El Criticón

Opinión de cine y música

La Comunidad del Anillo


The Fellowship of the Ring, 2001, EE.UU.
Género: Aventuras, fantasía.
Duración: 228 min.
Dirección: Peter Jackson.
Guion: Fran Walsh, Philippa Boyens, Peter Jackson, J. R. R. Tolkien (novela).
Actores: Elijah Wood, Ian McKellen, Sean Astin, Viggo Mortensen, Sean Bean, Ian Holm, Chistopher Lee, Billy Boyd, Dominic Monaghan, Orlando Bloom, John Rhys-Davies, Cate Blanchett, Hugo Weaving, Marton Csokas, Liv Tyler.
Música: Howard Shore

Valoración:
Lo mejor: Ritmo, espectacularidad, música, actores, vestuario, localizaciones, decorados.
Lo peor: La dirección, floja y que desaprovecha muchos instantes. Decisiones erróneas sobre la confección de determinados personajes, que luego lastrarán las otras dos entregas.
Mejores momentos: La presentación de los hobbits. El clímax en Moria, desde la llegada de los orcos a la caída de Gandalf. La lucha y caída de Boromir.
Peores momentos: El ataque de los Jinetes Negros. Las escaleras de Moria. Los Uruks-Hai sacados del barro.
El plano: La Comunidad al completo caminando por montañas.
La frase a destacar: Que extraño destino sufrir de tanto miedo y tantas dudas por algo tan pequeño, tan insignificante -Boromir.
La frase a repudiar: No quiero ese poder. Nunca lo he querido -Aragorn.

* * * * * * * * *

Allá por su estreno en 2001 un servidor contaba con diecinueve años, había leído la novela al menos un par de veces (es uno de esos libros tan mágicos que de vez en cuando caes en su embrujo de nuevo) y seguía la creación de las películas con sumo interés. Recuerdo que las expectativas eran altísimas, pero salí bastante contento del cine. Me pareció corta y de ritmo aceleradísimo, que resumía bien la novela y visualmente había captado su esencia, y que los fallos que arrastraba, notables algunos, no eran suficientes para desequilibrar una cinta de aventuras deslumbrante y entretenidísima. Mi opinión sigue siendo la misma después de diez años y probablemente un número de visionados semejante: es una película de enorme calidad que auguraba una saga memorable. Lástima que al final fuera la única realmente acertada y tenga el problema de que valorando la trilogía entera sus fallos se ven más graves, pues te das cuenta de que lo que empezó mal aquí luego se convirtió en una bola de nieve imposible de frenar.

Con un presupuesto holgado pero no infinito Peter Jackson trató de rodearse de un equipo técnico de primera calidad. Acertó de pleno en elecciones como la empresa que manejó los efectos especiales, el vestuario y las armas (WETA) y en el constante apoyo en los artistas más conocidos que han plasmado la obra de Tolkien en ilustraciones, John Howe y Alan Lee, que fueron cruciales para la fidelidad del diseño artístico. No fue tan certero en otros aspectos como la fotografía y el montaje, que resultaron bastante normalitos, pero sí tuvo (y por extensión tuvimos) una suerte inesperada en un caso que resultó probablemente el más llamativo de todos: la música. Para la banda sonora Howard Shore fue elegido porque otros (James Horner y Wojciech Kilar) pedían contratos muy exigentes. ¿Se imaginan que hubieran seleccionado a Horner como en principio se pretendía? Estaba precisamente en una etapa de bajón, y me temo que hubiéramos escuchado un remedo de Willow por enésima vez. Tuvimos una fortuna infinita con Shore, cuya dedicación a la hora de buscar los sonidos más adecuados y su frescura de ideas dio unos resultados difícilmente mejorables.

