El Criticón

Opinión de cine y música

Archivos mensuales: enero 2011

Déjame entrar

Let Me In, 2010, EE.UU.
Género: Drama, intriga.
Duración: 116 min.
Director: Matt Reeves.
Escritores: Matt Reeves, John Ajvide Lindqvist (novela y cinta en la que se basa).
Actores: Kodi Smit-McPhee, Chlore Moretz, Richard Jenkins, Elias Koteas, Kara Buono, Dylan Minnette, Richie Coster.
Música: Michael Giacchino.

Valoración:
Lo mejor: La profesionalidad de la puesta en escena (dirección, fotografía) y los jóvenes actores.
Lo peor: Tiene poca sustancia y sabe a poco tras la original.

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Esta Déjame entrar es claramente es un remake y no otra adaptación de la novela de John Ajvide Lindqvist en la que se basó la primera versión (Låt den rätte komma in, 2008), pues no hay más que echarle un vistazo por encima para ver que es un calco escena a escena, cambiando sólo algunos detalles, como la inclusión de un detective en sustitución de la subtrama de otros adultos o el innecesario aporte de efectos digitales. Sin embargo, conociendo el puritanismo y policorrectismo de Estados Unidos esperaba que la propuesta fuera mucho más ligera, pero sólo esquiva un momento peliagudo, aquél en que el chaval espía a la vampira desnuda y ve que en sus partes íntimas no hay lo que debería (solo una cicatriz). Aquí muestran cómo mira, pero no lo que ve, con lo que no se entiende su reacción (de hecho lo que cabe pensar es que se ha excitado, y no es esa la intención de la escena originalmente). Pero para mi sorpresa el tono en general no difiere mucho, y hay algunas escenas que no me esperaba ver relativas a la incipiente relación amorosa entre los chavales, como aquélla en que duermen juntos, ella desnuda, y hablan de ser novios.

La cinta destaca rápidamente por su trabajado aspecto visual. La fotografía (Greig Fraser) es muy virtuosa, resultando expresiva e inquietante a partes iguales (nótese que el rostro de la madre nunca se ve directamente, mostrando así su escasa conexión familiar), y la dirección (Matt Reeves) brilla por su acertado manejo de la narración, manteniéndose siempre en un ritmo pausado pero firme donde el interés, a pesar de que la historia es lenta por definición, no decae. Cabe citar que el director venía de Monstruoso (Cloverfield) , lo que supone un cambio de estilo brutal y denota que sabe muy bien lo que hace. Pero eso sí, con una banda sonora más trabajada (el esfuerzo de Michael Giacchino se queda en un pobre efecto sonoro) podría haber ganado algunos enteros.

Sin embargo no he sido capaz de meterme de lleno en la historia, no he vivido con entusiasmo los problemas y emociones de los protagonistas, ni la trama me ha parecido lo suficientemente llamativa como para resultar impresionado en los momentos clave (sean los escalofriantes o los sentimentales). Diría que se debe a que se pone más esfuerzo en la imitación, en lograr un producto parecido, que en darle densidad desde el guión. De hecho, si los personajes llegan a interesar lo suficiente como para que no acabe siendo una aventura insípida es porque los jóvenes actores (Kodi SmitMcPhee –La carretera– y Chloe Moretz –Kick Ass-) están muy bien en sus papeles.

Así pues, a pesar de su equilibrada puesta en escena le falta atmósfera, ímpetu, cuando la original resulta subyugante, atrapa desde el principio y nos sumerge en un entorno tenebroso, frío e inhóspito, y en cuanto a las emociones se conecta íntimamente con la vida solitaria y cruel que viven los protagonistas. O dicho de otra forma, una denota bastante profesionalidad y buen uso de la técnica en su realización pero apenas saca partido del contenido, y la otra resulta muchísimo más intensa y ofrece una obra de arte tan atípica como fascinante.

