El Criticón

Opinión de cine y música

Archivos mensuales: febrero 2012

Millenium: los hombres que no amaban a las mujeres


Millenium: The Girl with the Dragon Tattoo, 2011, EE.UU.
Género: Thriller.
Duración: 158 min.
Director: David Fincher.
Escritores: Steven Zaillian, Stieg Larsson (novela).
Actores: Daniel Craig, Rooney Mara, Chistpopher Plummer, Stellan Scarsgard, Robin Wright, Joely Richardson.
Música: Trent Reznor, Atticus Ross.

Valoración:
Lo mejor: Todo, en especial la dirección, la fotografía, la música y el papel de Rooney Mara.
Lo peor: Que se considere una cinta menor de Fincher, cuando no lo es. Que le hayan robado premios gordos.

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Siendo una saga literaria convertida en éxito mundial de ventas y transformada luego en serie de adaptaciones al cine que, aun viniendo de un mercado tan lejano como es el sueco, adquirió también bastante éxito internacional, su adaptación por parte de Hollywood era sólo cuestión de tiempo. Ante esta situación hoy día lo más probable era encontrarnos una obra hecha únicamente como reclamo publicitario, es decir, sin poner esfuerzo alguno dotarla de personalidad (tipo Déjame entrar), pero tuvimos una suerte enorme al caer ésta en manos de dos autores de nivel que además se esforzaron en ofrecer un producto de gran calidad: David Fincher en la dirección y Steven Zaillian en el guión.

El libreto sintetiza de maravilla una novela muy larga y compleja, haciendo inteligible todo el entramado de nombres de personajes que ni siquiera salen o lo hacen momentáneamente y mostrando fluidamente una trama a dos bandas que tardan bastante en unirse. Lo único criticable es que el desenlace del caso se ve venir, pero no importa demasiado porque está bien mostrado y en la parte relativa a los protagonistas sí se muestra un desenlace más original y efectivo.

La dirección de Fincher exprime al máximo una historia abocada a resultar lenta y tediosa en manos de alguien sin tantas dotes y personalidad. Compone un thriller intenso, subyugante, a ratos espectacular, con unos personajes magníficos tanto en su descripción como en su evolución y capacidad para llegar al espectador. El relato es oscuro y cruel, cualidades que el director agudiza sin contemplaciones llegando a ofrecer algunas escenas, como la violación y su represalia, realmente perturbadoras, de las más bestias y explícitas vistas en cine comercial en muchísimos años. De hecho el nivel de violencia es muy sorprendente para lo estándar en el Hollywood actual, y me extraña que no causara polémica.

La fotografía fascinante, el pulso y calidad impecable de cada escena (algunas visualmente impresionantes, como la persecución en moto) y la atípica pero eficaz música de Trent Reznor (que viene del rock industrial de calidad –Nine Inch Niles– y está pegando fuerte en las bandas sonoras) y Atticus Ross dan un aspecto visual arrebatador a una historia densa pero sumamente atractiva y entretenida. Y la labor de los actores, en especial una Rooney Mara totalmente sumergida en un personaje magistral, es impecable.

Así pues, es una pena que a estas alturas a David Fincher, ya aceptado por Hollywood (antes era el típico bicho raro de culto pero sin prestigio académico) y con obras muy premiadas, algunas incluso muy por encima de su calidad (insoportable la de Benjamin Button), le hayan pasado por alto otra gran película: ni guión ni dirección optaron a los Oscar y Globos de Oro cuando hay títulos claramente inferiores (Los descendientes, Moneyball, Los idus de marzo) que sí lo han hecho.

Como apunte final, un dato extra para alabar la entereza y profesionalidad de sus autores: la historia se ambienta en la propia Suecia, algo que sorprende dado lo etnocentristas que son los estadounidenses, que ni aceptan cine que no sea en inglés (razón por la que se hacen versiones como ésta).

La mosca


The Fly, 1986, EE.UU.
Género: Drama, intriga, ciencia-ficción.
Duración: 96 min.
Director: David Cronenberg.
Escritores: Charles Edward Pogue, David Cronenberg, George Langelaan (relato).
Actores: Jeff Goldblum, Geena Davis, John Getz.
Música: Howard Shore.

Valoración:
Lo mejor: El diseño de la criatura. La espectacular banda sonora.
Lo peor: Es una película aburrida y simplona.
Mejores momentos: La aparición del monstruo final.

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Cinta de culto, primera obra de Cronenberg con reconocimiento, lo cierto es que este remake de La mosca (la original se realizó en 1958), después de tantas alabanzas que arrastra, me ha resultado muy poca cosa.

