El Criticón

Opinión de cine y música

La guerra de las galaxias: Episodio I – La amenaza fantasma


Star Wars: Episode I – The Phantom Menace, 1999, EE.UU.
Género: Acción, fantasía.
Duración: 133 min.
Dirección: George Lucas.
Guión: George Lucas.
Actores: Ewan McGregor, Natalie Portman, Liam Neeson, Jake Lloyd, Ian McDiarmid, Pernilla August, Frank Oz, Ahmed Best, Hugh Quarsie, Anthony Daniels, Kenny Baker.
Música: John Williams.

Valoración:
Lo mejor: En un buen cine o equipo casero es un visionado espectacular gracias a sus impresionantes efectos sonoros y visuales.
Lo peor: Es una memez infantil con un guión lastimero y unos personajes aburridos. Y Jar Jar… ¿en qué cabeza cabe semejante parida?
Mejores momentos: El clímax con varias batallas a la vez: la espacial y la de los protagonistas en el palacio, que termina con el enfrentamiento con Darth Maul.
El plano: Jar Jar pisando una boñiga.
Las frases:
1) El miedo es el camino hacia el Lado Oscuro. El miedo lleva a la ira, la ira lleva al odio, el odio lleva al sufrimiento. Veo mucho miedo en ti -Yoda a Anakin.
2) La capacidad de hablar no te hace inteligente -Qui-Jon a Jar Jar.

* * * * * * * * *

No formé parte de la generación que vivió el nacimiento de La guerra de las galaxias en directo pero sí fui de los que creció con ella, viendo las tres películas una y otra vez en cada etapa de mi vida y disfrutándolas infinitas veces. Así pues, el retorno de la saga fue algo que seguí apasionadamente, y aunque no era tan friki como para hacer colas enormes y disfrazarme, sí acudí al cine con una expectación desmedida, con una pasión que pocas obras de arte pueden despertar, y más aún en tantísimos individuos a lo largo del planeta. Recuerdo los innumerables reportajes incluso en los telediarios, las masas de aficionados, los avances que nos ponían los pelos de punta y el corazón a mil… pero no recuerdo muy bien el primer visionado. Sé que lo disfruté como un espectacular entretenimiento, y sé que fui a los cines al menos una vez más (quizá dos), pero no tengo claro en la memoria cuánto de bueno y cuánto de malo saqué de la película, ni si me cagué directamente en George Lucas o tardé en asimilar lo que La amenaza fantasma realmente era, es decir, un bodrio enorme. A lo largo de los años la he ido viendo en dvd unas cuantas veces, muchas más de las que vería una película de tan ínfima calidad si no fuera porque es La guerra de las galaxias (el fanatismo es lo que tiene), pero llegó un momento en que alcancé el límite: ya no soy capaz de visionarla, sólo con observar una escena al azar me produce completo rechazo.

Hipnotizados por la emoción, por las letras amarillas, la música de John Williams, las naves espaciales y la presencia de nombres y lugares reconocibles por todos, la proyección pasó ante nuestros ojos a toda velocidad siendo consumida como una droga: cegándonos de sensaciones, extasiándonos de placer. Porque como superproducción resulta realmente vistosa: el derroche de recursos monetarios se tradujo en un derroche de medios humanos y tecnológicos y por ende en un repertorio de efectos especiales y sonoros memorables. Pero no tardó en hacerse evidente, una vez que el nivel de frikismo en sangre se volvió estable y nos permitió razonar más con la cabeza que con el corazón, que Lucas había fallado estrepitosamente.

