El Criticón

Opinión de cine y música

El hombre de acero


Man of Steel, 2013, EE.UU.
Género: Acción.
Duración: 143 min.
Dirección: Zack Snyder.
Guión: David S. Goyer, Christopher Nolan.
Actores: Henry Cavill, Amy Adams, Michael Shannon, Diane Lane, Russell Crowe, Antje Traue, Harry Lennix, Christopher Meloni, Laurence Fishburne, Kevin Costner.
Música: Hans Zimmer.

Valoración:
Lo mejor: Es bastante espectacular.
Lo peor: Irregular, con tramos aburridos. Intenta abarcar mucho y se queda a medio camino de todo.
La pregunta: ¿Cómo una nave de veinte mil años de antigüedad es compatible con la tecnología de Krypton actual?

* * * * * * * * *

Superman es un superhéroe para mí incomprensiblemente popular y querido: el concepto es simplón a más no poder, la serie de películas que le dio fama fue cine cutre del verdaderamente horrible ya desde la primera entrega, la famosa de Richard Donner con Christopher Reeve (¡pero cómo un esperpento de tal calibre pudo tener éxito y ser recordado durante décadas!… y de las secuelas mejor no hablar), las series de televisión también tuvieron mucho tirón pero poquísima calidad (Las aventuras de Lois y Clark y Smallville eran bastante malillas), y el intento de reinicio cinematográfico reciente, Superman Returns, fue otro fracaso de calidad pero esta vez también de taquilla. Ahora llega otra versión más, otro intento de sacar una franquicia rentable. Como la anterior, arrastra disgustos y polémicas. Es curioso, las versiones antiguas (cine o tv) se adoran sin reservas a pesar de ser mediocres o penosas, pero a las nuevas se les exige demasiado. Este último reinicio tampoco ha conseguido deslumbrar: la crítica la pone a parir, y el público aunque menos duro está muy dividido.

Como superproducción veraniega El hombre de acero resulta entretenida y bastante espectacular, pero con altibajos notables y con un tono trascendental que resulta bastante impostado. O dicho de otra forma, es pretenciosa e intenta abarcar demasiado, pero no consigue llegar a nada. Han intentado contar tanto y buscaban una historia tan grandiosa e intensa que no se han dado cuenta de que o no les cabía o no se conseguía la fluidez y solidez suficientes para no resultar un galimatías engreído. El resultado es un resumen de película, un batiburrillo de ideas e intenciones adornadas con pompa y grandilocuencia sin mesura alguna. Y la verdad sea dicha, prefiero chorradas como Transformers, Armaggedon e Independence Day (por citar referentes del género “revienta taquillas de verano”), que no van fingiendo ser más de lo que son y resultan más divertidas y entretenidas (aunque es cierto que estas a veces se van al lado contrario, a lo estúpido).

El tramo inicial se hace larguísimo, a la narración le cuesta ir al grano sin dar vueltas innecesarias. Se tarda una eternidad en contar todo lo de Krypton, pues aunque entiendo que quisieran darle relevancia está claro que no lo han sabido mostrar bien. Los delirios de Zod resultan exagerados desde un principio, y la caída de los padres de Kal-El es insípida. Las preguntas sobre la situación del planeta dejan agujeros importantes en la credibilidad del argumento: con tanta tecnología y tantas naves, y se quedan a esperar la destrucción; no queda claro por qué abandonaron todas sus colonias por el universo; y lo peor, la historia de esa especie de calavera mágica es un lío incomprensible, con lo que no se entiende la mitad de lo que hacen los kryptonianos y los objetivos de Zod. El diseño del lugar en plan videojuego termina de restarle realismo: hay demasiado enredo visual en los decorados y efectos especiales y poco esfuerzo en hacer un lugar verosímil (no parecen tener unas estancias habitables). Una vez en la Tierra, Superman deambula demasiado hasta que por fin se lanza la acción, y mientras, el guión es incapaz de darle al otro personaje principal, Lois Lane, una personalidad llamativa y una posición concreta en la historia. El padre del héroe, Jor-El, es otro cuya presencia resulta forzada, y sus discursos tratando de explicar la trama resultan cargantes; además, eso de que el holograma-recuerdo sea tan inteligente y hábil (como si fuera más bien un clon de la personalidad) no me convence lo más mínimo, es otro recurso muy cogido por los pelos.

Todo este segmento se adorna con la pompa citada. La escenificación que pretende dar a cada momento la mayor trascendencia y drama posible no termina de funcionar. Toda la supuesta intensidad de las escenas se ve muy falsa: demasiada música insistente, demasiado atardecer naranja, demasiado discurso inflado, demasiado “mira qué momento más glorioso” cuando lo único que tenemos es lo de siempre, un héroe buscando su lugar en el mundo. Y como no hay un rol central llamativo, pues Superman es plano por definición y además sacan bien poco de él, la sensación de que no están contando nada pero lo esconden tras mucho artificio es constante.