Además no he dejado de tener la sensación de que un producto así de arriesgado y original hoy día es casi imposible verlo nacer desde cero en Hollywood. Lo han confeccionado partiendo de un valor seguro, lo cual es bastante cobarde, más aún si tenemos en cuenta que la cinta original golpeó bastante fuerte debido a su gran calidad: lo que se tenía que haber hecho era darle un apoyo extra a su distribución, no imitarla. Esto sólo refleja demasiado egocentrismo, una industria muy cerrada (no se permiten doblajes, y quién va a ver allí algo en un idioma extranjero), una notable falta de ideas y, por eso de aprovechar el éxito de otros, bastante cara dura. Aquí debo recordar que no hace mucho escribí un artículo hablando de la crisis del cine de Hollywood.

Y esto me lleva al manido tema de si los remake son una vergüenza o algo aceptable. Y yo me inclino por admitirlos, porque, ¿qué problema hay con ver otra versión de una idea? Puede salir muy bien (Infiltrados se basa en un filme japonés y el resultado es sublime), muy mal (La cena de los idiotas ni me atrevo a verla), ser un aprovechamiento claramente comercial (la aquí analizada) o resultar una actualización hecha con muy buenas ideas (La cosa o La invasión de los ultracuerpos superan claramente a sus precursoras). Además, si no gusta sabemos que la versión buena sigue existiendo, y es evidente que pueden valer para dar a conocer obras de escasa trascendencia. Sobre Déjame entrar ya he dicho lo que pienso, así que si algún lector tiene interés, que vaya de cabeza a por la sueca.

Red

Red, 2010, EE.UU.
Género: Acción, comedia
Duración: 111 min.
Director: Robert Schwentke.
Escritores: Jon Hoeber, Erich Hoeber, Warren Ellis y Cully Hamner (novela gráfica).
Actores: Bruce Willis, Mary-Louise Parker, Morgan Freeman, Helen Mirren, John Malkovich, Karl Urban, Rebecca Pidgeon, Brian Cox.
Música: Christophe Beck.

Valoración:
Lo mejor: El reparto es antológico. Ritmo, humor. Dirección.
Lo peor: Es totalmente intrascendente. La música.

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Inspirándose en un cómic de DC de mismo título Red es una parodia del género de espionaje y acción. Los grandes agentes de la guerra fría están jubilados y son unos viejos achacosos, algunos incluso con el juicio trastocado, pero deben volver a formar equipo para evitar la cacería en la que alguien los ha envuelto.

El tono de comedia funciona muy bien si obviamos la música que se empeña en recalcar la comicidad de la situación de forma tan insistente que llega a ser molesta. Los personajes están muy bien trabajados y resultan divertidísimos, la trama tiene consistencia suficiente como para entretener sin que sus agujeros y saltos de fe molesten (y hay partes muy cogidas por los pelos, como la huida de una casa rodeada o lo fácil que resulta secuestrar a un vicepresidente) y sobre todo las situaciones y diálogos dan muchos buenos momentos de humor, siendo muy destacables los atinados chistes sobre el retiro y la edad de los protagonistas.

Me ha recordado en cierta forma a Los mercenarios (viejos dando caña), pero está mucho mejor desarrollada y sobre todo mejor rodada. De hecho me sorprende la más que decente calidad de la puesta en escena, sobre todo comparando con el cine de acción de la actualidad, como he comentado muchas veces demasiado vendido a lo fácil y rápido, es decir, a llenar la pantalla de movimiento (cansinas cámaras en mano) y efectos especiales en vez de optar por cuidar la plafinicación de escenas y esforzarse a la hora de rodar. Red tiene buena fotografía, mucha cámara sobre grúa y raíles que le da dinamismo sin marearnos y un montaje excelente que te introducen de lleno en la acción sin abrumarte con un caos ininteligible, sino mostrándote todo el desarrollo de la secuencia de forma bien clara y atractiva. Obviamente dado el género hay algunas exageraciones puntuales (la escena del lanzacohetes…), pero todo se muestra con un clasicismo y una profesionalidad que se echan de menos hoy en día en el género.

