada generalmente con un tono de comedia casi absurda, proporciona historias emocionantes y divertidas con personajes que calan hondo. Pienso que sus obras deberían funcionar bastante bien entre la gente joven (y hablo de veinte y treintañeros, no de críos), y sin embargo son bastante ignoradas por el público en general (que se inclina hacia la última estupidez de Julia Roberts que vende la publicidad) y absurdamente vapuleadas por los sectores de la crítica que van de serios. Esta ¿Hacemos una porno? en concreto recibió críticas muy tibias y pasó muy desapercibida a pesar de que puede ser su mejor trabajo y que de hecho es una cinta magnífica que recomiendo encarecidamente, pues es una de esas que levantan el ánimo, que te hacen reencontrarte con la felicidad y humanidad perdidas. Vamos, cine romántico de primera, con un tono tan real y cercano que enamora completamente.

Tanto por la maduración que le otorga la edad como la adquirida por su experiencia como autor, esta es la cinta más adulta y madura de Kevin Smith, la más centrada en narrar y obtener algo concreto en vez de buscar la risotada fácil con la unión más o menos acertada de chistes y personajes extravagantes. Este proceso de maduración se veía venir con Clerks II, que junto con la primera entrega y la aquí analizada serían lo más destacable de su pequeño universo particular, pero es en ésta donde finalmente se expone en su máximo esplendor.

¿Hacemos una porno? versa sobre las relaciones humanas, tanto las amistosas como las amorosas, y se centra en los pasos nunca dados por temor (la relación que no parece cuajar nunca es la mejor desarrollada que he visto) y otras dificultades propias de la vida de los jóvenes, todo ello contado desde una perspectiva como es habitual de comedia con toques absurdos o surrealistas (algunas escenas del rodaje –la cagada- o la descripción de El timón holandés son incluso excesivas), con personajes totalmente creíbles a la par que raritos, con diálogos largos y ágiles llenos de naturalidad y con muchos toques de cultura popular (aunque no llega a haber ninguna conversación mítica sobre La guerra de las galaxias). La pareja protagonista es tan deliciosa, tan cercana y creíble que llena la pantalla y transmite todos sus sentimientos de forma magistral. No podría haber funcionado de semejante manera si los dos actores no se hubieran lucido en sus papeles, si no hubieran forjado una química sensacional. De hecho, aunque Seth Rogen está excelente, Elizabeth Banks borda su papel de forma admirable, y es una pena que haya pasado desapercibida al ser una cinta no exitosa. ¡Qué grandísimas escenas cuando están al borde de lanzarse el uno al otro y el choque y la confusión de sentimientos echan todo al traste!

Emotiva, conmovedora, divertidísima y capaz de conseguir con una facilidad pasmosa que te veas reflejado en las vidas de sus protagonistas, para mí ¿Hacemos una porno? debería considerarse un clásico de la comedia romántica, o como poco es una que tienes que intentar ver, porque estoy seguro de que algo sacarás de ella.

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La red social

The Social Network, 2010, EE.UU.
Género: Drama, biografía.
Duración: 121 min.
Director: David Fincher.
Escritores: Aaron Sorkin, Ben Mezrich (novela).
Actores: Jessi Eisenberg, Andrew Garfield, Armie Hammer, Rooney Mara, Justin Timberlake, Rashida Jones, Max Minghella.
Música: Trent Reznor, Atticus Ross.

Valoración:
Lo mejor: El guión, de una calidad inimaginable.
Lo peor: La sensación de que no tiene final.
Mejores momentos: Por citar uno entre muchísimos, el prólogo.
La curiosidad: Los gemelos son interpretados por un solo actor.

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Basada en el libro Multimillonarios por accidente, de Ben Mezrich, La red social narra la historia de Facebook, web que cambió el modo de mantener y crear las amistades a través de internet y que fue diseñada por un joven universitario que tuvo un momento de inspiración, amén de inteligencia, conocimientos y la valentía para llevar a cabo el proyecto y no perder el norte en su estratosférico éxito.

