El Criticón

Opinión de cine y música

Alien Resurrection


Alien Resurrection, 1997, EE.UU.
Género: Ciencia-ficción, acción.
Duración: 109 (1997), 116 (2003) min.
Dirección: Jean-Pierre Jeunet.
Guión: Joss Whedon, Dan O’Bannon (Alien).
Actores: Sigourney Weaver, Winona Ryder, Ron Perlman, Dominique Pinon, Gary Dourdan, Michael Wincott, Kim Flowers, Dan Hedaya, Brad Dourif, J. E. Freeman, Raymond Cruz, Lelan Orser.
Música: John Frizzel

Valoración:
Lo mejor: Dirección, dirección artística, música. Un grupo de personajes atractivo en una aventura muy divertida.
Lo peor: Supone una notable traición a la saga Alien, tanto en estilo como en calidad.
Mejores momentos: La presentación de los piratas. La discusión alrededor del superviviente (¿Qué llevo dentro?). El clímax en la Betty.
La frase:
1) ¡Doce! -Johner.
2) Debí haberlo sabido. Ningún ser humano es tan humano -Ripley.
3) – ¿Qué está ardiendo?
– ¡Nosotros!

* * * * * * * * *

En 20th Century Fox, poseedora de los derechos, no podían dejar una saga tan rentable quieta durante tanto tiempo, pues en Hollywood siempre piensan en exprimir un poco más todo lo que ha cosechado éxito en el pasado. Y con la experiencia de Alien 3 en mente el terror no venía de la película o de la mítica criatura, sino de lo que pudieran hacer con la nueva entrega. ¿Cómo se atreven a tocar algo que dio dos obras maestras y una secuela maldita y malograda? No niego la posibilidad de ver nuevos capítulos de un universo con tantas posibilidades, sino que temía la previsible cadena de acontecimientos que acabaría con toda probabilidad dando una mala película: guión circulando durante años por los despachos, con cada nuevo productor y guionista a sueldo metiendo alguna idea con calzador y alterando la poca base que tuviera el argumento inicial planteado por algún mandamás; egos varios implicados poniendo zancadillas varias (hasta 11 millones de dólares le dieron a Sigourney Weaver para convencerla de que merecía la pena volver a meterse en el personaje… lo mismo que costó Alien); y finalmente la arriesgada elección de un director que podría echar al traste el potencial que tuviera la historia. Una vez estrenada quedó claro que Alien Resurrection cumplía bastante bien estas previsiones y no funcionaba como secuela, pues aunque no llega a resultar un insulto como Aliens Vs. Predator 1 y 2 (esperpentos comerciales que es mejor ignorar), está muy lejos de la calidad de Alien y Aliens y además se aleja bastante del estilo y la atmósfera de ellas, más incluso que Alien 3, que al menos lo intentaba.

Joss Whedon, el guionista elegido (ahora en boca de todos gracias a la fama conseguida con sus series y rematada con Los Vengadores, pero en aquel entonces un don nadie), renegó del acabado final de la película, alegando que, si bien habían mantenido la línea narrativa, el tono era completamente distinto y echaba a perder lo que había escrito. Jean-Pierre Jeunet, el director francés autor de largometrajes tan extraños y fascinantes como Delicatessen y La ciudad de los niños perdidos, y que después de esta Alien Resurrección pegó el pelotazo con la obra maestra Amelie, fue una extraña elección, aunque estoy convencido de que estuvo basada en la misma idea que se empleó en los anteriores capítulos: una joven promesa con potencial narrativo y visual. Pero, quizá pensando en que haber entorpecido tanto la labor de David Fincher en el rodaje de Alien 3 fue motivo de su fracaso, aquí le dieron carta blanca total a Jeunet. Y menuda cagada. Efectivamente su labor es bastante buena en el aspecto visual, pero la esencia de la saga brilla por su ausencia al tomar el guión como una película de aventuras (space opera, para los entendidos) en vez de misterio y terror, dándole además un tono de comedia gamberra que evidentemente no resulta adecuado para la serie. Y ojo, no me parece mal atreverse con un cambio de perspectiva, pues James Cameron le dio un giro notable a lo visto en Alien y le funcionó. Pero funcionó porque supo mantener un estándar de calidad y transmitir la misma sensación aunque fuera desde otro ángulo: sumió al espectador en una atmósfera de inquietud, agobio y terror constante ante los envites del temible monstruo en un escenario oscuro y claustrofóbico. Nada de esto se ve Alien Resurrection. Las escenas de acción son sencillas, simples, algunas ni siquiera emocionantes, como la pelea bajo el agua, supuesto momento cumbre que resulta poco interesante, por inverosímil y falto de intensidad. El terror a lo desconocido, a la muerte inminente en cada pasillo y agujero de ventilación, no llega a hacer acto de presencia, ni en los personajes (a veces da la sensación de que se pasean por la nave con pocas preocupaciones) ni en el espectador, que iría a verla esperando sustos y se encontró chistes. Para rematar el asunto, para variar la producción no fue tranquila: el presupuesto no daba para rodar con un nivel decente la mitad de lo previsto, con lo que se descartaron o limitaron muchas escenas, como una gran lucha final en la Tierra.

