El Criticón

Opinión de cine y música

La guerra de las galaxias: Episodio III – La venganza de los Sith


Star Wars: Episode III – Revenge of the Sith, 2005, EE.UU.
Género: Aventuras, fantasía.
Duración: 140 min.
Dirección: George Lucas.
Guion: George Lucas.
Actores: Hayden Christensen, Natalie Portman, Ewan McGregor, Ian McDiarmid, Samuel L. Jackson, Frank Oz, Jimmy Smits, Anthony Daniels, Christopher Lee, Temuera Morrison.
Música: John Williams.

Valoración:
Lo mejor: Momentos puntuales de gran intensidad. Toda escena en la que sale Palpatine. Lo de siempre: el derroche de imaginación y recursos puestos en la recreación del universo. La banda sonora de John Williams, crucial en muchos instantes.
Lo peor: El potencial desaprovechado, las situaciones y escenas echadas a perder por una falta de garra en el guion y la dirección. Podría haber haber estado a la altura de la trilogía original, pero como las anteriores de esta trilogía termina decepcionando.
Mejores momentos: La batalla inicial. Palpatine tanteando y tentando a Anakin en varias ocasiones. Palpatine descubriendo sus cartas y luchando contra Windu y posteriormente contra Yoda. Amidala descubriendo el paso al Lado Oscuro de Anakin.
Los planos: El inicial, con la batalla sobre Coruscant. El picado a la máscara de Vader recién puesta.
Malaciencia: La batalla inicial está repleta de mala ciencia: capas que se mueven como si hubiera viento en el espacio, inercias imposibles (robots que se caen del casco de las naves), etc.
Las frases:
1) ¿Nunca has considerado que quizá estemos en el lado equivocado? -Padmé.
2) El Lado Oscuro de la Fuerza es un camino que puede aportar facultades y dones que muchos no dudan en calificar de antinaturales -Palpatine a Anakin.
3) -Anakin: ¿Es posible aprender ese poder?
-Palpatine: No de los Jedi.
4) ¡Tú eras el elegido! ¡Se suponía que ibas a destruir a los Sith, no convertirte en uno de ellos! ¡Se suponía que ibas a traer el equilibrio a la Fuerza, no dejarla en oscuridad! -Obi-Wan a Anakin.

* * * * * * * * *

Y llegó el Episodio III. Al público y a la crítica les gustó, de hecho es el único de esta trilogía que consigue una media que ronda el notable, pero en mi caso tuvieron que pasar varios visionados hasta que conseguí apartar las malas sensaciones que me dejaban los instantes fallidos y los desaprovechados, que no son pocos, y consiguiera sacarle algo de jugo, porque tener tiene bastante. Mi opinión final está pues llena de sentimientos encontrados. Claro que me gusta, pero porque me apasiona el género, la saga y hablar de ello, pero no puedo decir que sea lo que esperaba de quien nos regaló la trilogía original, y más viendo el potencial que tenía la historia y los grandes momentos que se dejan entrever pero no terminan de asomar por completo. Por ello me cuesta ponerla por encima de El ataque de los clones como hacen muchos, pues si bien aquella se quedaba corta en su tramo inicial, cuando se lanza resulta épica, mientras que la aquí analizada pretende abarcar demasiado pero no le saca partido del todo a muchas cosas, y en varias escenas críticas se estrella tanto como la anterior en sus peores bajones.