Comienza como una historia de ciencia-ficción donde una periodista se interesa por los hallazgos de un científico extraño, pero como obra del género es un coladero de tonterías. Eso de que el tío diseña la máquina pero no sabe cómo funciona y va probando los resultados al azar, la forma absurda de meter los datos… El guión es muy flojo, como si el autor fuera primerizo en el ámbito y no supiera por dónde agarrar la trama. Mientras, la pareja se embarca en una trama de amor simpática pero muy simple y tontorrona que no termina de llevar a ninguna parte. Toda escena y diálogo resulta trivial cuando no predecible. Los actores Jeff Goldblum y Geena Davis en cambio están muy a gusto en sus papeles, con lo que se hace bastante llevadera.

La transformación en mosca se alarga hasta el infinito, en un proceso que no consigue levantar mucho interés. Finalmente la mutación se completa y aparece la mosca-monstruo, pero el clímax resulta tan anodino y facilón como el resto de la aventura. Sin emoción, sin fuerza, lo único para el recuerdo es un bicho verdaderamente logrado y asqueroso que de hecho supera de largo lo visto en muchísimas películas gores en diseño, realismo, casquería… Produce verdadero repelús, y sin duda no es apto para espectadores blandos.

Pero lo que más destaca, sobre todo teniendo en cuenta la escasa fuerza de la cinta, es su imponente y gloriosa banda sonora, la primera genialidad que nos dejó Howard Shore y que aún hoy día supone uno de sus mejores trabajos. Ya desde los créditos te deja pasmado.

De lo sencilla que resulta la base del argumento y el poco esfuerzo que parece ponerse en darle consistencia, me da la sensación de que la trama es una simple excusa para montarse una de monstruitos. Su fama me parece inmerecida.

El topo


Tinker Tailor Soldie Spy, 2011, Francia, Reino Unido, Alemania.
Género: Thriller, intriga.
Duración: 127 min.
Director: Tomas Alfredson.
Escritores: Bridget O’Connor, Peter Straughan, John le Carré (novela).
Actores: Gary Oldman, Mark Strong, John Hurt, Toby Jones, Ciarán Hinds, Colin Firth.
Música: Alberto Iglesias.

Valoración:
Lo mejor: Dirección, guión, reparto. Atmósfera hipnotizante.
Lo peor: Algo más de energía y ritmo no le hubiera venido mal. El final sabe a poco.

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Desde sus primeras escenas la atmósfera pausada, contemplativa y misteriosa resulta hipnotizante, capaz de atrapar en cada secuencia aunque todavía no se conozcan el argumento ni sus habitantes. El relato avanza despacio, saltando entre historias paralelas y distintas líneas temporales de personajes que son descritos más por gestos y silencios que por diálogos. El entramado de caracteres se muestra pues poco a poco, apareciendo algunos personajes clave estando bastante avanzada la trama o siendo otros, como el supuesto protagonista absoluto, Gary Oldman, menos importantes de lo que la publicidad hace pensar. De hecho, la interpretación de Oldman, sin duda muy acertada, después de tanto hablar de ella en los medios se me antoja poca cosa comparada con otros grandes trabajos suyos (memorable papel el de León, el profesional, por ejemplo).

El director Tomas Alfredson (el sueco de la merecidamente aclamada Déjame entrar) maneja la cinta con claras tendencias europeístas más que hollywoodienses (de hecho es una coproducción europea), llegando a ser una narración tan parsimoniosa que con ella se atragantan muchos espectadores. Sus planos son largos, sus escenas muy tranquilas, no tiene prisa alguna por ir al grano, exprime cada momento para obtener intriga y desarrollar los personajes mediante, como decía, más sutilezas y miradas que diálogos. Por un lado la cosa funciona, porque como indicaba la cinta atrapa con una narración intrigante y los caracteres se perfilan de maravilla, pero no por ello voy a dejar de decir que he echado de menos algo más de vitalidad, de dinamismo. Llega un momento en que resulta excesivamente inmóvil, casi pesada, sobre todo cuando el final parece escapársele de las manos: en vez de ofrecerse un clímax creciente en fuerza e interés, el desenlace se diluye repentinamente, pues la revelación (el topo) carece de la energía esperada y sobre todo de las explicaciones necesarias para comprender mejor sus motivaciones. O dicho de otra forma, el viaje es fascinante aunque le ha faltado algo de emoción para ser glorioso, y desde luego el destino resulta algo insatisfactorio. Así, la película parece un tanto incompleta, como no rematada del todo.

