El Criticón

Opinión de cine y música

Lincoln


Lincoln, 2012, EE.UU.
Género: Drama, histórica.
Duración: 150 min.
Dirección: Steven Spielberg.
Guión: Tony Kushner, Doris Kearns Goodwin (novela).
Actores: Daniel Day-Lewis, Sally Field, David Strathairn, Joseph Gordon Levitt, James Spader, Tomme Lee Jones.
Música: John Williams.

Valoración:
Lo mejor: Dirección, reparto, vestuario, fotografía, iluminación.
Lo peor: Lenta, más pensada para ganar premios que para resultar entretenida.

* * * * * * * * *

Steven Spielberg es un gran director, con un currículo lleno películas de estilos y géneros diversos que han causado un notable impacto tanto en el arte cinematográfico como en la sociedad. El terror agobiante (Tiburón), el drama con toques de ciencia-ficción (E.T.), la acción (Parque jurásico), la aventura (Indiana Jones), la historia (La lista de Schindler)… Su maestría con la cámara ha sacado todo el partido posible de guiones a la altura de las circunstancias. Pero no siempre ha ocurrido así. También ha habido casos donde el libreto no daba mucho margen o donde el propio Spielberg patinaba un poco. Por ejemplo La guerra de los mundos no tenía una base de calidad, con lo que a pesar de su exquisito acabado era incapaz de dejar huella. En sus dos últimos largometrajes, War Horse y Lincoln, al guión quizá le falta algo, o quizá no, pero es el propio director quien no lo remata bien: se ve claramente un tono forzado, la intención de capturar una emoción o peor, un premio, por encima del equilibrio global de la cinta y su capacidad para conectar con el espectador de forma más natural.

Lincoln apuesta demasiado por la sobriedad, la magnificencia, la clara idea de ganar premios, con los Oscar en el punto de mira. Y como cada escena debe ser la más solemne, intensa, milimétrica y oscarizable, el relato resulta un tanto manipulador y presuntuoso, y también un tanto encorsetado, teatralizado. Hay mucha verborrea con poca esencia, poco gancho (Tony Kushner no es Aaron Sorkin, por hacer la evidente comparación con El Ala Oeste) y sí mucha trascendencia impostada. Realmente la intriga política no tiene más complejidad que un capítulo de la citada serie, pero cada momento se traslada a pantalla como si fuera cada uno de ellos el instante más importante y supuestamente emocionante que has visto nunca. Todo resulta tan ampuloso, planificado y subrayado que no parece haber margen para que fluyan los sentimientos y la naturalidad del relato, es decir, para que no parezca una postal. Se pierde mucho el propósito de ofrecer una película emotiva, intensa, entretenida, y se va al extremo de lucirse con aires de grandeza, manipular el sentimiento (aunque por suerte no es tan tramposa en este aspecto como War Horse) y dar lecciones casi pedantes de cómo hacer cine.

Pero aun resultando forzosamente teatral y milimetrada, la puesta en escena es notable en la labor de dirección y brillante en la fotografía e iluminación así como en la dirección artística (decorados, atrezo, vestuario). A pesar de estar rodado casi todo en interiores y con largas conversaciones, Spielberg se inclina por planos amplios y bastante escenificación: en vez de usar un montaje que salte de rostro en rostro apuesta por llenar la pantalla con todo lo que hay y mueve personajes y cámara lo mínimo necesario. La composición de cada escena ofrece cuadros de gran riqueza y belleza (la luz entrando por la ventana ofrece instantes cautivadores), y por ello es una lástima que esta extraordinaria labor se quede en el exterior, en la impronta visual, que Spielberg no haya estado tan atinado a la hora de darle a la narración en su conjunto el tono y empaque necesarios para resultar tan conmovedora por dentro como por fuera.

Lo mejor es que la figura de Lincoln, aunque algo endiosada, llega con intensidad al espectador. Su descripción y forma de ser está bien expuesta, su presencia llena la pantalla y se hace notar en los personajes que lo rodean, y el mimetismo habitual de Daniel Day Lewis le otorga varios puntos extra, pues se sumerge muy bien en el rol, desde el aspecto físico a la forma de ser: la voz y entonación característica (imprescindible la versión original), la mirada, la forma de moverse, los gestos… Con todo, aunque sea una gran labor creo que Hugh Jackman merecía más el Oscar a mejor actor, pues su papel en los Los miserables me pareció superior.