La amenaza fantasma es una película torpe ya desde el título, que todavía no se sabe muy bien qué quiere decir. Es obviamente una introducción a unos personajes y a una historia de los que conocíamos únicamente su desenlace: versa sobre el inicio del fin de los Jedis y la República y sienta las bases para el próximo nacimiento del Imperio y la Resistencia. Había tanto que contar, tantas grandes historias podrían haberse desarrollado… y George Lucas no logró ir más allá de una presentación simplona de algunos caracteres cruciales, quedando estos muy desaprovechados, y una exposición apática e insustancial de la situación política. Tenemos un niño que se pasea por los mundos jugando con cacharros y navecitas y unos Jedis que no representan el misticismo y sabiduría que les atribuíamos por lo visto en la trilogía original, pues aquí esas cualidades se han eliminado de un plumazo con los midiclorianos y su categoría de gente famosa en todo el universo. Como digo, algunas cosas no cantaban a primera vista; por ejemplo te quedabas flipado viendo a los Jedis en la apoteósica lucha con sables láser y no te dabas cuenta de que realmente no han construido unos personajes y una orden con un mínimo de complejidad y magia esperables para la saga. El dibujo de Obi-Wan y Qui-Jon es muy simple, su evolución nula, carecen totalmente de carisma… es decir, no despiertan interés alguno. Y Anakin apenas pasa de simpático, algo que podemos achacar a que es su presentación, pero tampoco termina de convencerme, porque únicamente se repite una y ota vez que es buen piloto, no hay más acercamiento a su psique y potencial. Sólo quizá Amidala tiene algo más de carácter y evoluciona mejor: arrinconada en la política, termina huyendo para sobrevivir como puede en planetas hostiles… pero tampoco hace nada realmente recordable. Además ella no termina de funcionar como enlace con la torpe intriga política, que carece de profundidad y aun así cuesta seguir los bandos e intenciones y planes que tiene cada uno; ¿alguien captó a la primera las diferencias y trayectoria de la mezcolanza de Palpatine, la Federación de Comercio y un senado de una república con reinas como Amidala? Finalmente soportamos un despreciable muñeco parlante que sin duda provocó más de un ataque de ira y varios intentos de atentado contra su padre ideológico.

Los diálogos carecen del carisma, la pasión y gracia de la trilogía clásica: son tontorrones y vacuos a más no poder, y los actores los escupen con evidente desgana. Liam Neeson, Ewan McGregor e incluso la ya por entonces bastante eficaz Natalie Portman están bastante perdidos, sin duda por una combinación de personajes superficiales, dirección de actores endeble y el trabajar muchas veces ante caracteres que no están ahí, pues serán puestos digitalmente en postproducción. El único realmente destacable del reparto es el joven Jake Lloyd que interpreta a Anakin, quien se desenvuelve de maravilla a pesar de su corta edad (muchísimo mejor que el acartonado Hayden Christensen que encarnará al rol en posteriores entregas).

Pero lo peor de todo es su insufrible tono infantil, tan exagerado que da la sensación de que toda la película es un anuncio de muñecos y demás merchandising. Nadie entiende en qué demonios pensaba Lucas al crear una cosa tan patética como Jar Jar Binks y hacerlo dar vueltas por la historia soltando gilipolleces tan grandes. No puedo entender cómo se decantó tanto por el público menor de trece años sabiendo que la mayor parte de los seguidores eran adultos y que lo más aplauido de la trilogía original eran precisamente las partes más adultas y oscuras. Y qué mala suerte tuvimos con su ego, que lo empujó a ser el único artífice de todo el proyecto: realizó las labores de escritor, director y productor implicándose hasta en el más mínimo detalle, con lo que nadie le plantó cara para decirle: “¿pero es que has perdido el juicio, cómo vas a meter semejante insulto a la inteligencia del espectador?”.

Debido a sus numerosas partes de acción la proyección avanza con ritmo, pero carece de un rumbo concreto y tropieza de escena en escena sin mucha consistencia, alardeando de escenarios, civilizaciones y secuencias de acción poco esforzadas en el contenido, es decir, supeditando todo a los efectos efectos especiales y sonoros en vez de trabajando con esmero los personajes y la historia. Los efectos son de gran nivel, eso sí: una notable combinación de maquetas, fondos pintados y ordenador. Aquí hay que matizar que hay mucho desconocimiento, que esa crítica de que “todo es digital” es bastante desacertada: sólo los alienígenas (empezando por Jar Jar) son creados por ordenador, el resto es artesanal. No hay más que ver algunos recopilatorios de imágenes del rodaje para ver la cantidad impresionante de maquetas que usaron. El problema es que te quedas con el abuso de seres digitales, que evidentamente no convencen tanto como un buen maquillaje o muñeco y envejecen muchísimo peor, a lo que se suma el excesivo colorido de las imágenes, que se alejan de la sobriedad de la trilogía original para inclinarse hacia un estilo casi de animación. Además el propio Lucas escondió mucho el uso de efectos tradicionales en los documentales y los “cómo se hizo”, donde vacilaba más de las nuevas tecnologías, contribuyendo a la confusión.

