El Criticón

Opinión de cine y música

Insidious

Insidious, 2010, EE.UU.
Género: Intriga, terror.
Duración: 103 min.
Director: James Wan.
Escritor: Leigh Whannell.
Actores: Patrick Wilson, Rose Byrne, Ty Simpkins, Andrew Astor, Lin Shaye, Barbara Hershey.
Música: Joseph Bishara.

Valoración:
Lo mejor: La puesta en escena, en especial la fotografía.
Lo peor: El guión es una torpe y aburrida mezcla de todos los tópicos del género.

* * * * * * * * *

Al principio me dejé de llevar porque está bien rodada. La fotografía es muy hábil, adecuada a cada circunstancia y sacando gran partido del formato panorámico en escenarios muy cerrados. Se obtienen planos hermosos, dinámicos y muy expresivos, y junto a la acertada elección del colorido apagado y el buen pulso del director el aspecto visual obtenido es bastante eficaz para un filme de estas características. Sin embargo el guión no está a la altura, así que no se llega a componer una atmósfera inquietante, oscura y subyugante como la que cabría esperar en unas condiciones que de base prometían tanto. Solamente es atractiva para los ojos, el resto de sentidos se duermen rápidamente porque no se ofrece nada capaz de llamar la atención.

Si en su inicio parece poco original (casa encantada, libros cayéndose, niños que dan miedo), conforme avanza la cosa empeora de manera exponencial. Los tópicos descarados se acumulan cada vez más hasta terminar siendo una mezcla poco efectiva de distintas obras emblemáticas del género (tanto que parece un remake velado de Poltergeist). Esa total falta de originalidad me ha impedido conectar con el relato, porque claro, si ya lo he visto todo cómo esperan que me resulte llamativo y más aun sorprendente.

De tanto copiar arrastra además un problema común del género: el intento de explicar y racionalizar lo que ocurre. Señores, es fantasía, no pierdan el tiempo metiendo discursos pseudocientíficos, que aparte de ser ridículos los han puesto de modo que encajan fatal. La clásica viejecita con poderes es cargante, pero lo que resulta inaceptable es la pareja de frikis. ¿Humor, autoparodia, parodia del género? Ni idea, pero tras la falta de originalidad suponen el segundo gran bache de la cinta, el que terminó por sacarme por completo de la historia. Sus chistes, sus pintas, su rivalidad absurda, sus aparatos sacados de Los Cazafantasmas… Desde que aparece esta gente en adelante no hay por dónde agarrar la película. La escena de espiritismo en la mesa y el paseo por el más allá son una orgía de memeces, efectos visuales y sonoros utilizados sin sentido narrativo, cosas que no se entienden (¿por qué el demonio aparece y desaparece poco a poco en vez de soltar una cuantas hostias de golpe?) y por supuesto no falta el final trampa que intenta dejarte mal cuerpo, y lo consigue por cutre e inexplicado.

Y lo peor es que aun tomando las mejores ideas y secuencias de cintas superiores no da miedo. Un par de sustos facilones y gracias, pero ningún tramo inquietante ni sensación de desasosiego, ningún clímax que acojone. Parece que los realizadores son conscientes de ello, pues tratan de asustarte a base de golpes sonoros excesivos que estropean aún más la atmósfera: llegan a ser muy pero que muy molestos.

En el reparto tenemos una de cal y otra de arena. Rose Byrne ofrece un esforzado recital interpretativo, mostrando muy bien las penurias de una madre agobiada, pero Patrick Wilson, que me parece un buen actor (recordemos su papelón en Hard Candy), anda perdidísimo; se nota que el problema es su personaje, que sobra en prácticamente toda la cinta y no termina de definirse en ningún momento, pues su única función es servir como explicación para lo que ocurre. En el resto de metraje no pinta nada, y hacia el final lo convierten en el padre de familia que resuelve heroicamente los problemas. El personaje de Byrne tenía mucho más peso y fuerza, pero en esa última parte se limita a llorar mientras el otrora distante y aburrido padre corretea entre fantasmas. Dejar de lado a la protagonista central en los momentos cumbre es sin duda un error de planteamiento.

El director James Wan y el escritor Leigh Whannell son especialistas en el cine de pseudo-terror barato y comercial (fueron creadores de la infame pero exitosa saga Saw), y si antes de verla llego a darme cuenta de que era obra suya ni me hubiera planteado su visionado. Insidious es claramente una mezcla preparada para sacar tajada de la taquilla fácil, del espectador actual, que de perezoso y poco culto se le puede engañar con trucos viejísimos y escenas copiadas de otros filmes, porque para él el cine anterior a los noventa (o incluso anterior al año 2000) es viejo y no piensa verlo. A quien tenga más cultura le parecerá una tomadura de pelo, muy bien hecha, eso sí.

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