La recreación de la Tierra Media se lleva a detalles extremos (hasta las runas de las espadas tienen su significado), destacando especialmente el magnífico vestuario y decorados y fallando sólo en algunos detalles que son culpa directa del director: los países de los elfos resultan vacíos (¿es que no vive nadie con Elrond?), fríos e incluso terroríficos en vez de alegres y llenos de música. Los excelentes efectos especiales suponen un apoyo crucial (espectacular prólogo, memorable la lucha contra el trol), los sonoros más de lo mismo, y la música ayuda de forma magistral a sumergirnos en un mundo imaginario lleno de lugares, culturas y criaturas tanto hermosas como aterradoras. Así pues, el aspecto visual alcanzó un nivel impresionante, digno de lo plasmado en la novela.

El ritmo de la cinta es de montaña rusa, con una acertada alternancia de los momentos álgidos y los pausados, aunque debo decir que es deudora del sencillo esquema de este primer libro, pues Jackson no es capaz de manejar el ritmo de las otras dos entregas, que son bastante más complejas. Este episodio tiene sus achaques, pero son minucias en un conjunto trepidante y espectacular. El prólogo que nos pone en situación es una forma muy eficaz e impactante de introducirnos en la historia del mundo que nos van a mostrar. La presentación de la Comarca es maravillosa (sobre todo en la versión extendida) y Bilbo y Gandalf eran exactamente como los imaginaba. El inicio de la aventura y la salida de la aldea funcionan bien (la aparición de Saruman es perfecta), aunque con peros: Pippin y Merry se apuntan porque sí, sin explicarse, y de igual manera confían en Aragorn.

El tramo siguiente es el más flojo. El ataque de los Jinetes Negros en la cima está pésimamente resuelto por Jackson, siendo una escena tosca y carente de emoción e intriga. Tampoco transmite mucho la aparición de una Arwen guerrera con la poco atractiva persecución a caballo. La estancia en la casa de Elrond (Rivendel) podría dar más de sí, pero el Concilio, una parte larguísima en la novela, se resume francamente bien y expone correctamente de qué va el asunto del Anillo. Por mi parte lo hubiera hecho de otra manera (metiendo los flashbacks del prólogo aquí), pero como adaptación no funciona mal. Sin embargo aquí se presenta finalmente a Aragorn, y lo que se muestra asusta: no es un rey en el exilio que se embarca en una misión con un objetivo, es un civil cualquiera que no quiere saber nada de sus antepasados y su destino… y aun así se apunta al fregao, sin que se nos exponga motivo alguno de por qué lo hace cuando dice no querer hacerlo (ver la frase a repudiar). Por suerte el resto de la película se centra en la aventura y no es hasta los otros episodios cuando su misión cobra importancia, así que aquí no se ve el estropicio cometido y el personaje, aunque algo soso, resulta simpático.

Una vez formada la Comunidad del Anillo entramos en el mejor segmento, el de mayor intensidad y emoción. Se ahonda en la personalidad de Boromir, un carácter acertadamente acentuado con respecto al libro y que supone, tras Gandalf el gris, el mejor protagonista de la saga; es mítico el plano en las cimas nevadas cuando coge el Anillo y expresa sus dudas. Sobrecogedora resulta la entrada en Moria, impresionante la lucha contra el trol (muy bien potenciada respecto al libro). La aparición del balrog, monstruo que, aunque sea una versión muy personal de la criatura (casi lo convierten en un dragón enorme), resulta acongojante, tanto por los efectos especiales como por el ambiente que genera la banda sonora. La caída de Ganfald y la posterior escena de lloros es sublime, para mí el mejor momento de la trilogía, capaz de dejarte sin respiración y siendo un instante que sin duda hizo llorar a muchos espectadores. Sin embargo, en todo este exquisito clímax Jackson desbarra como hace demasiadas veces a la hora de meter cosas de su propia cosecha: la escena de las escaleras de piedra que se balancean parece tener intención de alargar la secuencia para sacarle más partido, pero es una tontería infantiloide que entorpece considerablemente el desarrollo y ritmo de una parte que no necesitaba nada más.