El mejor logro del capítulo es que se desarrollan bastante bien las tramas personales. El personaje de Anakin sale bien parado, con una progresión clara e intensa de su caída al abismo, aunque como comentaré luego, Lucas entorpece considerablemente el alcance de algunas situaciones, como el enfrentamiento contra Obi-Wan. Y sobre todo, me temo que el actor Hayden Christensen no da la talla para un rol que requiere mostrar muchos sentimientos, con lo que el drama exigible de su tragedia se ve notablemente resentido. Parece que hasta Lucas debe ponerle unos ojos rojos de villano para mostrar la maldad que el actor es incapaz. Así, fases cruciales, como su lucha interna entre salvar a Palpatine y por extensión a Amidala o salvar a Windu y por lo tanto ser fiel a los Jedi, ven mermadas su fuerza. Por el efecto contrario Palpatine sí resulta un personaje memorable: el actor Ian McDiarmid no sólo da la talla, sino que está soberbio. Con su buen hacer las apariciones del Canciller y luego Emperador resultan fascinantes, y de hecho termina robando protagonismo a todos los demás. Suyas son las mejores partes de la película: sus largas e inquietantes conversaciones con Anakin, donde sutilmente lo tienta y arrastra a su lado, su descubrimiento como el principal lord Sith, su enfrentamiento con Windu… Huelga decir que con el doblaje se pierde muchísimo de los fantásticos cambios de voz que imprime el intérprete entre los diálogos fingidamente afables y los tiránicos.

Sin embargo, al centrarse tanto en esta pareja los otros dos protagonistas pierden bastante. Obi-Wan tiene mucha presencia, pero poco recorrido, pues más o menos repite el esquema del Episodio II: ir de un lado para otro y soltar unas cuantas hostias. Y por desgracia cuando debemos ver su conflicto interno ante las desviaciones de su alumno y amigo, Lucas falla estrepitosamente, jodiendo el punto álgido del personaje (luego me extiendo sobre esto). Amidala aporta menos todavía: es un elemento más en la transformación de Anakin, y ya está. Podría haberla puesto iniciando la rebelión con Bail Organa, para darle más juego y enlazar mejor con la trilogía original, o sencillamente seguir con su lucha política como senadora, pero Lucas prefiere gastar tiempo en criaturitas y batallitas innecesarias. En este último caso entra el estrafalario Grievous, un personajillo sin duda creado para los espectadores más jóvenes, para vender muñequitos; ninguna de sus apariciones tiene relevancia real y de exagerado termina cargando.

Curiosamente resulta que los Jedi secundarios tienen una historia más interesante. Las artimañas de Palpatine para desestabilizar a todos incluyen también a estos, usando a Anakin para meter cizaña en el Consejo, con lo que se da más vidilla a Windu y Yoda (sobre todo a este último, con la parte del exilio). Además terminan de ganar interés cuando deben enfrentarse a la verdad, aunque de nuevo Lucas mete la zarpa en esa esperadísima confrontación contra el Emperador al tirar por la criticada elección de convertir a estas figuras tan poderosas en espadachines saltimbanquis de circo. Finalmente, Jar Jar Binks aparece sólo para un par de planos y la pareja R2-D2 y C-3PO ya no son un recurso cómico infantil, lo que es un claro punto a favor.

En cuanto al desarrollo de las tramas, se juntan demasiadas cosas y Lucas además mete otras innecesarias. Así, aunque es el capítulo de esta trilogía que va más al grano y mejor ritmo tiene, resulta a la vez demasiado apresurado y superficial. El problema surge obviamente de que en las dos entregas previas anduvo en círculos más de la cuenta, con lo que aquí se ve obligado a contar demasiadas cosas: el viaje interno de Anakin paralelo al ascenso de Palpatine, las complicadas intrigas de este manipulando la política internacional, los Jedis en la guerra militar y política, y la paulatina unión de todo: caída de la República, nacimiento del Imperio y escenas de enlace con la trilogía original. Y falta tiempo, pero sobre todo falta profundizar y sacar la fuerza que requería cada momento cumbre, que hay muchos y pocos funcionan como deberían.