Si se conoce la obra de Aaron Sorkin (creador y guionista de una de las mejores series de la historia, El Ala Oeste de la Casa blanca, entre otras joyas) se ve de lejos que su guión es el 80% de la película, sino más. Toda la cinta está marcada por el sello este de genio incomparable: diálogos constantes, complejos y largos pero ágiles, divertidos e inteligentes como pocos pueden conseguir; narración fragmentada que expone y desarrolla los hechos en forma de capítulos interconectados en el tiempo, resultando muy dinámica y comprensible; humor brillante e hilarante puesto donde menos te lo esperas, soltado con una naturalidad insólita.

Con todas esas habilidades extraordinarias Sorkin construye un relato denso pero accesible, de ritmo trepidante y adictivo, que versa principalmente sobre las amistades y la soledad en el tumultuoso mundo de las relaciones humanas, analizando obviamente cómo las nuevas tecnologías han modificado notablemente la forma de ver las cosas. Momentos sublimes para recordar hay unos cuantos, como ese prólogo que te clava instantáneamente a la butaca, la comida con el creador de Napster, algunos choques entre el protagonista y otros individuos (sus vaciles en el juicio o ante la investigación en la universidad, donde se jacta de su superior inteligencia) o las notas de cordura que pone la abogada en prácticas en el tramo final.

Los personajes están muy bien construidos, mostrando ambigüedades y matices que los alejan del bueno simpático y el malo borde (de hecho los pijos llegan a ser agradables y Zuckenberg puede no resultarlo en algunos instantes), pero al ser mostrados desde la distancia, desde un punto de vista neutral (es una biografía centrada mucho en Zuckenberg, pero no en primera persona), pueden resultar algo fríos y sus motivaciones no estar del todo claras. Además, al ser un punto de vista sobre los acontecimientos cabe preguntarse si realmente Zuckenberg montó Facebook por sus problemas para ligar, si en verdad es un friki muy poco sociable o no es para tanto, si es tan egoísta y rencoroso o solamente se deja llevar por los acontecimientos. Y como extensión no me puedo quitar la sensación de que no podré comprobar si Jesse Eisenberg no está lo suficientemente cómodo en su papel (me resulta poco expresivo y frío) o si el retrato que hace es fiel al joven neoyorquino. El resto del reparto cumple con profesionalidad, siendo Andrew Garfield (Eduardo) el más eficaz y destacando también a un sorprendente Justin Timberlake, el conocido músico comercial metido a actor dando vida precisamente a quien pegó el primer gran golpe contra monopolio de las discográficas, el creador de Napster (al que por cierto retratan como bastante chulo).

Con tanto alabar a Sorkin no quiero que piensen que menosprecio o infravaloro la labor de David Fincher en esta producción. De hecho no basta una buena idea o un buen guión para hacer una gran película, el artífice final a la hora de dotar a las imágenes de una calidad suficiente como para que los diálogos funcionen y los personajes tomen dimensión es del director. Recordemos por ejemplo La guerra de Charlie Wilson, con un guión excelente en la línea de Sorkin pero que resultó poco llamativa porque la dirección de Mike Nichols era flojísima, incapaz de exprimir los caracteres y el enorme potencial de la historia. Que Fincher es un director de enormes recursos está de sobra comprobado (Seven, Zodiac, El curioso caso de Benjamin Button), pero si su trabajo aquí destaca en su peculiar e indispensable carrera es por alejarse de su habitual virtuosismo visual para optar por la sobriedad, por no interferir en una historia que habla casi únicamente a través de conversaciones. Aún así no hay que dejar de admirar la exquisita coherencia que obtiene en un puzzle tan complejo de encajar como es este guión: el ritmo que imprime es brillante, uniendo las líneas temporales con gran equilibrio y fluidez, y saca un excelente partido de los actores, la fotografía y el montaje. Su profesional mano pone los últimos y cruciales ingredientes para obtener una película memorable que además de ser una de las mejores del año supone un perfecto ejemplo de que calidad e inteligencia no tienen por qué ir reñidas con entretenimiento fácil de ver.

