El Criticón

Opinión de cine y música

Capitán Philips


Captain Phillips, 2013, EE.UU.
Género: Acción.
Duración: 134 min.
Dirección: Paul Greengrass.
Guión: Billy Ray, Richard Phillips (novela), Stephan Talty (novela).
Actores: Tom Hanks, Barkhad Abdi, Barkhad Abdirahman, Faysal Ahmed, Mahat M. Ali.
Música: Henry Jackman.

Valoración:
Lo mejor: Ritmo excelente. Entretenimiento garantizado.
Lo peor: Simple y predecible.

* * * * * * * * *

Un veterano capitán mercante se enfrenta a uno de los problemas más importantes en el comercio marítimo actual: la piratería. Se agradece que Hollywood aborde un tema de actualidad que no ha sido tratado con anterioridad, pero lo cierto es que esto es una cinta de acción, no un drama de denuncia, y aunque como entretenimiento funcione bien no deja un gran sabor de boca: poco arriesgada, muy superficial y en definitiva bastante predecible.

Apenas se pasa por encima de las motivaciones de los piratas, y mucho menos se busca una crítica social y política. Los somalíes son presentados rápidamente, sin exponer casi nada de las circunstancias que los llevan actuar así, solo lo justo para ponernos en situación. Se señala brevemente lo básico: expolio, falta de otros recursos para vivir, mafias, y de ahí pasamos a la acción, donde lo único trascendente que veremos es que se pelean entre ellos, porque como no son blancos occidentales, son idiotas perdidos. Por el lado de los marineros más o menos igual. Phillips es el único protagonista con enjundia, y no canaliza ningún tipo de análisis ni denuncia. Se describe como un hombre capaz, bien curtido, previsor y valiente (las pasa putas pero se esfuerza por sobrevivir) en un tono de realismo bastante logrado: resulta un personaje muy humano y creíble. Menos mal que es un rol central fuerte y atractivo, porque sus compañeros son figurantes sin personalidad ni interés alguno.

Así pues, la odisea de Phillips es atractiva como aventura de supervivencia, pero es una pena que con todas las posibilidades que tenía el argumento no se vaya más allá en ningún aspecto. Es un relato muy sencillo, sin capítulos sorprendentes y con clímax enormemente predecibles, es decir, toda situación se ve venir de lejos y se resuelve como cabe esperar. Como el argumento es así de simple y lineal, Capitán Phillips solo funciona porque la narrativa que imprime el realizador Paul Greengrass es magnífica, pues logra un ritmo impresionante y saca gran partido de esas escenas cumbre tan poco sustanciosas. Controla milimétricamente cada secuencia con una equilibrada mezcla de buena fotografía (la cámara en mano está bien controlada), música (puntual pero certera) y montaje, sabiendo perfectamente qué emociones forzar en el espectador. El resultado es un excelente ejercicio cinematográfico donde la fuerza audiovisual transmite todo lo que el guión deja a medias.

La presentación de Phillips es breve pero eficaz. La aparición de los piratas mantiene tensión suficiente como para inquietar por el devenir de los marineros, aunque sea artificialmente, porque en realidad no hay conexión emocional alguna con los personajes. La toma del barco, los problemas del conflicto y el secuestro del capitán se toman su tiempo pero el nivel de expectación se mantiene constante y el ritmo es trepidante. Cuando aparece la marina tras el bote con el capitán retenido parece que vamos a tener acción a lo grande, pero no llega a ocurrir, y aun así el ritmo no pierde fuelle: Phillips sigue infatigable tratando de sobrevivir (genial el desgaste psicológico que fuerza en sus captores), la dificultad de la situación se transmite bien a través de los soldados, y el rescate, que tampoco es realmente complejo o espectacular, no pierde interés.

En cuanto a los actores, sorprenden los desconocidos intérpretes de los piratas, que muestran muy bien el estrés y tensión de la situación, pero se alaba demasiado a Tom Hanks, quien no tiene un papel con un registro como para lucirse y está simplemente correcto. Da algunos buenos momentos, como el ataque de ansiedad tras el rescate, pero el resto del tiempo no impresiona como sí lo ha hecho en sus mejores papeles.

Capitán Phillips es una correcta película de acción, llamativa porque resulta distinta a lo que se suele ver en el género, pues sin contar con los clásicos fuegos artificiales (tiros, explosiones y efectos especiales por doquier) es capaz de ofrecer un espectáculo intenso y muy entretenido. Sin embargo es también una narración muy aséptica (aunque no tanto como United 93), con poco margen para conectar con sus protagonistas (solo hay uno). Eso implica que, aunque entre muy bien, no deja huella alguna, no llena como para verla otra vez. Por ello es realmente sorprendente que la crítica se haya volcado en ella como si de un gran drama se tratase, llegando a obtener nominaciones a mejor película del año en los Globos de Oro y los Oscar (donde acumula cuatro y seis nominaciones respectivamente), constatándose así por enésima vez el poco sentido y objetividad de dichos premios. Si esta recibe ese tratamiento, El mito de Bourne debería haber arrasado…

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