Por ello entiendo (y comparto) que Alien Resurrection descolocara y decepcionara a muchos seguidores, y que sea difícil posicionarse a favor de ésta o de Alien 3, pues ambas están en el limbo de decepción y rabia que generan las entregas fallidas cuando sus capítulos precedentes son tan queridos. Sin embargo, otros muchos espectadores, entre los que también me incluyo, vimos en ella una buena película que gana con el tiempo: si se hace el esfuerzo de olvidarse de la saga y pensar que es una obra de ciencia-ficción independiente se podrá disfrutar de un grato espectáculo, una aventura con un ritmo excelente (se hace cortísima y aguanta los visionados muy bien), con un grupo de personajes muy atractivo y una puesta en escena de buen nivel.

La premisa de clonar a Ripley y justificar sus recuerdos y otras habilidades con la herencia de los genes alienígenas es una gran idea. La descripción de la trama y el universo en que se envuelve, a base de detalles soltados aquí y allá, funciona y tiene buenos momentos, como la evolución de la historia de los robots. Y sobre todo, el grupo de protagonistas se hace querer rápidamente. Como buenos piratas que son, la tripulación está formada por individuos dispares, tanto en origen como en personalidad. Todos están bien descritos, resultan muy carismáticos y sus relaciones, cargadas de los diálogos ingeniosos típicos de Whedon, dan mucho juego. Cada uno tiene su hueco y su momento estelar digno de recordar y alguna que otra frase espectacular. Los actores se desenvuelven bastante bien, destacando la candidez de Winona Ryder, la intensidad de Sigourney Weaver, la soltura de Dominique Pinon o la intimidante presencia de Ron Perlman, siempre perfecto para el papel de matón. Como he dicho alguna que otra vez, es difícil encontrar hoy día películas con un grupo de protagonistas amplio que resulte atractivo y de calidad. No hay más que ver como las horrendas Alien Vs. Predator 1 y 2 fallan estrepitosamente en este aspecto. El único fallo es el general al mando del proyecto. El personaje y la interpretación de Dan Hedaya resultan ridículamente caricaturescos, y lo peor, se termina de estropear con la muerte digna de cine cutre donde coge un trozo de su propio cerebro y lo mira antes de morir. Incluso en un conjunto gore-humorístico tal parida está fuera de lugar.

Puede dar la impresión de que en cada nuevo paso que dan los protagonistas se encuentran demasiado casualmente con una escena clave (ahora las víctimas de los huevos, ahora los clones fallidos, ahora la trampa en el agua, ahora el nido), pero claro, sin esto no habría película, como no habría Alien sin el rápido crecimiento del bicho. En cambio, enlazar tan rápidamente cada sección da un ritmo impresionante: la narración avanza con firmeza e intensidad sin perder fuelle en casi ningún instante, ni siquiera en los recesos de transición o para explicaciones. Sí, quizá la pelea con Ripley en la cancha es un poco absurda (se puede entender que sean guerrilleros y busquen bronca, pero atacar con una pesa es ir a matar, algo estúpido cuando eres invitado en un navío militar), y se puede decir en el tramo central hacía falta algo más impactante que la poco eficaz escena bajo el agua, pero el resto se desarrolla de forma muy amena, con la mezcla perfecta de aventura de ciencia-ficción, comedia gamberra y gore. La mejor muestra de esta combinación está en el clímax final, en la huída desesperada con la Betty: la criatura mitad alien mitad humano (Newborn lo llaman) es una de las creaciones más asquerosas vistas en pantalla, y el gore explota de forma delirante en su fantástica muerte, mientras que paralelamente tenemos acción trepidante en la cabina, con los estupendos personajes soltando frases tronchantes: ¡Qué está ardiendo!… ¡Nosotros!