Pero si algo llama la atención antes y sobre todo después de ver la película es su inmenso reparto, más propio de un gran drama. Pocas cintas de acción de escasas pretensiones han mostrado tantos grandes actores juntos. El ya mítico Morgan Freeman es un valor de sobra consagrado, pero incluso en un papel tan breve es capaz de dejarte pasmado por la credibilidad que irradia, por como muestra de golpe al personaje con una sola mirada. Helen Mirren también se mete de lleno en papel, tornándose vivaz y alegre como una jovenzuela y dando a su personaje un tono de picaresca que provoca un inquietante morbo. Bruce Willis da unos cuantos buenos momentos también (cuando piensa que su amigo ha fallecido), y hace que me acuerde de que nadie creía que supiera actuar hasta su papelón en El sexto sentido. Karl Urban merece conseguir un papel de nivel, pues es un actor de mucha calidad, como aquí demuestra. John Malkovich como siempre interpreta a un zumbado de los gordos, y como siempre lo borda de forma impresionante. Brian Cox, eterno secundario, se ha ganado ya un hueco tanto en cine como en televisión haciendo papeles breves pero bastante jugosos, como el aquí ofrecido. Pero el plato fuerte de la función es Mary-Louise Parker, nombre poco conocido salvo si eres adicto a las series (salía en El Ala Oeste, pero se la conoce sobre todo por ser la protagonista de Weeds). Es una de las mejores actrices que he visto, y el indescriptible papelón que hace en Red lamentablemente pasará desapercibido por lo caduco y poco llamativa que resulta una cinta como ésta. Lástima que no obtuviera algo de visibilidad hasta casi ser una cuarentona, porque con más suerte podría haber dado una carrera memorable. Y ojo, que tiene ahora tiene cuarenta y siete años y está buenísima.

Es indudable que Red es una chorrada que no deja huella, un divertimento pasajero, totalmente intrascendente, pero si eres amante del género es un visionado más que recomendable.

La noche es nuestra

We Own the Night, 2007, EE.UU.
Género: Thriller, drama, acción.
Duración: 117 min.
Director: James Gray.
Escritor: James Gray.
Actores: Joaquin Fenix, Mark Wahlberg, Eva Mendes, Robert Duvall, Tony Musante, Antoni Corone, Alex Veadov, Moni Moshonov.
Música: Wojciech Kilar.

Valoración:
Lo mejor: Actores, guión, dirección.
Lo peor: Que pasara tan desapercibida.
Mejores momentos: La persecución en coche en la lluvia, el protagonista en la reunión para comprar droga.

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La New York de finales de los ochenta se ahoga en el crimen y la policía se ve desbordada. En una familia donde por tradición casi todos sus miembros han terminado siendo policías uno de los hijos se presenta como la oveja negra al dirigir un club donde abundan las drogas y presumiblemente se realizan citas de alto nivel de las mafias narcotraficantes. Quiere el desarrollo de ciertas investigaciones que el local sea el centro de la tormenta, y a partir de ahí los choques entre los criminales y la policía desatan una oleada de violencia que pone a la familia en peligro constante y dirigen la vida del dueño del club hacia caminos inesperados.

La absorbente trama se desarrolla con un ritmo envidiable y un manejo de la tensión exquisito. Los personajes son exprimidos al máximo en numerosas escenas que los ponen al borde de la muerte, transmitiendo de forma loable todo su tormento y el agobio constante en que viven. Hay un par de tramos que van confeccionando poco a poco los dos grandes clímax de la película, aquel en que el protagonista lleva escucha en una importante reunión con los narcotraficantes y la persecución en coche provocada cuando intentan quitárselo de en medio. Y recalco lo impresionante que resultan ambas secuencias: pocas veces he estado tan dentro de una película, tan en la cabeza de un personaje viviendo sus seguros últimos segundos de vida. La planificación y ejecución de estos dos momentos son dignos de recordar y destacan incluso dentro de una cinta tan equilibrada como ésta.

