El Criticón

Opinión de cine y música

Sicario


Sicario, 2015, EE.UU.
Género: Acción, thriller.
Duración: 121 min.
Dirección: Denis Villeneuve.
Guión: Taylor Sheridan.
Actores: Emily Blunt, Josh Brolin, Benicio Del Toro, Victor Garber, Jeffrey Donovan, Raoul Max Trujillo.
Música: Jóhann Jóhannsson.

Valoración:
Lo mejor: La notable dirección de Denis Villeneuve, la música, la fotografía. El carisma de Emily Blunt, capaz de llenar la pantalla sin diálogos.
Lo peor: El guión más que simple parece incompleto.
Mejores momentos: El viaje a Méjico, el asalto en el túnel.

* * * * * * * * *

Una competente agente del FBI, Kate Macer, llama la atención de un destacamento especial que lucha contra la influencia de los cárteles mejicanos en EE.UU., y la invitan a formar parte del grupo. Pero la violencia de estas mafias y las técnicas sucias de su nuevo trabajo podrían ser demasiado para ella: su idealismo y profesionalidad se verán ante retos que no había podido ni imaginar. Este viaje al infierno se expone a través de una trama muy sencilla pero exprimida con gran esfuerzo por el realizador canadiense Denis Villeneuve (Prisioneros) y está muy bien apuntalada por la excelente interpretación de Emily Blunt (Looper, Al filo del mañana).

Villeneuve maneja que da gusto el tempo narrativo. La construcción metódica de atmósferas es muy efectiva a la hora de transmitir la sensación de desasosiego e inquietud por los inminentes peligros que rodean al equipo. Consigue un par de escenas cumbre de las de agarrarse a la butaca conteniendo la respiración: en la misión a Méjico y el asalto al túnel el nivel de tensión pone los pelos de punta. Esto lo consigue con una combinación muy acertada de la música de Jóhann Jóhannsson, minimalista pero muy implicada con las imágenes, la notable fotografía de Roger Deakins (destacando en especial en las escenas nocturnas) y un excelente montaje. Y con Blunt transmitiendo el estado de ánimo de Kate con gran intensidad, llenando la pantalla de forma impresionante en las muchas escenas en que los diálogos son escasos, se termina de lograr un thriller muy atractivo en lo visual y con bastante pegada.

Pero mucho me temo que la película se queda a las puertas de alcanzar mucho más, de hecho analizándola en frío tras el visionado pierde bastante, pues el guión que tiene el director entre manos no da la talla, no vale para el thriller monumental que sin duda pretendía. De ramplón y superficial resulta predecible y tiene muchos huecos. La proyección avanza como si fuera el eterno prólogo de una trama que promete desarrollarse pero que no llega realmente a hacerlo, dejando un relato expuesto a retazos y algo forzado, pues literalmente pasa de dar coherencia y entidad a la historia y el resto de personajes. Hay otros buenos actores, ojo, como Benicio del Toro y Josh Brolin, pero son roles secundarios muy puestos al servicio de la trama, no se les da vida con la fuerza y verosimilitud suficientes como para que resulten personajes naturales: el de Brolin es un cliché con patas y el de Del Toro puro humo; y peor resulta el amigo negro de la protagonista (Daniel Kaluuya), que es un cero en interés y sólo sirve para tener una conexión con su mundo anterior, por no decir que no se justifica su presencia: no lo quieren ahí pero el tío se apunta a todo y nadie rechista. Pero es que tampoco explican bien la presencia de Kate en el grupo, y cuando lo hacen resulta bastante cutre.

En cuanto a la trama, más o menos lo mismo, indefinición y patinazos. Unos cuantos giros que ni siendo muy rebuscados dejan de verse venir de lejos (como el estadounidense traidor, que además es completamente inverosímil), otros tantos puntos oscuros (la amenaza de muerte que sufre ella no hay quien se la crea, sabiendo lo fiel a las reglas que es y lo poco que tarda en ir a sus superiores cuando ve irregularidades), y varios momentos sensacionalistas (el asalto a la mansión parece sacado de una entrega de James Bond, con silenciador imposible incluido -¿esto no era una película seria?-). En todo este caos finalmente queda un análisis paupérrimo de temas que prometían mucho más: la lucha contra los cárteles, las peleas entre agencias, el oscurantismo gubernamental, etc.

Es cierto que Villeneuve consigue sacar bastante energía casi de cualquier escena, pero eso no impide que el ritmo tenga altibajos importantes y que en general, por buen rato que te haga pasar, la proyección no deja huella alguna porque una vez pasados los fuegos artificiales ves que no hay nada detrás. En Prisioneros le pasaba más o menos igual: su labor quedaba por encima de un guión de telefilme bastante flojo. Así pues, espero que para su próximo trabajo encuentre una fuente más sólida, para que así demuestre ser el gran director que muchos se empeñan prematuramente en ver en él.

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