El Criticón

Opinión de cine y música

Casino Royale


Casino Royale, 2006, EE.UU.
Género: Acción, thriller.
Duración: 144 min.
Dirección: Martin Campbell.
Guión: Neal Purvis, Robert Wade, Paul Haggis.
Actores: Daniel Craig, Eva Green, Mad Mikkelsen, Judi Dench, Jeffrey Wright, Giancarlo Giannini, Jesper Christensen.
Música: David Arnold.

Valoración:
Lo mejor: Un guión alejado de los clichés de la saga en sus últimos capítulos: original, complejo, con el atrevimiento de tener segmentos muy diferenciados en estilo. Puesta en escena muy sólida.
Lo peor: Altibajos de ritmo, destacando su tramo final sin garra.
Mejores momentos: La larga partida de póquer, llena de momentos geniales: la bebida de Bond, la bebida envenenada.
La frase:
1) Tres partes de Gordon’s, una de vodka, media de Kina Lillet, lo agitas con hielo y luego le añades una fina rodaja de cáscara de limón.
2) Esa última mano casi me mata.
3) -Mezclado o agitado.
-¿Tengo cara de que me importe?

* * * * * * * * *

Como es obvio casi ninguna reseña o artículo dedicado a Casino Royale evitó la comparación con las anteriores entregas de esta interminable saga. El aspecto rudo del rubio Daniel Craig fue duramente criticado por los fans, pero una vez vista la película prácticamente todo el mundo coincidió en que el actor cumple de largo con buen hacer y carisma y el tratamiento del personaje ha resultado innegablemente enriquecedor. La fórmula había sido llevada a extremos exagerados en las últimas producciones con Pierce Brosnan de protagonista, donde convertían a Bond casi en un superhéroe que rara vez sufría daños e incluso nunca se despeinaba. El construido para Craig es mucho más humano: tiene motivaciones más claras, sufre dolor y pena, se llena de sangre y suciedad, se enamora… y como es su primera aventura se ha optado también porque aún no tenga sus sellos clásicos de identidad, sino que los va adquiriendo poco a poco.

La historia también se ha distanciado del esquema tan repetitivo, huyendo del archienemigo único siempre empeñado en conquistar el mundo, mejorando la trama (nada de guarida final del malo y otros clichés) y sin abusar de otros detalles significativos, como los artefactos de tecnología tan avanzada que convertían a las últimas entregas en delirantes obras de ciencia-ficción (Q ni aparece). Supone todo un acierto, un soplo de aire fresco y humanizador en una saga que estaba estancada, y eso no quiere decir que no parezca una cinta Bond. Es una más original, compleja y seria. Mantiene el glamour (fiestas, coches, trajes), las mujeres bellas, las escenas de acción casi imposibles (¿por qué el el tipo perseguido huye hacia la obra y sube por ella, siendo un claro lugar sin salida?) resueltas con efectismo y una realización más que notable, el humor cínico y seco, y los villanos característicos y temibles. Pero todo es más y mejor.

La trama, como señalaba, huye del repetitivo esquema de Bond contra un loco megalómano que no tiene más motivación que ser malo porque sí. Lo enemigos son más ambiguos, una combinación de terroristas y organización secreta, y no se sabe por dónde pueden salir porque la historia no anda por los mismos caminos de siempre. Las indagaciones de Bond para ir descubriendo el plan enemigo siguen un patrón más de cine de espías serio y denso que de acción directa, siendo bastante enrevesadas, de hecho incluso demasiado, pues a veces cuesta quedarse con los detalles y pistas que dirigen sus acciones. Hay algunas que como no las pilles te quedas sin enteder parte de la trama (al final por ejemplo tienes que ver a la primera de quién es el teléfono que mira y de quién es el mensaje, para poder comprender el epílogo), y otras soluciones se quedan en el aire para otro momento de la película, dejándote pensando y con dudas, algo no muy apto para el espectador actual, pero también algo atractivo para el espectador exigente: se puede ver varias veces para sacarle todo el jugo. Los diálogos son más elaborados, inteligentes y sutiles (atención al análisis que se hacen mutuamente Bond y Vesper en el tren), y no faltan grandes dosis de humor marca de la casa.

Pero lo que más destaca es que los realizadores se atreven a fragmentar la trama en segmentos muy diferenciados de estilo y tono. Por ejemplo, el consabido prólogo de peleas se reserva para después de una pequeña y pausada introducción que presenta al nuevo Bond, pero sobre todo destaca que en mitad de la película la acción intensa se deja de lado por una larguísima partida de póquer que supone la confrontación principal con el villano, y que lejos de romper el ritmo resulta un tramo fantástico por su intriga y buen manejo de los personajes.

Sin embargo, este intento de dotar de mayores ramificaciones a la función sí termina jugando en contra del ritmo,. Al principio hay varias peleas y persecuciones que parecen infladas (sobre todo la del aeropuerto) para buscar efectismo a toda costa, y aunque como espectáculo funcionan, realmente trascendencia y recordabilidad tienen poca. Y por el contrario, en el tramo final peca de perder fuelle: la historia de amor se alarga demasiado y termina haciéndose previsible, y el combate del desenlace no es tan impresionante como los del principio. Aunque el hundimiento de la casa en Venecia está muy, muy bien hecho, llega tarde y no es muy llamativo, ni siquiera destaca en cuanto a la implicación de los protagonistas: Vesper está desaparecida sin hacer nada y Bond pega cuatro tiros que no están a la altura de las escenas cumbre de la cinta. Sin duda pretendían tirar por el drama emocional, poniendo a Bond ante un punto de inflexión importante en su vida, pero no funciona del todo, esta parte empieza sin energía tras el interludio de vacaciones románticas y apenas lo recupera. Y luego llega un epílogo que también tarda en arrancar, porque necesita más diálogos y explicaciones.

La puesta en escena de Martin Campbell, que también se encargó de Goldeneye, la única destacable de Brosnan, no destaca por tener mucha personalidad pero sí por ser contundente, impecable. Las complicadas escenas de acción son trepidantes pero claras, con planos abiertos y un montaje excelente que muestran muy bien todos los hechos, mientras que las pausadas mantienen un tempo muy correcto. En los actores, Daniel Craig está fantástico como Bond: imponente, duro, descarado… pero también muestra muy bien todo lo que sufre en las situaciones extremas que vive. Los secundarios cumplen de sombras, destacando a la sugerente Eva Green (Vesper), la rígida Judi Dench (M), y el inquietante Mad Mikkelsen (Le Chiffre).

A pesar de las reticencias iniciales, de alejarse de los cánones del cine de acción actual y de ser bastante densa, sorprendentemente la película funcionó muy bien entre la crítica y la taquilla, y hoy en día de hecho muchas listas la consideran entre las cinco mejores de Bond, algunas incluso la mejor. Para mí le falta algo de equilibrio narrativo para considerarla tan buena.

Entrada actualizada del original publicado el 27/11/2006.

2 Respuestas a “Casino Royale

  1. Phelan 28/11/2006 en 16:25

    Curioso que hagas crítica seguida de la nueva de Bond y Batman Returns. En muchos sentidos podría decirse que son películas muy parecidas.

  2. Warren Keffer 28/11/2006 en 16:33

    Uh, ¿por qué es curioso? Batman la vi en DVD y Casino en el cine, y de las dos hice comentarios.
    Y semejanzas yo no veo ninguna más allá de que son películas de acción y tienen buenos diálogos. Vale, pensando bien, también se puede decir que ambas relatan el origen del personaje xD

    Un saludo.

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