El Criticón

Opinión de cine y música

Monsters

Monsters, 2010, Reino Unido.
Género: Drama, ciencia-ficción.
Duración: 94 min.
Director: Gareth Edwards.
Escritor: Gareth Edwards.
Actores: Whitney Able, Scoot McNairy.
Música: Jon Hopkins.

Valoración:
Lo mejor: Fotografía, música.
Lo peor: Aparenta ser otra cosa. El guión es de risa. Resulta aburridísima.

* * * * * * * * *

En cierta manera ha ocurrido como con Skyline: los fanáticos del género nos volcamos entusiasmados en el atractivo de la propuesta, alentados por campañas de publicidad hábilmente orientadas a despertar nuestro interés, pero al final todo resulta ser expectación sobre la nada, porque Monsters, aunque no llega al patetismo vergonzoso de Skyline, es morralla para olvidar.

A la proyección uno se presenta con ciertas ideas preconcebidas formadas a partir de los avances y la sinopsis. Es decir, esperas ver lo que te están vendiendo, una mezcla de las siguientes posibilidades: una trama tipo Cloverfield (Monstruoso) o District 9, con alienígenas causando problemas, estilo pseudo documental con análisis sociales y políticos intrínsecos a la situación, conflictos con los monstruos (o dicho de otra manera, acción), personajes huyendo del caos, etc. Pero lo que en realidad tenemos es una historia romántica muy simplona de dos tontainas que vagan perdidos por Méjico.

El tema de los monstruos queda muy de fondo, tanto que las brevísimas apariciones de los bichos quedan forzadas, como si no tuvieran nada que ver con el hilo principal. Se ve que intentan utilizar la invasión como trasfondo de intriga y terror, pero no hay tensión en ningún momento, de hecho en gran parte de la cinta lo único que incide en la presencia de las criaturas son los infinitos (y cansinos) carteles que hay avisando sobre la zona prohibida. Además, en lo poco que sale sobre el tema se observa que las formas de luchar contra la invasión son asombrosamente endebles y absurdas. Se ve y oye mucho avión y helicóptero, y se supone que usan gas, pero en realidad no vemos ninguna acción. Lo lógico sería que ante un avance tan rápido se dedicaran a quemar y talar bosques y a bombardear por doquier, pero no, pierden tiempo y recursos construyendo vallas y un muro enorme, como si así pudieran frenar a esos pulpos de cuarenta metros.

Una vez admitido que nos han engañado y que estamos ante una aventura romántica con un trasfondo de ciencia-ficción muy mal usado, analicémosla como tal: es notablemente cutre y mediocre. El guión parece improvisado sobre la marcha y resulta un coladero, tiene tantos agujeros que ni la premisa resulta mínimamente aceptable. La credibilidad hace aguas por todas partes y en casi todas las escenas surgen quejas, dudas o directamente dan ganas de ciscarse en el guionista. Algunas pifiadas son gordísimas, como la forma de forzar que los protagonistas deban atravesar la zona prohibida para poder llegar a EE.UU., como si no fuera más fácil emplear el pastón que se gastan (en billetes inflados por los aprovechados, sobornos y equipos de gente para escoltarlos) en algo tan sencillo como viajar hacia el sur, incluso hasta otro país, donde no hay caos, y buscar otros medios de transporte. Aunque también es gorda la de que teniendo coches la gente se quede esperando a ver por dónde aparece el imparable monstruito en vez de poner tierra de por medio.

La aventura de los tortolitos paseándose avanza de forma renqueante, sin objetivo claro, sin rumbo, sin transmitir nada. En principio los personajes prometían, resultaban simpáticos y los intérpretes cumplen sin problemas, pero conforme los vamos conociendo se van haciendo más previsibles y anodinos, y con tanto cliché y diálogos de manual terminan resultando unos caracteres asombrosamente infantiles, primarios y cargantes.

Se observan… qué digo, se soportan pedantes y fallidos mensajes sobre la inmigración; y digo fallidos porque las torpes críticas que intentan incluir se van al traste cuando ves que los mejicanos son retratados con los tópicos de siempre: pobres, pintorescos, guerrilleros incultos y organismos corruptos.

Hay tantas gilipolleces, vaguedades y cosas incongruentes que no se tarda en llegar al extremo de que ya no te importa absolutamente nada de lo que estás viendo. Y para colmo la narración es terriblemente aburrida y vacía y el final aparece sin más, dejándote con la sensación de que no se ha llegado a contar nada concreto.

La realización destaca por resultar muy profesional a pesar de la inexperiencia de sus artífices y de los nulos recursos monetarios. Salvo por los flojos efectos digitales (perdonable por la falta de dinero) el aspecto visual es muy correcto gracias a una fotografía de calidad (hay algunos planos muy bonitos, como algún anochecer en el barco) y una dirección que sabe obtener un buen tono rebosante de lirismo (al que contribuye muy bien la banda sonora, de rasgos suaves y etéreos). Pero como la trama es tan lastimera gran parte de las escenas parecen video clips románticos uno detrás de otro empalmados sin una conexión clara. Cuánta escena de la pareja andando y qué poco contenido.

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Una respuesta a “Monsters

  1. Emilio Luna 17/02/2011 en 14:39

    Es una cinta entre lo experimental y el documental. A mi me enganchó de inicio. Me enamoré de la protagonista y me gusto el tono intimista. Es una cinta que puede producir el estado de indiferencia y fascinación. A ti te tocó el primer caso y a mi el segundo.

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