El Criticón

Opinión de cine y música

Camino a la libertad

The Way Back, 2010, EE.UU.
Género: Drama, aventuras.
Duración: 133 min.
Director: Peter Weir.
Escritores: Keith Clark, Peter Weir, Slavomir Rawicz (novela).
Actores: Jim Sturgess, Ed Harris, Colin Farrell, Alexandru Potocean, Saoirse Roan, Dragos Bucur, Gustaf Skarsgaard, Mark Strong.
Música: Burkhard Dallwitz.

Valoración:
Lo mejor: Dirección, fotografía, reparto. El realismo de la historia.
Lo peor: Tarda en arrancar, le falta definición a los personajes y en general podría haber dado mucho más de sí.
Mejores momentos: Prácticamente todas las escenas en el desierto son impresionantes.

* * * * * * * * *

En una de las peores dictaduras de la historia del hombre, la de Stalin, y en una de las peores épocas de la historia de la humanidad, la Segunda Guerra Mundial, un grupo de prisioneros escapa de un campo de trabajos forzados (o gulag) cuyo muro más alto y difícil de traspasar es la adversa climatología de los confines de la helada Siberia. Su destino es Mongolia, o China, o India, allá donde pudieran alcanzar la libertad. Esta odisea sobre los anhelos de libertad del hombre y las miserias que provocan las guerras y dictaduras es tan fascinante como difícil de creer, y ahí radica su mayor atractivo. Es un relato totalmente verídico que ha podido ser contado por sus supervivientes, principalmente a través de la novela The long walk: The True Story of a Trek to Freedom de Slavomir Rawicz (autor que no tuvo pudor en atribuirse el protagonismo a pesar de que lo que hizo fue reconstruir la historia a través de los datos que recopiló) y ahora esta película que se basa en ese libro.

La cinta en conjunto es una aventura digna de ver, muy bien realizada y con fuerza suficiente como para atrapar y calar hondo en algunos instantes. Pero tarda en arrancar, en presentar a los protagonistas como es debido, en hacerte partícipe de sus vivencias. El tramo en la prisión es breve y bastante superficial. Pronto se escapan (la fuga es horrible, ¿cómo un director de este calibre puede hacer algo tan cutre?) y empiezan a correr, pero cuesta saber quiénes forman el grupo. Aquí no puedo evitar pensar en La gran evasión, donde hay una descripción de personajes (y son muchos) exhaustiva, modélica. Pero en Camino a la libertad se tarda mucho en darles forma, en mostrarlos ante el espectador. Y claro, la estancia en la cárcel se olvida porque casi no ha servido para nada, y el tramo inicial en las durísimas condiciones de Siberia sabe a poco puesto que no sentimos empatía por nadie. Pero cuando ya conoces a la banda (poco antes de unirse a ellos Saoirse Roan termina de aclararse quién es quién) todas sus penurias y dilemas adquieren una nueva dimensión. Cada disputa, roce, achaque, herida y desesperanza se vive. Se sufre viendo algunos tramos de la película, sobre todo con las caídas paulatinas de los fugados. Se masca la tragedia, como dice mi madre.

Así pues, aunque tarde en lanzarse la narración de la odisea es muy buena, mostrando adecuada y equilibradamente los distintos retos de cada etapa. Asoman interesantes dilemas morales, las dificultades del compañerismo entre desconocidos y criminales en situaciones extremas dan bastante juego y se obtienen buenos momentos de tensión así como correctas evoluciones de los caracteres, y las circunstancias climáticas cambian tan drásticamente (del frío más aterrador de Rusia a desiertos extremos como es el de Gobi) que se muestra un amplio abanico de problemas de supervivencia (siendo el tramo del desierto el más logrado).

A la hora de mostrar la terrible belleza de la naturaleza en todo su esplendor juega un papel fundamental la sobrada experiencia de Peter Weir, director de gran calidad (recordemos la sublime Master and Commander) que lamentablemente se prodiga muy poco. La puesta en escena, salvo por esa fuga mal retratada, es excelente en todo momento, destacando especialmente la magnífica fotografía de Russell Boyd, que llega a dejarte pasmado con algunos planos. Y en ese bello envoltorio se sumerge un grupo de actores, mitad desconocidos (Jim Sturgess, Alexandru Potocean, Dragos Bucur, Gustaf Skarsgaard), mitad rostros habituales (enormes intérpretes como Ed Harris y Colin Farrell, la cada vez más solicitada Saoirse Roan e incluso un siempre excelente Mark Strong en un papel minúsculo) que resulta notablemente eficaz: todos ellos llenan la pantalla y transmiten todas las penurias de estos individuos que vivieron una de esas aventuras que nunca deben ser olvidadas.

Camino a la libertad es buena película. Pero si su tramo inicial hubiera estado a la altura del resto y se hubieran trabajado más los personajes podría haber sido memorable. Me ha gustado bastante, pero no me puedo quitar de encima la sensación de que podría haber salido una producción muchísimo mejor, más densa, profunda y épica.

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