El Criticón

Opinión de cine y música

Pitch Black


Pitch Black, 2000, EE.UU.
Género: Ciencia-ficción, acción.
Duración: 109/112 (unrated) min.
Dirección: David Twohy.
Guión: Jim Wheat, Ken Wheat, David Twohy.
Actores: Vin Diesel, Radha Mitchell, Cole Hauser, Keith David, Claudia Black, Rhiana Griffith, Lewis Fitz-Gerald, John Moore.
Música: Graeme Revell

Valoración:
Lo mejor: La iluminación, la fotografía, el buen pulso que imprime el director. Los excelentes personajes llenos de sorpresas que dan giros magníficos al relato.
Lo peor: Que rechazar el clásico “hay monstruos y gente muriendo en fila” impida ver sus muchas virtudes.
Mejores momentos: El accidente, los primeros pasos por el planeta. La conversación sobre el cebo. La carrera por el desfiladero en la oscuridad. La redención de Carolyn.
La frase: Una regla. Quédate en la luz.
La mala ciencia: Los anillos planetarios paralelos son imposibles, desafían la física más básica (ver artículo de Malaciencia).

* * * * * * * * *

Alerta de spoilers: Hay algún dato que se puede considerar spoiler, pero nada que te estropee el visionado; aun así debo indicar que es una película de las de saber lo menos posible antes de verla.–

Entre sus detractores se repite el mantra de que es otro clon de Alien, una crítica negativa cogida por los pelos e injusta. Sí, es evidente que la idea de un grupo aislado cuyos miembros mueren poco a poco no es nueva, pero si nos ponemos a hilar fino hay que decir que es la base de cientos y cientos de películas, tanto de terror como de acción, y no vamos a rechazarlas a todas por eso. Por esa regla de tres, Depredador también sería una mala película. Quedarse en la superficie y no ver nada más, cuando Pitch Black tiene mucho más que ofrecer, es muy triste.

El primer gran acierto es el original entorno en el que nos movemos. El accidente resulta espectacular, sobre todo gracias a que pone el foco de narración en las reacciones de la piloto, consiguiendo que en tan solo un par de minutos sudemos de lo lindo con la situación. Luego seguimos hacia una breve aventura de supervivencia, donde la descripción del planeta resulta atractiva e inquietante: los filtros de colores y el desértico escenario elegido muestran una atmósfera alienígena muy llamativa para el espectador y desalentadora para los personajes, y la presentación paulatina de las criaturas genera inquietud por el futuro. Cuando llega la oscuridad, los monstruos acechan en todas direcciones, y hay pocos lugares donde guarecerse.

Pero lo mejor es que el grupo de personajes es de muy buena calidad. En casi todas las cintas de este estilo que se os ocurran desde la citada Alien, sobre todo en los últimos años, el poco nivel de los protagonistas ha sido crucial a la hora del fracaso de la obra. Comparen Depredador con Predators, por ejemplo. Que muera gente irrelevante no causa impacto. Que lo hagan personajes sólidos y atractivos que resultan creíbles sí conmueve. Y si además tenemos una dinámica de grupo compleja que pone en bandeja muchos buenos problemas y estupendos giros de la trama, más interesante resulta todo. Por ello Pitch Black no es solo una de misterio en plan sálvese quien pueda, tiene también mucho de drama de supervivencia con tintes de thriller psicológico.

Cada rol es descrito con prontitud y de forma certera, con lo que en seguida sabemos quién es quién en el grupo, y todo evolucionan con los continuos problemas, sus motivaciones y limitaciones son puestas a prueba y sacan lo peor y lo mejor de ellos. Algunos protagonistas echándose en cara defectos para ocultar sus propios miedos, acciones que marcan a otros en sus siguientes movimientos (como la decisión de Carolyn Fry de lanzar los contenedores de pasajeros para salvar la nave y, en consecuencia, a sí misma), dilemas inquietantes (¿y si matamos a uno para dejarlo como cebo?), pruebas demenciales (Riddick tentando a Fry a sabiendas de que estuvo a punto de abandonar a la tripulación), acciones inesperadas (Riddick ablandándose en un par de momentos cruciales, y todo lo contrario en otros instantes), sorpresas geniales (“la chica está sangrando”)… Pronto queda claro que nos enfrentamos a la inmundicia humana tanto como a las criaturas: Riddick es un asesino, y genera miedo y rechazo, pero el supuesto policía que lo ha detenido se descubre tan peligroso o más que él, y el resto también cargan sobre sus espaldas secretos y mentiras que una vez desvelados cambian el tablero de juego por completo.

Pero la aventura en clave de suspense (no es terror puro como Alien, sino de intriga como Depredador) también funciona muy bien. Comentaba que la presentación de los bichos es inquietante, y su aparición final no defrauda. Se puede decir que hay algún momento donde el peligro parece desaparecer sin motivos, pues a veces se ponen a hablar como si ya no hubiera criaturas alrededor, pero por lo general la amenaza es bastante constante. No sabes lo que espera en la oscuridad, cada dos por tres cae un personaje (obviamente algún secundario, aunque alguna sorpresa hay), y de vez en cuando tenemos un tramo espectacular. Aparte del citado dilema de dejar como carnaza a alguien del grupo destaca todo lo que ocurre en el desfiladero, donde de nuevo el guión sorprende no dejándose llevar únicamente por la acción (los bichos volviéndose locos) y nos deja a cuadros con la jugada a estas alturas inesperada de Riddick con respecto al resto del grupo. En este estilo resulta también magistral el clímax con la redención de Fry, con conversaciones muy intensas justo cuando se espera un desenlace clásico de acción y sustos.

