El Criticón

Opinión de cine y música

Terminator Salvation


Terminator Salvation, 2009, EE.UU.
Género: Acción, ciencia-ficción.
Duración: 115 min.
Dirección: McG.
Guión: John D. Brancato, Michael Ferris.
Actores: Christian Bale, Sam Worthington, Anton Yelchin, Moon Bloodgood, Jadagrace, Bryce Dallas Howard, Common, Helena Bonham Carter, Michael Ironside, Ivan G’Vera.
Música: Danny Elfman.

Valoración:
Lo mejor: Guión complejo y sólido: buena trama y excelentes personajes. Puesta en escena deslumbrante: ritmo magnífico, acción de gran nivel.
Lo peor: Lo difífil que es superar las espectativas con sagas tan queridas, y más si en algunos tramos no da todo lo que podría (el asalto a Skynet, el duelo con el T-800). Que el público no viera sus muchas buenas cualidades. Que la productora no siguiera la saga por esta línea y se inventaran un nada prometedor reinicio (Terminator Genisys).
Mejores momentos: Desde la gasolinera hasta el agua. Marcus descubriendo quién es. La fuga.

* * * * * * * * *

Alerta de spoilers: Describo la trama a fondo.–

Pienso que a Terminator Salvation le ocurrió, aunque en menor medida, lo mismo que sufrió otro estreno cercano muy esperado, Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal: que sea como sea la película, el público, al tener idealizada la saga, fue con unas expectativas imposibles de alcanzar. No ocurrió igual con Star Trek 2009, pero la situación no es la misma, porque el público en general no era fan de Star Trek y no esperaba nada en especial más allá de un entretenimiento descerebrado y espectacular (aunque para mí ni eso último cumplió). Terminator es un icono mundial del cine, y como tal es prácticamente intocable. En su estreno me pareció un espectáculo muy completo y una secuela de buen nivel, sobre todo teniendo en cuenta los tiempos que corren. Pero además me ha ido ganando como fan y firme defensor con el paso del tiempo y los sucesivos visionados.

Cuando se dio a conocer que el director de esta nueva entrega sería McG muchos pusieron el grito en el cielo, pues su currículo contaba con los engendros de Los Ángeles de Charlie y su secuela. Sin embargo yo le otorgué el beneficio de la duda, primero porque echando un vistazo a esas cintas se venía que sabía rodar escenas de acción, y segundo porque es el guión lo más importante y lo que suele fallar. Y ahí tenía muchos miedos, pues el libreto ha corrido a cargo de John Brancato y Michael Ferris, quienes en su haber tienen “joyas” como Catwoman y Primeval, y quienes escribieron también Terminator 3, donde se aferraron demasiado a los clichés de la saga pero sin lograr el tono adecuado. En ambos campos estoy bastante sorprendido y satisfecho.

Su principal acierto es el cambio de escenario, evitar repetir la fórmula de las tres primeras entregas, en cuyo tercer capítulo mostraba un desgaste enorme. Los más puristas no recibieron bien que se alejara tanto del esquema tradicional, pero igualmente hubiera sido criticada por repetitiva si no lo hubiera hecho; como digo, es imposible contentar a todos. El argumento salta en parte a lo que muchos deseábamos ver desde las visiones del futuro de los primeros episodios: la guerra contra las máquinas. Alguno se vio defraudado porque pasamos directamente a la resistencia tras la guerra y no vemos el gran conflicto, pero eso debería olvidarse en cuanto se ve lo trabajada que está la trama, porque estamos ante el guión más complejo de la saga. Se amplía la premisa de huida y supervivencia con una historia mucho más completa y variada, y crece también el número de personajes.