Seguramente pensando en que había que seguir mostrando peligros, la sección de Lórien pasa de ser un descanso o interludio pacífico en la novela a un sitio lúgubre, siniestro y peligroso en la película (hasta la despedida, donde de repente todo es bonito y hay regalos y Galadriel se vuelve súper maja). Jackson se carga de un plumazo la esencia del lugar en las novelas (magia, belleza, poesía, descanso), lo cual no sería excesivamente grave si funcionara en la adaptación como ocurre con Bree (una parte también oscurecida), pero no lo hace, pues resulta una sección irregular, mal manejada, que en general termina por no saberse qué pinta ahí y además posee partes incomprensibles e innecesarias, como las visiones del espejo (para qué ponerlas si no aportan nada, pues el saneamiento de la Comarca no existirá).

En el tramo final la batalla con los Uruk Hai es brutal. Las coreografías son soberbias, mostrando todos los golpes de espada con mucha claridad y obteniendo una confrontación épica, y su final con la caída de Boromir es otro logradísimo momento trágico. Lástima que el desenlace de la película se alargue en exceso, pues como se puede ver a lo largo de la trilogía a Jackson le cuesta horrores hacer que sus personajes avancen, evolucionen, maduren, decidan: cuando Frodo duda si se va o no se va se hace eterno y rompe la fuerza de la escena irresponsablemente. Y respecto a este personaje está ya bastante claro que no sabe qué hacer con él, ni cómo dirigir a Elijah Wood: sólo sirve para cargar con el Anillo mientras pone muecas de sufrimiento. ¡Qué protagonista más aburrido! ¿Dónde está el Frodo maduro, culto y decidido de las novelas?

Debo incluir un anexo sobre los Uruks Hai, pues resulta ridícula la versión que se hace de ellos en el filme: ¡Saruman los recoge del barro como si fueran sapos! Es un sinsentido de tales proporciones que no me entra en la cabeza cómo demonios se les ocurrió algo así. Y además su diseño deja bastante que desear (muy simple, tanto el físico como el vestuario, pues llevan las espadas en la mano), cuando los orcos vistos en Moria eran la perfección absoluta de diseño y maquillaje. No comprendo cómo se puede estar tan acertado en un momento y tan errado en otro; son una de las dos únicas cosas del departamento artístico que me rechinan (la otra es Minas Tirith, como comentaré en su momento).

No me olvido de recomendar la versión extendida, pues la estrenada en cines fue un resumen obligado por la productora debido a la alta duración de la película. Mejora el ritmo y la consistencia ligeramente, y explica con más detenimiento algunos detalles significativos. De hecho no deberían llamarse versiones extendidas, pues son el montaje previsto por el director. Pero claro, aquí entra en juego el dinero: menos duración equivale a más pases en el cine, y si encima sacan distintas ediciones en dvd pues más beneficio aún.

El reparto tiene figuras acertadísimas, pero también un par de elecciones criticables. Destacan las magníficas interpretaciones de Ian McKellen (Gandalf), Ian Holm (Bilbo) y Sean Bean (Boromir). Me desentona Hugo Weaving, pues confecciona un Elrond muy rudo, y Elijah Wood no convence del todo como Frodo, cosa que se agravará más adelante. Y se mire por donde se mire sobra Liv Tyler como Arwen, tanto el personaje, insoportable en toda la trilogía, como la actriz, una de las peores que he visto, tan infame que da grima en todas sus escenas. Y por favor, vaya princesa elfa: tiene cara de atontada, sin porte ni elegancia ni una belleza inimaginable, cosas que sí muestra Cate Blanchett como Galadriel.

La dirección es algo limitada en recursos (que mal rodadas están las escenas nocturas, con una horrible iluminación con focos) pero está maquillada lo suficiente por la propia intensidad de la historia y la fuerza visual que se obtiene gracias a los paisajes, el vestuario y los decorados como para no desentonar demasiado. Tampoco posee una fotografía digna de recordar, por no decir que se exceden con las gradaciones digitales, con las alteraciones de colores en postproducción (en los extras se muestra bastante bien), terminando con algunas escenas muy sobrecargadas de colores demasiado falsos (Lóthlorien, Rivendel). Sea como sea, el presupuesto y las labores de los equipos técnicos lucen de maravilla y ocultan lo impersonal y sencilla que resulta esa labor de dirección, salvo cuando ésta desbarra con sinsentidos como Legolas “viendo” a los Uruk Hai, el abuso de artificiosos planos aéreos o los primeros planos a cámara lenta propios de un mal telefilme.