Cuando llegamos a los momentos cumbre del relato la débil fachada de película seria y profunda termina por desmoronarse. Lo único que vamos a ver una vez se lanza el argumento principal (también muy visto: salvar Nueva York, digo Metrópilos, digo la Tierra) es acción de la aparatosa y ruidosa sin contenido ni personajes interesantes en el foco de la narración. No me interesa lo más mínimo el destino de los currantes del Daily Planet, a pesar de que se empeñan en sacarlos sufriendo por la ciudad; de hecho la escena de la mujer atrapada en los escombros es vergonzosa. Lois está metida en todos los fregados de forma forzadísima. Los militares y el científico son aburridos clichés andantes. Zod es un villano demasiado histriónico, y por el contrario Superman un héroe demasiado simple y apagado. El duelo a tortas con el grupo de Zod es espectacular, impresionante a veces, pero carente de emoción, porque no hay forma de conectar con los personajes.

Y sobre todo, como dicen muchas críticas: ¿dónde están los mensajes clásicos de Superman? El drama humano no hace acto de presencia, porque la catástrofe es puro efectismo sin nada detrás. El conflicto interno de Clark es muy pobre, a pesar de tantos flashbacks cansinos; escenas cutres como la del padre suicidándose por un maldito perro no ayudan. No vemos mucho de su adaptación al mundo real, más allá de los paseos huyendo de su responsabilidad y un par anécdotas de la juventud (que duran una eternidad para lo poco que dicen). De hecho el Clark adulto no existe, lo dejan para la segunda entrega. Salvo un par de clichés de rigor (salvar gente, eludir peleas) no vemos realmente cómo intenta hacer una vida normal entre los humanos: las relaciones, los sentimientos, no parecen importar, como si pensaran que con esos tópicos bastara para contruir su personalidad. Tampoco tenemos el clásico juego de esconder su personalidad secreta, sobre todo ante Lois, pues ella desde un principio sabe quién es. La aceptación de su importante destino no llega con intensidad, ni tampoco con claridad: lo único que hace es hostiarse con monstruos como él, no se ve conexión alguna con la humanidad, no se ve una transición verosímil de individuo con poderes asustado y huidizo a figura heroica que acepta responsabilidades de gran calado. Lo más triste es que Jor-El nos suelta varios sermones sobre estos temas, pero el guión es incapaz de traspasar todo eso a Kal-El. Para colmo, esta ausencia de la esencia de Superman se remata en una escena que roza el ridículo: después de destruir media ciudad dejando un reguero de probablemente miles de muertos, porque es evidente que no se ha preocupado por nadie (salvo por Lois en alguna escena metida con calzador), de repente se desvive por una familia en peligro. No cuela, a estas alturas no cuela. Además, es difícil olvidar al Superman vengativo que le hace la bromita al camionero. Como dice un amigo mío, este no es Superman, es Hulk: un tipo que teme a su otro yo, que se dedica a huir de todo vagabundeando por el mundo, y que cuando se desata no piensa en nada excepto destruir a su oponente arrasando con todo lo que haya por medio.

Sobre la puesta en escena tenía muchísimas dudas, pues los títulos previos de Zack Snyder, 300 y Watchmen, dejaban ver algunas buenas ideas pero poca experiencia, pero más que nada al ser bastante experimentales no valían para hacerse una idea de cómo trabajaría en otras circunstancias. Finalmente, su labor ha resultado como el guión: regularceja, con muchos puntos criticables y muchos aires de grandeza. El intento de darle un aspecto oscuro se realiza con un colorido apagado y saturado que queda muy artificial. La cámara en mano con la idea de darle un toque de realismo es irregular: algunas peleas aéreas resultan bastante logradas, con un buen uso de zooms que consiguen esa sensación de estar viendo algo real, pero el resto de enfrentamientos es un caos sin sentido, sobre todo los de puñetazos en planos cortos, donde no se entiende nada. También hay errores de concepto notables: la cámara en mano y los reflejos y demás virguerías visuales sobran por completo en escenas pausadas, pues transmiten el efecto contrario al buscado. Por ejemplo, las conversaciones íntimas entre padre e hijo fallan estrepitosamente en su tempo narrativo, pues son auténticos videoclips cuando debería buscarse un tono sencillo, cercano y cándido con el que se lograra transmitir la conexión familiar.