El único desliz llamativo de La red social es que carece de un cierre con el mismo empaque que el resto del metraje. Simplemente acaba sin más cuando parecía acercarse a un desenlace, mostrándose el resultado del juicio impreso en letras en la pantalla y sin hacerse mención alguna a cómo acaban las relaciones entre los personajes tras ese proceso. Se puede decir que es un punto y seguido, no un final definitivo, ya que se nos relata algo actual, pero aun con esa consideración resulta un desenlace ligeramente precipitado y gélido.

Airbender, el último guerrero

The Last Airbender, 20010, EE.UU.
Género: Aventuras, fantasía.
Duración: 103 min.
Director: M. Night Shyamalan.
Escritor: M Night Shyamalan.
Actores: Noah Ringer, Dev Patel, Nicola Peltz, Jason Rathbone, Shaun Toub, Aasif Mandvi, Cliff Curtis, Seychelle Gabriel.
Música: James Newton Howard.

Valoración:
Lo mejor: Dirección, dirección artística (vestuario, decorados).
Lo peor: El guión falla estrepitosamente y hunde completamente el conjunto.

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Su estreno supuso un varapalo crítico sin precedentes, fue tildada como una de las peores películas de los últimos años. Yo creo que no es para tanto. Fallida y regulera sí, pero tiene algunos valores artísticos dignos de mención y se deja ver como espectáculo intrascendente si no vas en plan exigente, y desde luego de ninguna manera es el horror innombrable que se clamó con tanto ímpetu, de hecho ni llega a los niveles de cosas tan olvidables como Eragon, 10.000 o la fallida segunda parte de Las crónicas Narnia.

Como superproducción de alto presupuesto su acabado visual es brillante cuando no apabullante por su espectacularidad y belleza. El diseño artístico recrea las distintas culturas, sus ropas, hogares (impresionante la ciudad en el hielo) y tecnología (alucinantes los barcos de hierro) con un detallismo e imaginación comparable tan solo al de sagas del calibre de Las crónicas de Narnia y Harry Potter. Y la mano de Shyamalan se nota tras las cámaras. Sí, está dirigiendo un producto vacío y rayano en la vergüenza del gremio de guionistas, pero otorga un nivel a las escenas que solo un director de su calidad puede lograr: la cámara se pasea con habilidad y fluidez, hallando siempre el enfoque más enérgico y eficaz, y algunos plano-secuencia en movimiento constante son de gran calidad. Es una pena que esa labor pase bastante desapercibida debido a que por culpa del guión la narración tiene poca definición y un rumbo casi sin sentido, pues la fuerza visual que consigue podría haber deslumbrado en otras condiciones.

Ahondando en el dichoso guión, su problema es que parece un resumen de algo mucho más extenso, no una historia cerrada y con vida propia. Shymalan, quizá porque no se encuentra cómodo al no ser un proyecto suyo, sino un encargo y una adaptación, no es capaz de darle una forma mínimamente coherente. La historia se desarrolla por episodios tan breves que el conjunto resulta caótico, va tropezando entre escenas, trasladándote de lugar sin dejarte claro por qué, añadiendo datos de forma precipitada y metiendo personajes de forma tosca. Carece de una coherencia y equilibrio suficientes como para resultar una historia fluida, comprensible y digerible. Su torpeza es de hecho tan extrema que hay instantes que me hacen pensar que son parches puestos para intentar arreglar el desatino: repentinas voces en off que tratan de aclarar cosas, saltos bruscos a otras escenas para intentar explicar algún detalle sobre el universo mostrado, etc. Así pues, la cinta va a toda velocidad soltando morralla y sin llegar a ninguna parte, sin conseguir definir nada concreto. Y por si fuera poco acaba sin final, como si fuera el episodio de una saga que podría extenderse, pues en taquilla tampoco le fue tan mal.

