El Criticón

Opinión de cine y música

El árbol de la vida


The Tree of Life, 2011, EE.UU.
Género: Drogas duras.
Duración: 139 min.
Director: Terrence Malick.
Escritor: Terrence Malick.
Actores: Brad Pitt, Jessica Chastain, Sean Penn, Hunter McCracken, Laramie Eppler.
Música: Alexandre Desplat.

Valoración:
Lo mejor: Fotografía, montaje, música, reparto.
Lo peor: Sin rumbo ni sentido, con tramos insoportables y mensajes perdidos en un galimatías pretencioso.

* * * * * * * * *

Casi toda crítica que he leído sobre El árbol de la vida ha sido positiva, pero estoy convencido de que es porque los que han renegado de ella pasan de perder el tiempo comentándola. Yo soy uno de los que acabó decepcionado, y he querido plasmar por qué para que haya algo más de variedad.

Hay películas que se distancian de los cánones establecidos, es decir, que se dejan llevar más por el arte que por la técnica, y claro, con ellas surgen las disputas más acaloradas, porque son aún más difíciles de describir con adjetivos que las enmarquen en una tabla cualitativa determinada. Encontramos obras que huyen de la narración lineal (Memento va al revés), otras que quieren transmitir algo a través de un efecto concreto (el montaje acelerándose de Requiem por un sueño trata de contagiar el caos y la desazón que viven sus protagonistas), las hay que refuerzan un elemento para destacar en algún aspecto (Barry Lyndon y su fotografía), las hay que rehacen un género para convertirlo en otro (La delgada línea roja no va tanto de guerra como sí de introspección y filosofía) y tenemos también las que apelan más a los sentimientos que a la idea de desarrollar una trama con principio y final, como las dos Solaris o esta El árbol de la vida.

Terrence Malick sin duda pretende construir un canto poético y embelesador sobre la familia, el crecimiento y la maduración personal, el perdón, la muerte, la esperanza… pero todo intento de narrar algo y formar mensajes (sean ambiguos o más determinados) se pierde en un galimatías de ñoñas peroratas cristianas, pasajes inefectivos o directamente sobrantes, secciones que se pierden en la impronta visual, etc. Así, es constante la sensación de que confunde sensibilidad y emotividad con artificiosidad y manipulación audiovisual, de que todo esto no es más que un ejercicio de pretenciosidad mal orquestado, saturado de filigranas que prometen ser artísticas pero terminan resultando tecnicismos sin alma que dejan atrás cualquier atisbo de objetivo narrativo, artístico o emocional.

De un prometedor inicio con personajes reales mostrando visos de alguna trama y mensaje concretos saltamos a largos  pasajes donde se fotografían edificios y árboles con mucha elegancia y belleza pero sin motivo ni resultado tangible, con lo que resultan vacíos, inertes. De repente, sin venir a cuento, nos deleita durante veinte minutos con un numerito audiovisual sobre la creación del universo. Puede inferirse, al enlazar con el nacimiento del hijo, que trata de decir algo sobre el origen de la vida… pero no hay manera de entender qué, y menos para qué se necesita algo tan largo, tedioso y desconectado del resto. Además, esa subpelícula acaba con un desmadre alucinante: la absurda escena en que un dinosaurio carnívoro perdona la vida a un herbívoro malherido. El cúmulo de vaguedades sobre existencialismo y religión alcanza aquí un punto álgido delirante en esta cadena de despropósitos.

A continuación deambulamos entre escenitas familiares que parecen volver a centrar la historia, pero en realidad tampoco terminan de dirigirse hacia ninguna parte. Un par de capítulos sueltos sobre la maduración del chaval o los problemas familiares se diluyen en un sinfín de planos que podrán ofrecer buena fotografía (oooh, qué bonita es la farola, te la saco otra vez para que la sigas viendo) pero sin duda son mala composición narrativa. Y además los pequeños detalles sobre la vida, de triviales o previsibles que resultan, no transmiten nada, con lo que se acrecienta de nuevo la sensación de que la película no es más que un disfraz presuntuoso.

Entre los disparates o salidas de tono destaca también el final, con la escena de reencuentro en la playa, sea sueño o cielo cristiano (como hay no pocas chorradas religiosas, ésta seguramente será otra), y los forzados mensajitos de perdón, redención o lo que intentara decirnos con esos mil eternos abrazos. Parece un videoclip empalmado sin el más mínimo esfuerzo para que conecte con el resto.

En todo el sinsentido se adivinan unas buenas labores interpretativas de Brad Pitt y Jessica Chastain, y el chaval (Hunter McCracken) cumple correctamente. La fotografía brilla con luz propia de manera impresionante, pues sin ataduras narrativas que lo limiten Emmanuel Lubezki (uno de los grandes del gremio) se lía a componer planos maravillosos. El montaje es excelente a la hora de enlazar esos planos hermosos. La música, tanto la seleccionada con sumo acierto como la escrita por Alexandre Desplat, funciona muy bien. Pero sin ideas claras, sin guión que marque un objetivo y defina unas intenciones y sin una labor de dirección que sepa utilizar todas esas técnicas gloriosas para conseguir edificar narrativa y arte cinematográfico, el conjunto resulta un pésimo intento de obra vanguardista, poética, experimental, emotiva o lo que pretendiera Malick obtener. Como he visto comentado más de una vez, un solo plano de esta cinta tiene más calidad técnica y fuerza artística que gran parte del cine actual. Pero un gran plano, y dos, y muchos puestos en fila no tienen por qué formar en conjunto una buena película, ni buen arte.

La delgada línea roja, como historia que navega por el sentimiento y la filosofía, aun con sus fallas (montaje final desequilibrado, con huecos y altibajos en el ritmo), resultó una obra cautivadora e impactante, pero a El árbol de la vida no hay por dónde agarrarla. Eso sí, hay no pocas voces que ven en ella una maravilla y conectan profundamente con su tono e intenciones, así que como indicaba al principio está claro que es una de esas películas donde la percepción emocional individual es más importante que cualquier intento de catalogarla con adjetivos o puntuaciones. Resumiendo mi opinión, yo ni siquiera la considero una película. Es un experimento fallido, dos horas y quince minutos de tiempo perdido. De temática y estilo semejantes no puedo dejar de recomendar La fuente de la vida, de Darren Aronosky. Ésa sí es hermosa y fascinante.

8 Respuestas a “El árbol de la vida

  1. Reven 04/03/2012 en 17:06

    Puff… difícil película propones, Warren. Muy difícil.
    Nunca había visto una película de Malick, pero conocía su fama de director de culto enigmático. El precioso tráiler de “El Árbol de la Vida” me animó a verla al cine de cabeza. Y… ni siquiera sé cómo salí del cine, qué me pareció. Dejé una crítica a medias que luego borré.
    En “El Árbol de la Vida” se juntaron elementos que me fascinaron con otros que no llegué a entender o me dejaron frío, y otros que me parecieron una estafa. No sé dónde acaba la intención de contar grandes temas de Malick y empieza la prepotencia, su enorme ego. La BSO me fascinó, las imágenes eran espectaculares; en ese sentido, la película fue una delicia. Pero luego, Malick se me perdía. Acepto una narración fragmentada y arriesgada, a eso me acomodé rápido. Pero no veía coherencia: vale, sé que el mensaje de la película podría ser “el universo es algo maravilloso en el que una serie de coincidencias llevan al nacimiento de un niño en una familia determinada, y esta es su historia”, y me vale, pero no veo que eso esté bien conectado en la película; tengo las escenas del universo, y a continuación, sin transición alguna, la historia de Jack. Encima, tuve que soportar todo ese catecismo barato e innecesario: puedes contar grandes temas, por muy profundos y religiosos que quieras, desde una perspectiva más neutral. No debió ser una película sobre Dios, sino sobre el universo: y luego, que cada cual interprete lo que quiera.
    Me encantó la naturalidad de la historia de Jack, eso sí: Malick se acerca tanto a los actores que su trabajo es, sencillamente, soberbio. No veo actores: veo solo imágenes de una vida cotidiana. Pero Malick vuelve a fallarme, y cuando por fin tengo la causa del problema del Jack adulto… se pone metafórico con un desenlace que no tengo por dónde cogerlo. Imágenes bonitas con un mensaje ininteligible.
    En fin: que no sé si Malick es así de profundísimo, o que se ha pasado de listo. Dicen que la película original duraba seis horas… No vi una obra maestra, pero tampoco una bazofia. Vi algo… distinto, que no sé cómo calificar.

    Un saludo.

  2. Warren Keffer 04/03/2012 en 22:26

    Lo de las seis horas se decía de La delgada línea roja, no sé si con El árbol se ha repetido ese rumor. Y de todas formas, no es algo muy a tener en cuenta, los montajes previos duran eternidades. Lo que sí sería interesante es saber si esas seis horas eran las que duraba el montaje casi final, que lo dudo. Eso significaría que este tío rueda sin guión. Y en ésta sí podría ser, pero en La delgada línea roja no.
    Por cierto, si no has visto La delgada línea prueba con ella, es difícil pero si te engancha resulta fascinante.

  3. Reven 04/03/2012 en 23:06

    Qué va. Antes de ver El Árbol de la Vida quise verme antes toda la filmografía de Malick, pero al final se me pasó.
    Malick rueda sin guión, eso es lo que trae de cabeza a todos los actores con los que trabaja. Puede estar preparada una escena, todos esperan el “acción”… y de pronto él coge la cámara y se pone a rodar el viento meciendo unos juncos, o la luz en el pelo de nosequién, o una mariposa volando (esa escena en El Árbol fue improvisada). Claro, así le quedan escenas tan cercanas… hasta que se vuelven innecesarias. Y él rueda, y rueda, y rueda… pero el guión en segundo plano; luego en la sala de montaje se dejan fuera toneladas de material (se rumorea que el montaje de esta película no lo ha realizado él).
    Un modo de trabajar que no entiendo. Necesitaría ver más de él para poder decir si funciona o no. Por ahora, con esta película me ha dejado perplejo.

  4. Warren Keffer 05/03/2012 en 2:24

    Yo lo conocí en La delgada línea, y quedé fascinado por su estilo, por la fuerza y belleza de las imágenes. He visto la peli un montón de veces, dos en el cine (algo que sólo hice con Star Wars y ESDLA), comprada en vhs y luego dvd.
    Pero con El nuevo mundo me llevé una decepción. Me pareció un coñazo sin un guión detrás. Y viendo lo que comentas, ese será el problema.
    Tengo que ver alguna más antigua, porque las nuevas para mí van a menos. Vamos, dudo mucho que vuelva a ver algo nuevo tras el coñazo de El árbol.

  5. Warren Keffer 05/03/2012 en 2:26

    Por cierto, me he enterado del retorno de Dead Can Dance por el recuadro de twitter de tu blog. Casi me da un pasmo :O
    Me temo que otra vez no podré verlos, no tengo pasta como para ir a Barcelona.
    Lo que sí veré será la Film Symphony Orchestra en Mérida, homenajeando a John Williams. ¿Tú eras de Cáceres? Allí tocan también.

  6. Reven 05/03/2012 en 16:27

    Pues sí, Dead Can Dance vuelve con nuevo disco y gira :-D Lo que me ha parecido una putada ha sido lo de que sea en Barcelona; no dejo de darle vueltas, no sé si hacer la locura de ir para allá o no XD

    Pero lo de la Symphony Orchestra no tenía ni idea :-O Voy a ver ahora mismo cuándo vienen por Cáceres.

  7. Fernando 10/03/2012 en 16:30

    Flojo comentario. Pensé que sabías mas de cine.
    Esta película es una obra de arte al estilo 2001 odiséa en el espacio.
    Pero el cine es cine. Y No a todos nos llega una película de la misma manera.
    Creo que eres muy estructurado en tus gustos. Crees que el cine es una union perfecta de guion, montaje, direccion, fotografía y actuación. Y ahí es donde estas equivocado.
    El cine es mas como el dibujo de una mano de una pintura rupestre que todos tus libros.
    El no ver el cine así es tu pésima nota a esta película.

  8. Warren Keffer 10/03/2012 en 17:34

    Esto te había metido en spam, Fernando. Lo mismo es por poner esa dirección de email inventada xD

    Creo que en mi crítica dejo claro que el cine puede ser cualquier cosa y que no me agarro a unos clichés determinados. Pero se ve que tienes que encontrar un fallo a mi crítica, en vez de aceptar que es otro punto de vista.

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