Con semejante nivel de efectos especiales habría que ser un manta para no conseguir una cinta espectacular, pero con las carencias enormes de los personajes y la trama no hay manera de conectar con ellos y sentir atracción por el devenir de acontecimientos. Además hay altibajos notables en la calidad narrativa: hay unas pocas escenas con potencial, pero se olvida de él y se dedica a tratar de epatar con los efectos, mientras que la mayoría resultan huecas, insustanciales, y unas pocas son directamente nefastas. Así, tenemos secuencias impresionantes visualmente (sobre todo disfrutadas por primera vez en un cine de calidad), pero evidentemente lastradas por esas lacras (incluyendo los patinazos infantiles), con lo que pierden bastante pegada, sobre todo con el paso del tiempo. La carrera de vainas es asombrosa pero un tanto larga para lo poco que aporta realmente, las confrontaciones finales son todas alucinantes en lo audiovisual (en especial la batalla espacial y el duelo con Darth Maul) pero la presencia estulta de Jar Jar y aquí también de Anakin haciendo tonterías rebaja mucho el nivel, y Maul mola en la lucha, pero como villano carece totalmente de personalidad y por extensión de interés. Pero también encontramos otras partes donde el ridículo está garantizado de forma indescriptible, como la de las criaturas marinas, absurdo añadido donde los haya, o sobre todo la insoportable y vergonzosa lucha de los Gungan, con el insufrible Jar Jar siendo el objetivo de escenitas cómicas que ni el payaso más desesperado habría intentado para sobrevivir; a Lucas sólo le faltó incluir alguna escena de tartas.

Como era de esperar John Williams se encargó de nuevo de la banda sonora. Esta tuvo momentos de indudable genialidad que contentaron a cualquier fan (atención a los coros del duelo con espadas láser) y por lo general realza muy bien numerosos pasajes y aporta el toque de épica y magia esperable. Sin embargo una queja sí tengo, aunque es de nuevo culpa de Lucas: ¿hay un solo minuto de la cinta que carezca de música? Es una forma bastante facilona de reforzar el ritmo, sobre todo porque al tercer visionado termina resultando más cansino que el hilo musical de un ascensor.

En resumen, La amenaza fantasma fue en su momento un gran espectáculo, pero tan banal y vacuo que no soporta sucesivos visionados sin que se derrumbe por completo su fachada y saque a relucir su infame guión y tono inmaduro. Además, al estar tan supeditada narrativamente a los efectos especiales del momento nació con fecha de caducidad incorporada, pues pronto surgen nuevas cintas más imponentes en el aspecto visual. Las obras atemporales, como la trilogía original, son las que consiguen un equilibrio entre lo visual y lo argumental de forma que el paso del tiempo no les haga perder frescura y capacidad de impacto. Las dos siguientes entregas mejoran sustancialmente lo aquí ofrecido, y aunque no alcanzaron cotas remarcables si mostraron algo de dignidad. Ojalá George Lucas se hubiera dedicado sólo a ser creador y productor y hubiera dejado la dirección y el guión en manos de gente que tuviera dos dedos de frente y unas ideas más maduras.

Ver también:
La guerra de las galaxias, de George Lucas.

Entrada actualizada de la original publicada el 04/06/2009.

8 Respuestas a “La guerra de las galaxias: Episodio I – La amenaza fantasma

  1. Cubano 04/06/2009 en 23:15

    Un solo apunte sobre Jar Jar… El hombre que lo creó, Lucas, había creado antes a los Ewoks, ¡y los había hecho derrotar a tropas imperiales!, así que no es tan extraño que se le ocurriera el engendro ese.