La gente recomienda la serie de animación en que se basa como una producción bastante buena, así que es una pena que la adaptación se escribiera tan mal, porque se echó a perder una buena oportunidad para desarrollar una franquicia de nivel suficiente como para garantizarnos algunos años de buen entretenimiento y llenar hasta arriba las arcas de las productoras.

Depredador


Predator, 1987, EE.UU.
Género: Acción, misterio, ciencia-ficción.
Duración: 107 min.
Director: John McTiernan.
Escritores: Jim Thomas, John Thomas.
Actores: Arnold Schwarzenegger, Carl Weather, Bill Duke, Elpidia Carrillo, Jesse Ventura, Sonny Landham, Richard Chaves, R. G. Armstrong.
Música: Alan Silvestri.

Valoración:
Lo mejor: Música, dirección. Ritmo, tensión, espectacularidad. Y la criatura.
Lo peor: Sobra el plano inicial desvelando la existencia del alien.
Mejores momentos: El asalto a la aldea, todas las incursiones de la criatura, la chica aterrada que no huye, el enfrentamiento final al completo…
El doblaje: Varios personajes hablan castellano con la rehén, pero en la versión doblada es como si todos hablaran el mismo idioma.
El gazapo: Cuando el protagonista sale del agua ha perdido el cuchillo, así que debe esconderse. Acto seguido se pone a montar trampas con el cuchillo de nuevo en su poder.
La frase:
1) Si sangra podemos matarlo.
2) La selva se lo llevó.

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John McTiernan es probablemente el mejor director de acción que ha existido. Y hablo en pasado porque debido a problemas legales (estará unos años en la cárcel por mentir al FBI en una investigación) ha estado parado desde sus dos últimas producciones (Rollerball y Basic) allá en 2002 y 2003 (que además fueron fracasos artísticos, espero que debido a esos asuntos que le agobiaban). Exceptuando esas dos, todas las películas que ha realizado son divertimentos de primer nivel cuando no clásicos del género, tanto de la rama policíaca (La jungla de cristal y su no menos estupenda tercera parte) como la aventura (la magnífica pero infravalorada El guerrero nº 13 o la alocada El último gran héroe) o el thriller (La caza del Octubre Rojo, El caso de Thomas Crown). Incluso se atrevió y triunfó con el misterio con toques de ciencia-ficción con esta atípica Depredador, que si bien nunca ha llegado a considerarse una obra maestra (claramente dista de serlo) sí ha alcanzado ese estado de clásico del género, de obra de referencia y de saga mítica.

Decía que esta cinta es atípica porque, olvidando el innecesariamente relevador plano inicial (¿en qué estaban pensando al reventar así la sorpresa que tanto tarda en aparecer luego?), comienza como una aventura de acción bélica espectacular para una vez muy entrados en el metraje inclinarse por el misterio con toques gore (hoy día es inimaginable esa cantidad de sangre) y desencadenando en el tramo final en la acción y ciencia-ficción con la sobrecogedora lucha contra el alienígena. Los cambios de registro y ritmo son perfectos, la expectación que se mantiene constantemente digna de elogio, las escenas de acción memorables, la criatura perturbadora. Atrapa de principio a fin, y si no se conoce de qué va sorprende como pocas.

Espectacular, explosiva, destructiva, inquietante, agobiante, sangrienta y sorprendente, Depredador deslumbra por ser un conjunto de exquisita dirección, fotografía y montaje (qué bien aprovechada está la peligrosa belleza de la selva, no como en el último intento de levantar la saga), de actores bien utilizados (tanto Schwarzenegger como los que le acompañan son héroes de acción que llenaban la pantalla con su carisma, y hay que decir que Bill Duke –el negro grandote- obtiene una interpretación de gran calidad), de diseño artístico arrollador (solo sale un alienígena, pero es inolvidablemente asqueroso), y sobre todo cuenta con una banda sonora (Alan Silvestri) de rasgos únicos, de eficiencia absoluta con las imágenes. Una producción fascinante y modélica a la que el paso de los años y los sucesivos visionados no le hacen perder lo más mínimo.

