El Criticón

Opinión de cine y música

Los miserables


Les Misérables, 2012, EE.UU.
Género: Musical.
Duración: 158 min.
Dirección: Tom Hooper.
Guión: William Nicholson, Alain Boublil… Victor Hugo (novela).
Actores: Hugh Jackman, Russell Crowe, Anne Hathaway, Amanda Seyfried, Sacha Baron Cohen, Helena Bonham Carter, Eddie Redmayne, Samantha Barks.
Música: Claude-Michel Schönberg.

Valoración:
Lo mejor: Hugh Jackman y Anne Hathaway. Dirección artística: vestuario, decorados.
Lo peor: La dirección echa a perder el potencial visual. El guión tiene demasiados altibajos.

* * * * * * * * *

Los miserables es una montaña rusa, pero en sentido literal: un momento épico o emotivo es seguido por uno frío, anodino; un punto álgido de la trama salta a un receso fallido; un personaje atractivo da paso a otro malogrado. La rivalidad entre Valjean (Hugh Jackman) y Javert (Russel Crowe) se presenta prometedora, y la sección de Fantine (Anne Hathaway) es breve pero cautivadora. Sin embargo la narración se desarrolla a trompicones, con lo que poco a poco va dejando ver su inconsistencia, lo que le cuesta mantener el tono y ritmo: saltos temporales nada fluidos (Valjean pasa de preso fugado a alcalde querido en un tris), irregular inclusión de tramas y personajes secundarios, cambios de estilo bruscos… El paso a comedia, con la aparición de la esperpéntica pareja formada por Helena Bonham Carter y Sacha Baron Cohen, resulta cutre, por decirlo directamente, y rompe con toda la intensidad y seriedad anterior de forma fatídica: parece otra película. El romance entre Cosette (Amanda Seyfried) y Marius (Eddie Redmayne) no es capaz de despertar interés, porque se aborda de forma muy precipitada. Más atractivo resulta el amor no correspondido de Éponine (Samantha Barks, quien hizo el mismo papel en el musical un par de años antes), quizá porque al ser una historia más secundaria no deja la sensación de que le falta fuerza y tiempo. La atropellada revolución promete un punto álgido de impresión… y sabe a polvo, porque no hay acción digna de citar y aunque se supone que es el momento cumbre de algunos personajes no termina de resultar todo lo emocionante que debiera. Desde ahí la cuesta abajo es imparable, todo el tramo final se compone de escenas poco sustanciosas e incapaces de cerrar bien las tramas. Los protagonistas principales se difuminan y siguen un camino poco claro o poco atractivo. El final de Javert me resulta confuso y poco verosímil. La boda de rigor y el reencuentro supuestamente emotivo tras una separación absurda no me transmitieron nada. Los secundarios no dejan huella alguna: han pasado pocos días desde que vi la película y no recuerdo sus destinos. Y el trasfondo histórico que parecía importante en algunos momentos finalmente no lleva a ninguna parte.

La dirección termina de matar el relato. Es una pena que tras el estupendo trabajo que realizó Tom Hooper en El discurso del rey, donde se apoyaba firmemente en una sublime labor de fotografía y exprimía cada escenario y personaje con sabiduría, aquí haya pensado que la narración requería un tratamiento del mismo estilo pero incluso aumentando la importancia del personaje como foco central de la escena. Y no, pronto se ve que esta cinta requería otra forma de hacer las cosas. El impactante prólogo en el dique y un par de planos de la ciudad y la plaza son lo más espectacular que se puede ver, el resto de escenarios y decorados son echados a perder porque la escenificación se limita a poner el careto del protagonista delante, y en monónotos primerísimos planos, no en elaborados y cautivadores planos de medio cuerpo o cuerpo entero como en El discurso del rey. La enorme labor de dirección artística no se aprovecha, la épica de la historia se echa a perder, las posibilidades de cada escenario equivocadamente se dejan de lado.