El que la puesta en escena no sea sobresaliente y los todavía no muy destacables errores de adaptación son aspectos que no desentonan lo suficiente como para afear una cinta de aventuras de gran nivel. La Comunidad del Anillo quedó muy, muy cerca de lo que para mí sería la adaptación soñada de la maravillosa novela de Tolkien, y como película, aun contando con algunas imperfecciones en concepto y forma, resulta un espectáculo memorable y muy emocionante. Se convirtió rápidamente en una de mis producciones favoritas, una odisea épica digna de ver una y otra vez. Lástima que a Peter Jackson el proyecto se le escapó rápidamente de las manos, pues las dos siguientes entregas, Las dos torres y El retorno del rey, suponen un bajón de calidad y fidelidad enormes y acaban siendo muy decepcionantes.

Ver también:
-> EL SEÑOR DE LOS ANILLOS
La Comunidad del Anillo.
Las dos torres.
El retorno del rey.
-> EL HOBBIT
Un viaje inesperado.
La desolación de Smaug.
La batalla de los cinco ejércitos.

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8 Respuestas a “La Comunidad del Anillo

  1. egret 07/03/2012 en 1:37

    Sigo tus comentarios desde la época de elfenomeno.com , por lo que tu opinión sobre la trilogía no me es ajena. Aunque discrepo de forma considerable respecto a tu opinión de la segunda y tercera película (especialmente esta última, que considero, es cierto, mal conectada pero una conjunción de escenas memorables, casi todas ellas) no puedo estar más de acuerdo en lo referente a tu crítica del primer film. Y sí, la escena de la caída de Gandalf y la posterior salida de Moria es lo mejor de la trilogía. De lejos.

    Un saludo,

    Egret.

  2. Warren Keffer 07/03/2012 en 1:52

    Mecawen sí que vienes de lejos xDD
    Pues conociéndome de allí sabrás que a las otras dos las pondré a parir :D
    Acabé tan desencantado con la trilogía después de este gran comienzo que quizá por eso me duele más. Si hubiera sido basura desde el principio pues lo mismo hubiera pasado más por encima de ellas, como con Harry Potter, que las veo, me río y a otra cosa.

  3. Cubano 07/03/2012 en 8:38

    Alguien debería pagar por los Uruks cultivados como si fueran champiñones.

  4. Warren Keffer 07/03/2012 en 17:29

    Pues el trío de guionistas, Cubano. Por eso y por Aragorn, Theoden, Denethor, los muertos verdes fluorescentes, Faramir, Arwen, Legolas supermán…

  5. Reven 09/03/2012 en 1:01

    Ya me vale, que hace ya tres años desde que hice lo mismo que tú, ver otra vez la trilogía, y desde entonces aún no me he leído los libros (o el libro, como cada uno prefiera). De modo que cuando hablo de las películas solo puedo analizarlas todavía desde ese punto de vista.

    Bueno, menos con La Comunidad del Anillo; como ya hablamos hace ya tanto tiempo, coincido mucho con tu crítica. Para mi gusto, es la mejor “película” en sí de la trilogía, y como adaptación es mucho más que decente. Como película tiene un rumbo fijo, está bien construida, entretiene muchísimo gracias a un ritmo endiablado e impacta. Un comienzo muy prometedor.

    Indudablemente, los puntos fuertes de la trilogía en cine son su aspecto visual (vestuario y dirección artística), la música (lo de Shore no tiene nombre; jamás me he emocionado tanto con unas BSO, y son por derecho propio mis scores favoritos de todos los tiempos) y lo técnico (y mira que el croma en LCDA ya canta demasiado, pero a nivel CGI la trilogía entera no tiene rival, ¡y ya han pasado diez años!).

    Ahora bien… ahí está Peter Jackson. Y en LCDA ya comienza dándonos una de cal y otra de arena: a veces cumple, otras se flipa demasiado. Ese es un problema muy grave: sus vicios visuales lastran la película, acercándola a veces más al videoclip efectista que a la seriedad que esto requería.

