El Criticón

Opinión de cine y música

Guerra Mundial Z


World War Z, 2013, EE.UU.
Género: Acción.
Duración: 116 min.
Dirección: Marc Foster.
Guión: Damon Lindelof, varios.
Actores: Brad Pitt, Mireille Enos, Daniella Kertesz, James Bagde Dale, Ludi Boeke, Fana Mokoena.
Música: Marco Beltrami.

Valoración:
Lo mejor: Tiene ritmo y el segundo acto deja buen sabor de boca.
Lo peor: Es un caos que deja ver su producción improvisada. El primer acto es muy flojo. Los efectos especiales son horribles.
La curiosidad: En los cambios se perdió el personaje de Matthew Fox (el que los rescata en helicóptero), que al parecer, en alguna de las primeras versiones del filme, se liaba con la mujer del protagonista y se convertía en una especie de villano.

* * * * * * * * *

Guerra Mundial Z de Max Brooks es un libro fascinante, un acercamiento a la temática zombi con una originalidad inigualable, con un logradísimo afán por salirse de los tópicos y narrar todas las perspectivas posibles que tendría un apocalipsis zombi desde sus orígenes a la recuperación de la Tierra tras sobrevivir a duras penas a la situación. Las numerosas historias sorprendentes e inesperadas hacen que la lectura sea adictiva y deje muy buen poso. Por fin algo nuevo, por fin una vuelta de tuerca al género que lo renueva por completo. Le faltaba algo para llegar a considerarlo una obra maestra, pero tiene la originalidad y riqueza suficiente para citarlo como una lectura indispensable.

Esta película… no tiene nada que ver con dicha novela. Es inevitable preguntarse que si pasaron por completo del libro, ¿por qué llamarlo igual, por qué llamarlo adaptación y tirar dinero pagando a su autor? No tiene sentido alguno, es otro caso en el que Hollywood usa un nombre popular para promocionar sus propios y mediocres productos.

Como se esperaba, se nota mucho que es una producción fallida, rehecha sobre la marcha, deformada por productores que imponían sus decisiones al director y forzaban a reescribir el guión sobre la marcha metiendo con calzador ideas de todo tipo. El libreto inicial fue de J. Michael Straczynski, el genio que parió Babylon 5, quien afirmó que fue fiel a la novela, pero con los cambios posteriores nada de su trabajo quedó ahí. Tras pasar por Matthew Michael Carnahan (La sombra del reino, Leones por corderos) y Drew Goddard (Buffy, la cazavampiros, Alias, Perdidos, La cabaña en el bosque), y quizá algún otro no acreditado, terminó en manos del temido Damon Lindelof, quien destrozara Perdidos y Prometheus, que terminó de perfilar un relato simple y nada original, aunque hay que decir que tiene algo de perdón enfrentarse a una película a medio hacer y con tantos egos de productores fastidiando constantemente. El resultado está efectivamente cerca del desastre, pero sorprendentemente la taquilla ha respondido de forma espectacular, tanto que han confirmado dos secuelas.

No puedo saber si ya en el trabajo de Straczynski los productores lo exigieron, pero una de sus peores imposiciones es la incomprensible idea de realizar una película de zombis apta para el público juvenil (+13), que en EEUU significa hacerla súper blanda en temática y casi sin sangre. ¿En qué cabeza cabe abordar un apocalipsis por definición violento y terrorífico con un tono casi para todos los públicos? No, por concepto y género esta no puede ser una película para menores. El resultado roza el ridículo: la cámara esquiva, literalmente, pero literalmente, la violencia, las muertes, la sangre y las vísceras hasta el punto de que no pocas veces hay que imaginarse lo que está ocurriendo. Los zombis se esquivan también: escenas de gente corriendo y poco más es lo que se ve. ¿Cómo esperan que en esas condiciones se pueda generar un ambiente de tensión y miedo? Pues obviamente no se puede. Y por supuesto, el argumento se limita al dramón familiar y el papá-héroe de costumbre.

Para intentar tapar el despropósito se ve que intentan convertirla en una película de acción. Pero no aciertan tampoco del todo, porque se empeñan en obtenerla acelerando, recortando y resumiendo la narración de forma que todo ocurra a toda velocidad. Y hay velocidad, pero por el camino se dejan el contenido y sobre todo la emoción. Casi no se adivina cómo se desarrolla el apocalipsis, solo vemos a la familia correr. Los capítulos sobre su supervivencia son irregulares, y por lo general fallidos. Los primeros enfrentamientos a la situación, con la familia huyendo por los pelos, no transmiten nada, todo se ha visto ya mil veces y aquí se cuenta con desgana y sin meter ningún tema interesante de los muchos que se pueden sacar en una historia sobre el apocalipsis de la humanidad (el policía cogiendo comida mientras pasa de los demás es lo único llamativo). La familia latina pasa sin pena ni gloria. El rescate no tiene nada llamativo y la separación para que papá se vaya a salvar el mundo es también previsible y sosa.

Por suerte, una vez se aparta del fallido acercamiento al género zombi más clásico, es decir, correr y sobrevivir, la cosa mejora bastante. La odisea del protagonista buscando la cura por el mundo podría haber sido mil veces mejor, que potencial había de sobra, pero su simpleza se disimula con ritmo e intensidad y algunos detalles que añaden interés, como la chica de pelo corto, único rol secundario de buen nivel (bastante más interesante que la aburrida esposa). El tramo final funciona correctamente también: en el largo segmento del centro de investigación por primera vez aparecen los esperados efectos de tensión e inquietud. Todos sabemos cómo va a acabar la aventura, pero si se narra bien puede resultar emocionante.

La dirección es correcta sin más. Marc Foster (capaz de pasar de la maravillosa Descubriendo Nuncajamás al bodrio de Quantum of Solace) aborda el caos de los ataques ofreciendo un caos bastante controlado: la cámara en mano se mueve mucho, con travellings alocados, y el montaje enlaza planos a toda velocidad, pero la acción es clara, se sigue bien al personaje y lo que ocurre alrededor. La pega es que se ve que el dinero se tiró en el lío del rodaje, porque a los efectos especiales no parece haberse destinado, resultando la superproducción más fallida de la década: los efectos digitales son de risa, pero de risa. Los zombis y los dobles digitales de personas son infames, con un aspecto de videojuego que espanta y echa por tierra la credibilidad y fuerza de las escenas más complejas, como la de la caída del campamento de Irak.

Por su visible mejora a partir de su ecuador y sobre todo gracias a su correcto tramo final el visionado no deja malas sensaciones, y resulta una película entretenida si no te paras a recordar la falta de calidad y garra de su tramo inicial o lo poco que han aprovechado el riquísimo material original.

2 Respuestas a “Guerra Mundial Z

  1. Octavio Monti 17/10/2013 en 5:37

    la verdad es que el libro es muy bueno, pero no entendía como podían pretender adaptarlo a la gran pantalla. Una serie hubiese sido mucho más coherente.

  2. Warren Keffer 22/10/2013 en 2:49

    Como serie tiene un potencial infinito, porque además puedes colar pequeñas historias de por medio si la quieres estirar un poco (aunque luego si las hicieran mal las pondríamos a parir, claro xD).
    Ya podrían aprovechar el tirón del éxito de la poco arriesgada The Walking Dead y hacer esta.

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