La construcción de personajes es digna de aplaudir. Las tensas relaciones familiares y los roces entre las distintas formas de vida resultan muy creíbles y atractivos, sobre todo conforme evolucionan y las cosas empiezan a ponerse muy feas. Y por extensión la evolución de los caracteres (sobre todo el interpretado por Joaquin Fenix) resulta encomiable. O dicho de otra forma, se nos ofrece unos personajes de una solidez que hoy día es muy rara de encontrar, y la gran calidad del reparto ensalza aún más estas virtudes. Mark Wahlberg y Robert Duvall ofrecen interpretaciones muy ajustadas a sus papeles, pero si destaca alguien es Joaquin Fenix, un actor poco activo pero que ha dado papales magníficos, entre ellos éste.

El que el tema que trata está bastante visto puede pesar, el ascenso del protagonista puede resultar algo forzado y el desenlace deja la sensación de que a una propuesta tan convincente como ésta le hubiera ido de perlas un cierre menos convencional, pero en conjunto La noche es nuestra es un notable thriller policiaco, denso y fascinante y con el sabor de los clásicos del género. Solo le ha faltado el toque de brillantez justo para hacer de ella una película redonda, memorable, como el que sí tiene Infiltrados de Scorsese por ejemplo, pero es un ejemplo de cine de primera que apenas tuvo repercusión. Sí, las críticas no fueron malas, pero no la ensalzaron como desde mi punto de vista se merece y además apenas se habló de ella y casi nadie la vio (50 millones de recaudación en todo el mundo, aunque supera su presupuesto, es de chiste viendo su calidad o lo atractivo de su reparto). ¿Mala distribución, poca publicidad o falta de interés? Sea como sea, es una pena que pasara tan desapercibida, y eso que forma parte de un género que suele obtener mucho reconocimiento. Para mí es un filme a reivindicar, uno de los más grandes del año 2007. Supera por ejemplo a la insatisfactoria American Gangster de Ridley Scott, que sí fue muy aplaudida, y no digamos a algunas de las injustamente laureadas ese año, cintas que he mencionado unas cuantas veces, como Expiación, Pozos de ambición, Michael Clayton o Juno. No me canso de decirlo: esa temporada fue lamentable a la hora de repartir alabanzas.

Camino a la libertad

The Way Back, 2010, EE.UU.
Género: Drama, aventuras.
Duración: 133 min.
Director: Peter Weir.
Escritores: Keith Clark, Peter Weir, Slavomir Rawicz (novela).
Actores: Jim Sturgess, Ed Harris, Colin Farrell, Alexandru Potocean, Saoirse Roan, Dragos Bucur, Gustaf Skarsgaard, Mark Strong.
Música: Burkhard Dallwitz.

Valoración:
Lo mejor: Dirección, fotografía, reparto. El realismo de la historia.
Lo peor: Tarda en arrancar, le falta definición a los personajes y en general podría haber dado mucho más de sí.
Mejores momentos: Prácticamente todas las escenas en el desierto son impresionantes.

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En una de las peores dictaduras de la historia del hombre, la de Stalin, y en una de las peores épocas de la historia de la humanidad, la Segunda Guerra Mundial, un grupo de prisioneros escapa de un campo de trabajos forzados (o gulag) cuyo muro más alto y difícil de traspasar es la adversa climatología de los confines de la helada Siberia. Su destino es Mongolia, o China, o India, allá donde pudieran alcanzar la libertad. Esta odisea sobre los anhelos de libertad del hombre y las miserias que provocan las guerras y dictaduras es tan fascinante como difícil de creer, y ahí radica su mayor atractivo. Es un relato totalmente verídico que ha podido ser contado por sus supervivientes, principalmente a través de la novela The long walk: The True Story of a Trek to Freedom de Slavomir Rawicz (autor que no tuvo pudor en atribuirse el protagonismo a pesar de que lo que hizo fue reconstruir la historia a través de los datos que recopiló) y ahora esta película que se basa en ese libro.

