El Criticón

Opinión de cine y música

La invención de Hugo


Hugo, 2011, EE.UU.
Género: Acción, aventura, drama.
Duración: 126 min.
Dirección: Martin Scorsese.
Guión: John Logan, Brian Selznick (novela).
Actores: Asa Butterfield, Chleë Grace Moretz, Ben Kingsley, Sacha Baron Cohen, Ray Winstone, Emily Mortimer, Christopher Lee, Jude Law.
Música: Howard Shore.

Valoración:
Lo mejor: La exquisita puesta en escena, que da un aspecto visual deslumbrante. La fuerza de muchas secuencias.
Lo peor: Al guión le faltan unas puntadas para ser perfecto, y la propia dirección no atina a rematar algunas partes: el ritmo es irregular, hay pasajes algo fallidos.
La pregunta: ¿Por qué no se considera un fracaso comercial? 170 millones de presupuesto, 180 millones recaudados en la taquilla mundial… Teniendo en cuenta un puñado más de millones en publicidad y que no todo lo recaudado va para la productora, me sorprende que no se considere un fiasco.

* * * * * * * * *

La invención de Hugo resulta un giro sorprendente en la carrera de Martin Scorsese, pues se ha decantado por una cinta de carácter familiar (una aventura para todos los públicos) en plan superproducción de apariencia comercial. Como hiciera en su momento el aquí homenajeado George Méliès, Scorsese exprime toda su técnica, experiencia e imaginería a la hora de dar vida a su creación. La mezcla de su pericia tras las cámaras (qué buen partido saca de la estupenda fotografía, menudos travellings de esos suyos tan míticos se marca), lo bien que aprovecha el enorme presupuesto disponible (vestuario y decorados magníficos) y la habilidad con que maneja las nuevas tecnologías (el 3D dicen que es el mejor desde Avatar, de hecho el propio James Cameron lo aplaudió, y la recreación digital de París y la estación es impecable) proporcionan al filme un acabado fastuoso y de gran belleza. El único punto negativo sería que se excede en el uso de la música, pues aunque la composición de Howard Shore es de gran calidad y sensibilidad, es evidente que Scorsese busca conseguir intensidad y formar un aura de magia mediante ella, pero su uso constante acaba notándose más de lo debido y termina sobrecargando algunas escenas. Para redondear la producción el reparto consigue grandes interpretaciones: los dos chavales protagonistas están fantásticos (Chloë Moretz tiene un buen currículo y experiencia que demuestra aquí sobradamente, pero Asa Butterfield era más desconocido y ha resultado un gran hallazgo) y el veterano Ben Kingsley se marca un papelón que quita la respiración (cuánta melancolía y tristeza transmite).

Los personajes son encantadores y sus aventuras resultan apasionantes además de estar envueltas en un halo cuasi mágico precioso (no hay fantasía, pero resulta casi un cuento). El chico sin padre que pone en hora los relojes de la estación, su encuentro con la chica empollona y solitaria que sueña con vivir las aventuras que lee, el misterioso y afligido padre de ella y luego mentor de él, los problemas de supervivencia, el giro que imprime a sus vidas el secreto que desvela el autómata… La trama transmite emoción y vitalidad, los protagonistas son identificables y adorables, y encontramos no pocos instantes trepidantes cuando no impresionantes (persecuciones por las entrañas de la estación rodadas con una pericia sólo al alcance de Scorsese) y otros tantos arrebatadores cuando no bellísimos (prácticamente todo lo relativo a los hallazgos sobre Méliès).

Pero tengo la impresión de que, y esto es algo que también sucede en otros filmes recientes de este autor (Gangs of New York, El aviador), se pasa de largo en grandilocuencia y longitud y quizá por ello no es capaz de rematar la película, quedándose a las puertas de obtener una obra memorable. Me explico: este intento de conseguir una gran película que abarque muchas ideas e historias resiente la naturalidad del relato, porque no consigue centrarse del todo en narrar una aventura concreta de forma fluida. Le sobran subtramas, como el ligoteo del encargado de seguridad o el del gordo con la señora del perro, fallidos intentos de otorgar aún más magia a la estación y a la vez homenajear a las clásicas comedias de tortazos del cine mudo. También me pareció que la vida del chaval se estira más de lo debido, perdiéndose en aventurillas no del todo conectadas con el hilo central (qué aporta la presencia de Christopher Lee, por ejemplo, aparte de ser en sí mismo otro homenaje al cine, claro). De hecho diría que en la sala de montaje han metido buenos recortes, porque hay instantes en que parece haberse eliminado alguna secuencia entera, dejando un par de transiciones raras donde se salta de una parte a otra de forma extraña. Y por el lado contrario, también tuve la sensación de que a prácticamente todas las escenas le sobran treinta segundos o un minuto, como si Scorsese o el encargado del montaje no supieran cogerle del todo el pulso al tempo narrativo, y eso a la larga resiente el ritmo y estropea algunos momentos: hay secuencias de acción que se alargan demasiado, perdiendo intensidad, y otras quedan muy raras o forzadas, como el sueño que acaba en accidente de tren.

Añadiendo imperfecciones al asunto, cabe pensar que el autómata tiene más protagonismo del que finalmente posee. Se debe tanto a unos cuantos momentos confusos (algunos instantes donde parece que va a pasar algo o incluso que va a cobrar vida) como a la campaña publicitaria no del todo clara (viendo los avances no se sabe muy bien a qué público va dirigido el filme ni de qué va). El segundo punto es claramente fallo de la distribuidora, pero el primero es resultado de que, aunque se basa en una novela de Brian Selznick que se centra en el crío y los autómatas que coleccionaba Méliès, Scorsese, el guión de John Logan se inclina más hacia la historia del nacimiento del cine, y a veces la conexión entre la historia de Hugo con el autómata y su acercamiento al anciano y por extensión hacia el descubrimiento de la obra de Méliès no conecta con la fluidez necesaria. Y también está el título: ¿qué se supone que inventa Hugo? Lo más cercano es reparar el autómata.

Por todo ello, aunque La invención de Hugo visualmente cautiva y la aventura por tramos es un torbellino de emociones, magia y belleza, hay veces en que el ritmo decae demasiado, y el conjunto en general anda un poco desequilibrado en ideas, intenciones y resultados. Pero aun con sus imperfecciones resulta una película notable, y sobre todo se nota la huella de un genio apasionado del cine. De hecho, como homenaje al cine resulta maravillosa. La cantidad de escenas realizadas expresamente para referenciar o recordar alguna secuencia, película o hecho relacionado con este arte es abrumadora. Algunas son descaradas (el niño colgando del reloj como en la famosa escena de Harold Lloyd en El hombre mosca), otras están más en segundo plano (El maquinista de la general, Tiempos modernos) y habrá otras tantas que son fugaces o de cintas menos conocidas y que no he sabido ver. Y el tramo final, cuando se centra en Méliès, es precioso.

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Una respuesta a “La invención de Hugo

  1. Octavio Monti 04/03/2014 en 0:47

    coincido en prácticamente todo, excepto en que a mí si me pareció bien usada la banda sonora.

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