Pero esas pequeñas quejas no impiden que merezca ser considerado un thriller de gran nivel, denso y complejo a la vez que absorbente, de los que requieren atención (mucha) por parte del espectador y de los que devuelven el esfuerzo con un guión y una puesta en escena donde todo encaja casi a la perfección. Alfredson se hace así con un hueco entre los grandes autores de marcada personalidad dignos de seguir con atención. A recordar también su profesional reparto lleno de actores que, aunque casi siempre en papeles secundarios y de poco éxito popular, deslumbran una y otra vez: Mark Strong, John Hurt, Toby Jones, Ciarán Hinds, Colin Firth

Capitán América: El primer Vengador


Captain America: The First Avenger, 2011, EE.UU.
Género: Acción, fantasía.
Duración: 124 min.
Director: Joe Johnston.
Escritores: Christopher Markus, Stephen McFeely.
Actores: Chris Evans, Hayley Atwell, Sebastian Stan, Tommy Lee Jones, Hugo Weaving, Dominic Cooper, Richard Armitage, Stanley Tucci, Samuel L. Jackson, Toby Jones, Neal McDonough.
Música: Alan Silvestri.

Valoración:
Lo mejor: Personajes, diálogos, puesta en escena. Sabe exprimir el género de maravilla: héroes, villanos, fortalezas, dilemas morales, confrontaciones… todo se aprovecha bastante bien.
Lo peor: Unas veces parece un resumen y otras que le faltan escenas.
La frase: Yo no te voy a besar.

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Con Capitán América, de la que no esperaba nada, me he encontrado por sorpresa con una de las mejores películas de superhéroes Marvel, con un guión que sabe manejar cada elemento y tópico del género de manera hábil y una puesta en escena bastante espectacular. La exposición del nacimiento del héroe es de las mejores que he visto (aunque a veces quede un poco raro el trucaje para adelgazar al protagonista) y su maduración resulta bastante creíble… hasta cierto punto, pues después de tanto indicar que el elegido tiene algo especial además de ganas de guerra, resulta que el tío lo primero que hace en toda confrontación es ir de frente sin más, meterse de lleno entre las tropas enemigas sin pensar en algún plan, quizá sabiendo que los soldados enemigos siempre atacan de uno en uno. O dicho de otra forma, los planes de los buenos y las escenas de acción se los podían haber trabajado un poco más, pues echan a perder personajes que tenían buena base. Los secundarios más importantes resultan también muy correctos, en especial el villano y su científico, pero también los del bando bueno, como el genio de Stark o el general; a la chica le faltaría un poco más de dedicación, pero no es grave; la verdadera pega es que con la falta de tiempo otros caracteres quedan muy atrás, como el grupo que se une al Capitán en el ecuador de la historia (da la sensación, como ocurrió en Thor, de que están ahí para contentar a los fans del cómic).

Destacan diálogos sumamente ingeniosos y divertidos así como escenas que además de resumir un proceso de maduración que podía haber sido muy largo resultan excelentes como momento cómico (por ejemplo, la bandera y la granada del entrenamiento, que justifican la elección de nuestro protagonista ante otros en apariencia más preparados). Pero hay mucho que contar y algunas partes se ventilan a modo de videoclips o saltos de tiempo que dejan una ligera sensación de que se ha resumido en exceso. Pero era casi obligatorio si no querían elegir entre partir la película en dos y dejar la historia a medias o simplificarla en exceso. Y por el lado contrario, viendo que en unas partes les falta tiempo cabe preguntarse por qué alargan tantísimo la sección dedicada a los bonos de guerra, que se hace muy pesada.

La realización es buena en cuanto al sentido del espectáculo, pero quieren abarcar tanto que a veces resulta irreal, por exagerada o porque los efectos especiales no pueden llegar a tales límites si no es con el doble de tiempo y dinero. Aunque la recreación de la época es excelente, con grandes persecuciones por las calles de los años 40, y los vehículos y fortalezas enemigos resultan enormes y bien diseñados, algunos momentos terminan dejando ver un exceso de ambición y no quedan del todo bien: algún plano de combate o de tanques gigantes canta a pantalla de fondo y efecto digital menor. Yo prefiero poco pero bien hecho y donde prime la trama, y lo cierto es que ésta aquí está bastante bien trabajada, así que esos fallos o excesos no me han molestado demasiado. Incluso escenas cumbre que podrían resultar previsibles, como la clásica confrontación final en la guarida del enemigo, mantienen el interés y sentido del espectáculo muy bien, y no resulta especialmente grave que algunos instantes (como la persecución del coche al avión) no sean visualmente perfectos.

En cuanto al reparto, sorprende ver la maduración de Chris Evans, quien resultó insoportable en la abominación de Los cuatro fantásticos pero ha pasado a convertirse en un intérprete bastante correcto (eso sí, un poco absurdo que repitan con él habiendo sido ya rostro de un héroe Marvel). Aun así, enormes nombres eclipsan su figura: brillan con luz propia la estupenda composición de villano que hace Hugo Weaving o las impresionantes aportaciones de Tomy Lee Jones. La chica (Hayley Atwell, yo la conocí en Los pilares de la Tierra) en cambio queda bastante en segundo plano, ya sea porque su personaje no es muy llamativo o porque le falta algo de carisma. Los secundarios están excelentes, en especial Stanley Tucci y Tobey Jones.