Como aficionado a la música de cine esperaba mucho más de una obra de este género. El tema de Fantine está muy bien, pero el resto se mantiene en una línea muy semejante, sin alejarse mucho del tema central; de hecho a veces he tenido la sensación de que se repetían canciones. Algunas introducciones con coros son interesantes, y por el lado contrario hay mucho tarareo sin realmente cantar que acrecienta esa sensación de que realmente no hay números musicales llamativos o canciones que dejen huella. Y teniendo en cuenta de que proviene de un musical de gran renombre, achacaré su falta de garra a que cada canción pierde fuerza al estar sumergida en una narración un tanto desequilibrada.

Los actores están todos estupendos, tanto en voz como en interpretación, pero dos nombres destacan de forma impresionante: Hugh Jackman ofrece un recital extraordinario, pero es que lo de Anne Hathaway es indescriptible: cuánta energía, qué voz, qué facilidad para transmitir la tragedia que vive el personaje. Russell Crowe es el único punto débil: será un gran intérprete, pero se nota que no tiene experiencia en canto, y su gutural voz no basta para disimularlo.

Me alegro de no haber visto la versión española, un extraño cruce entre doblaje y subtitulado: doblan las cuatro frases que no son cantadas (con lo que debe de quedar muy raro) y se empeñan en que los subtítulos rimen, con lo que resulta un lenguaje tipo Yoda que además acaba siendo poco fiel al diálogo original.

4 Respuestas a “Los miserables

  1. Octavio Monti 19/03/2013 en 22:28

    que te pareció el Discurso del Rey? Saludos XD

  2. Warren Keffer 19/03/2013 en 23:57

    Muy buena. De hecho tras esta decepción me la volví a ver para quitarme la mala sensación xD
    A ver si le hago la crítica un día de estos.

  3. Alberto E. V. 05/05/2013 en 15:21

    Puf. Difícil me lo pones con “Los miserables”. Porque todo el mundo la ama, todo el mundo llora, todo el mundo se emociona… y a mí me dejó a medias. No dudo para nada de la calidad de su banda sonora, de su producción ni de su guión (es la novela de Víctor Hugo; ¿cómo va a decepcionar?). El problema lo tengo con el torpe de Hooper: si ya en “El discurso del rey” le vi algo torpe y tópico, dado a raros experimentos, aunque nunca molesto, aquí no ha sabido para nada manejar el poderoso material que ha tenido entre manos. Y así tenemos un musical de teatro que no ha sabido adaptarse al lenguaje del cine: tremendamente largo y reiterativo (cosa que sobre las tablas no se nota), confuso y epiléptico (maldita cámara, joder), se apoya demasiado en sus excelentes actores más que en ofrecer una película, sin más, coherente. Que me parece muy bien que respete todos los temas musicales de la obra original, pero cuando solo están reiterando lo que ya veo en imágenes (como pasa con Eponine: sí, ya sé que estás enamorada y él no te corresponde, lo he visto, ¡no me lo cantes durante SEIS MINUTOS MÁS!) simplemente sobran.
    Le falta, le falta para ser perfecta. Y podría haberlo sido. En cambio, tenemos una película fallida. Pero buena, al fin y al cabo. Teniendo esa impresionante música, esa conmovedora historia (aunque el guión no la haya sabido aprovechar) y esos actores en estado de gracia, es muy difícil no emocionar en escenas como la de Anne Hathaway soportando un plano fijo durante cinco minutos, cantando con voz desgarrada y sufriendo al mismo tiempo en lugar de actuar. Los pelos de punta.

  4. Warren Keffer 06/05/2013 en 13:04

    Es una pena, porque tiene potencial en cantidad.
    Yo menos mal que la vi después de leer unas cuantas críticas negativas, porque si la veo con el entusiasmo inicial con el que fue recibida y me encuentro esta peli fallida lo mismo me da un patatús xD

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