La puesta en escena, sin resultar especialmente brillante, sí es muy correcta, adaptándose hábilmente a los cambios de tono del relato y sin fallas en momentos clave. La sección diurna destaca por los filtros tan bien usados y los planos amplios que muestran la desolación de donde han caído los personajes. Cuando nos sumergimos en la noche el realizador David Twohy (quien se dio a conocer con la entretenida Han llegado) sabe cambiar el registro hacia el terror psicológico de un espacio reducido, rodando además muy bien la oscuridad: se ve lo justo para que obviamente veamos algo, pero de forma que resulte creíble (cuántos focos cantosos habremos visto en películas oscuras). Además logra que la cinta luzca muy bien a pesar de que es una producción menor con tan solo 23 millones de dólares de presupuesto. Los efectos especiales presentan algunas carencias en las digitalizaciones, pero no abusa de ellos innecesariamente, con lo que se funden bien en la narración y te olvidas pronto de que las texturas de las bestias son bastante pobres. Los decorados funcionan mejor: la nave y la colonia no son escenarios grandes, pero no es que se necesitara más, y son muy efectivos. La música cumple bien su propósito, aunque cabe pensar que una partitura que supiera perfilar mejor la intriga le habría venido bien en algunos momentos.

En cuanto a los actores, Vin Diesel ahora es muy famoso, pero este papel llegó justo antes que su éxito con A todo gas (The Fast and the Furious), con lo que algunos lo conocimos aquí. Su carisma es innegable, haciendo de Riddick un personaje inquietante e imponente a partes iguales. El resto son desconocidos salvo en el caso de Radha Mitchell, la única que hemos visto en alguna otra película de cierto nivel, lo que facilita la conexión con los personajes a pesar de que ninguno destaque con una gran interpretación o incluso se pueda decir que de un personaje como Fry se podría sacar mucho más jugo del que saca esta actriz.

Los únicos peros que le puedo poner son detalles breves y llamativos, aunque eso sí, ninguno que afecte a aspectos importantes. Al director se la va la cabeza con algunos efectos innecesarios: distorsión de imagen e inversión de colores aparecen en unas pocas ocasiones sin venir a cuento, sin un objetivo claro, y quedan bastante mal. La representación de la visión de Riddick es un tanto absurda, pues según lo que nos muestran ve peor que los demás; si iban a mostrar esto, era obligatorio hacerlo bien. También puedo criticar un par de momentos de exageración absurda: Riddick se disloca los huesos como quien se hace crujir los nudillos.

No se puede decir que, a pesar de su envoltorio original y sus momentos puntuales de ingenio, Pitch Black sea una obra revolucionara o un hito del género, pero tiene la suficiente fuerza visual, tanto en la ciencia-ficción como en el suspense, como para dejar buenas sensaciones en los seguidores de ambos géneros. Pero si llega a ser una buena película es por ese magnífico grupo de personajes y las mil situaciones, putadas y dilemas que enfrentan en medio de todo el caos. Así pues tenemos una obra que sabe distanciarse lo justo de un planteamiento muy básico para resultar atractiva, y que redondea la propuesta con un guión consistente lleno de momentos muy intensos y unos cuantos giros bien ejecutados. Además parece ganar con el tiempo. La he visto un montón de veces y no dejo de disfrutarla, no le veo carencias de ritmo ni pérdida de interés con los sucesivos visionados. Y la escasez de obras remarcables del género (tanto serie b como de gran presupuesto) desde su estreno la hace más atractiva.

No fue lo que se dice un exitazo de taquilla, pero como costó tan poco no tuvo problemas para doblar su presupuesto. Además el boca a boca la trató bien, ganándose pronto un estatus de culto entre los amantes de la ciencia-ficción. En dvd tuvo que vender muy bien, porque a la esperada secuela le dieron 100 millones para que Twohy la hiciera a lo grande… La pega es que Las crónicas de Riddick se alejó mucho de lo esperado, tanto en estilo como en calidad: resulta rara, confusa y malísima. Tuvimos que esperar a la tercera parte, Riddick, para volver a ver al fascinante asesino en una aventura más acorde al estilo de esta pequeña joya que es Pitch Black.

Ver también:
Las crónicas de Riddick.
Riddick.

(Entrada actualizada del original publicado el 06/06/2006)

2 Respuestas a “Pitch Black

  1. Cubano 04/03/2014 en 22:49

    Hay películas para ver en cine y ésta es una de ellas.Las escenas al sol resultan cegadoras en pantalla grande y la transición brusca a la oscuridad transmite la misma desazón y miedo que deben sentir los protagonistas.

  2. Warren Keffer 05/03/2014 en 20:51

    Pues ahora no recuerdo si la vi en cine o no :O

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