La vida en la resistencia, con el carismático líder John Connor, se presenta muy atractiva desde el espectacular y memorable ataque a la base de los robots, que muestra el potencial visual y sienta las bases de la trama con contundencia. Ésta se presenta sólida, atractiva y además se desarrolla muy bien: el conflicto con los comandantes de la resistencia (mítico Michael Ironside), el desarrollo del plan final y el día a día en ese mundo desolado ofrecen varios frentes que agobian a Connor mientras intenta dar sentido a los mensajes de su madre en relación con las intenciones de las máquinas. Quizá el rol de Bryce Dallas Howard (la novia) no es muy llamativo, y teniendo en cuenta que parece ser el mismo personaje de Terminator 3 (Kate Bosworth, interpretada allí por Claire Danes) quizá deberían haberle dado más protagonismo, pero vale para dar más vida al entorno, y a cambio la dura Blair es muy interesante y el soldado Barnes representa bien a los seguidores fieles que tiene Connor.

Mientras, tenemos la odisea de Marcus, que se inicia en ese sugerente prólogo en la cárcel y gana en interés al toparse con Kyle Reese, otro protagonista muy conseguido con el que se conecta rápidamente. La situación de desconcierto que enfrenta Marcus se traslada muy bien al espectador, en parte por el magnetismo de Sam Worthington, y el interés sigue ganando enteros con la excelente evolución de la amistad que va formando con Reese y la chiquilla. Los pasos que va dando hasta encontrarse con Connor ofrecen una estupenda aventura de supervivencia postapocalíptica que combina con gran equilibrio la intriga, los recesos para exponer personajes, la acción… ¡y qué acción! La larga secuencia que empieza en la gasolinera y acaba con Marcus en el agua quita la respiración, como se espera de una película de Terminator.

La llegada de Marcus a la resistencia cambia toda la situación y deja a Connor perplejo al romper todos sus esquemas sobre lo que sabía y esperaba de las máquinas, aumentando la intriga sobre lo que está ocurriendo y poniendo más oscuridad sobre el destino de Marcus. Otra gran secuencia de acción tiene lugar en este campamento, y sirve como lanzamiento del arco final. Pero aquí llega un punto de ruptura importante, porque la incursión en Skynet defraudó a muchos, pues ciertamente es bastante irregular. Todos esperábamos ver la base enemiga en todo su esplendor: llena de máquinas bestiales, infranqueable para el hombre, en plan el núcleo de Matrix Revolutions. Pero el asalto final parece quedarse en poca cosa, como si se hubiera acabado el presupuesto. Y es que los realizadores apuestan por una incursión sencilla donde priman los personajes y el homenaje a la saga, algo que no me parecería mal si no fuera porque arrastra una serie de fallos que impiden que se desvanezca la sensación de engaño.

Tenemos cosas bien pensadas y bien ejecutadas, como las revelaciones del plan de Skynet, la inquietud por el destino de los protagonistas, el encuentro entre Connor y Reese, algunos homenajes a la saga (el escenario y detalles varios -la voz imitada, etc.-)… Tenemos cosas bien pensadas pero mal ejecutadas, como la lucha de Marcus por superar su programación (qué cutre la forma de quitarse el chip de la nuca; las máquinas no son tan tontas, debería haberse mostrado de forma más creíble), o el no del todo efectivo intento de homenaje con la lucha contra el T-800, que peca de poco creíble a veces: ¿pero por qué los Terminator se empeñan en lanzar gente lejos en vez de agarrarlos y machacarlos al instante? Y tenemos cosas mal planteadas y mal ejecutadas, porque parece que los personajes se pasean por Skynet como estuvieran por su casa; es evidente que las máquinas deben dejarles entrar para cerrar la trampa, pero se debería haber hecho de forma más verosímil; y en cuanto a la resistencia no hay excusa que valga: aterrizan un helicóptero y los rescatan sin aparente esfuerzo.

Así pues, aunque entiendo las intenciones de acercarse al estilo de la saga y apostar por los personajes por encima de la acción sin más, el desenlace no funciona del todo. ¿Tanto hablar del asalto final de la resistencia, tanto mostrar a grupos de la misma por todo el mundo, y después sólo vemos un helicóptero, ningún combate con máquinas, ninguna dificultad real? Con un clímax más logrado la película no es que hubiera ganado enteros, es que entonces quizá podríamos estar hablando de una obra mítica como lo son las dos primeras partes.

Vuelvo a un detalle recién mencionado porque me parece el otro único fallo digno de mención de la película y también ayuda a que el desenlace desluzca un poco. Me mosquea la manía de acabar todas las peleas de las películas de acción a puñetazos y lanzando gente contra las paredes de forma nada creíble (nadie acaba con los huesos destrozados en este tipo de filmes), y aquí más que nunca carece de sentido: qué hace un Terminator alejando a su víctima dándole así más oportunidades de sobrevivir, que la enganche bien y le destroce los huesos. Tanta exageración hace que pierda la sensación de peligro constante y tangible que transmitían los dos primeros capítulos, donde tener cerca a un Terminator significaba probablemente morir. Aquí parece un juego de te lanzo y te pillo que denota falta de ideas a la hora de planificar el duelo final, el cual requería más intriga y tensión y menos hostias sensacionalistas.

Me extiendo también en otro aspecto, el de las referencias. Cantidad de homenajes a la saga pululan por la cinta (la cuerda en la escopeta, el primer plano de alguien pisando algo, una gasolinera, algunos diálogos y mil detalles más), dando al episodio la acertada sensación de pertenecer a una serie aunque tenga un estilo muy distinto, pero también hay que señalar que tropiezan con una dificultad importante: prácticamente se tomaron como una obligación meter al T-800 y a Arnold Schwarzenegger, y claro, no podían mostrarlo tan viejo (fuera o no gobernador todavía), y se montaron una aparición digital que no convence del todo. Podrían haber mostrado el proceso de ponerle la piel y la cara del actor en monitores de ordenadores en la factoría, por ejemplo, sin tener que sacarlo en acción. O directamente haber pasado de ello, qué manía con incluir a Schwarzenegger: en Terminator queda bien claro que usan distintos rostros para pasar desapercibidos, de hecho Reese lucha con uno distinto en una de las visiones del futuro.

El realizador logra un ritmo ejemplar y muy coherente con la trama, algo que se ve muy poco en el cine del género de acción actualmente. Cito de nuevo Star Trek 2009 como ejemplo, pues en ella se intercalan escenas porque sí sólo para tratar de asombrar con el presupuesto, olvidando el guión y la narración en el proceso. McG sabe ir al grano sin florituras innecesarias: la película es corta pero aprovecha cada instante, las secuencias de acción sirven para desarrollar la trama, no sólo para impresionar, y además son nítidas (nada de agitar la cámara y emborronar todo con digitalizaciones) y los personajes están bien sumergidos en la situación en todo momento (genial cómo trabajan juntos Marcus y Reese). Mantiene el asombro constante desde el principio (al asalto a la base de las antenas, con algunos momentos alucinantes como el plano secuencia del helicóptero), hasta la fuga de Marcus del cuartel de Connor, porque como decía el acto final lo enfocan de forma que pierde algo de fuelle. Destaca especialmente la eficaz fotografía, que con esa excelente elección del colorido ocre y apagado le otorga al futuro un aspecto siniestro y derruido, y por supuesto los excelentes efectos especiales y los sobrecogedores efectos sonoros.

Otro elemento crucial que se salda con gran éxito es la buena labor del reparto. Sam Worthington demuestra un carisma nato esperable en un héroe de acción y una interpretación muy contenida que en el mismo campo sorprende. El Connor de Christian Bale queda un poco eclipsado porque Marcus tiene más protagonismo y un recorrido emocional más complejo, pero Bale está como de costumbre inmenso, mostrando tanto las dudas como la determinación con gran energía; qué miradas más potentes consigue. También aportan el toque justo de carisma los secundarios más importantes, Anton Yelchin como Kyle y Moon Bloodgood como Blair, que se hacen querer desde sus primeras apariciones (sí, el guión tiene mucho que ver, pero ellos lo realzan).

Apuntaba muy alto como capítulo inicial de una nueva etapa de la serie, y no por el cutre monólogo final, sino porque prometía entregas con tramas igual de trabajadas. Sin embargo no tuvo mucho éxito y en el caos de productores, derechos de autor y demás no llegó a continuarse por aquí… y se montaron un reinicio desde cero (Terminator Genisys, para verano de 2015). Y aquí no puedo echar solo la culpa a los productores, porque fue el público quien no supo admirar el valor de Terminator Salvation.

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