La cinta en conjunto es una aventura digna de ver, muy bien realizada y con fuerza suficiente como para atrapar y calar hondo en algunos instantes. Pero tarda en arrancar, en presentar a los protagonistas como es debido, en hacerte partícipe de sus vivencias. El tramo en la prisión es breve y bastante superficial. Pronto se escapan (la fuga es horrible, ¿cómo un director de este calibre puede hacer algo tan cutre?) y empiezan a correr, pero cuesta saber quiénes forman el grupo. Aquí no puedo evitar pensar en La gran evasión, donde hay una descripción de personajes (y son muchos) exhaustiva, modélica. Pero en Camino a la libertad se tarda mucho en darles forma, en mostrarlos ante el espectador. Y claro, la estancia en la cárcel se olvida porque casi no ha servido para nada, y el tramo inicial en las durísimas condiciones de Siberia sabe a poco puesto que no sentimos empatía por nadie. Pero cuando ya conoces a la banda (poco antes de unirse a ellos Saoirse Roan termina de aclararse quién es quién) todas sus penurias y dilemas adquieren una nueva dimensión. Cada disputa, roce, achaque, herida y desesperanza se vive. Se sufre viendo algunos tramos de la película, sobre todo con las caídas paulatinas de los fugados. Se masca la tragedia, como dice mi madre.

Así pues, aunque tarde en lanzarse la narración de la odisea es muy buena, mostrando adecuada y equilibradamente los distintos retos de cada etapa. Asoman interesantes dilemas morales, las dificultades del compañerismo entre desconocidos y criminales en situaciones extremas dan bastante juego y se obtienen buenos momentos de tensión así como correctas evoluciones de los caracteres, y las circunstancias climáticas cambian tan drásticamente (del frío más aterrador de Rusia a desiertos extremos como es el de Gobi) que se muestra un amplio abanico de problemas de supervivencia (siendo el tramo del desierto el más logrado).

A la hora de mostrar la terrible belleza de la naturaleza en todo su esplendor juega un papel fundamental la sobrada experiencia de Peter Weir, director de gran calidad (recordemos la sublime Master and Commander) que lamentablemente se prodiga muy poco. La puesta en escena, salvo por esa fuga mal retratada, es excelente en todo momento, destacando especialmente la magnífica fotografía de Russell Boyd, que llega a dejarte pasmado con algunos planos. Y en ese bello envoltorio se sumerge un grupo de actores, mitad desconocidos (Jim Sturgess, Alexandru Potocean, Dragos Bucur, Gustaf Skarsgaard), mitad rostros habituales (enormes intérpretes como Ed Harris y Colin Farrell, la cada vez más solicitada Saoirse Roan e incluso un siempre excelente Mark Strong en un papel minúsculo) que resulta notablemente eficaz: todos ellos llenan la pantalla y transmiten todas las penurias de estos individuos que vivieron una de esas aventuras que nunca deben ser olvidadas.

Camino a la libertad es buena película. Pero si su tramo inicial hubiera estado a la altura del resto y se hubieran trabajado más los personajes podría haber sido memorable. Me ha gustado bastante, pero no me puedo quitar de encima la sensación de que podría haber salido una producción muchísimo mejor, más densa, profunda y épica.

Cargo

 

Cargo, 2009, Suiza.
Género: Ciencia-ficción, misterio.
Duración: 112 min.
Directores: Ivan Engler, Ralph Etter.
Escritores: Ivan Engler, Patrik Steinmann, Thilo Röscheisen, Johnny Hartmann, Arnold Bucher.
Actores: Anna-Katharina Scwabroh, Martin Rapold, Regula Grauwiller, Yangzom Brauen, Pierre Semmler, Claude-Oliver Rudolph, Michael Finger, Gillers Tschudi.
Música: Fredrik Strömberg.

Valoración:
Lo mejor: El argumento podría haber dado algo muy interesante. La ambientación está muy lograda.
Lo peor: El guión no sabe desarrollar la trama y da una película malísima. El reparto es infame. La música y el montaje también.
Distribución: No ha llegado a España, con lo que si queréis verla os toca en alemán con subtítulos.