Por la fuerza de este rol central es una pena que no tenga secundarios a la altura, pues aunque hay varios personajes con casi tanta presencia como él no se acercan a su nivel, y el entramado de caracteres queda por ello bastante cojo. El tipo que le acompaña (David Strathairn) es un maniquí (su dibujo es tan superficial que no se comprende su posición en todo el asunto: ¿qué hace ahí, quién es?), Sally Field aparece por cumplir el cupo familiar (nominada al Oscar… ¿de verdad?), Tommy Lee Jones está estupendo como siempre, pero su personaje no me dice mucho, y el trío de pillos para los chanchullos (liderados por James Spader) no funciona como receso cómico. El resto de secundarios, sean unos cuantos políticos monocromáticos y aburridos o algún flojo intento de mostrar la perspectiva de los negros (con los criados de la familia Lincoln) me transmiten la misma sensación que los secundarios de Zero Dark Thirty: son elementos de la trama, sin entidad ni vida, y están ahí como objetivos o complementos del personaje central en puntos tan concretos de la historia que en el resto del metraje se nota que sobran. El hijo mayor (Joseph Gordon-Levitt) por ejemplo, cuando cumple su objetivo desaparece sin más. Además, tanto la presencia de este hijo como el innecesario epílogo mencionando la muerte de Lincoln se nota que solo buscan poner la gota de drama oscarizable que tanto gusta en la Academia de Hollywood: la familia rota (ay, que mi niño se va a la guerra) y la epopeya personal con desenlace épico-trágico. Si se supone que la narración versa sobre la enmienda (con lo que está claro que el título de Lincoln no es acertado), un final así era difícil de ver como algo útil en la narración, y desde luego no queda bien.

Hay suficiente calidad en Lincoln como para que su tono pretencioso no la convierta en un visionado excesivamente cargante y aburrido, y desde luego su fuerza visual es impactante, pero precisamente ver que ese potencial no se ha canalizado en la mejor dirección fastidia un poco. La mejor forma de resumir todo este rollo que estoy soltando es con una pregunta: si tan importante es la consecución de la enmienda anti esclavitud y tan trágica la guerra… ¿por qué en ningún momento me siento emocionado, abrumado o afligido por la supuesta fuerza de los acontecimientos? Porque Spielberg se empeña tanto en señalar y forzar cada escena y sensación que o no me la creo o me satura por exagerada. En la técnica Lincoln es muy buena película. Conceptualmente (el cómo se ha abordado la narración y con qué intenciones) resulta un tanto manipuladora. Como entretenimiento se queda a medio camino.

6 Respuestas a “Lincoln

  1. Octavio Monti 27/03/2013 en 20:58

    Me gustaría sabe que te pareció la última edición de los oscares en general.

  2. Warren Keffer 27/03/2013 en 21:51

    Que me la sudan. De vez en cuando me tocan las pelotas y comento alguna injusticia, pero vamos, es perder el tiempo, todos los años es un sinsentido de arriba a abajo.

  3. Octavio Monti 28/03/2013 en 4:16

    ¿A quién le hubieras dado el premio a mejor película y a mejor director?

  4. Warren Keffer 29/03/2013 en 18:54

    Pues me faltan varias pelis supuestamente buenas por ver (Django, El lado bueno de las cosas, más alguna que no haya sido tan nominada a premios), pero con lo visto, me parece un año muy flojo, y si tengo que elegir:
    En dirección, fotografía y música gana de lejos Skyfall. En película, Los vengadores. Pero ya se sabe que la acción, cf y fantasía se considera cine de segunda. En actor, Denzel Washington y Hugh Jackman me parecieron mejores que Daniel Day Lewis. Ah, y otra cantada enorme es la de efectos especiales: no dárselo a Los Vengadores es ridículo.

  5. Octavio Monti 31/03/2013 en 0:46

    Espero tu crítica de Los Vengadores. No la he visto(pido perdón XD) pero no sería raro que le robasen el premio a una película de CF, ya lo hicieron en 2009 desestimando a la maravillosa The Road en favor de una cinta intrascendente como The Hurt Locker.

  6. Warren Keffer 31/03/2013 en 17:18

    Lo de The Road es una vergüenza, pero tan previsible que no sorprende :P

    Después de todos los comentarios que has puesto va el chisme este y te mete en spam :O

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: