El Criticón

Opinión de cine y música

La caza del Octubre Rojo


The Hunt for Red October, 1990, EE.UU.
Género: Thriller, acción.
Duración: 134 min.
Dirección: John McTiernan.
Guión: Larry Ferguson, Donald Stewart, Tom Clancy (novela).
Actores: Sean Connery, Alec Baldwin, Scott Glenn, Sam Neill, James Earl Jones, Tim Curry, Courtney B. Vance, Stellan Skarsgård, Jeffrey Jones, Fred Dalton Thompson.
Música: Basil Poledouris.

Valoración:
Lo mejor: El magnífico guión y la excelente puesta en escena consiguen un thriller trepidante y absorbente.
Lo peor: Que no haya más títulos de misma temática y calidad.

* * * * * * * * *

La primera adaptación cinematográfica de las novelas sobre el analista de la CIA Jack Ryan escritas por Tom Clancy resultó uno de los mejores thrillers de acción que ha dado el cine, un ejemplo a seguir que desgraciadamente cada vez se sigue menos. Desde alrededor del año 2000 cada vez se trabajan menos la trama, la atmósfera, el ritmo y las emociones, y se dedica el esfuerzo casi exclusivamente al apartado de efectos especiales o la acción inmediata sin nada detrás. Tanto se ha olvidado el buen hacer que hasta el intento de resucitar la saga fue un fracaso: Jack Ryan, operación sombra resultó un thriller lastimero. Excepciones como Jason Bourne o Jack Reacher llegan con cuentagotas. Muy atrás han quedado obras inolvidables como Ronin.

El guión de Larry Ferguson y Donald Stewart (este último escribió también las dos protagonizadas por Harrison Ford) es complejo, detallista y valiente, y si tiene fallos son casi insignificantes. Por ejemplo hay un par de momentos donde se pasan de largo con el detallismo, como el accidente en el portaaviones, que aporta bien poco. No tienen miedo a exponer una trama que se desgrana poco a poco y tarda en cobrar sentido, ni les tiembla el pulso a la hora de presentar personajes muy alejados entre sí y que tardarán en encontrarse. Solo podría decir que el capitán del otro submarino ruso, interpretado por Stellan Skarsgård, al final termina quedando un poco al servicio de la trama, más que como un personaje de peso como recurso de último momento para poner las cosas más difíciles, pero en esa función cumple de sobras.

La intriga que da el juego de ir descubriendo los planes del otro, los giros bien colocados, la acción en su justa medida, y sobre todo personajes de calidad sumergidos en los momentos más difíciles de sus vidas conforman un thriller memorable, de los que te atrapan en cada minuto produciéndote una sensación de intriga e inquietud por lo que está por venir. Puedes intuir que habrá final feliz como es habitual en el cine de Hollywood, pero no te lo crees hasta que no lo ves, y además el desenlace no se limita a un clímax de acción ruidosa, sino que sigue manteniendo a los personajes en el foco de la narración, haciéndote sufrir con ellos.

John McTiernan rueda con un dominio narrativo impresionante, forjando un ritmo ejemplar para un thriller: intrigante en todo momento y con picos de tensión excepcionales, pero también trepidante cual cinta de acción. Además hay que tener en cuenta que era una cinta difícil, pues los escenarios son muy cerrados y oscuros. Destaca el sabio uso de la fotografía de Jan de Bont (quien luego dirigiera títulos conocidos como Speed y Twister), que se maneja de maravilla en los espacios cerrados y logra un excepcional uso de la iluminación. Para terminar, la música de Basil Poledouris es mucho más que los impresionantes coros, pues luego se torna sutil y sumamente efectiva.

Los actores saben adaptarse muy bien a sus personajes. Alec Baldwin es el único por debajo de la media, pero su inexperiencia y aspecto de panoli coinciden con lo que precisamente necesitaba el personaje. Sean Connery muestra muy bien como su rol oculta cosas a la tripulación, desde sus intenciones a sus sentimientos. Scott Glenn como capitán serio y curtido pero que no resulta el cowboy temerario que parecía, sino que es paciente e inteligente, consigue otra interpretación contenida muy lograda; es una pena que el actor nunca pasara de ser uno de esos secundarios de toda la vida. Y tenemos muchos más secundarios de lujo: Sam Neill, James Earl Jones, Jeffrey Jones

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