El ambiente de universo Marvel que posee la cinta funciona de maravilla, dándole esa idea buscada de que es un capítulo que forma parte de una serie que se encamina hacia un desenlace (Los Vengadores). La presencia del padre de Tony Stark (con su exposición tecnológica al estilo de Iron Man), así como el prólogo y el epílogo dedicados a traer al Capitán al presente con Shield, encajan a la perfección en la propia historia interna de la película. Y viendo los buenos resultados de esta entrega, la esperada Los Vengadores ha ganado considerable interés entre los amantes del género.

La cosa 2011


The Thing, 2011, EE.UU.
Género: Acción, ciencia-ficción.
Duración: 103 min.
Dirección: Matthijs van Heijningen.
Guion: Eric Heisserer, John W. Campbell (relato).
Actores: Mary Elizabeth Winstead, Joel Edgerton, Ulrich Thomsen, Eric Christian Olsen, Stig Henrik Hoff.
Música: Marco Beltrami.

Valoración:
Lo mejor: Muy entretenida…
Lo peor: … pero carente de alma. El estudio metió mano probablemente frenando su potencial.

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La puesta en escena de Matthijs van Heijningen no es deslumbrante, de hecho se me antoja demasiado impersonal, desganada, para lo que requiere el género. Pero no resulta catastrófica y el guion, aun siendo muy sencillo, ofrece una aventura interesante y con un ritmo siempre correcto, con tramos muy entretenidos y donde, sin escenas de acción innecesariamente aparatosas, da para unos cuantos momentos intensos. Lástima que el clímax final en la nave sea tan soso, porque hasta entonces cada enfrentamiento con el monstruo funcionaba francamente bien. Pero este problema es producido por el estudio, que metió mano alterando un desenlace más complejo (la criatura era parte de un muestrario de especies de otro alienígena, e intenta escapar tomando la forma del piloto) dejándolo en su mínima expresión, un combate sin garra.

Otro aspecto que se salda con dignidad es que tenemos un personaje principal sólido e interpretado con entusiasmo por Mary Elizabeth Winstead, más un grupo de secundarios más que decente alejado de los clichés insoportables de este género en el presente. Por ejemplo Alien vs Predator y Predators, por centrarme en el género, cuentan con un grupo de jóvenes guaperas poco creíbles en unos ya de por sí endebles roles, pero aquí, aunque sea sin lograr maravillas, se obtienen caracteres interesantes y con rasgos definitorios bastante correctos, e igualmente la mayoría tiene su aporte relevante en la historia.

La recreación del bicho en sus diversas formas supone la otra polémica, porque los realizadores se trabajaron un espectacular muestrario de criaturas deformes hechas con muñecos y animatronics, pero el estudio forzó un cambio a digital (para lo que hubo que retrasar el estreno), quizá pensando en que el ordenador es más moderno y vendería más. El resultado no contentó a nadie, porque se notaba muchísimo los efectos y perdía el realismo y visceralidad de la cinta original, que a pesar de sus años acaba resultando muy superior en la recreación del monstruo. Los implicados, con el consecuente cabreo, fueron sacando imágenes del rodaje que el estudio no quería mostrar, y se ven unas criaturas espeluznantes que le habrían hecho ganar enteros a la película. También fallan mucho los efectos sonoros: hay una horrenda saturación de efectos sonoros para formar sustos facilones, y otros tantos absurdos sobre la criatura, con esa manía de hacer que las tripas o los bichos pequeños hagan ruidos innecesarios e imposibles… ¡hasta las células miradas por microscopio hacen ruiditos!.

La cosa 2011 se alza como una más de acción con monstruos, entretenida y algo superior a la media pero de las que se olvidan rápido porque no tiene carisma alguno. Pero su gran problema es que es obligatorio compararla con las anteriores versiones. Sí, nace supuestamente como precuela (es decir, un capítulo ambientado en fecha anterior), pero es descaradamente un remake escena a escena de la de Carpenter (La cosa, 1982). Así, a pesar del aparente esfuerzo de su autores (desdibujado por la intromisión del estudio), no se libra de parecer haber nacido únicamente como copia de un título de éxito para atraer a espectadores viejos por nostalgia y a nuevos aprovechando el tirón de su fama. Carece de la fuerza arrolladora de la de Carpenter (y no hablemos de comparar su atmósfera opresiva y desasosegante) y de la solidez de la de Christian Nyvy (El enigma… de otro mundo, 1951). El único aporte distintivo es el tema de que el bicho no puede replicar metal (muelas o tornillos de operaciones de huesos), algo original pero que tampoco termina de ofrecer grandes instantes: el juego de quién puede estar duplicado apenas levanta expectación, cuando en la de Carpenter te dejaba los nervios a flor de piel