El Criticón

Opinión de cine y música

Línea mortal


Flatliners, 1990, EE.UU.
Género: Suspense.
Duración: 115 min.
Director: Joel Schumacher.
Escritores: Peter Filardi.
Actores: Kiefer Sutherland, Julia Roberts, Kevin Bacon, William Baldwin, Oliver Platt.
Música: James Newton Howard.

Valoración:
Lo mejor: Su tramo inicial, original, intrigante. El reparto.
Lo peor: Su tramo final, que toma un camino muy predecible.

* * * * * * * * *

Un grupo de estudiantes de medicina, algunos obsesionados con la muerte y el más allá y otros empeñados en romper las fronteras del conocimiento y hacerse famosos con ello, montan un experimento para tratar de averiguar si realmente hay algo tras la muerte. Es muy arriesgado, porque para ello deberán medicarse para provocar su fallecimiento durante unos minutos y luego sufrir una reanimación a contrarreloj para evitar daños cerebrales. Uno a uno, los amigos van turnándose, atraídos por lo desconocido y las sensaciones y visiones extrañas que van relatando.

La primera parte de la cinta es muy llamativa, presentando una trama perlada de misterio e intriga que llama toda la atención del espectador. Contribuyen de maravilla la atmósfera sombría (propia de los ochenta) y la calidad de los personajes, descritos con rapidez y puestos rápidamente en el juego de las secuelas que la situación va causando en ellos, tanto en su equilibrio como grupo (los roces son constantes) como en las complicaciones psicológicas que surgen con la experiencia.

Así pues, se prometía una historia original y atrevida, una aproximación seria a un tema que casi nunca se trata fuera de la fantasía y el terror más al uso. Pero las promesas se difuminan rápidamente, porque el relato termina tirando por caminos muy trillados, olvidando todas las posibilidades que tenía e inclinándose hacia una trama típica del género. Al final se perfila como otra más de misterio con pseudo-fantasmas que requieren el perdón para liberar la carga sobre los protagonistas. Si no termina siendo un despropósito (decepciona bastante, eso sí) es porque la calidad de los personajes y actores (en especial Kiefer Sutherland y Kevin Bacon) consigue mantener el interés; de hecho la visita de Sutherland para reparar errores del pasado es bastante emotiva. Del resto de caraceteres, el que cada uno viva las secuelas a su modo no aporta nada, porque ninguna historia es original o mínimamente llamativa más allá de estar bien realizada.

Curiosa cuanto menos, más por prometedora que por bien rematada, algunos dicen que es otra producción malograda de Joel Schumacher, un director denostado por varios fracasos sonoros (Batman y Robin) y recordados por pocos por sus buenas obras (Un día de furía, Tigerland, El cliente). Pero yo no estoy de acuerdo, de hecho su trabajo con la atmósfera (los paseos por los subterráneos del metro son inquietantes) y la dirección de actores es francamente bueno. El problema es el guión, que no sabe desarrollar una buena idea.

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