Pocos años después tuvo una secuela de buen nivel aunque muy infravalorada, pero por desgracia recientemente se intentó resucitar como producto de consumo rápido con dos obras totalmente innecesarias y olvidables (Alien vs. Predator y su continuación), y actualmente, cuando por fin parecía que iban a retomarla con un poco de seriedad (Predators), no contaron con artistas que supieran hacerlo con la habilidad suficiente.

Adiós pequeña, adiós

 

Gone Baby Gone, 2007, EE.UU.
Género: Drama.
Duración: 114 min.
Director: Ben Affleck.
Escritores: Ben Affleck, Aaron Stockard, Dennis Lehane (novela).
Actores: Casey Affleck, Michelle Monaghan, Ed Harris, Morgan Freeman, Amy Madigan, Amy Ryan, Titus Welliver.
Música: Harry Gregson-Williams.

Valoración:
Lo mejor: Guión, dirección, reparto. Intensidad de la historia, calidad de los personajes…
Lo peor: Sus giros pueden descolocar y el final puede resultar algo confuso.
Mejores momentos: El protagonista visitando a criminales varios, el tiroteo del desenlace, la decisión final de su novia.

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Gone Baby Gone (Adiós pequeña, adiós) supone la opera prima de Ben Affleck como director (no como guionista, donde sorprendió hace años con El indomable Will Hunting) y el lanzamiento al estrellato de su hermano Casey como intérprete, siendo un debut extraordinario del director y un ascenso impresionante del actor. Pero no son ellos dos los únicos grandes nombres de la propuesta. No sé cómo, Ben Affleck consiguió rodearse de un reparto de figuras tanto de primer nivel (famosos como Morgan Freeman o Ed Harris) como de secundarios de sobra experimentados en cine y televisión (Amy RyanThe Wire-, Amy MadiganCarnivàle-, Titus WelliverDeadwood-) y otros no tan conocidos pero muy bien elegidos (Michelle Monaghan). Todos ellos están fantásticos, en especial el inmenso Ed Harris, pero si hay que aclamar a uno es desde luego a Casey Affleck, cuya interpretación quita el aliento: el chico bueno que se mete en lo más sucio de las sociedades humanas (con qué facilidad transmite el miedo y la tensión) pero que al haberse criado en un barrio malo sabe más o menos cómo reaccionar (inolvidables sus enfrentamientos tanto con los matones de bar como con los narcotraficantes).

El magnífico pulso que imprime Ben Affleck en la dirección, ofreciendo un ritmo pausado pero fluido, sabiendo en todo momento qué sacar de la escena y de los actores, no sería nada si detrás no hubiera un guión (de Affleck y Aaron Stockard) que adapta con sabiduría la novela de Dennis Lehane y obtiene una profunda y conmovedora historia llena de magníficos personajes. Hay que decir que es una cinta que exige mucho al espectador, tanto paciencia como capacidad para recordar nombres, pues ofrece una narración atípica donde la conclusión parece postergarse y esconderse tras unos giros extraños y unos tramos que no se sabe muy bien dónde pueden desembocar en los que salen y entran personajes y datos que a pesar de no llamar la atención en un principio pueden ser cruciales más adelante. No me cabe duda de que algunos espectadores se sentirán confundidos en sus cambios de ritmo y agobiados por la lluvia de datos en el desenlace del caso, pero desde mi punto de vista lejos de resultar una narración enmarañada, caótica o que parece no saber llegar a su final es un atrevido y eficaz ejercicio de intriga y análisis social (por momentos nos hace pensar que está basada en hechos reales) muy bien materializado por el exquisito guión, la excelente puesta en escena y los impresionantes actores.

