El Criticón

Opinión de cine y música

Chronicle


Chronicle, 2012, EE.UU.
Género: Acción, ciencia-ficción, drama.
Duración: 84 min.
Director: Josh Trank.
Escritores: Max Landis, Josh Trank.
Actores: Dane DeHaan, Alex Russell, Michael B. Jordan, Ashley Hinshaw

Valoración:
Lo mejor: Los personajes.
Lo peor: La puesta en escena horrorosa. La premisa desaprovechadísima. Su simpleza y falta de garra.
Mejores momentos: El atropello del autobús… en el aire. Las breves escenas en el duro hogar del protagonista.

* * * * * * * * *

Chronicle tenía una pintaza increíble en sus avances. Prometía ofrecer una vuelta de tuerca original y seria sobre el género de los superhéroes, se intuía un relato probablemente maduro, quizá hasta inteligente. Y para colmo las primeras críticas que leí en medios en los que confío (labutaca.net/chronicle por ejemplo) eran tan entusiastas que aumentaron mis esperanzas. Sin embargo, aunque obviamente tenía mis dudas sobre lo de ver una obra maestra, desde luego no esperaba encontrarme con un desperdicio de tiempo tan grande. Sin duda la campaña publicitaria ha funcionado y fui engañado. O me dejé engañar, que la verdad sea dicha no es la primera vez que me ocurre (recuerdo con vergüenza los casos de Predators y Skyline). Pero lo que más me sorprende es que de hecho hay muchos críticos y espectadores adorando esta producción, y me resulta imposible entender que este artificio burdo y hueco se considere una gran película, y más aún una revolucionaria.

En el guión se adivina una base con buenas ideas e intenciones. La definición de los tres personajes principales y su evolución es su fuerte, en especial con el acertado esfuerzo que se pone en describir a fondo la figura central y las razones de su caída al lado oscuro. Pero dichos cimientos y la prometedora idea de mostrar una historia de superhéroes de corte hiperrealista se sumergen en un envoltorio completamente desacertado. En vez de un drama inteligente que se atreve a realizar un análisis sólido de qué significaría en una persona el convertirse en un superhombre con poderes y de cómo se llega a ser héroe o villano, lo que encontramos es una clásica bobada de adolescentes estadounidenses con un tratamiento de cinta de acción demasiado básica y rutinaria. Animadoras, ligoteos, fiestas, deporte, problemas de integración, niñatos salidos, chica guapa metida con calzador… Los poderes añaden muy poco a esa línea tan trillada; algo de humor, unos cuantos dilemas éticos poco exprimidos y un clímax sin fuerza ni emoción es todo lo que da se sí la aventura.

Si tratar de convertir una premisa con tanto potencial en un clásico relato de y para adolescentes limpiado de cualquier atisbo de complejidad que pudiera asustar a la audiencia objetivo mina y limita notablemente su potencial, peor aún resulta la forma elegida para desarrollar la narración. La intención mostrar la historia en plan falso documental, como si fuera la recuperación de lo grabado por la cámara del protagonista, es un suicidio evidente desde las primeras escenas, donde ya se ven los malabares que hay que hacer para conseguir contar lo necesario para la evolución de la trama. Los encuadres casuales increíbles, las escenas demasiado forzadas, los trucos cutres para sacar lo esencial… Y todo ello empeora conforme avanza la proyección, llegando a un punto en el que incluso dejan de disimular y hacen trampas descaradas para mantener el formato. Los cutres efectos sonoros que salen de la nada y claramente son sustituto de la banda sonora, las mil cámaras que aparecen por arte de magia en el clímax porque era imposible abordarlo con el estilo elegido sin matar su poca fuerza, el increíble tino y pulso de la policía y el público para sacar perfectamente las conversaciones cruciales de dos locos con poderes que están destrozando edificios a pocos metros, la impresionante habilidad del chaval para mantener la cámara flotando siempre en el encuadre perfecto, sobre todo en el absurdo instante en que usa un montón de teléfonos mientras agoniza de dolor y está en pleno combate (¿quién puede creerse que en ese momento se entretendría en eso?), los apaños sacados de cámaras de seguridad o de grabaciones caseras que encajan tan mal… El cúmulo de despropósitos no tiene fin.

Visualmente la cinta llega a ser un desastre, y es imposible no pensar en que si el guión se hubiera escrito con la idea de rodarse con un estilo más tradicional sin duda hubiera salido algo más interesante, pues aunque la trama fuera simplona al menos se podría haber enfatizado mejor. Pero tal y como está, resulta evidente que Chronicle no es más que otra cinta menor que pretende exprimir la moda actual de cine en plan falso documental, siguiendo el legado de El proyecto de la bruja de Blair, Monstruoso, [Rec], Paranormal Activity, Monsters y alguna otra, estilo que hasta ahora no ha dado casi nada remarcable excepto la impresionante Buried o la digna Disctrict 9. No se dejen engañar como yo, y si van a verla no esperen cine inteligente o rompedor, sino todo lo contrario: poca inteligencia, poca habilidad, y mucho abuso de clichés disfrazados con modernismo mal entendido y peor ejecutado. No es más que un entretenimiento para jóvenes poco exigentes, una producción intrascendente y con muy poca chicha y emoción: no llega a hora y media y se hace larga. Parece que la única de temática de superhéroes tratada con realismo, inteligencia y profesionalidad, seguirá siendo por ahora El protegido de M. Night Shyamalan.

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