El relato resultante es pues irregular. Sí, no hay segmentos donde el ritmo baje tanto como en el tramo inicial del Episodio II, pero básicamente ocurre lo contrario, hay bastante ruido y paja que llevan al mismo fallo, perder un tiempo que se habría empleado mejor en otras partes más relevantes. La secuencia inicial de batalla sobre Coruscant quita la respiración, pero luego se pierde con la tontería de los ascensores y el aterrizaje forzoso tan alargado. Y así durante toda la película. A pesar del atractivo de la guerra y el drama personal nos comemos más enredos (Grievous, todo el innecesario viaje al mundo de Chewbacca, el rebuscado planeta de lava) que una exposición más inteligente y metódica de acontecimientos, dando la sensación de que todos los protagonistas deambulan demasiado por la galaxia hasta que se consigue concretar algo, y de que Lucas busca meter acción para agilizar el ritmo, pero lo hace con anexos que no desarrollan personajes y tramas y termina siendo contraproducente. Por suerte, al centrarse tanto en Palpatine destaca mejor el trasfondo político, tan infrautilizado en las dos anteriores partes, de hecho la relación entre la caída de la República, la de los Jedis y el nacimiento del Imperio se expone de forma concisa y con mayor pegada (y con todo contrario cuando se necesita: el bajón emocional con el exterminio de los Jedi está muy logrado).

Pero a la película le pesan sobre todo unas carencias de George Lucas que no se veían en la trilogía original pero que en esta fueron clave a la hora de dejarla muy lejos de su nivel: la falta de tacto con los personajes y la falta de calidad en la narrativa le impiden desarrollar el enorme potencial latente en la historia. Es decir, el guion carece de naturalidad e ingenio en los diálogos, la dirección de actores es mediocre, y tampoco logra sacar la emotividad e intensidad esperables de muchas escenas. Así, a pesar del atractivo de la trayectoria de Anakin y Palpatine se pasa de momentos con gran carga dramática a otros fatalmente desarrollados, sea por el histrionismo visual o todo lo contrario, por la frialdad de la puesta en escena. Entre los aciertos tenemos cualquier aparición de Palpatine tentando a Anakin (en su despacho, en la ópera), su revelación como Sith, el sencillo pero sobrecogedor montaje donde Anakin y Padmé “se miran” en la distancia ahogando sus penas, el paso final de Anakin al Lado Oscuro matando a Windu, y lo que sufre Amidala al ver en qué se ha convertido. Y hay que señalar que es en gran medida el portento de banda sonora de John Williams, la mejor de esta etapa y otra de sus grandes obras maestras, lo que realza estas secuencias y salva muchas otras. La cantidad de temas épicos y trágicos y el empaque inenarrable de sus notas transmiten muchas más sensaciones que el esfuerzo de Lucas.

En lo negativo destaca una escena que, la primera vez que vi la película, me sacó por completo de la misma, y a estas alturas todavía me cuesta aguantar, por cutre, por tirar por tierra un instante decisivo: Obi-Wan descubriendo la maldad en Anakin al ver cómo mata a los niños resulta una escena tan fría y torpe que destroza la tensión y dolor que se debían mostrar en esa situación; Lucas estuvo desacertadísimo a la hora de conseguir el tono necesario y sacar el máximo partido de Ewan McGregor, un actor de sobras competente. Pero hay otro error difícilmente perdonable: las peleas principales resueltas con demasiado efectismo y poca emoción. No logro entender cómo puede Lucas perder tanto el norte en ocasiones tan importantes como el duelo entre Anakin y Obi-Wan, el momento quizá más ansiado de toda la trilogía, que termina convertido en una patética lucha a espadas en plan videojuego de plataformas, con una filigrana estúpida detrás de otra (pero qué manía con dar vueltecitas mostrando la espalda al contrincante, y telita eso de agitar las espadas sin chocarlas). Y al igual que en El ataque de los clones, se empeña en hacer de ancianos Jedis y Sith unos superhéroes de inusitada agilidad, convirtiendo a Yoda, Dooku y Palpatine en esperpentos. Además, los rostros de Christopher Lee e Ian McDiarmid superpuestos a los ágiles extras quedan fatal, muy falsos. ¿De verdad no tenía mejor forma de mostrar el poder de estas supuestamente temibles figuras que con esos recursos estrambóticos y pueriles? Al menos al final sí recurre a los rayos en un par de ataques alucinantes y hay alguna treta donde entra en juego la inteligencia, los diálogos y acciones destinados a posicionar a sus rivales y aliados de la forma que les conviene, como la espeluznante táctica de Palpatine medio dejándose vencer por Windu para que Anakin interceda. Así de impresionantes tenían que haber sido todas las peleas al completo.