    Y tengo que romper una lanza a favor de la trilogía en cine. Dicen que en el fondo las adaptaciones de las dos siguientes eran de entrada difíciles por la estructura argumental de los libros; no lo sé, ya que no los he leído. Pero sí es cierto que algunos errores graves de las películas se explican fácilmente si recordamos que ESDLA se planeó desde un principio como un “blockbuster”; una inversión no multimillonaria pero sí arriesgada que tenía que resultar más que rentable. Y por culpa de eso tenemos acción cada dos por tres y batallas colosales (si el público flipa más, mejor; y ahí está ese Legolas cabriolas), romance muy a lo Hollywood (Arwen, en el fondo un personaje inútil que está ahí solo para darle empaque a Aragorn y mostrar un “precioso” beso final), un héroe blandito a la orden de los tiempos que corren (en los que prima más un héroe atormentado que tenga que aceptar su destino en lugar de uno decidido; será que nos gusta ver que son débiles), unos hobbits rejuvenecidos con respecto al libro (cambio que pocos comentan, y que se debe sin duda a que había que conectar con el público adolescente) y eliminar la “morralla” mítica y “sesuda” de Tolkien (que era la que enriquecía LCDA, pero que en cine no vende). Aquí se trata de llenar salas, vender muñecos y asentar el merchandising.

    Claro, que eso explica los errores… pero no los justifica. Siguen siendo, en muchos casos, insultantes. Aunque yo soy más benévolo que tú XD Lo que no quita que LDT me pareciese un coñazo, aunque ERDR me pareció una muy buena película y un emocionante desenlace.

    Eso sí, siempre recomendaré las versiones extendidas. LCDA mejora mucho, pero lo de LDT es increíble: su segunda mitad es infinitamente mejor. Y no digo ya de ERDR.

    ¡Un saludo!

  6. Warren Keffer 09/03/2012 en 2:43

    Estamos en lo de siempre, Reven: el cine comercial no tiene por qué ser cine gilipollas para niñatos descerebrados. Legolas, los muertos verdes, el humor cutre, la definición paupérrima de personajes, el romance forzado… todo eso es de mal guión, no de cine comercial. Se puede hacer todo eso bien, o no hacerlo, y seguir siendo vendible. Terminator, Aliens, Matrix, El cabellero oscuro… se me ocurren no pocas películas de gran éxito en la taquilla que no son precisamente simples o fáciles. Puedes haces un Transformers o un El caballero oscuro, depende de la calidad de los autores, no de si es comercial o no.

    En tu blog ha desaparecido el buscador o nunca ha tenido. El otro día quisé releer lo que escribiste y tuve que tirar de google.

  7. Reven 09/03/2012 en 17:41

    Evidentemente, no. El ESDLA se juntaron dos factores: uno, un director sin experiencia en proyectos así (Peter Jackson; aún no me entra en la cabeza cómo le dieron luz verde); dos, que no había antecedentes en el proyecto que Jackson se proponía llevar adelante. Es lógico que tirasen a lo fácil, e incluso burdo. Aunque, como he dicho, ello no lo justifica. Pero para mí lo verdaderamente encomiable de esta trilogía es el valor que le echaron todos para sacarla adelante.
    Claro que no es el “blockbuster” perfecto (como sí lo son las películas que nombras, en las que el entretenimiento y la calidad técnica y argumental van de la mano); pero, desde mi punto de vista, pese a sus fallos (que los tiene), creo que es una trilogía bastante sólida.

    Si te soy sincero, no recuerdo si mi blog tuvo alguna vez buscador o no XD Pero no sé cómo solucionarlo; es muy pesado hasta para mí tener que usar Google para buscar mis propios artículos :-S
    Eso sí, no releas el de Las dos torres; madre mía, lo estuve leyendo ayer, y es horrible: repito frases y palabras, no sé argumentar bien, me reitero demasiado… ¡Un horror! XD

  8. Warren Keffer 09/03/2012 en 19:40

    Yo también veo mil cosas mal si releo un artículo mío xD

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