El Criticón

Opinión de cine y música

The Artist


The Artist, 2011, Francia, Bélgica.
Género: Drama, comedia.
Duración: 100 min.
Dirección: Michel Hazanavicius.
Guión: Michel Hazanavicius.
Actores: Jean Dujardin, Bérénice Bejo, John Goodman, James Cromwell, Penelope Ann Miller.
Música: Ludovic Bource.

Valoración:
Lo mejor: Actores, música, fotografía.
Lo peor: Que tanta publicidad y premios y su forma atípica parezcan implicar que es una gran película, cuando dista de serlo
Mejores momentos: El sueño en el que el sonido ataca al protagonista. La chica tratando de chantajear al director.

* * * * * * * * *

Rodada en blanco y negro, muda, en formato 1:37 (con el que empezó el cine), usando la música como constante elemento enfatizador de la acción y contando con algunos planos que referencian a cintas clásicas, desde la parte técnica está bastante claro que The Artist pretende homenajear y recordar al cine de la época silente. Pero el argumento sigue también firmemente esa idea, pues muestra la vida del gremio en la época, tanto delante como detrás de la pantalla, con mucho cuidado en escenificar situaciones de aquellos tiempos: el galán, la estrella ascendente, los géneros de moda, las productoras principales, etc.

La trama parte de una base sencilla para mostrar todo ello. Un actor de éxito del cine mudo ve truncada su carrera cuando hace aparición el sonido. Su forma de actuar ya no está de moda, y su ego le impide arriesgarse a evolucionar. Por el lado contrario, una joven estrella femenina a la que ayudó a afianzarse es ahora quien triunfa. Aunque resulta una historia ciertamente previsible y posee tramos que necesitan más intensidad, la aventura se narra francamente bien, en especial gracias al empaque de sus protagonistas. Estos personajes se ganan al espectador con pocas escenas, pues a pesar de la condición de película muda son descritos con gran habilidad en pocos minutos (genial la presentación del actor, acaparando todos los aplausos), y con el mismo éxito se exponen las relaciones amorosas (preciosa la escena donde tienen que repetir tomas) y las distintas etapas por las que van pasando.

Es crucial para ello un buen trabajo actoral, algo que superan de largo los dos protagonistas absolutos. Bérénice Bejo tiene el encanto y vitalidad de las estrellas de la época, pero Jean Dujarin está inconmensurable, pues muestra con una facilidad pasmosa los tres registros que mantiene el personaje: cuando actúa en sus películas, cuando mantiene su fachada de galán ante el público (el tío la clava, es un auténtico Humphrey Bogart), y cuando está en casa y es él mismo. Con un par de gestos y miradas nos traslada por completo a la situación que se esté mostrando en ese momento, y tampoco falla cuando cae en desgracia y se va deprimiendo y desesperando.

Otros elementos como el vestuario y la fotografía resultan muy buenos, pero si tras el papelón de Dujardin merece ser destacado algo más es la banda sonora de Ludovic Bource, adaptada perfectamente al estilo de la epoca, evolucionando constantemente según la narración lo requiera, poniendo la puntilla de suspense y emoción que necesita cada escena… Realza tanto la cinta que ayuda a enmascarar esa ligera falta de ritmo y da mucha vida a las situaciones más predecibles… De hecho tengo la sensación que si The Artist funciona es gracias a todos estos aspectos técnicos que ensalzan un guión bien intencionado pero demasiado sencillo y lineal.

El estilo de cinta muda sin duda es una barrera para el espectador medio, pero a quienes les guste de verdad el cine seguramente les entre muy bien. Es muy entretenida y divertida y está bien hecha e interpretada. Pero parece que a los críticos le gustan las visiones al pasado, porque sino no se entiende el apabullante éxito académico que ha obtenido, cuando es una cinta interesante pero bastante normalita. Y si bien los premios le vienen bien, pues ha lanzado su carrera y tanta fama ayuda a vencer prejuicios (sin los Oscar ni de coña la hubieran estrenado en mi zona), lo cierto es que me parece injusto que su prestigio se valúe por el impacto mediático más que por su propia calidad. Aunque es un visionado grato no me parece que sea como para citarla como una gran película, como una para recordar. Como mucho anecdótica y curiosa por su estilo ajeno a los cánones actuales, pero ya está.

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