Los efectos especiales me han sorprendido por ser normalitos. Si algo se espera de una superproducción de este calibre es que deslumbre y asombre, pero ocurre todo lo contrario: parece una cinta con por lo menos diez años de antigüedad. Tanto Krypton como las ciudades terrestres resultan muy falsas (esos tonos naranjas de cuando los efectos digitales estaban empezando…), los dobles digitales se notan mucho (y se emborronan para intentar ocultarlo), la destrucción de Metrópolis tiene muchos planos cantosos… Es alucinante lo lejos que se queda de títulos como Transformers y Los Vengadores, que tienen efectos especiales nítidos y creíbles. También tengo que decir que, aunque las armaduras del grupo de Zod son impresionantes, el diseño artístico no tiene originalidad y personalidad alguna, y no me pega en esta película: parece sacado de descarters de Matrix (el criadero de fetos, las naves y máquinas de estilo insectoide), o de Alien y Prometheus (estilo H. R. Giger, vamos), y la batalla final recuerda mucho a Independence Day (los planos de aviones incapaces de dañar la nave alienígena).

Los actores son todos competentes, pero como los personajes son poca cosa no hay margen para ofrecer un buen papel, de hecho es imposible no pensar en que han desperdiciado a una actriz con tanto potencial como Amy Adams y que no hay material suficiente para juzgar a Henry Cavill. Lo que sí tengo que decir es que el doblaje es una aberración que destroza a dos principales: Zod y Lois resultan tan ridículos que parecen una parodia de las que hace la gente en youtube. En cuanto a la banda sonora, resulta en la onda del Hans Zimmer comercial: épica contundente que a veces resulta un poco sobrecargada, y aunque sin duda funciona bastante bien (mejor que las compuso para el Batman de Nolan), también es incomparable con la épica de John Williams ni con la excelente Superman Returns que nos regaló John Ottman y que pasó injustamente desapercibida.

Está claro que Zack Snyder y David S. Goyer han intentado repetir el éxito de la trilogía de Batman de Christopher Nolan (su mención en los créditos como guionista señala un asesoramiento importante), pero es que la idea es claramente equivocada: Superman no da para un héroe atormentado y una historia densa y oscura, es más básico y apela al lado más luminoso de la humanidad. Además, conseguir un El Caballero Oscuro es muy difícil… de hecho a El hombre de acero le ha pasado como a El Caballero Oscuro, la leyenda renace: entretenida y espectacular en general, pero bastante irregular, excesiva unas veces y aburrida otras, pero siempre con un tono pretencioso notablemente fallido.

PD: se podrían haber ahorrado el epílogo, pues resulta intrascendente y el chiste de “qué bueno está” es penoso.

2 Respuestas a “El hombre de acero

  1. Alberto E. V. 08/07/2013 en 2:08

    Veo que coincidimos: aunque no me pongo del lado de los detractores acérrimos, bien es cierto que me parece una película fallida en gran parte, con ideas poderosísimas que se quedan a medio gas o simplemente planteadas.
    Lo que sí que no comparto es tu opinión sobre la primera de Superman, la clásica de Richard Donner XD Vaya por delante que Donner me parece uno de los artesanos más grandes del cine de entretenimiento (y, por ende, del cine a secas), y que hay que reconocer que esta película marca un hito. Claro que no por eso tenemos que glorificarla. Pero toda la primera mitad le da mil vueltas a este “Hombre de acero”: se alcanzan unos momentos de drama puro que ya quisiera haber conseguido imitar Snyder. Mientras que aquí tenemos un puto tornado, Donner nos dio un infarto: y la sensación de impotencia de Clark se vuelve intensísima con menos pompa y circunstancia.
    Claro que tenemos a un Luthor ridículo (aunque no me quejo de un Hackman que, como grandísimo actor que era, comprende el papel como lo que es, una estupidez, y como consecuencia se lo pasa en grande) y a una trama infantil (el final es de traca). Pero eso se debe a que el Superman del cómic en el 77 no difería en nada al que se plasmó en la película. Por eso toda esa trama ahora mismo está desfasadísima.
    Pero si tuvo éxito fue porque fue la primera en su género en plantearse ser tan grande y conseguirlo, y porque resultaba espectacular desde esos títulos de crédito hasta las escenas en las que creíamos que un hombre podía volar. Comparo cualquier vuelo de Superman en el cine desde 2006 hasta ahora con la escena de vuelo en la de Donner y no hay color. Con Donner sí me creo que un hombre vuela.
    Aunque antes de eso hemos tenido a Brando en plan Shakespeare, a un Clark tímido y dubitativo pero no acojonado, y a un Reeve que en apenas dos segundos consigue pasar de una personalidad a otra sin esfuerzo. Muchos detalles hay que perdonárselos en mayor o menor medida por ser el origen del género en una época demasiado pop. Pero menudo origen, en serio.
    (Siento la parrafada XD)

  2. Warren Keffer 08/07/2013 en 14:34

    Yo la de Donner la intenté volver a ver hace poco y no fui capaz de terminarla, me reía en cada escena de lo cutre que me parecía. Y en efx ha envejecido fatal… Poco antes se estrenó Star Wars, y compara.

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