Llegue o llene más o menos al espectador, es sin duda una película inteligente, bien escrita y realizada, con un desarrollo magnífico y nada predecible y con muchos buenos momentos. Fue una de las mejores de 2007, una de las imprescindibles del año, aunque quizá no se recuerda tanto como otras por haber sufrido el enésimo nefasto azote de los Oscar, quienes adoraron cintas menores como Juno o Expiación en vez de joyas como ésta. De hecho ni el papelón de Casey Affleck fue premiado como se merece.

Moon

 

Moon, 2009, Reino Unido.
Género: Drama, ciencia-ficción.
Duración: 97 min.
Director: Duncan Jones.
Escritores: Nathan Parker, Duncan Jones.
Actores: Sam Rockwell, Kevin Spacey.
Música: Clint Mansell.

Valoración:
Lo mejor: Guión, dirección, interpretación (genial Sam Rockwell), música, aspecto visual (efectos especiales, decorados, fotografía…).
Lo peor: Lo de siempre: que al ser ciencia-ficción no se hablara de ella, cuando fue una de las mejores del año 2009.

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Moon quizá no se recuerde como un clásico de la ciencia-ficción, pero es un soplo de aire fresco tanto en el género, bastante apagado en los últimos años, como en el cine en general, falto de películas arriesgadas e inteligentes. Es una obra en la que se observa con agrado que han puesto amor por el arte y ganas de hacer las cosas bien.

El guión cuida muchísimo la descripción los personajes y su forma de enfrentarse a una situación tan confusa y delicada, retratando el conflicto interno de los mismos de forma magistral. La narración mantiene un ritmo pausado pero expectante donde te ofrecen la información justa en el momento justo, destacando algunos instantes como el descubrimiento del asunto y los primeros roces entre personajes, la breve pero concisa llamada o ese final en el que muchos autores hubieran añadido más de lo necesario. Qué difícil me es describir algunos de sus grandes aciertos sin desvelar nada, pero no quiero hacerlo, pues es un visionado para disfrutar yendo en blanco.

Si eres un espectador curtido en la ciencia-ficción, sea en el formato que sea, quizás las sorpresas principales no te resulten impresionantes o incluso las veas venir de antemano, de hecho incluso el desenlace puede ser intuido a partir de cierto momento. Pero eso no significa que la historia sea simple y fácil de prever, pues en realidad es una película en la que se disfruta pensando, formando teorías y viendo cuales finalmente se suceden y cuales no. ¿Cuándo fue la última vez que saliste de una proyección repasando ideas, rumiando detalles, sonriendo satisfecho por la originalidad y madurez de la propuesta?

El actor principal (y prácticamente el único), un entonces bastante desconocido Sam Rockwell, confecciona una de las interpretaciones más memorables de los últimos años. Su soledad, sus temores, sus achaques, su incomprensión de la situación a la que se enfrenta… El papel es de los que no se olvida. Y la puesta en escena es de primera calidad, destacando una fotografía excelente, una banda sonora puntual pero acertadísima cuando aparece y la apuesta por lo tradicional, es decir, decorados bien detallados y la nula utilización de lo digital (las maquetas cumplen a la perfección).

Moon es un conjunto equilibradísimo de buenas ideas y acierto tanto al plasmarlas en papel como al llevarlas a imágenes. Es una lección de cine hecha con cinco míseros millones de dólares. Y por supuesto, al ser ciencia-ficción solo tuvo reconocimiento en festivales menores, siendo automáticamente descartada por los nefastos Oscar (quienes prefieren aclamar tonterías como Tierra hostil en vez de maravillas como ésta). Por último debo indicar que es la ópera prima de Duncan Jones, así que ya tenemos otro autor de calidad a quien seguir la pista con entusiasmo.