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Cargo es una cinta suiza de ciencia-ficción, un género poco cultivado en Europa más allá de los escasos productos independientes o de poco presupuesto que deambulan por algunos festivales y rara vez despuntan, ya sea porque pocos consiguen sobrepasar las fronteras hacia el mercado popular o porque ni siquiera lo merecen.

La Tierra está devastada por la acción de la humanidad y ésta sobrevive a duras penas en estaciones espaciales abarrotadas mientras solo unos pocos elegidos (sea por dinero o alguna otra razón) disfrutan de las comodidades de un mundo colonizado. La esperanza de poder llegar a él y a otros planetas de próxima colonización es lo que mantiene a la gente con vida. La propia protagonista, una joven doctora, se embarca en una nave de carga en un largo viaje estelar para poder ahorrar para el acceso a dicho paraíso, pero en su periplo se verá envuelta en una aventura peligrosa y que hará tambalear su visión del mundo en el que vive.

Pensando tanto en la trama básica como en las sorpresas que se distribuyen a lo largo de la propuesta debo decir que a pesar de notarse claras influencias de obras emblemáticas (Alien, Solaris, Dark City y Matrix principalmente) la idea es atractiva y posee gran potencial. Pero el acabado final de la película deja muchísimo que desear y desde mi punto de vista se presenta como tiempo perdido, tanto que no la recomiendo ni aunque seas admirador del género. Y es una lástima, porque inicié su visionado con ganas, pues la vi bastante bien recomendada en un foro donde se hablaba de películas del género desconocidas pero dignas de ver, y conforme la proyección avanzaba iba diciendo “uuuy, pinta cutrecilla”, “uuuuy, vaya bodrio estoy viendo”… hasta que llegó un momento en el que acepté lo que tenía delante y me dejé llevar: “juajuajua, y ahora qué más”. Sí, es tan mala que por tramos roza el cine cutre, es decir, cine tan amateur, torpe y ridículo que provoca risas.

El guión es infame, tan mal hilado y mal compuesto que la narración hace aguas por todas partes. El universo recreado no está mal presentado, pero conforme se nos introduce en la aventura y van apareciendo los giros y sorpresas la cosa cojea demasiado, tanto que hay partes que no se entienden o resultan poco creíbles. Agujeros de guión, desde pequeñeces absurdas a cosas que me he han hecho protestarle al monitor, como si tuviera algo de culpa, los hay a patadas. Los personajes que por el relato pululan están penosamente presentados, quedando sus motivaciones muy desdibujadas y sus cambios de bando muy forzados, aunque lo peor de todo es la relación amorosa, creo que la peor que he visto en una película, tan mal desarrollada que da pie a escenas que provocan múltiples carcajadas.

En cuanto a la realización, ésta tampoco sale muy bien parada, pero no es de un nivel tan lamentable. La fotografía es buena, los decorados eficaces, los efectos digitales se notan pero no es algo que moleste y funcionan bien. Con ello se obtiene una atmósfera oscura, tétrica y solitaria sumamente eficaz, pero claro, se echa a perder en un conjunto mediocre. En el lado malo el montaje es horrible, tanto que muchas escenas quedan toscas y confusas, mientras que la música es tan insistente y su uso tan poco acertado que termina cargando muchísimo. Y en general la dirección, me da que en gran parte por el material sobre el que se trabaja, anda bastante perdida, dando algunas escenas que parecen intentar transmitir algo pero son construidas tan mal que te desconectan totalmente de la proyección, como ese penoso intento de clímax donde la protagonista sube una escalera a ritmo de música forzada y planos absurdos, como queriendo obtener un gran momento de tensión… cuando dos minutos antes subió las mismas escaleras sin tanto jaleo. Y no me hagan hablar de los momentos Alien o los estúpidos sustos que pretenden meter de vez en cuando, como ese que resulta ser una broma. Y finalmente está el reparto, tan gélido, inexpresivo y desubicado que termina contagiando su apatía.

No esperen una sorpresa del tipo Pandorum (a la que recuerda muchísimo). Es fallida, cutre, olvidable.