El Criticón

Opinión de cine y música

Django desencadenado


Django Unchained, 2012, EE.UU.
Género: Western.
Duración: 165 min.
Dirección: Quentin Tarantino.
Guion: Quentin Tarantino.
Actores: Christoph Waltz, Jamie Foxx, Leonardio DiCaprio, Samuel L. Jackson, Kerry Washington, Walton Goggins.

Valoración:
Lo mejor: Puesta en escena: dirección, fotografía y montaje quitan la respiración. El papel de Christoph Waltz es memorable, y la aparición de Samuel L. Jackson también impresiona.
Lo peor: El guion carece de rumbo y objetivo, y la mitad del metraje aporta bien poco. Leonardo DiCaprio y Jamie Foxx están inesperadamente mal, forzado el primero y muy soso el segundo.
Mejores momentos: La cena. El tiroteo.

* * * * * * * * *

La puesta en escena de Django desencadenado es excelente, como siempre en las creaciones de Quentin Tarantino: planificación milimétrica de cada escena, fotografía brillante, montaje soberbio y una selección musical atrevida pero eficaz (aunque se echa de menos algo más de Morricone, pero no se llevó bien con el director). La mayor parte de las escenas ronda la perfección, destacando los momentos cumbre, como el tiroteo final o la larga cena, donde el tempo narrativo es magnífico.

Después del inolvidable nazi de Malditos bastardos (2009), Christoph Waltz se marca otro papelón enorme en otro personaje enorme, tan grande que ensombrece a unos secundarios que inesperadamente no dan la talla. Jamie Foxx nunca me ha parecido un gran intérprete, pero sí uno competente, destacando Collateral (2004). Pero aquí es muy apagado, como desubicado y sin ganas. Quizá el anodino rol que tiene entre manos es el principal culpable; un director tan conocido por lograr protagonistas memorables debería haber sacado más partido. Leonardo DiCaprio tampoco me convence. Cuando se desata da un poco de miedo (sobre todo sabiendo que se cortó de verdad sin querer al dar un puñetazo en la mesa), pero el resto del tiempo se lo ve muy forzado, fingiendo el personaje en vez de mostrarlo con naturalidad. Por suerte, en la parte final salva los trastos Samuel L. Jackson, mimetizado por completo un ser rastrero que da lástima y asco a partes iguales. Estoy convencido de que si fuera sólo por el rol de DiCaprio la cena no habría causado tanta inquietud, es un villano cuadriculado que se ve muy enriquecido por las sutilezas de su esclavo. Aparte tenemos el enorme sinsentido de nominar y premiar en los Globos de Oro y los Oscar a Waltz como secundario, cuando es el protagonista absoluto.

La trama promete un western desenfadado, en una línea gamberra cercana a Malditos bastardos. La forma en que se conocen los dos protagonistas resulta fabulosa: el asalto al convoy de esclavos, el jaleo con el sheriff y el marshal, los primeros pasos afianzando la amistad… Pero llega un momento en que el metraje empieza a pesar, y no se atisba objetivo alguno en la historia. Hasta que se lanzan hacia la búsqueda de la chica hay una hora de presentación que no debería haber durado más de quince o veinte minutos. La tontería del Ku Kux Klan termina por confirmar que aquí no hay rumbo ni cohesión narrativa, sino ideas sueltas empalmadas con poco tacto. Incluso una vez entrados en materia no parece haber un hilo claro, se suceden escenas que visualmente pueden resultar llamativas, pero que entorpecen más que hacen avanzar el desarrollo de la aventura.

La llegada a la hacienda de DiCaprio recupera el tono, manteniendo bastante tensión en el ambiente y llevándonos a un desenlace con un tiroteo espectacular. Pero Tarantino vuelve a perder el norte y empalma nuevos finales bastante fallidos, cada cuál más ininteligible y menos relacionado con el argumento central, y por lo tanto más anticlimático y aburrido Y para rematar, en los últimos minutos, en un epílogo delirante, uno de los protagonistas se pone a hacer florituras con el caballo, con lo que terminé la película bastante cabreado.

Es una lástima. Tarantino tiene talento de sobra como escritor y como director, pero en muchas de sus producciones le hubiera venido de perlas un segundo guionista o un productor con poder de decisión, una visión externa que pusiera freno a sus excesos y recortara lo justo para redondear sus trabajos, para pulir errores. Desde el éxito de Reservoir Dogs (1992) y Pulp Fiction (1994), sus dos únicas obras realmente redondas, disfrutó de carta blanca total, y desde entonces no parece pararse a pensar si tal o cual escena quizá ocupa demasiado metraje y si a la larga estos excesos van a perjudicar a la película entera. Jackie Brown (1997) sería excelente si su longitud no fuera tan abultada, Kill Bill (2003, 2004) va dando tumbos de mala manera, y Malditos bastardos tenía un potencial enorme que no llegó a deslumbrar por completo.

Hasta el momento, Django desencadenado es la que más acumula y sufre estos problemas. Tanto que recortar, tanto que eliminar sin dudar un instante, tanto que resumir y tanta trama que encauzar… tan irregular que casi resulta un despropósito. Sí, existe la semilla de una gran película escondida en este metraje sin pies ni cabeza, pero habría que editarlo todo de nuevo de arriba abajo, y nadie va a hacer eso, porque Tarantino la ha querido así y así se va a quedar.

Una respuesta a “Django desencadenado

  1. Alberto E. V. 05/05/2013 en 15:13

    A mí me gustó bastante más, aunque coincido en los puntos negativos que le ves. Waltz está magnífico: tanta alabanza a DiCaprio como leí me parece exagerada, porque el chaval (ya no tan chaval) está muy bien, pero le noto forzado y tremendamente calculado en cada gesto, como intentando todo el rato parecer amenazador; a Waltz, en cambio, todo le sale asombrosamente natural. Yo soy él y no dejo de trabajar con Tarantino las veces que me lo pida.
    Ahora bien, es cierto que llega un momento en el que la película comienza a descentrarse, aunque desde mi punto de vista nunca pierde el rumbo; lo que es la línea de guión la sigue fielmente, aunque a medida que avanza el metraje Tarantino se deja llevar por diatribas varias. Pero cuando al final todo estalla en el tiroteo, es muestra de que sabía hacia dónde iba todo ese tiempo.
    El desenlace posterior, eso sí, sobra de principio a fin. Y la escena del KKK solo la acepto como sobrada; si llega a haber más me parecería un insulto, pero como simple y única gamberrada la acepto.
    En definitiva, lo bueno es que en ningún momento se me hizo larga y pesada, hasta el final. Aquí está el cúmulo de vicios, defectos y virtudes de un Tarantino desatado. Me vale.

    Un saludo.

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