Jeunet imprime su inconfundible estilo bastante bien, salvo cuando se le va la pinza más de la cuenta (el insecto del prólogo y la muerte del general). Sus clásicas panorámicas y travellings veloces se adaptan bien a los grandes pasillos de la Auriga (la nave militar), la escenificación y montaje es buena (hay muchos personajes en pantalla pero la escena siempre fluye sin problemas) y sobre todo saca muy buen provecho de una estupenda fotografía e iluminación (Darius Khondji, colaborador habitual tanto de Jeunet como de David Fincher -no en Alien 3-) y de un correcto trabajo con las criaturas alienígenas, en especial el grotesco Newborn. La guinda la pone una banda sonora que, como ocurrió en los tres casos anteriores, no se parece en nada a ninguna de las demás pero resulta estupenda: el desconocido John Frizzell aportó una partitura muy expresiva y adaptable con un sello personal muy reconocible. Lo cierto es que en algo siembre ha coincidido la saga: la dirección artística, la fotografía y la música eran de calidad y aprovechadas por directores con visión (aunque luego esta no diera sus frutos como se esperaba).

Sin embargo también hay algunos pequeños achaques dignos de citar. En el argumento hay un agujero notable: como protocolo de emergencia la Auriga vuelve automáticamente a su base, a la Tierra, algo doblemente absurdo, primero porque es una nave que opera bajo secreto gubernamental, y no es plan de que se pasee a la vista de todos, y segundo, porque finalmente vemos que no parece haber nadie en el Sistema Solar y en la Tierra, nadie que se interese por una nave que va a toda leche hacia el planeta y no responde a llamadas. También quiero comentar que no entiendo qué es la extraña masa que engulle a Ripley: ni llega a ser un montón de aliens (aunque se ven colas) ni es la estructura de resina vista en Aliens. En el aspecto visual también hay algunas limitaciones, pues en ocasiones se notan problemas presupuestarios que no supieron suplir con ingenio (recordemos que Alien fue realizada con cuatro duros): alguna maqueta canta un poco, nunca vemos un alien de cuerpo entero si no es digital (con un resultado muy pobre, ¿es que no aprendieron la lección en Alien 3?) o muerto, y hay escenas donde se nota bastante que se enfoca sólo a la cabeza.

Para la tetralogía editada en dvd en 2003 Jeunet aprovechó para meter un par de escenas que se quedaron fuera por falta de dinero, más algunas pequeñas extensiones en otras secuencias. Las dos escenas largas son unos nuevos créditos iniciales, con una tontería de un tripulante aplastando un insecto, que de haber estado en el montaje de cines probablemente habría hecho salirse de la sala a mucha gente, y un epílogo donde aterrizan en la Tierra y vemos que es un lugar desolado (y no se explica porqué), que me gusta menos que el final con la nave volando y dejando el destino de los personajes y la situación del planeta abierto a la imaginación. El resto son algunos planos y diálogos que si bien enriquecen aquí y allá algunos detalles de la historia o personajes también tienen alguna parte totalmente sobrante. Por ejemplo, la conversación sobre armas antes de meterse en el agua carece de sentido.

Es una pena que pensaran que Alien Resurrection podría funcionar alejándose tanto del concepto básico de la saga. Estoy convencido de que si se hubiera ambientado en un universo distinto (habría que cambiar poca cosa en el argumento: el alien y Ripley) la película hubiera sido mejor considerada, de hecho también estoy seguro de que por su estilo tan personal y original podría haberse convertido en un título de culto. Pero ya se sabe que Hollywood prefiere perder tiempo y recursos en agotar franquicias que en desarrollar desde cero proyectos más valientes.

Por cierto, no puedo dejar de comentar que es evidente que Joss Whedon reutilizó ideas de este guión para crear su obra maestra televisiva, Firefly: la tripulación pirata y el diseño de su nave se quedaron en su cabeza y sirvieron como base para la serie.

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