  2. currao 05/06/2009 en 11:18

    En esta trilogia tenían que mostrarnos una dramatica historia de amor en medio de la guerra, a un Anakin rabioso y erratico por la perdida de su amada, un escenario de guerra y desesperación y a un gran villano moviendo los hilos del destino a su antojo. ¿Y que fue lo que obtuvimos? A Jar Jar, una historia de amor artificial y tan dulce que dan arcadas, un niñato que va de aqui para alla creyendose el mejor, un malo malisimo que reconoci por que tenía el nombre del emperador, un maestro Yoda recien salido de una operación de reducción de peso, pero en este caso de carisma…

    Si se hubiera encargado solo de la producción, dejar el guión y la dirección en manos de otros…

  3. Pepe23 09/06/2009 en 16:24

    Lo siento pero no puedo estar en absoluto de acuerdo con esta crítica. La película evidentemente no está a la altura del Episodio IV y V, pero ¿de verdad crees que es tan diferente del Episodio VI? Y no lo digo por los ewoks, sino por el ritmo extraño general de la cinta, la propia estructura, las escenas con efectos a tutiplén, etc. Para mi una película de notable, pues a pesar de todas las carencias que tiene, no se me ocurren muchas películas de ci-fi o fantasía en los últimos años que estén a su altura, o que al menos intenten hacer lo que Lucas quiso con esta y sus continuaciones.

  4. Warren Keffer 09/06/2009 en 17:56

    Sí opino que es obvio que El retorno del Jedi baja bastante con respecto a sus predecesoras, pero sigue pareciéndome una gran película de aventuras. Tiene una buena historia y unos buenos personajes (cosa de la que carece La amenaza), tiene un desarrollo trepidante con escenas memorables (las motos, las batallas en tierra y en el espacio…) y hay cantidad de momentos grandiosos (todo lo que rodea a Luke). Además el humor tiene bastante gracia, y aunque es bastante infantil en muchas ocasiones no me da arcadas como el Ep I.
    Y los Ewoks… pues ni punto de comparación con Jar Jar. Que sí, que son peluches graciosetes, pero encajan en la historia. ¿Y me vas a comparar la batalla de los Ewoks, llena de buenos monentos, con la de los Gungan, que es un risorio patético de principio a fin?
    No hay color entre la trilogía original y la nueva, a pesar de que El ataque de los clones tiene algunos momentos memorables.

  5. angelillo 10/06/2009 en 19:09

    Completamente de acuerdo con la crítica. La pelicula excepto cuatro escenas magistrales y de gran nivel, como las que se mencionan, no pasa de ser una película para niños. Aunque uno podría plantearse que eso también puede ser una virtud y no tiene por qué ser negativo. Y en relación con el retorno del Jedi, es cierto que tienen ciertas semejanzas (y no solo jar jar -ewoks) pero los personajes son más creíbles y menos frágiles.

    De todos modos, hay algún detalle de fondo salvable o por lo menos bien pensados: describir la república en su momento de apogeo, en consonancia con las anteriores, que muestran la decadencia del imperio, o dar un toque más oriental a las luchas, y menos medieval. Y todo con un atrezzo mucho más barroco y más rico (muy kitch, lamentablemente).

  6. Espilberg 13/06/2009 en 18:35

    Cuando la vi en el cine tenía 7 años, y flipé. Eso sí, de la historia apenas em enteré: demasiado sobria.

    Hace tiempo la volví a ver, pero tuve que hacerlo a trozos. No pude con una película tan aburrida y tan prescindible. Para ser de la saga Star Wars, eso es un fallo imperdonable.

    Entretenida… y no más. Ah, y Darth Maul, que aunque desaprovechado me impactó de niño, y sigue siendo uno de mis favoritos de la saga.

  7. rogerstark 09/01/2016 en 4:47

    Muy acertada tu crítica como siempre. Lo increíble de esta película es lo mal que actúa todo el mundo; todos repitiendo diálogos con tono monótono y sin ponerle ni un mínimo de energía.

  8. Warren Keffer 09/01/2016 en 17:30

    Se me ha olvidado comentar que la semana pasada le di un buen repaso al comentario, matizando cosas como los problemas de la trama política o la descripción de los Jedi.

    Edito: nah, al final la subo a portada, que creo que le hice bastantes cambios como para darle visibilidad.

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