Pero hay más fallos importantes, en concreto con las obligadas conexiones con la vieja trilogía. Con la obsesión por incluir a la pareja de androides crea incongruencias monumentales: han estado metido en todos los fregados con personajes que en Una nueva esperanza resulta que no los recuerdan (los Lars, Obi-Wan). Ahora resulta que Amidala muere en el parto, cuando Luke decía recordarla de joven; aunque es cierto que en esto estaba atado por tiempo y lenguaje cinematográfico, pero sigue siendo un agujero claro. Y en el lado está Obi-Wan, que la ve nacer cuando la vieja trilogía no conoce su existencia. Tampoco funciona la amistad entre Yoda y Chewie, por inverosímil y forzada.

En cuanto a efectos especiales, el despliegue de mundos y escenarios es de nuevo insólito, siendo incluso más variado que en las anteriores partes, y el acabado esta vez es impecable, salvo por el fallo de los rostros superpuestos no se nota ninguna otra carencia en un trabajo extremadamente complejo: la integración de fondos mate, digitalizaciones, maquetas y actores es asombrosa. Algunas escenas son realmente impresionantes, como la batalla de naves inicial. Pero Hollywood no recompensó esta magnífica labor de dirección artística, efectos especiales y sonoros porque no se lleva bien con Lucas: esta trilogía no se llevó ningún Oscar en esos aspectos técnicos, cuando los merecía todos los tres años, de hecho el ridículo fue indescriptible cuando en esta ocasión sólo obtuvo la nominación al mejor maquillaje.

En conclusión, a pesar de sus numerosos buenos y muy buenos momentos y el gran partido que saca de los dos roles principales, en conjunto no termina de obtener un relato consistente, equilibrado y tan épico y demoledor como cabría esperar, resultando una película que oscila entre lo artificioso y lo gélido, perdiendo gran parte de la carga emocional que indudablemente guarda. De hecho tengo la clara impresión de que la historia tiene la suficiente fuerza como para conseguir hablar por sí sola a pesar de que George Lucas con su torpeza le pone mil trabas.

Ver también:
La guerra de las galaxias, de George Lucas.

Entrada actualizada de la original publicada el 25/06/2009.

Anuncios

5 Respuestas a “La guerra de las galaxias: Episodio III – La venganza de los Sith

  1. rogerstark 10/01/2016 en 6:50

    La peor escena de esta peli en mi humilde opinión es la derrota de Anakin a manos de Obi.
    “Estoy en terreno elevado” ¿Qué importa eso sin son putos jedis? Y después Anakin sobrado “No subestimes mis poderes” para ser derrotado de una manera realmente ridícula XD

  2. Warren Keffer 10/01/2016 en 16:11

    Entiendo que querían mostrar que acaba derrotado por su arrogancia e ímpetu, pero la escena sí podría ser mejor. Hay no pocos momentos en que hacen piruetas parecidas, o la tontería de dar vueltas con la espada mostrando la espalda al contricante.
    Y desde luego lo que debería ser mejor es toda la lucha, que es un videojuego espantoso cuando debería ser más dramática que la pelea entre Vader y Luke en El Imperio contraataca,

  3. rogerstark 10/01/2016 en 19:01

    Claro, la idea de la escena es buena pero no me pareció bien ejecutada. Eso si, la secuencia posterior de “Tú eras el Elegido” si me gustó.

  4. rogerstark 12/01/2016 en 1:14

    Después de haber revisionado toda la saga, creo que este film es el único realmente digno de toda la segunda trilogía. Episodio I es un bodrio y ep II no pasa de ser, en mi opinión, un divertimento intrascendente; ep III no termina de explotar su potencial, pero al menos ofrece algo más jugoso con el personaje del emperador haciendo de las suyas, el drama de Anakin(lástima el actor) y la caída de los Jedis y la República.

    Por suerte vino Abrams y le devolvió el equilibrio a la Fuerza.

  5. Warren Keffer 13/01/2016 en 17:52

    Pues al final le he pegado un repaso más grande de lo que pensaba :P

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: